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NOTICIAS y REPORTAJES

     


4 de marzo 2005
“Cincuenta Años de Extranjeros en San Miguel”
Los 50s y 60s

por Holly Yasui

La primera mitad del siglo terminó con un incidente que enfatizó no sólo la vulnerabilidad de los extranjeros que viven en México por la gracia del gobierno, sino la importancia de tener buenos amigos mexicanos.

A fines de los años cuarenta, Joseph McCarthy empezó en Estados Unidos su “cacería de brujas (comunistas)” que tuvo amplias consecuencias. A miles de kilómetros de distancia, el dueño de la Escuela de Bellas Artes en San Miguel de Allende, Alfredo Campanela y el temperamental muralista David Alfaro Siqueiros, tenían desacuerdos fuertes sobre la administración de la escuela. La mayor parte de los maestros y alumnos, hartos de no tener equipo o materiales adecuados, se pusieron de parte de Siqueiros, que también era miembro del Partido Comunista en México (lo que era un crimen en los EEUU, pero por supuesto no en México).

Una noche, un número de extranjeros, incluyendo a los canadienses Leonard y Reva Brooks, al pintor yugoslavo-americano James Pinto, y los chavos puros gringos (¿??) Stirling Dickinson y Jack Baldwin, fueron deportados de manera imprevista – los agentes federales los detuvieron, los metieron en un tren y los mandaron al norte hasta la frontera. Allí, los extranjeros pasaron varios días en un hotel tosco sin ningún cambio de ropa ni dinero, en un limbo legal(¿). Afortunadamente, Brooks se acordaba de uno de sus alumnos, el general Ignacio Beteta, que les ayudó a los extranjeros a regresar a San Miguel.

Después de este acontecimiento, Felipe Cossío del Pomar, el fundador original de la Escuela, regresó a México desde su país, Perú, a causa de otro cambio de gobierno que decidió expulsarlo. Llegando a San Miguel, quedó muy consternado por las condiciones de la Escuela, y decidió juntarse, acompañado por el fiel Stirling Dickinson, con el ex-gobernador del estado de Guanajuato, Enrique Fernández Martínez y su esposa americana, Nell Harris, con el propósito de fundar una nueva escuela de arte. Compraron un terreno en la entonces orilla del pueblo, la casona de campo de la familia Canal, que Don Tomás de la Canal construyó en el siglo XIX. Después de dos años de renovación y reconstrucción del edificio colonial y los elegantes jardines, abrieron las puertas del “Instituto Allende” en 1951.

Durante los años cincuenta y sesenta, el Instituto tuvo un plantilla impresionante de maestros y conferencistas, incluyendo al artista italiano Rico LeBrun, al escultor alemán Lothar Kestenbaum y su esposa Mai Onno, al pintor filipino Romeo Tabuena y su esposa sueca Nina. Miles de jóvenes, la mayor parte de Estados Unidos y Canadá, fueron atraídos a San Miguel para tomar cursos de verano en el Instituto, que se incorporó a la Universidad de Guanajuato. Muchos de ellos se quedaron a vivir y trabajar en el pueblo cada vez más cosmopolita, así que San Miguel se volvió un núcleo internacional de actividad creativa.

Nagualfilms y San Miguel Archives / Oral History Project han producido un video que incluye entrevistas con los fundadores del Instituto Allende, Stirling Dickinson y Nell Harris, y los artistas Leonard y Reva Brooks, entre otros. Se mostrará este video el sábado 12 de marzo en El Recreo centro cultural, Recreo #4 a las 5 PM. Luego seguirá una mesa redonda con tres personas que vivieron en San Miguel durante los 50s y 60s: Barbara Barlow de Dobarganes, Dorothy Birk Vidargas, y James Hawkins.

Bárbara Barlow nació en un pueblo cerca de Toluca en el estado de México, de padre inglés y madre norteamericana (Nell Harris). Pasó su niñez y juventud en el D. F., disfrutando el hecho de que los muchachos mexicanos que platicaban sobre la bonita rubia en la mesa de al lado o en la fila jamás se dieran cuenta de que ella entendía español perfectamente. Bárbara asistió a la prepa en los Estados Unidos, y cuando regresó a México, se mudó con su madre a San Miguel en 1950. Se casó con un médico sanmiguelense, Felipe García Dobarganes, conocido con cariño como “Doctor Pin”. Bárbara y su madre Nell Harris trabajaron en el Instituto Allende desde el principio.

Dorothy Birk llegó a San Miguel desde Chicago en 1947, y pronto hizo muchos amigos mexicanos, en parte por sus aventuras como la primera “picadora” (femenina) en corridas de toros locales y regionales – una carrera que comenzó a partir de una apuesta hecha en el bar “La Cucaracha”, que en aquel tiempo se ubicaba en el Jardín Principal. “El público se entusiasmó mucho al ver una gringa picadora,” dice con modestia. Dorothy conoció al sanmiguelense José Vidargas en el club de boliche durante un torneo – su equipo, de la Escuela de Bellas Artes, perdió el torneo, pero ¡ella ganó un esposo! Ella también trabajó como secretaria bilingüe en el Instituto Allende por varios años, y además tuvo una lechería y una tienda de diseño interior??, y actualmente es la dueña de una compañía de bienes raíces.

Jim Hawkins nació en Caspian, Michigan, pasó su niñez y juventud en Nuevo México, Arizona, y Portland, Oregon. Llegó a San Miguel desde la ciudad de Nueva York en 1954. Conoció a Carmen Masip, hija de un exiliado español, cuando ella pasó por la casa de huéspedes donde él se alojaba – ella estaba vendiendo boletos para un concierto. Le gustó la música, y también la compañía de Carmen, y después de un año de noviazgo, se casaron. En 1957, Jim y Carmen abrieron una tienda de materiales de arte y de libros, El Colibrí, en la plaza principal al lado del bar “La Cucaracha.” En 1959, fundaron la Academia Hispanoamericana, la primera escuela dedicada a la enseñanza del idioma castellano en San Miguel, para servir a la comunidad creciente de residentes extranjeros en San Miguel.

El Centro para la Justicia Global patrocina la muestra del video y la mesa redonda como parte del proyecto “50 Años de Extranjeros en San Miguel.” Fran Robbins y Leticia Echelin dirigieron el video, y Adeline Medalia, Paula Zacharias and Carlos Pascual lo produjeron. La entrada a la muestra y mesa redonda es $50, y se aceptan donativos. En particular, se necesitan fondos para seguir con la producción de video, redacción e investigación. Voluntarios que puedan transcribir desde DVDs y audiocassettes son muy bienvenidos. Para más información, por favor comunicarse con el Centro para la Justicia Global al 150-0025.