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NOTAS SOBRE: EL ESTADO MODERNO Y LA NACIÓN POLÍTICA.

Armando Cristóbal
Dr. Ciencia Política
La Habana, Universidad de La Habana
Taller Ciencia Política SCIF Junio de 2006 
Octubre 2009

I.- según la Antropología y la Etnografía Teórica contemporáneas, la Naciónes una de las comunidades históricamente formadas como parte de procesos étno-sociales de carácter universal  mediante los cuales se organiza, estructura y funciona toda la población humana del planeta a partir de la construcción de una identidad propia. La Nación, aunque constituye sólo un estadio de dichos procesos, es altamente significativa y es la máxima expresión de la categoría organismos etno sociales.

2.- El estadio de Nación puede originarse a partir de diferentes vías, de las cuales la principal es la del desarrollo endógeno de otro tipo de comunidad, la Nacionalidad. Pero puede darse también como resultado de la integración de varias Nacionalidades, étnicamente afines o no; y como un desprendimiento de macro organismos etno sociales y supra-nacionales. Asimismo, puede fragmentarse en varias Naciones,en Nacionalidades, e inclusopuede involucionar hacia formas de menor desarrollo, como  la Tribu. A partir de tales  procesos, una Nación puede igualmente asociarse o integrarse a otras en nuevas comunidades nacionales o en formas supranacionales. La Naciónpuede desaparecer en su identidad.

3.- Todos estos y otros procesos etnosociales, que llegan a utilizar en mayor o menor medida formas violentas como método de realización, se desarrollan en diversas etapas, en lapsos de muy larga duración no previsibles históricamente y que, en términos generales, resultan de mayor extensión que los correspondientes a los procesos de carácter político. Pero ocurren siempre dentro del marco de una u otra formación socio-económica específica.

4.- El Estado, se construye de manera endógena, como resultado de  un desarrollo económico y socio-clasista que lo requiera, preferiblemente en comunidades históricamente formadas del  tipo Nacionalidad o Nación, aunque también –según las circunstancias- podría hacerse en una comunidad de integración etno-social heterogéneae incluso, por ejemplo, asumir formas incipientes en federaciones tribales desarrolladas, siempre que ya se manifiesten formas de explotación interna de unos miembros de la comunidad por otros.

5.- El Estado como instrumento principal de la organización política de las clases y otros sectores económicamente predominantes en una comunidad, tiene como objetivos principales, reproducir y proteger su formación socio-económica, reprimir la resistencia del resto de la población que se les oponga, y mantener por vías coercitivas y hegemónicas, la gobernabilidad de la comunidad en su conjunto. A tales fines el Estado puede asumir diversas formas de gobierno. Los más conocidos históricamente, aunque no los únicos, son los clásicos aristotélicos, Monarquía y República.

6.-  Desde el punto de vista del derecho político, también los Estados puede asociarse o unirse. La Confederación es una Unión de Estados. La Federación o el Estado Federal, en cambio, es un Estado de unión, o sea un Estado soberano    

6.- Desde el punto de vista histórico, diversos Estados se han propuesto la absorción política de comunidades cercanas o lejanas, por razones de conveniencia económica, militar o propiamente política. Tal expansión se ha realizado por acuerdo mutuo, no exento de  coerción por parte del Estado más fuerte,  o por el uso de la violencia mediante provocaciones, agresiones, invasiones, otros conflictos armados y guerras de conquista de menor o mayor intensidad y extensión de tiempo y espacio. En tales casos, para las comunidades sometidas –fueran previamente estatales o no- las instituciones del Estado impuesto, abierta o enmascaradamente, no son el resultado de su desarrollo económico y social endógeno, sino el de la conflictualidad que se manifiesta en la relación entre Estados (y eventualmente comunidades no estatales). Esta tendencia alcanza su máxima expresión con la forma imperial.

7.-  Imperio es acción de mandar con autoridad e lmperialismo la política ya referida, de expansión de un Estado. En los casos del imperialismo pre-moderno, el objetivo principal ha sido ejercer el poder político sobre los otros Estados (poblaciones y territorios) y, a través de él, obtener otros objetivos. Consecuentemente, en esos casos la forma de gobierno del conjunto  ha tendido a manifestarse de manera heterodoxa, adoptando variantes de las existentes en el territorio dominado (aunque no necesariamente en el sentido etno-cultural) u otorgándole nuevas formas específicas. En estos casos, desde la antigüedad histórica, el Estado imperial puede asumir una forma de gobierno para su comunidad propia, y otra u otras para las sometidas. Pero no necesariamente ha constituido un objetivo en tales Imperios, la organización de los diversos dominios como un todo institucional. 

8.- Es en el territorio occidental del continente europeo, donde, a raíz del desplome del Imperio Romano de Occidente y durante el largo proceso de reconstrucción civilizatoria -que la historiografía euroccidental instituyo como paradigma universal- conocido como Edad Media, cuando desaparecen las viejas Nacionalidades y Naciones, así como las antiguas estructuras estatales a las que se refirió Engels. Y es en esa etapa cuando se establece el marco o matriz geopolítica -aún vigente en gran medida-, en el que habrían de aparecer los nuevos organismos etno sociales  y construirse sus respectivos sistemas políticos.

9.- Uno de los primeros hitos esenciales de dicho proceso fue el desmembramiento del Imperio Carolingio en tres partes mediante los acuerdos de Verdún (843). Como alerta Engels, a diferencia de los casos de la Grecia y la Roma clásicas, ya aquí el proceso no es exactamente el de la construcción de un Estado a partir del desarrollo endógeno, puesto que la irrupción de los germanos -entonces en el estadio superior tribal-, al asumir la herencia romana, introdujo particularidades sustantivas en los modelos de Estado que a la larga se sucedieron sobre las ruinas del Imperio.

10.- Otro suceso fundamental, fue la Guerra de los Cien Años (1328-1440), mediante la cual quedaron fijados en lo esencial y hasta nuestros días, los límites –que después serían fronteras- entre los dos Estados que, a partir de entonces, han abarcado comunidades etnosociales diversas asentadas en sus respectivos territorios: Francia e Inglaterra. Y, colateralmente, los de Francia con España que, coincidentemente, reestableció poco después una unidad política en los territorios bajo dominio castellano-aragonés como resultado de la llamada “Reconquista”.

11.- Por lo tanto, en territorio occidental europeo, habiéndose independizado antes Portugal del dominio castellano, perdida la herencia imperial para la monarquía española, y encontrándose Grecia sometida al Imperio Otomano, sólo las tradicionales comunidades etnosociales - independientes o agrupadas mediante fragmentación política-, de los territorios italiano y germano, quedaron sin alcanzar la unidad estatal  hasta el siglo S-XIX.

12.- Otro hecho importante del proceso fueron los grandes descubrimientos geográficos del siglo XV, que propiciaron la primera mundialización del planeta y el inicio de los Imperios coloniales. Pero dado su doble carácter político (interno y externo), en lo que a nuestro tema interesa es preferible considerar su significación más adelante.

13.- Un nuevo acontecimiento histórico de muy especial relevancia política en el devenir del proceso de reconstrucción de las comunidades etno-sociales y sus sistemas políticos en el escenario del territorio occidental europeo, lo constituyó la firma de los Tratados de Westfalia (1648).  El diferendo entre los Estados ya constituidos como actores independientes, de una parte, y el poder político, material e ideológico, que disponían en conjunto los germanos vinculados al Papado Católico bajo la cobertura del Sacro Imperio, por la otra, hizo crisis en beneficio de las reivindicaciones religiosas -y subsecuentemente políticas-, de los primeros, desapareciendo en la práctica el poder imperial de los segundos. De tal manera quedó establecido en el territorio occidental de Europa el  primer sistema de Estados de la Edad Moderna.

14.- No obstante, aún debe subrayarse que durante toda la Edad Media, en el territorio europeo, la omnipresencia de los vestigios romanos y los reiterados y transitorios intentos (cada vez con menor significación global) de restaurar la forma imperial, se contrapuso a la tendencia evidente a construir sus propios Estados, que manifestaban las nuevas comunidades (Nacionalidades y Naciones) conformadas como organismos etno-sociales. Fue la identidad religiosa del cristianismo, y especialmente su instrumentación por la Iglesia Católica con su preeminencia económica, militar e ideológica, la que limitó dicho proceso y mantuvo una unidad supra estatal relativa, aliada siempre con los diversos y sucesivos Imperios constituidos en el escenario.

15.- Por otra parte, el  desarrollo comercial del incipiente capitalismo en  Ciudades Estados, independientes o asociadas en Ligas (al norte, centro y sur de los territorios germanos e italianos), contribuyó decisivamente a establecer con posterioridad bases nuevas para la organización, la estructura y el funcionamiento político en todo  el planeta, tanto en la concepción teórica de su organización, estructura y funcionamiento, cuyo adalid fue Maquiavelo, como en el de su aplicación práctica, mediante el desarrollo de lo que podrían denominarse (usando el lenguaje de nuestra época) comportamientos y cultura políticos modernos. Tales novedades teóricas y prácticas desempeñaron un papel primordial en la construcción del llamado Estado Moderno y en el desarrollo pleno de su contraparte, la Sociedad Civil, en interacción estrecha con las transformaciones socio económicas que iban desapareciendo el régimen feudal y desarrollando el sistema capitalista.

16.- Sólo es necesario añadir que, mientras dichos Estados (y las particulares formas asociativas supraestatales de las Ligas), alcanzaban en tales Ciudades un alto nivel de organización del juego  político moderno entre “partidos”, los nuevos y grandes Estados territoriales más al oeste, estructurados  sobre bases feudales,  quedaban sometidos al absolutismo de los monarcas. En ellos la política asumió, relativa y transitoriamente, una independencia por sobre la economía, que propició centralizada y verticalmente la construcción de un nuevo tipo de Estado. Con posterioridad, al asumir  la burguesía el poder, aplicaría las experiencias políticas de las   Ciudades Estados sobre esa base territorial más amplia, perfeccionadas para el desarrollo y la reproducción de su propio régimen económico social.

17.- Hagamos un alto en el análisis del proceso histórico en la formación de comunidades etno-sociales y sus respectivos Estados en territorio occidental del continente europeo (hasta aquí, obligadamente eurocentrista por razones de lógica expositiva) , para recordar cómo -  en medio de sus propios condicionamientos-, en ese propio continente y durante el mismo período, al norte y al este, otras comunidades históricamente formadas (normandos, daneses, eslavos) habían atravesado también desde formas tribales y federadas hasta estadios de Nacionalidad e incipientes Naciones, y construido –o estaban  en proceso de hacerlo- sus propios Estados (endógenos o impuestos foráneamente por unos a otros).

18.- Al propio tiempo, en territorios del resto de los continentes, Asia, África y América, desde hacía milenios (en muchos casos con anterioridad al referido hasta ahora para el territorio occidental de Europa), se producían procesos similares, mediante la emergencia e interacción de comunidades históricamente formadas, desarrolladas en diversos grados como organismos etno-sociales y con diferentes niveles de organización política y construcción de Estados (Egipto, China e India en Asia, Etiopía y Benin en África,  Inca y Maya en América) con formas de gobierno que, en muchos casos, se asemejaban a los  principados, monarquías  y Ciudades-Estado de la Europa Occidental de la Alta Edad Media.

19.- De igual modo, ya se había manifestado la tendencia de algunos de dichos Estados a asumir funciones imperiales respecto a otras comunidades cercanas o lejanas (Mongoles en Asia, Turcos en Asia y Europa, Árabes en Asia, África y Europa, Aztecas en América), y aunque puedan apreciarse sustanciales diferencias en el desarrollo de sus  respectivas Formaciones Económico-Sociales (por ejemplo, la variante de esclavismo colectivo del llamado por Marx, Modo de Producción Asiático en Asia y América), se caracterizaban de manera semejante a los regímenes europeos del esclavismo en la antigüedad y el feudalismo en la edad media. 

20.- La irrupción de pobladores euroccidentales (en magnitudes considerables y para funciones diversas) a partir de los descubrimientos geográficos, todos conformando un proceso político de conquista y colonización primero, y de dominio y subordinación  después, tuvo numerosas consecuencias económicas, sociales y políticas - positivas y negativas- para todo el planeta, de las que aún hoy en día se observan las consecuencias y a las que no se hará referencia en este texto por resultar suficientemente conocidas.

21.- Pero si es de destacar cómo, los llamados Imperios coloniales constituidos por Estados euroccidentales para ejercer su dominio sobre territorios, poblaciones y Estados independientes de Asia, África y América, intentaron aplicar en un principio las normas usuales de su experiencia desde la más lejana antigüedad. Hasta ese momento, el poder imperial –incluso en casos tan paradigmáticos como el del Estado romano que llegó a otorgar la ciudadanía a todos los hombres libres nacidos en cualquiera de sus provincias-, no necesariamente se proponía alcanzar una identidad única y homogénea (racial, étnica, social, cultural, religiosa) para las poblaciones que lo integraban. Es cierto que tampoco poseían los medios para lograrlo.

22.- Ese objetivo fue delineándose y construyéndose durante un largo proceso que continuó durante toda la llamada Edad Moderna (paradigma euroccidental para la periodización histórica mundial) hasta nuestra época. Requirió primero el desarrollo del Estado Moderno y de la Sociedad Civil sobre la base de la Formación Socio Económica del Capitalismo en el grupo de Estados que integraban un sistema más o menos estable en Europa. Y después, aplicándolo de diversas maneras –según las particularidades del caso y los condicionamientos del momento- al resto de los Estados del planeta.

23.- En ese devenir se produjeron numerosas y conocidas conmociones sociales y políticas, guerras y revoluciones en todo el planeta, que constituyeron causa y consecuencia de la expansión en oleadas del sistema capitalista. Al propio tiempo, las metrópolis euroccidentales (a las que se unirían en el siglo XIX Alemania e Italia, ya constituidos en Estados unitarios, y los Imperios de Rusia en Europa y Japón en Asia) impusieron a sus sistemas coloniales normas y condiciones en el ámbito de su organización política en correspondencia con la Formación Socio Económica que se expandía mundialmente. 

24.- Es decir, que mientras los centros dominantes que concentraban el poder capitalista, instaurados en las metrópolis euroasiáticas, perfeccionaban su modelo de Estado Moderno, sometían al resto de las comunidades etno-sociales en todos los continentes –cualquiera que fuera o hubiese sido su devenir político- a la simple condición de colonias  integrantes de nuevos sistemas imperiales. La tensión manifiesta entre el desarrollo del Estado Moderno en las metrópolis y la organización colonial de sus imperios es bien conocida y muestra ejemplos tan significativos como el de la Francia de fines del siglo XVIII –metrópoli republicana burguesa con colonias esclavistas de plantación en África y América- o  el de la España de fines del siglo XIX –metrópoli republicana burguesa con colonias esclavistas en Asia, África y América.

25.- En cuanto al modelo de Estado Moderno de las metrópolis capitalistas del siglo XIX (especialmente, pero no sólo, las de Europa Occidental), debía enfrentar, al interior, dos grandes retos simultáneos no sólo a su gobernabilidad, sino incluso a la existencia estatal misma. Por una parte, el de consolidar la unidad política frente a movimientos nacionalistas, reivindicadores de autonomismo e independencia de comunidades etno sociales irredentas en su propio territorio. (vascos y catalanes en España, irlandeses en Gran Bretaña, gascones en Francia, pero también griegos en Turquía, y polacos y fineses en Rusia)

26.- Por la otra, una rebelión creciente y generalizada en  los territorios de América, Asia y África, en su múltiple manifestación: asiento de colonos libres de las metrópolis (como las establecidas al este de Norteamérica, en el sudeste de Asia, al sur de África ), comunidades mestizas en proceso de desarrollo como organismos etnosociales encabezados por criollos libres con población de esclavos y libertos (como las iberoamericanas), pueblos originarios segregados (reservaciones en Norteamérica) o marginados y esclavizados (Iberoamérica, África, Asia) y otros.

27.- También al interior, el Estado Moderno de las metrópolis euroasiáticas, debía enfrentar la creciente conflictualidad social que originaba su desarrollo en función de la Formación Socio Económica del capitalismo en todos sus dominios. Es decir, el arrostrar la lucha que planteaban las clases sometidas, especialmente campesinos y proletarios, pero también pequeña burguesía, sectores profesionales y otros sectores sometidos a la explotación económica y la frustración ideológica.

28.- Al propio tiempo, ese modelo de Estado Moderno debía enfrentar, al exterior, la rivalidad entre las diversas metrópolis en el ámbito de la ya desatada competencia capitalista y, específicamente, en el dominio de pueblos y territorios –colonias o no- necesarios para el propio desarrollo, independientemente de las alianzas que –como en el caso del enfrentamiento al Imperio napoleónico- las unía episódicamente dada la misma filiación clasista, y a pesar de la diversidad de formas de sus gobiernos como monarquías, repúblicas y alguna que otra tiranía.

29.- Es Lenin quien resume de forma plena los acercamientos teóricos diversos que a finales del siglo XIX y principios del XX intentaban caracterizar la nueva forma de Imperialismo que se manifestaba en los Estados capitalistas más desarrollados de Eurasia y en el poder imperial emergente de los Estados Unidos en América. Aunque, dado el carácter de la expansión económica del capitalismo en su forma imperialista era lo más destacado en el nuevo fenómeno, Lenin no dejó de subrayar que también mostraba particularidades políticas importantes.

30.- Una de mucho interés para este tema, era la tensión creciente que –en el ámbito político- originaba la manera en que se desarrolla el capitalismo como modo de producción y la estructura política dicotómica –imperio colonial- que habían venido estableciendo las metrópolis euroasiáticas. La continuación del proceso, encabezado ahora por los EEUU, una vez creadas las condiciones por la primera guerra mundial fue, la desaparición de los imperios coloniales y las transformaciones de las colonias en nuevos Estados.  Para ello, se remodelaron o reconstruyeron nuevas comunidades estatales, a la medida de los intereses económicos de las ex-metrópolis, que mantenían ahora su poder sobre sus antiguos dominios mediante la dependencia económica. El ejemplo paradigmático en este caso es el de los Estados Unidos con respecto a las nuevas repúblicas organizadas sobre los territorios que habían sido parte esencial de  los Imperios coloniales español y portugués en América.