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REPORTAJE ESPECIAL
Agua para la vida

Atahualpa Caldera Sosa

Este año, del 16 al 22 de Marzo, México será cede del IV Foro Mundial del Agua, que tendrá lugar en una de las regiones lacustres más importantes del México prehispánico y que hoy se ha transformado en una de las cuencas más impactadas por la civilización moderna, la Cuenca del Valle de México, hoy conocida mundialmente como la ciudad más poblada del planeta y una de las más contaminadas y con graves problemas de abastecimiento de agua…la capital de la República Mexicana….el Distrito Federal.

El foro mundial del agua será pues, una más de tantas reuniones donde expertos, políticos, empresarios, y organismos internacionales definen las políticas que dirigen el destino del recurso natural más importante para la existencia de la vida en el planeta…incluyendo la nuestra. Este foro reunirá a mucha gente, se tomarán acuerdos y convenios, pero la mayoría de la población del planeta seguirá padeciendo la escasez y la exclusión de este recurso vital.

Día con día el llamado oro azul se convierte en una mercancía que deja grandes ganancias para las transnacionales que controlan el agua embotellada y se disputan el control de los manantiales y fuentes de agua limpia, las noticias de conflictos nacionales e internacionales por el uso y control del agua son más comunes.

En todo el mundo, 1.400 millones de personas no tienen acceso adecuado al agua potable y 3,4 millones mueren cada año por causas relacionadas con el consumo de agua contaminada según datos de las Naciones Unidas.

Cuatro grandes corporaciones controlan la mayor parte del mercado mundial de agua embotellada y constituyen una amenaza para las empresas públicas que suministran el líquido, según un informe del no gubernamental Instituto Polaris, de Canadá.

El negocio moviliza unos 50 mil millones de dólares por año, y las firmas que predominan en él son Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola y Danone, de acuerdo con el estudio llamado "Dentro de la botella".

Hoy la humanidad como nunca antes está padeciendo de manera cada vez más intensa las consecuencias de la injustita y sobreexplotación de los recursos hídricos y el cambio climático. Los ciclos naturales en los océanos, los campos agrícolas, los bosques y selvas, los desiertos, los polos y las cadenas montañosas están sufriendo modificaciones alterando uno de los ciclos fundamentales para la vida….el ciclo hidrológico o ciclo del agua.

Miles de personas por todo el mundo dejan sus campos de cultivo por falta de agua y cambio en los patrones de la lluvia, se ven desplazados por huracanes y tormentas que arrasan con pueblos y ciudades como se vio con el Huracán Katrina y Stan, lluvias torrenciales desgajando montañas y laderas, ríos que bajan de las montañas taladas y erosionadas con fuerzas devastadoras, poblaciones desplazadas por el avance de la desertificación. Todos estos fenómenos impactan la actividad primaria del hombre “ La Agricultura “ y al no poder producir alimentos viene un fenómeno ligado llamado migración ambiental provocada por lo antes mencionado. A esto hay que sumar la migración por la injusticia social, la exclusión y la marginación.

Millones de habitantes en este planeta no tienen acceso al agua y cada día las luchas por el Oro Azul como algunos lo llaman se están convirtiendo en Guerras. México no está exento de esta problemática. México se ha convertido en uno de los países más ineficientes en el manejo de los recursos hídricos y uno de los que tiene mayores conflictos sociales por el agua.

El agua se ha convertido en una mercancía y para muchos es un lujo tenerla...para otros es un simple abrir y cerrar de llaves. La pregunta es: ¿El agua se está convirtiendo en el petróleo del siglo 21? ¿Quién tenga el control del agua tendrá el control del planeta? ¿Es justo y humano que unos tengan campos de golf y comunidades vecinas no tengan agua potable para beber? Lo cierto es que el agua es un recurso del que hemos puesto poca atención. Los ríos (las venas del planeta) los hemos convertido en drenajes, y basureros contaminando lagos, lagunas, aguas subterráneas y finalmente el mar. Acaso el sentido común nos está fallando? Los costos ambientales que tendremos que pagar por no cuidar el agua y otros recursos naturales apenas comienzan?

Voces en todo el mundo se levantan a través de foros alternativos rompiendo el silencio, la mentira y el engaño que algunos pretenden imponer desde los escritorios a los pueblos y naciones que tienen abundancia de agua. Es responsabilidad de todos asumir las consecuencias de no cuidarla, hacernos responsables del agua que cae en nuestro territorio y en nuestros hogares, hacernos responsables de como la desechamos y como la compartimos. La defensa de los recursos hídricos es tema de seguridad nacional y soberanía, por lo tanto debe ser un bien común regulado y administrado por el estado de forma democrática y participativa con inversión pública y privada pero siempre privilegiando el carácter universal de este recurso como un derecho humano a la vida.



Botellas versus grifos

Por Stephen Leahy*

El negocio del agua embotellada alienta la privatización, dicen activistas. El líquido envasado es seguro y amigable con el ambiente, replica la industria.

Brooklin, CANADÄ.- Cuatro grandes corporaciones controlan la mayor parte del mercado mundial de agua embotellada y constituyen una amenaza para las empresas públicas que suministran el líquido, según un informe del no gubernamental Instituto Polaris, de Canadá.

El negocio moviliza unos 50 mil millones de dólares por año, y las firmas que predominan en él son Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola y Danone, de acuerdo con el estudio "Dentro de la botella".

"Esas compañías cosechan enormes beneficios a partir de agua que obtienen gratis o a muy bajo costo de grifos públicos", dijo a Tierramérica Tony Clarke, autor del estudio.

Alrededor de 20 por ciento de los estadounidenses y 17,5 de los canadienses consumen sólo agua embotellada, según Clarke. De acuerdo con fuentes de la industria, las ventas mundiales del sector aumentaron 40 por ciento de 2000 a 2003, cuando el consumo por persona llegó a 90 litros en Estados Unidos y a 51 litros en América Latina.

"El mercadeo de las compañías embotelladoras aprovecha los temores sobre la seguridad del consumo de agua de grifos públicos”, argumenta Clarke, quien sugiere que el agua embotellada también está relacionada con problemas de salud.

En 2004, medio millón de litros de la marca Dasani, que es agua de grifo filtrada, tratada y embotellada por Coca-Cola, debieron ser retiradas del mercado británico porque presentaban altos niveles de bromatos cancerígenos, afirmó Clarke.

"Puede haber casos similares de contaminación, pero nadie examina el agua embotellada con la frecuencia que sería necesaria", apuntó.

Stephen Kay, portavoz de la Asociación Internacional del Agua Embotellada, aseguró a Tierramérica que el producto de los miembros de ese grupo de empresas cumple las normas de la estadounidense Administración de Alimentos y Medicamentos, y que es inspeccionado por las autoridades correspondientes de cada país y, anualmente, por especialistas independientes.

"No tratamos de desalentar el consumo de agua de grifo, pero la gente prefiere la embotellada por comodidad y por sus beneficios en materia de seguridad y salud", sostuvo.

Además, el agua embotellada es más saludable que las gaseosas azucaradas, y "eso puede ayudar a resolver el problema de obesidad de América Latina", arguyó Kay.

Las empresas que deberían estar nerviosas por el rápido crecimiento de la industria del agua embotellada son las que producen refrescos, añadió.

Pero Coca-Cola y Pepsi no están nerviosas, porque son dos de las cuatro firmas predominantes en el mercado del agua embotellada.

“Coca-Cola pronostica que ese producto será el más vendido de los suyos en pocos años”, destacó Clarke.

Danone, con sede en Francia, produce las marcas Evian, Volvic, Aqua y Crystal Springs, entre otras.

La portavoz de la filial canadiense de Nestlé, Catherine O'Brien, dijo a Tierramérica que ningún empleado de la compañía estaba disponible para referirse al asunto antes del cierre de este reportaje. Representantes de Coca-Cola y PepsiCo no devolvieron las llamadas.

La preocupación real entre los activistas parece ser es el cambio cultural que representa concebir el agua como una mercancía por la cual se deba pagar mucho dinero, sostuvo Clarke.

"Hay un enorme interés corporativo en la venta de agua, y el producto embotellado juega un papel fundamental en el condicionamiento de la gente hacia la privatización de las instalaciones públicas de agua", sostuvo.

La oposición pública a esa privatización en América del Norte es fuerte, según Wenonah Hauter, directora de la campaña Agua Para Todos de la ONG estadounidense Public Citizen.

Menos de 15 por ciento de las instalaciones de agua de Estados Unidos están en manos privadas, y la mayoría de éstas provee servicios de saneamiento, no de agua potable, dijo Hauter a Tierramérica.

Hauter cree que el sector de agua embotellada también perjudica al servicio público, pues desvía fondos y atención de la necesidad de mejorarlo.

"En lugar de insistir sobre la necesidad de agua de grifo más sana, la gente gasta su dinero en la embotellada", dijo.

Si los usuarios tienen preocupaciones legítimas sobre el servicio local de agua corriente, es mucho más barato y supone menos despilfarro instalar un filtro de agua en la cañería de la vivienda, sostuvo la activista.

Las decenas de miles de millones de bidones de agua embotellada han creado un gran problema de desperdicios plásticos. Aunque los recipientes se pueden reciclar, sólo una fracción de los que se utilizan en Estados Unidos pasa por ese proceso. El resto termina en rellenos sanitarios.

"En el mundo en desarrollo esas botellas están por todas partes, incluso esparcidas en el paisaje y en el océano", pero en todo el mundo la industria invierte enormes sumas de dinero para oponerse a cualquier sistema que permita a los usuarios vender sus envases de plástico usados, dijo Hauter.

Pero Kay sostiene que los sistemas de depósito son caros y cargan al vendedor minorista con la tarea de almacenar todas esas botellas vacías. “Los programas de reciclaje son mejores y más sencillos para los consumidores", adujo.

En cuanto a las localidades y países que carecen de esos programas, es su "deber" implementar "el reciclaje en beneficio del ambiente y para (satisfacer) la demanda de material reciclable", agregó.

"Siento que todos estos grupos que se preocupan por la salud y el ambiente deberían aceptar lo que hacemos en la industria para suministrar agua segura y de calidad, con el manejo ambiental como prioridad", concluyó.



Ronda el fantasma de la guerra por el agua

Por Marcela Valente*

ONG denuncian una supuesta conspiración de Washington para apoderarse del acuífero Guaraní, un enorme reservorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo los países del Mercosur. Funcionarios y expertos coinciden en que es una tesis descabellada.

BUENOS AIRES.- Las aguas tranquilas del Acuífero Guaraní, enorme reservorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados bajo los países del Mercosur, son el centro de una airada polémica.

Un proyecto de conservación del acuífero, que comenzó a ejecutarse en 2003, desató una guerra de acusaciones entre los encargados de llevarlo adelante y organizaciones sociales que alertan sobre una supuesta conspiración liderada por Estados Unidos para apoderarse del agua.

En los últimos tres años, científicos, ambientalistas y gobiernos elaboraron el Proyecto para la Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní, con la intención de conocer su potencialidad y los riesgos que puede correr, para elaborar modelos de gestión conjunta entre los países que lo comparten.

Se calcula que el acuífero bajo Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay tiene unos 37 mil kilómetros cúbicos de agua, pero sólo se pueden explotar de 40 a 80 kilómetros cúbicos en zonas de recarga.

El Centro de Militares por la Democracia Argentina (Cemida) afirmó este año que la supuesta actividad de grupos terroristas en la Triple Frontera (entre Argentina, Brasil y Paraguay) fue un pretexto de Washington para aumentar su presencia militar allí y "apoderarse silenciosamente del Acuífero Guaraní", a través del proyecto de conservación.

El Cemida es una organización no gubernamental (ONG) por los derechos humanos fundada en los años 80, que suele adoptar posiciones izquierdistas y está integrada por militares retirados y por civiles.

"Estados Unidos estructuró un sistema para detectar la magnitud del acuífero, asegurar su uso sustentable y evitar todo tipo de contaminación" y "para ello puso al frente de la investigación al Banco Mundial, a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a otros órganos a los que controla", afirmó el informe del Cemida, elaborado por la profesora de historia Elsa Buzzone.

Le "destinó un presupuesto de 26 millones de dólares y sugirió la forma en que participarían las comunidades indígenas y la sociedad civil para mantener un permanente control hasta que lo considere conveniente", añadió.

Esa tesis es compartida por grupos organizadores del Foro Social de la Triple Frontera, que se prevé realizar del 25 al 27 de junio en la nororiental ciudad argentina de Puerto Iguazú.
Pero el secretario general del proyecto, el brasileño Luiz Amore, dijo a Tierramérica que esa denuncia "no tiene ningún sentido".

El proyecto nació de una iniciativa de las naciones que comparten el acuífero, y fueron ellas los que pidieron asistencia financiera al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés), formado con aportes de países y manejado financieramente por el Banco Mundial, explicó.

Durante cuatro años, organizaciones de la sociedad civil intervinieron en las distintas instancias del programa, destacó Amore.

"De Brasil, que tiene bajo su territorio 71 por ciento del acuífero, participaron 176 instituciones, entre organismos nacionales y estaduales, universidades y ONG", indicó.

Las unidades nacionales del proyecto, integradas por funcionarios de cada país, eligieron a la OEA como agencia ejecutora de la iniciativa, que se financia con 13,4 millones de dólares del GEF, 12 millones de los gobiernos, y el resto de otras organizaciones hasta completar 26,7 millones de dólares, puntualizó.

La red brasileña Grito del Agua, que reúne a unas 60 organizaciones, también cuestionó el proyecto.

"No hay transparencia" en las contrataciones del proyecto ni acceso a su información técnica, de modo que "Amore está negociando nuestra soberanía y nosotros no podemos saber a quién le pasa la información que recibe", mientras él ejerce un "poder dictatorial" para decidir quiénes pueden participar del proceso, dijo a Tierramérica el activista Leonardo Moreli, líder de esa red.

A su juicio, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el GEF deberían "auditar" el proyecto.

Por otra parte, "no es normal que haya 'boinas verdes' (del Ejército estadounidense) en Entre Ríos y Misiones (provincias del noreste de Argentina) haciendo ejercicios contra el dengue", ironizó Moreli, en alusión al informe del Cemida.

Según Amore, las acusaciones de Moreli responden al interés de obtener una mejor posición para ejecutar proyectos de difusión y educación sobre temas del acuífero, que se financiarán mediante un Fondo de Ciudadanía, integrado con 240 mil dólares.

"Es lamentable. Una vez que los países se ponen de acuerdo en un proyecto para definir acciones preventivas y no para remediar, hay suspicacias y temores", comentó.

El secretario general alegó que si los gobiernos quisieran privatizar el acuífero, "será potestad de los países, no del proyecto", pero aclaró su posición personal en la materia: "El agua es un bien social que tiene un valor económico, pero eso no significa un valor de venta. Se trata de un recurso a preservar de la contaminación para el uso de todos".

El experto uruguayo Danilo Antón, geomorfólogo especializado en aguas subterráneas, consideró también que están "fuera de la realidad" las denuncias sobre estrategias de Washington para controlar el acuífero.

"Puede haber estrategas que deliren con eso, pero no es sostenible bajo ninguna lógica", opinó.

El agua del acuífero solo puede ser usada localmente, en cientos de comunidades, pero explotar aguas profundas es "difícil y carísimo", reafirmó el experto.

"El vaciamiento del acuífero, que se encuentra en su mayor parte por debajo de los 1.000 metros, requeriría un bombeo antieconómico y técnicamente imposible", aseguró.

"Otra cosa es el temor de que se privaticen pozos o sistemas de distribución, pero eso depende de los gobiernos", apuntó Antón.

El geomorfólogo fue quien propuso en 1996 llamar "Guaraní" a la reserva de agua subterránea que tenía distintos nombres en cada país. Lo hizo en homenaje a la nación indígena que se asentaba sobre esa región.

* La autora es corresponsal de IPS

 


 

MEXICO-EEUU: El agua enciende la discordia

por Diego Cevallos

MEXICO, may (IPS) La tensión crece en la frontera de Estados Unidos y México por el uso del agua, un hecho que apuntala las advertencias de expertos sobre el papel de los ríos en futuros conflictos mundiales.

Disputas como la que tiene por objeto el agua del río Bravo, fronterizo entre Estados Unidos y México, ya ocurren o podrían ocurrir en otras zonas del planeta debido a la escasez de agua o a la falta de acuerdos en la materia, dijo a IPS la consultora ambiental Karina Hoffman.

El gobierno de Estados Unidos y el del meridional estado de Texas, fronterizo con México, reclaman a México, amparados en el tratado de 1944 que rige el uso compartido del río Bravo, el pago de una deuda de unos 2.000 millones de metros cúbicos de agua.

México respondió que no puede pagar, por las sequías que sufre, pero también admitió que más de 70 por ciento del agua disponible en su frontera con Estados Unidos se pierde en forma de fugas y evaporación y en ineficientes sistemas de riego. El río Bravo marca 61 por ciento de la frontera de 3.200 kilómetros entre los dos países.

En la disputa, Texas amenazó con iniciar acciones legales contra México, mientras el gobierno de Vicente Fox prometió que cumplirá con los compromisos internacionales, pero sin sacrificar a sus compatriotas.

Diputados de oposición en México anunciaron este miércoles que están dispuestos a comparecer ante la Corte Internacional Justicia, radicada en La Haya, para defender a los consumidores de este país.

La población urbana de la frontera mexicano-estadounidense cuenta con servicio de agua potable. El despilfarro en México es muy elevado, reconoció la estatal Comisión Nacional del Agua.

Mientras el agua en el río Bravo y en sus afluentes fue suficiente, no hubo roces entre los dos países, pero ahora surgen reclamos y amenazas, pues la sequía golpea con fuerza la frontera.

El agua es un recurso limitado, por lo que su mal uso es un grave error y un atentado para las siguientes generaciones, expresó Hoffman.

Más allá de este episodio concreto, es evidente que la falta de un elemento tan básico como el agua podría causar guerras internacionales, apuntó Hoffman, quien es asesor de empresas privadas en materia de ambiente.

El agua podría ser el móvil de las guerras del siglo XXI, señalaron en numerosas ocasiones expertos y funcionarios de la Organización de Naciones Unidas. Aunque no todos comparten esa afirmación, pocos dudan de que el agua es una fuente de crecientes conflictos.

Se avecina una crisis mundial por el agua, advirtió en marzo Koichiro Matsuura, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Si la gestión del agua no mejora, dos tercios de la humanidad padecerán escasez grave o moderada en 2025, agregó Matsuura.

El consumo mundial de agua dulce aumentó seis veces entre 1990 y 1995 y un tercio de la población del planeta vive en países con problemas de abastecimiento, según estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

El único caso conocido de guerra por el agua se remonta a 4.500 años, cuando el uso de los ríos Tigris y Eufrates enfrentó a dos ciudades del actual Iraq, dijo el geógrafo de la estadounidense Universidad de Oregon Aaron Wolf, director de la base de datos Conflictos Transfronterizos sobre el Agua.

Pero pueblos rivales, como los de India y Pakistán o Israel y Palestina, suelen resolver conflictos por el agua al mismo tiempo que luchan sin tregua en otros terrenos, sostuvo Wolf.

Cincuenta y un países de todas las regiones del mundo están en riesgo de afrontar conflictos por el agua en los próximos 10 años, afirmó la directora del Proyecto de Políticas Mundiales sobre el Agua, Sandra Postel, también integrante del Instituto Worldwatch.

Para concertar la posición de América Latina frente al Foro Mundial de Agua, que se celebrará en Japón en 2003, gobiernos y expertos se reunirán en México en octubre, en la conferencia denominada Agua para las Américas en el Siglo XXI.

La cita de México será una oportunidad para definir estrategias que libren a la región de futuros conflictos por el agua, dijo la estatal Comisión Nacional del Agua, anfitriona de la reunión.

Con 12 por ciento del área terrestre total y seis por ciento de la población, América Latina y el Caribe poseen alrededor de 27 por ciento del agua dulce del planeta, indicó el Pnuma.

No obstante, casi un tercio de la población de la región carece de acceso al agua potable y una proporción similar no cuenta con servicios de alcantarillado y saneamiento. Además, dos tercios del territorio regional son como áridos o semiáridos, apunta el Pnuma.

En todo el mundo, 1.400 millones de personas no tienen acceso adecuado al agua potable y 3,4 millones mueren cada año por causas relacionadas con el consumo de agua contaminada.

 


 

MEXICO: El agua es barata hoy, pero faltará mañana

por Diego Cevallos

MEXICO, jul (IPS) La inversión en el servicio de agua potable de México debe aumentar a 2.900 millones de dólares al año, el doble que en la actualidad, para evitar serios problemas en un plazo de 25 años, advirtieron funcionarios de gobierno.

La infraestructura física deberá repararse para eliminar el desperdicio de agua potable, que supera hoy 50 por ciento, dijo César Herrera, subdirector de programación de la Comisión Nacional del Agua (CNA). Pero, además, los mexicanos deberán adoptar una cultura de ahorro de agua y pagar por ésta lo que vale en realidad, sostuvo Herrera.

Los gobiernos locales subsidian hasta 90 por ciento del costo de producción, transporte y purificación del agua que se usa en las ciudades.

México consume 78 millones de kilómetros cúbicos de agua por año, 83 por ciento en zonas agrícolas, donde el desperdicio es de 60 por ciento. En las ciudades se consume 12 por ciento del total y el desperdicio es de 50 por ciento.

Para revertir la situación y garantizar el suministro de agua, el gobierno de Vicente Fox anunció en marzo una "cruzada nacional por los bosques y el agua", que incluirá la planificación de nuevas inversiones, campañas de concientización y proyectos de ley en la materia.

El gobierno ya había elevado al rango de problema de "seguridad nacional" todos los asuntos derivados del uso del agua y de los bosques, donde la deforestación llega a 600.000 hectáreas anuales.
Pero no se perciben acciones concretas y el problema sigue igual, sostuvo Iván Restrepo, investigador del no gubernamental Centro de Ecología y Desarrollo.

"México está al borde una crisis" en relación con el agua, que obliga a los gobiernos federal, estatales y municipales a "fijar tarifas que reflejen la escasez e imponer su pago", señaló el Banco Mundial en mayo.

Las tarifas del servicio de agua potable deben aumentarse al menos 50 por ciento, sostuvo en abril ante un grupo de diputados el director de la CNA, Cristóbal Jaquez. Los legisladores rechazaron la propuesta por considerar que no podían castigar más a la población.

"Es importante tomar medidas. No podemos esperar que el destino nos alcance", expresó Herrera.

El Partido Revolucionario Institucional, cuyos 71 años al frente del gobierno concluyeron en diciembre con la investidura de Fox, es responsable de muchos problemas ambientales actuales, pues usó los recursos con fines políticos y de clientelismo electoral, opinó Restrepo.

Según un estudio de la Secretaría (ministerio) de Medio Ambiente, 78 por ciento de las aguas residuales municipales y 85 por ciento de las industriales se vierten en espacios naturales de agua sin recibir tratamiento alguno.

Quince por ciento de las napas subterráneas de este país se encuentran sobreexplotados, mientras 12 millones de los 100 millones de mexicanos carecen de agua potable y 24 millones de alcantarillado. El problema del agua es un derivado del problema de los bosques, según la Secretaría del Medio Ambiente.

Cuarenta por ciento de los bosques y selvas tropicales del país están en malas condiciones de conservación o afectadas por plagas y 64 por ciento de las tierras forestales y agropecuarias están dañadas por la erosión.

Además, 20 millones de hectáreas de suelos han perdido entre 40 y 60 por ciento de su capacidad para retener agua.

Revertir el grave deterioro ambiental derivado del mal uso de los suelos y del agua son hoy asuntos de seguridad nacional, declaró el presidente Fox.

Cálculos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática indican que las perdidas causadas por daños al ambiente equivalen cada año a 10,6 por ciento del producto interno bruto.