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MUJERES PRODUCTORAS

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¿Puede Cuba Ofrecer una Alternativa al Control de las Corporaciones sobre el Sistema Alimentario Mundial?

(Ponencia presentada en la Vigésima Conferencia de Filósofos y Científicos Sociales Norteamericanos y Cubanos en La Habana, Junio del 2008)

 

Autor: Joseph Tharamangalam
           Universidad Mount Saint Vincent
           Halifax, NS 33M 3K6
           Canadá


“Danos hoy nuestro pan de cada día” (La única oración que se dice Jesús enseñó a sus seguidores)

“Es importante analizar y criticar los métodos que Cuba ha escogido para erradicar el hambre con las ventajas que nos da la experiencia. Pero no podemos perder de vista que la Revolución Cubana declaró, desde el principio, que nadie estaría mal alimentado. Ni fracasos en la producción de alimentos, ni despegues económicos fallidos, ni los golpes de la crisis económica mundial han impedido que Cuba se libre del sufrimiento y la vergüenza de un solo niño consumido por el hambre o de un adulto mayor ignominiosamente subsistiendo con comida para animales. Ni un solo país de este hemisferio, incluyendo a los Estados Unidos, puede afirmar lo mismo.”
(Benjamín et al, 189)

Introducción

Este trabajo parte de un proyecto de investigación en curso que compara la experiencia del desarrollo humano en Cuba y en el estado de Kerala en la India, dos historias de éxitos bien conocidos que han logrado alcanzar impresionante bienestar humano sin esperar por el llamado efecto de goteo lento del desarrollo industrial o de la creación de riquezas. Sus importantes éxitos (según las mediciones de los indicadores de desarrollo humano (DH) de la ONU) han sido celebrados por muchos estudiosos y políticos. Nuestro proyecto de investigación persigue identificar patrones comunes en la experiencia de desarrollo de estos casos, y explorar posibles lecciones para el mundo, especialmente para ese quinto de la población que todavía padece de pobreza crónica y de privaciones endémicas.

Este trabajo explora el tema de la seguridad alimentaria en Cuba. Aunque el indicador de DH de la ONU no considera  como un factor fundamental la seguridad alimentaria, esta está obviamente en la base de cualquier sistema de bienestar social y desarrollo humano. El aspecto de la seguridad alimentaria ha alcanzado una nueva urgencia en el contexto de la actual crisis alimentaria mundial, que amenaza con conducir hasta cien millones de personas a la hambruna, además de los 850 millones ya en una situación de hambre crónica. Como se sabe, cuando se enfrentó a una aún más seria crisis alimentaria hace más o menos dos décadas, Cuba lanzó una atrevida e inusual revolución agrícola, considerada por algunos como la verdadera “anti-tesis” del consenso de Washington, llamada “anti-modelo” por un vocero del Banco Mundial. Muchos expertos que han estudiado la experiencia cubana (incluyendo algunos de Oxfam, FAO y el WFP) creen ahora que Cuba puede ofrecer lecciones a quienes busquen alternativas para el sistema de alimentación mundial actual, que ha fracasado miserablemente en dar seguridad alimentaria a grandes cantidades de personas y ha destruido la capacidad de comunidades y países de tener control sobre su sistema de alimentación.

El resto de la ponencia está dividida en tres partes: A continuación de un breve resumen de la revolución agrícola cubana posterior a los años 90, la parte principal del trabajo, que trata algunos aspectos importantes de lo que puede llamarse el paradigma alternativo cubano. La parte final tratará temas como la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

 

La Nueva Revolución Agrícola Cubana: de la Crisis a la Recuperación

Históricamente, Cuba ha tenido un clásico sistema agrícola colonial que producía azúcar para la exportación, y servía los intereses de la élite de la metrópolis, con base en España primero y después en los Estados Unidos. Después de la revolución, Cuba comenzó a ser dependiente de la Unión Soviética y de sus asociados comerciales. Esto provocó un sistema agrícola de tres características fundamentales:

  1. su dependencia de la URSS para casi la totalidad del comercio, aunque muy favorable para Cuba;
  2. su adopción del modelo soviético de gran aportación financiera y de agricultura estatal;
  3. alta dependencia en la importación de alimentos.

Con la disolución del sistema de comercio soviético, Cuba cayó en una gran crisis, que incluyó una reducción de la disponibilidad de alimentos del 30%. Dentro de las más altas prioridades del país se encontraba la necesidad de transformar una agricultura de elevados ingresos a una de bajos ingresos, autosuficiente, de pequeña escala y viable. Con este objetivo Cuba lanzó una serie de reformas que transformaron su sistema agrícola radicalmente. En contraste con las experiencias de otros países del tercer mundo en la misma época, la experiencia cubana era cambios estructurales con una diferencia: presuponían basarse en los propios recursos del país y estaban comprometidos con el mantenimiento de las medidas de seguridad social y los programas sociales.

Muchos observadores atentos han anotado que, a través de un proceso de intensa movilización del estado y la sociedad, Cuba superó la peor escasez de alimentos en aproximadamente cinco años, y lo hizo sin perjudicar seriamente sus programas sociales o los logros de desarrollo humano. (Koont, 2004, Malhotra, 2000, Sinclair y Thompson, 2004). Sinclair y Thompson han planteado que “Cuba ha convertido exitosamente una crisis alimentaria severa  en una recuperación sostenida en la producción de alimentos”. Y un informe de Primer Instituto de Alimentación dice que “… a mediados de 1995 la escasez de alimentos se había solucionado, se había terminado la drástica reducción del acceso a la alimentación de la gran mayoría de los cubanos (Rosset, 2000). El mismo informe añade que (210) en la temporada de recolección de 1996-97, Cuba alcanzó los más altos niveles de producción de diez de los trece alimentos básicos en la dieta cubana- y el aumento provenía mayormente de pequeñas granjas. El Fondo Mundial de la Vida Natural (The World Wild Life Fund) ha considerado a Cuba como el único país que sigue un camino sostenible hacia el desarrollo en cuanto ha logrado un alto DH (mayor de 0.8) con baja incidencia ecológica (menos de 1.8 hectáreas). En 1999, el Premio a la Forma de Vida Correcta (Right Livelihood Award), (también conocido como el Premio Nobel Alternativo) fue concedido a la Asociación Cubana de Agricultura Orgánica.

Hacia un paradigma alternativo

Elementos de un paradigma

Basados en la experiencia cubana, identifico 7 elementos de un paradigma alternativo para un sistema agrícola sostenible que pueda también crear los fundamentos para la seguridad alimentaria para Cuba y el resto del mundo. Estos elementos no son comentados exhaustivamente, se basan fundamentalmente en las investigaciones de organizaciones tales como El Primer Instituto de la Alimentación (por ejemplo, Rosset, 2003), Oxfam America (ejemplo, Sinclair y Thompson, 2004), y han sido complementados por nuestra propia investigación durante los tres últimos años.

1.-Agricultura Ecológica.

El gobierno cubano le hizo frente a la crisis de los años 90 declarando un ”Período Especial en Tiempo de Paz”, y proclamó un esfuerzo nacional para convertir al sector agrícola del país de uno basado en altas inversiones a uno caracterizado por bajas aportaciones financieras, y por prácticas de auto-abastecimiento a una escala sin precedentes anteriormente (Rosset, 2003, 207). Se pusieron en práctica los siguientes principios y estrategias de un sistema integrador de agro-ecología:

- uso de biofertilizantes como gusanos de tierra, compost, fosfato de roca natural, estiércol animal y verde, y la integración de animales de pastoreo;

- uso de biopesticidas como variedades de plantas resistentes, rotaciones de cultivos y antagonistas naturales para combatir patógenos de las plantas, y mejores rotaciones y cultivos cubiertos para suprimir las malas hierbas;

- cambio de una agricultura basada en el capital, a otra basada en el conocimiento, no sólo el generado por investigaciones científicas extensas e innovadoras, sino también mediante la recuperación del conocimiento acumulado de las personas, integrando los dos y manteniendo una sinergia entre ambos (Claudio, 1999);

- tracción animal en lugar de tractores gastadores de combustible y de otras máquinas;

- granjas urbanas que fueron introducidas por primera vez en el periodo que siguió a la escasez de alimentos y al alza de los precios. “Una vez que el gobierno le dio pleno apoyo al movimiento de la naciente agricultura urbana, este alcanzó proporciones épicas” (Rosset, 2003, 210). Oxfam America reportó que los huertos urbanos estaban ahora (2003-2004) produciendo la mitad de todos los vegetales consumidos por los dos millones de habitantes de La Habana (Sinclair y Thompson);

- creación y mantenimiento de sinergias internas dentro de las granjas.

Cuba ha demostrado que la agricultura orgánica es productiva y viable.

2.-Descentralización y Diversificación:

En este momento se pone énfasis en pequeñas granjas y en producciones locales, y en la adaptación al ecosistema local y a las necesidades de la comunidad local, contándose con los recursos locales.

El éxito de Cuba en la agricultura ecológica es fundamentalmente un éxito de las pequeñas granjas y  de los pequeños campesinos. Las granjas grandes fueron divididas y redistribuidas precisamente porque se había demostrado que no tuvieron éxito en la adaptación a la tecnología y a la organización social de la agricultura orgánica. Los pequeños campesinos pudieron utilizar su memoria y experiencia de una forma de agricultura anterior. Aún más importante, se descubrió que en las granjas estatales existía gran alienación del trabajador y la productividad era baja. En oposición, las pequeñas granjas que adoptaban la agricultura orgánica se caracterizaban por altos niveles de participación de los trabajadores y de entusiasmo.

La diversificación ha tenido varias dimensiones- productos y exportaciones, tipos de productores y de relación con la tierra (titularidad de la tierra), mercados, y finalmente la economía en sí misma que ha abierto más espacios para actores privados mientras mantenía un importante sector estatal en áreas críticas.

La producción local también elimina la necesidad de transportación inútil, embalaje y almacenamiento al darle alimentos frescos a la población local.

Para facilitar lo antes dicho, el ministerio de la agricultura y su estructura administrativa también ha sido descentralizada.

La experiencia cubana ha mostrado la viabilidad de la pequeña parcela. Peter Rosset (2003) establece un contraste entre estas pequeñas granjas con las granjas industriales de grandes inversiones, las cuales, según plantea, son viables únicamente con inmensos subsidios del gobierno. Y esto sin contar con los altos déficits ecológicos incurridos y la tremenda escala de externalización de los costos. Con respecto a los clásicos debates teóricos sobre la viabilidad de la granja familiar, parece que es Chayanov, no Kautsky quien lleva la delantera.

3. Redistribución de la Tierra a los Campesinos.

La redistribución de la tierra es un pre-requisito para la creación del sector de pequeña parcela que ha demostrado ser adecuado para la agricultura ecológica. En contraste con la concentración creciente de tierra que implicaron las reforma liberales en otros países latinoamericanos, las reformas agrícolas del Periodo Especial en Cuba dividieron efectivamente las granjas estatales y las redistribuyeron en varias cooperativas y en gran número de campesinos independientes. En 1996  existían 2654 Unidades Básicas de Producción Cooperativa, UBPC. (Enríquez 204-datos tomados de la CEPAL 2000, 313). Estas jugaron su papel fundamental en la caña de azúcar, también el cítrico, el arroz y la ganadería. El sector de la granja estatal se redujo de un 82 a un 14,4%.

Aparentemente reviviendo una idea anterior, el programa tenía como objetivo “unir a las personas a la tierra”. Estas granjas les dieron a los campesinos un mayor sentimiento de control y de propiedad, que, a su vez, contribuyó a un mayor sentido de pertenencia y a una mayor productividad. “Nos acostamos a dormir como trabajadores y nos levantamos como propietarios”, nos dijo el administrador de una exitosa UBPC, refiriéndose a la creación de esa UBPC. (Campesino de una UBPC visitado por el autor en Diciembre del 2007).

4. Un Estado Democrático Comprometido con el Abastecimiento Público para su Pueblo.

El papel del estado es fundamental en dos aspectos. Primeramente, ha sido ampliamente demostrado por investigadores (especialmente los asociados con los informes de Desarrollo Humano de la UNDP, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) que pocas sociedades han alcanzado alto desarrollo humano sin una intervención importante del estado en el aprovisionamiento público en las áreas de educación, salud y seguridad social básica. Esto es todavía realidad aún en sociedades (incluyendo los Estados Unidos) que promocionan el capitalismo de mercado libre como la ideología dominante (Sen, 2000). Cuba es un caso bien conocido en este aspecto. En Cuba, dicho suministro público incluye un sistema de racionamiento de alimentos que es un tema muy controvertido hoy en día, re-examinado y debatido por los políticos dentro de Cuba, vilipendiado por los detractores como el pecado capital del socialismo, tema de continuas quejas por muchos ciudadanos cubanos quienes, sin embargo, han llegado a acostumbrarse a él y a pensar en la “canasta básica” que se les da como en un derecho básico. Instituido por primera vez en Marzo, 1962, como medida temporal para enfrentar la escasez de alimentos, el sistema de racionamiento ha sido probablemente, a través de los años, la institución más importante para la eliminación del hambre y la malnutrición, el sello distintivo de la singularidad de Cuba en el mundo. Sin embargo, afectado por altos costos, supuesta ineficiencia y una burocracia inflada necesaria para administrarlo, el sistema puede ser rediseñado o reemplazado por medidas tales como una seguridad más diferenciada o dirigida o un ingreso suplementario (Benjamín et al., Alvarez). Hay, no obstante, un mensaje que prevalece claramente: como la cita al principio de este trabajo indica, la historia de Cuba en la eliminación del hambre y la malnutrición no ha sido igualada en el hemisferio ni ciertamente en el tercer mundo. Es más, existe sobrada evidencia en todo el mundo de que ninguna sociedad ha eliminado el hambre y la malnutrición, o ha estado cerca de hacerlo, sin algún tipo de prestaciones sociales por parte del estado hacia la parte más pobre y vulnerable de la población. El sistema de racionamiento cubano tiene sus premisas en los principios de accesibilidad universal y de equidad, una valiente iniciativa para asegurar el derecho básico de toda persona a la alimentación y a otras necesidades básicas. Parecería que políticas de este tipo serían imprescindibles en un paradigma para un sistema justo y equitativo de seguridad alimentaria.

En segundo término, es importante extender el apoyo del estado a los campesinos, especialmente a las partes más vulnerables de los pequeños campesinos de un país. Con relación a esto, Cuba sobresale como el elemento que “va a la contraria o está en contradicción” por excelencia. Mientras que otros gobiernos del tercer mundo abandonaban a sus campesinos tras las reformas neoliberales, el gobierno cubano hizo esfuerzos extraordinarios para apoyar a los campesinos con todos los recursos de que disponía. Y a diferencia de los gobiernos mencionados, el estado cubano mantuvo su soberanía ejerciendo completo control sobre las políticas que afectaban a su agricultura y su seguridad alimentaria. Ciertamente, dicho apoyo a los campesinos debería depender de tratados comerciales internacionales, pero la ausencia de un comercio verdaderamente justo es el distintivo del sistema mundial actual, y la raíz de la crisis alimentaria mundial.

5. Participación Democrática.

Como complemento al fuerte estado superactivo estaban las recientemente ampliadas y fortalecidas instituciones democráticas de participación popular a nivel local que actualmente juegan un  papel en aumento en la planificación y las formas de gobierno. La participación popular es un ingrediente esencial del nuevo sistema agrícola, especialmente en las cooperativas. La participación se extiende a todas las áreas de la agricultura incluyendo la investigación, la extensión e implementación; y lo que es más importante, se distribuyen los productos de acuerdo con un proceso democrático de toma de decisiones. Los instrumentos de participación democrática están bien organizados e institucionalizados. Por ejemplo, las UBPCs están dirigidas por comités elegidos por voto secreto. Se pueden describir los altos niveles de participación informada en estas cooperativas usando los conceptos de “democracia profunda” y de “democracia de alta energía” – conceptos que han sido utilizados para describir la democracia en Kerala.

Es evidente que la ampliación del espacio para dicha participación y control por parte de los individuos y las comunidades ha representado alguna reducción  en el papel y el control anteriormente ejercido por el estado cubano. Y este proceso no ha estado exento de tensiones y contradicciones (por ejemplo, el papel jugado por la asociación de campesinos independientes, ANAIC, Alvarez, 1999; Claudio, 1999). Sin embargo, la viabilidad y efectividad del proceso ha dependido de la sinergia general entre el estado y la sociedad, entre las instituciones democráticas locales que constantemente tributan al trabajo del gobierno central, que, por su parte, apoya a las anteriores. No hay dudas que la participación popular ha  do un elemento fundamental en el éxito de estas granjas. ¿????????

6. Precios Justos para los Campesinos

Una de las causas de la crisis actual de alimentos que afecta a los países del tercer mundo es la reducción de los ingresos de los campesinos tras las reformas neoliberales y la importación de alimentos baratos del exterior. Muchos campesinos independientes de países como la India y Corea del Sur han sido empujados a la desesperación y hasta al suicidio. En comparación, las reformas de Cuba han producido un aumento considerable  en el ingreso de los campesinos en relación a otros sectores de la sociedad, particularmente los asalariados urbanos. Esto se ha considerado como un factor importante en el movimiento de revalorización del campesinado aunque este movimiento haya sido impulsado inicialmente por el éxodo de las personas a partir de las ciudades en búsqueda de alimentos durante el periodo anterior de crisis alimentaria.

La experiencia cubana también demuestra lo que pueden hacer los pequeños campesinos si logran que la Organización Mundial del Comercio los deje tranquilos.

7. Un Nuevo Proceso de Re-ruralización?

Durante el Periodo Especial, especialmente en el tope de la escasez de alimentos, hubo un proceso de urbanos migrando hacia áreas rurales en búsqueda de alimentos y de trabajo en la agricultura. Muchos se quedaron, atraídos por empleos más estables, mayores ingresos y acceso a una mejor alimentación. Algunos sociólogos (Enríquez, 2003) se han referido a esto como a un proceso de re-ruralización. No tenemos datos precisos sobre el proceso o si ha continuado en la etapa actual. Enríquez (p. 208) refiere que en un estudio que realizó en varias cooperativas en diferentes partes del país, un 25% de la muestra que ella entrevistó habían sido trabajadores urbanos anteriormente. Los campesinos en Cuba hoy tienen mayores ingresos con respecto a los trabajadores asalariados, y esto es realidad hasta en las provincias orientales más pobres. No es necesario decir que se alimentan mucho mejor, y tienen mucha mayor seguridad alimentaria.

El movimiento de re-ruralización podría darle respuesta al problema de cómo la agricultura orgánica a pequeña escala puede ser viable en un país con una población pequeña que ha estado en la tercera etapa de la transición demográfica durante aproximadamente tres generaciones. El problema de una población envejecida y en decadencia está compuesto por prejuicios históricos que asocian el trabajo del campo y la vida rural con un estatus más bajo y con un estado de vida menos deseable. Sin embargo, podemos plantear que Cuba tiene algunas ventajas únicas con respecto a algunos de estos aspectos. En primer lugar, cuenta con el campesinado más modernizado y educado del mundo que ha logrado indicadores de desarrollo humano que están a la par, si no más altos, que los de los países desarrollados. Sus sistemas de educación y salud pública descentralizados aseguran que el acceso de los campesinos a estos valiosos recursos no sea muy diferente al de los habitantes urbanos. Las recientes reformas en Cuba que promueven una descentralización mayor han incluido la descentralización de la educación terciaria y del sistema universitario. Igualmente, sus sistemas políticos, administrativos y culturales han sido descentralizados.

Estos factores hacen posible que Cuba integre mucho más estrechamente, no sólo su economía agrícola con la no-agrícola, sino también su cultura y estilo de vida rural con la cultura y estilo de vida urbano y nacional. Este proceso tiene la posibilidad de crear un continuo rural-urbano que disminuirá la diferencia entre la vida agrícola, rural, por una parte y la urbana, no-agrícola por la otra. Supuestamente, este ha revertido el proceso de rápida urbanización que ocurrió en Cuba en los años 80, y puede brindarles una lección a los países del mundo que sufren un interminable proceso de urbanización y centralización.

Las áreas rurales urbanizadas que tienen acceso a servicios educacionales, de salud y a otros servicios e instalaciones culturales presentes en las ciudades también complementarán las ciudades que se han revitalizado con la agricultura urbana. Algunos elementos de dicho modelo de continuo rural-urbano ya existen en el estado de Kerala en la India, donde el problema actualmente es mantener la viabilidad económica de cultivar alimentos  que aseguren la seguridad alimentaria a largo plazo.

Cuba está experimentando nada menos que una nueva revolución cultural, una transformación en la conciencia popular (especialmente la conciencia ecológica) y en la visión del mundo, una re-definición en la relación de las personas con la naturaleza, un compromiso con la sostenibilidad de la tierra y, sobre todo, un compromiso renovado con el proyecto socialista y humanista que el país comenzó hace medio siglo.

¿Soberanía Alimentaria?

Aunque este es un aspecto muy complicado para ser tratado dentro del marco de este trabajo, se puede decir que el estado cubano continúa ejerciendo control total sobre todas las decisiones importantes con respecto a la agricultura y la alimentación, y que continúa manteniendo a su pueblo libre del hambre. En cambio, la mayoría de los gobiernos de los países del tercer mundo, incluso los elegidos democráticamente, no han podido hacer nada frente a las políticas neoliberales y a las leyes de la Organización
Mundial del Comercio que han producido mayor inseguridad alimentaria, más escasez de alimentos, y hambre creciente en sus países.

¿Un Modelo Sostenible?

La experiencia cubana muestra que su innovador modelo de agricultura ha sido sostenible ecológicamente, socialmente y políticamente. Un aspecto fundamental de sostenibilidad  en el futuro será la forma de su integración en el sistema mundial, y esto dependerá en gran medida de lo que pase en las relaciones de Cuba y los Estados Unidos. Por el momento, todo parece indicar que Cuba reafirmará su soberanía sobre su política agrícola y alimentaria. Es un país de recursos, y tiene algunos extraordinarios recursos exportables, que incluyen conocimientos y modelos. Los trabajadores cubanos agrícolas involucrados en la transmisión de conocimiento (como los doctores, los trabajadores sociales y los promotores de la alfabetización cubanos) ya están trabajando en otros países. Cuba tiene mercados especialmente adecuados para algunos de sus productos como medicamentos y por supuesto, sus productos orgánicos. Ya exporta estos productos a Alemania y Canadá. La situación cambiaría drásticamente si se abriera un mercado para sus productos orgánicos en los Estados Unidos.

Otro desafío será ver si, en una situación internacional diferente, los campesinos prósperos cubanos se verían tentados a regresar al modelo de grandes inversiones de la agricultura industrial.

¿Seguridad Alimentaria?

Cuba todavía tiene serias carencias de alimentos y depende grandemente de importaciones. Hasta importa de los Estados Unidos al contado. En el 2007 el país gastó 1,500 millones de dólares en importaciones de alimentos, un incremento de aproximadamente 24% respecto al año anterior debido a los precios más altos de los alimentos (Grogg, 2008); la compra solamente a los Estados Unidos consistió en $447, 065, 000. (Oficina del Censo de los Estados Unidos, Estadísticas del Comercio con Cuba). No es extraño que la alimentación sea uno de los temas más recurrentes que se trata en todos los debates políticos en el país. El mismo Raúl Castro recientemente aseguró a los cubanos que se daría alta prioridad a este asunto (Crogg, 2008). Dijo: “El país está trabajando en este aspecto vital con la urgencia que requiere, por su impacto directo y diario en la vida de las personas, especialmente en la de aquéllas con ingresos más bajos”.

Cuba enfrenta muchos problemas para alcanzar la auto-suficiencia incluyendo la de una población anciana y en decadencia  de la cual sólo menos del 20% es rural. Otros aspectos incluyen el históricamente bajo estatus de los campesinos y la baja productividad. Una respuesta a estos problemas puede ser la descrita en 1,7.

Si Cuba triunfara en aumentar sustancialmente su producción de alimentos, habría que ver si alguna vez logrará la autosuficiencia. ¿Pero debe equipararse la seguridad alimentaria con la auto-suficiencia? ¿O tendrá Cuba (como varios otros países) que recurrir al principio de ventaja comparativa y comerciar algunos de sus otros productos a cambio de alimentos? Quizás esta pregunta sea todavía prematura, si no irrelevante, ya que al país le falta un buen trecho para maximizar su productividad y alcanzar su verdadero potencial. Es probable que pronto presenciemos otro importante esfuerzo nacional para incrementar la producción de alimentos, del tipo que hemos visto durante el periodo especial. Se informa que Cuba todavía busca inversiones extranjeras en la agricultura doméstica (Al Campbell, 2008) – supuestamente como compañías mixtas, y de forma tal que dicha inversión pueda ser integrada dentro de su nuevo paradigma. El análisis de este trabajo parece brindar bases razonables para creer que Cuba tendrá éxito en este esfuerzo.