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LA REVOLUCIÓN COOPERATIVA: LA OLEADA
DEL FUTURO, Una alternativa al capitalismo globalizador
Betsy Bowman y Bob Stone
académicos y activistas, co-fundadores del Centro para la Justicia
Global
traducción: Ross Gandy
(Esta versión del ensayo es una condensación del original
en inglés.
El ensayo completo contiene las referencias y mucha más información,
datos, argumentos, definiciones, cifras y ejemplos.)
Para la mayoría de los habitantes de nuestro planeta, la globalización
es un fracaso. Hace sesenta años, las locomotoras de la globalización--el
Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional--empezaron a caminar
por la vía de la historia moderna. Arrastraron a la humanidad
hacia la tierra prometida: la abundancia material para todo el mundo.
Hoy el crecimiento económico ha aumentado cinco veces más
de lo que era al principio, el comercio mundial ha aumentado doce veces.
Pero el
tren del progreso se descarriló y cayó en un pantano.
En los países desarrollados se ensanchó la brecha entre
los ricos y los pobres. En Asia, en Africa y en la América, donde
viven tres cuartes partes de la humanidad, jamás ha existido
tanta miseria. La mitad de los niños del mundo sufren de la desnutrición.
La explosión demográfica mundial nos lleva hacia la catástrofe.
La contaminación del aire, de la tierra y del agua ha llegado
a niveles alarmantes y sigue en aumento--¡fuera de control!
Dudar
de la globalización significa criticar al capitalismo, porque
la globalización es una expresión del capitalismo. Si
“No Hay Alternativa” a la globalización, esta duda
termina en el cinismo. Pero, ¡sí existe una alternativa!
En 2001
empezaron los Foros Sociales Mundiales. Cada año ha aumentado
el número de los participantes. En 2004 eran diez veces más
que al principio. Cada vez más estos Foros critican al capitalismo.
.Para
apoyar esta crítica y para animar el debate sobre el futuro de
la humanidad, proponemos que el capitalismo se transforme en algo mejor
mediante la democratización del lugar del trabajo y el cambio
de las relaciones de producción.
Hay varios
modelos de alternativas al capitalismo. Hemos tomado elementos de “la
democracia económica” de David Schweikart y “la planificación
participatoria” de Michael Albert. La democratización es
fundamental. Después viene la planificación.
La cooperativización
puede eliminar los peores males del capitalismo. ¿Puede liberarnos
del capitalismo la cooperativización de las economías
del mundo? Al menos nos puede llevar a una larga distancia por el camino
hacia la liberación.
Para considerar
la cooperativización tomamos el modelo de Mondragón, una
ciudad en el norte de España. Dentro de la ciudad y alrededor
de ella hay una red de cooperativas en el País Vasco. El “modelo
de Mondragón” se refiere a los principios de los fundadores
del movimiento cooperativista. Estos definen el modelo puro. (En la
realidad ha habido desviaciones de estos principios.) En julio de 1989
visitamos Mondragón para estudiar el movimiento cooperativista
y entrevistar a sus militantes.
En un
experimento mental, vamos a imaginarnos un Mondragón fiel a los
principios originales. Solamente así podemos generalizar el modelo.
Un movimiento cooperativista al estilo Mondragón puede transformar
las relaciones de producción de nuestro mundo globalizador. La
cooperativización abre la puerta a la liberación del trabajo
mediante la socavación del capitalismo. Después del triunfo
de la cooperativización, este proceso pasa a una segunda etapa
de “desmercantilización” (en inglés: de-marketizacion).
En la
segundad mitad del siglo veinte, la globalización ha acelerado
procesos económicos que ya existían. Desde mediados de
los años setenta, la inversión extranjera ha aumentado
la movilidad del capital. Para atraer este capital se ha acelerado “la
carrera hacia abajo”. La explotación ha aumentado mediante
la privatización de la propiedad estatal. Ha aumentado mediante
la expropriación de los agricultores que poseen la propiedad
social. La propiedad social no es privada y tampoco es estatal: ejidos,
ayllús, comunas, coops, tierras tribales. El resultado de estas
expropiaciones es la creación de una inmensa reserva de trabajo
barato.
También,
después de la Guerra Fría los militares norteamericanos
han descubierto una misión: la dominación del abasto del
petróleo mundial y la garantía del libre comercio para
el beneficio de los Estados Unidos. Pero los gastos militares han dado
lugar a una deuda astronómica, una deuda que puede terminar en
un colapso de la economía norteamericana. Este colapso se pospone
debido a la inversión extranjera en la economía estadounidense.
Pero, ¿por cuanto tiempo?
Así
avanza la globalización. La cooperativización se presenta
como un aumento de la democracia, el cual detiene la globalización.
1.
Mondragón y el problema de la degeneración cooperativa
Desde
que comenzó el capitalismo, como su contrario interno las cooperativas
de trabajo lo han espantado. Estas coops apuntaban hacia un futuro no-capitalista.
Pero tendían a degenerarse: o fracasaron economicamente o se
convirtieron en entidades capitalistas. También Mondragón
está evolucionando hacia la degeneración.
En 1844
una cooperativa fue fundada en Rochdale en Inglaterra. Rochdale dio
lugar al movimiento cooperativista. Pero Rochdale es la paradigma de
la degeneración de una coop. En 1859 empezó a socavarse
a si misma cuando aceptó a inversionistas con capital como miembros.
Pronto estos nuevos miembros tenían más votos que los
miembros-obreros. Ya para 1862 los inversionistas se habían apoderarado
de la empresa y la habían convertido en una entidad capitalista.
En 1921,
125 cooperativistas escandinavos aportaron $1,000 cada uno para números
iguales de acciones y lanzaron la Olympia Veneer Company, la primera
de muchas coops en el noroeste de los Estados Unidos. Debido a la eficiencia
del trabajo cooperativo, los valores de las acciones de la Olympia subieron
como cohetes. Pero en lugar de incorporar a nuevos miembros-propietarios,
los cooperativistas ocuparon a asalariados. Cada vez más los
cooperativistas vivían del sudor de los asalariados. En 1953
solamente quedaron 23 miembros originales. Éstos votaron por
vender la Olympia a la United States Plywood Corporation--una empresa
capitalista. Cada miembro original embolsó 625,000 dólares,
cuando el dólar todavía era un dólar. La Olympia
fracasó como cooperativa. ¿Por qué? Las acciones
de los propietarios-obreros eran vendibles. También porque los
miembros originales podían ocupar a los asalariados. Las semillas
de la autodestrucción de la Olympia estaban presentes desde su
comienzo.
Las cooperativas
de Mondragón evitan esta degeneración mediante la separación
de la propiedad de la votación. La propiedad de los miembros
es variable, pero cada miembro tiene un voto igual. No hay
propietarios que no sean obreros. De modo que las coops quedan en las
manos de sus trabajadores activos. Las coops no se dividen en dos bandos.
Uno de
los principios de Mondragón es la solidaridad “externa”.
Para mantener “la solidaridad externa” con los obreros en
las empresas capitalistas cercanas, los “salarios” solamente
pueden superar un poco los salarios prevalecientes para trabajos semejantes
en el mercado del trabajo general.
Otro principio
de Mondragón es “la solidaridad interna”. “La
solidaridad interna” se manifiesta en la gama de salarios dentro
de la coop, de los más altos a los más bajos: 6 a 1. Esta
diferenciación es mínima si se compara con los altos salarios
de los Company Executive Officers de las empresas transnacionales del
Japón y de los Estados Unidos: 300 a 1.
Los miembros
de las coops reciben mensualmente y anualmente distribuciones de ganancias
o “salarios”, acceso a todos los récords, y un voto
acerca de la estrategia de la empresa y sobre los gerentes. Mondragón
ha durado veinte años más que la Olympia, en parte debido
a la separación del derecho a votar de los derechos de propiedad.
La red
de Mondragón empezó en 1956 con una pequeña fábrica
de estufas contruída por cinco estudiantes anteriores de un maestro
vocacional, un sacerdote de nombre José María Arizmendiarrieta.
Este padre había combatido contra Franco. La solidaridad vasca
facilitó las colectas de fondos de los ciudadanos de Mondragón.
Con este dinero la coop arrancó y creció rapidamente.
La red
cooperativa produjo máquinas-herramientas y aparatos domésticos
para el mercado protegido español. De 3,000 propietarios-obreros
en 1964 la red expandió a 47,000 en 2001. En 1989 la apertura
del mercado español al mundo fue un golpe contra las cooperativas:
de repente sus aparatos domésticos tenían que competir
con las marcas francesas y--¡alemanas! De modo que en 1991, 100
cooperativas se reorganizaron en tres sectores como la Corporación
Cooperativa Mondragón. Esta reorganización permitió
la rapidez de decision típica de la competencia transnacional.
La
Corporación Cooperativa Mondragón tenía
66,000 empleados en 2003. (No todos estos empleados eran miembros de
las coops.) En más de 160 coops los empleados trabajaban en tres
sectores: 135 coops en el sector industrial, 6 en el sector financiero
y 14 en el sector de distribución. Un banco cooperativo respaldaba
a todos estas coops. También las apoyaban las coops de vivienda,
de servicios, de investigación, de educación y de entrenamiento.
La Universidad de Mondragón combina la tecnología con
el cooperativismo en un ambiente multilingual para 4,000 estudiantes.
Las coops en el núcleo industrial producen un arcoiris de bienes
durables de alta tecnología para el mercado mundial: robots,
autobuses, elevadores, máquinas-herramientas, aparatos domésticos
y partes sutomovilísticas. Existe la democracia en el punto de
producción con procesos industriales computarizados. Las coops
de Mondragón dedican el 10 por ciento de todas sus ganancias
a las necesidades de la comunidad, como la educación y la salud.
Contando las ventas y la mano de obra, Mondragón es el negocio
número siete de España
La democracia
es fundamental y existe para los miembros. El control de la producción,
de la distribución de los ingresos, y de los puestos en el consejo
rectoral se encuentra en la asamblea general anual. La asamblea general
elige al consejo rectoral para períodos de cuatro años.
Para los mismos períodos el consejo rectoral nombra a los Chief
Executive Officers y a los jefes de división.
La asamblea
general elige a un consejo de vigilancia para controlar a los gerentes.
La asamblea general también elige al consejo social, el cual
fija los trabajos dentro de la gama de salarios de 6 a 1, con base en
la experiencia, el entrenamiento y la pericia de cada obrero.
Una cooperativa
al estilo Mondragón reune en una sola persona las funciones del
obrero, del gerente y del propietario. (El capitalismo asigna estas
funciones a tres distintas personas.) La unificación de estas
tres funciones en cada miembro de la coop acaba con la lucha de clases.
Varios
estudios antes de 1991 demostraron que Mondragón jugaba mejor
en el juego competitivo del mercado que las empresas capitalistas. La
productividad y la rentabilidad eran más altas en las coops.
No importa que se compare al grupo Mondragón con las 500 empresas
capitalistas más grandes o con las industrias pequeñas
y medianas. En las dos comparaciones el grupo Mondragón era más
productivo y más rentable.
Pero Mondragón
no ha sido completamente fiel a sus principios. Hay cuatro prácticas
degenerativas que han manchado el modelo puro.
(1) Cuando
aumenta la demanda para los productos de la Corporación Cooperativa
Mondragón, las coops ocupan a asalariados que no son miembros.
La mayoría de los asalariados son mujeres--trabajadoras temporales.
Con frecuencia esta práctica es ilegal. También las mujeres
trabajan en el ensamblaje en casa--ilegalmente. Un entrevistado nos
dijo que en algunas coops, trabajadoras que no son miembros hacen hasta
40 por ciento del trabajo.
(2). Cuando
la demanda por los productos de La Corporación Cooperativa Mondragón
disminuye, las coops desocupan a las mujeres y después las reocupan
para barrer y para limpiar los baños. Cuando la automatizción
las hace supérfluas, las desocupan. Mondragón usa a las
mujeres como un ejército de trabajo en reserva.
El trabajo
de cuello azul está en manos de los varones. Pero, ¿es
compatible con la ética igualitaria del cooperativismo este machismo
español?
(3) La
Corporación Cooperativa Mondragón no practica la democracia
participatoria pura. La enajenación de los obreros es una plaga.
Los motores de los consejos sociales funcionan en punto muerto.
Con frecuencia
los gerentes se escapan del control de los de abajo. Muchos obreros
en los niveles de salarios bajos claman por la sindicalización.
Mondragón ya no apoya el incio de nuevas cooperativas locales.
(4) En
1999 en la Corporación Cooperativa Mondragón, el capital
externo que no podía votar tenía 13 por ciento de la equidad
y estaba en aumento continuo. Esta mezcla del capital externo con el
capital cooperativo es peligrosísma. La inversión capitalista
es un caballo de Troya que contiene el enemigo. Está dentro de
los muros. El sol todavía está en el cielo pero viene
la noche. La sombra de Rochdale se extiende sobre Mondragón.
La mezcla de los dos capitales es contra los principios de los fundadores.
En
2001 el consejo social de Fagor, la cooperativa más vieja y más
grande, hizo una crítica aguda de la evolución de la Corporación
Cooperativa Mondragón.
Mientras
movimientos como Mondragón son islas sin el respaldo de un movimiento
cooperativista internacional, lentamente las adaptaciones al capitalismo
dominante pueden reabsorber a las coops.
El modelo
de Mondragón todavía se puede salvar de la degeneración.
El sol está en el cielo y solamente empieza a descender hacia
el horizonte. Las inovaciones de Mondragón han alargado su expectativa
de vida. Las coops de los trabajadores sobreviven más tiempo
que las empresas capitalistas comparables. Mondragón tiene bastante
tiempo para construir “un mundo mejor”. Pero aunque Mondragón
redescubra sus raíces, el movimiento que encabezaría tendría
que resistir las amenazas de la degeneración y los ataques económicos
por parte de los capitalistas. Solamente puede hacerlo si lucha dentro
de una economía alternativa. Las coops generalmente se degeneran
en empresas capitalistas porque en el aislamiento no son bastante cooperativistas.
2. Deshacer el capitalismo mediante la liberación del
trabajo cooperativo
Mondragón
encabeza tres clases de movimientos. Estos movimientos ya están
construyendo la cooperación productiva. Pero las tres categorías
están bajo sitio y carecen de coordinación.
(1) En
la región de Emiglia-Romagna en Italia hay redes que representan
2,700 coops de todos tipos. Emplean a 150,000 propietarios-obreros.
Las encabezan coops industriales sofisticadas financiadas por gobiernos
regionales y bancos comerciales. También reciben financiamiento
de bancos cooperativos.
En Europa
hay un auge de coops obreras: 80,000 de tales empresas ahora ocupan
a más de 1,000,000 de gentes en 43 países.
En las
provincias canadieneses de la costa Atlántica las coops han crecido
desde 1927 en la federación de la Cooperativa Atlántica
con 165 coops de producción, de compra, de venta, de vivienda,
y de pesca. Esta federación ocupa a casi 6,000 obreros.
La red
Seikatsu del Japón empezó en Tokio en 1965 como un club
de compra y ahora abarca a más de 200,000 familias.
En todo
el planeta se unen federaciones nacionales en un sólo cuerpo
para promover coops obreras y para facilitar la coordinación
entre cooperativas. La nueva federación de coops norteamericana
se ha afiliado a este movimiento internacional.
(2) Otra
clase de movimientos abarca algunos elementos del trabajo liberado.
Esta clase es más grande que la de las cooperativas. Cada vez
más sindicatos exigen la participación obrera en la toma
de decisiones. Las leyes de Mitbestimmung en Alemania requieren
la representación obrera en los consejos ejecutivos de las grandes
empresas. Mitbestimmung significa “co-determinación”.
El 22 de julio de 2004 los jefes del sindicato estaban presentes cuando
los altos directores de la Daimler-Chrysler propusieron liquidar 6,000
de 30,000 puestos de su fábrica en Suttgart. El presidente de
la división de personal Günther Fleig se enfrentó
con Erich Klemm, el representante de 160,000 trabajadores en el consejo
de la empresa. Por 13 horas discutieron la medida, mientras Klemm amenazaba
a Fleig con protestas masivas de decenas de miles de obreros.
En los
Estados Unidos surgió el movimiento de Los Planes de Propiedad
Accionaria de Empleados. Con su base en los Estados Unidos, el movimiento
ha llegado a ser internacional. Estos son los planes de pensiones, y
han aparecido en varios países de América Latina y de
Europa. El número de las corporaciones norteamericanas con fondos
de pensiones para sus empleados ha crecido desde 1974 a 12,000. Los
participantes en estos Planes de Propiedad Accionaria de Empleados ahora
poseen muchas de las acciones norteamericanas. Hay 20,000,000 de estos
participantes. Constituyen 16 por ciento de los empleados del sector
privado de la economía y son el grupo de accionistas más
grande del país. Para aumentar la influencia de estos obreros
en la gerencia, hay movimientos en favor del acceso a los libros de
contabilidad, la cooperación en la toma de decisiones, la participación
en la equidad y repartos de utilidades a los empleados.
(3) El
tercer nivel es aún más grande que los dos anteriores.
Abarca a mucho de aquella mitad de la humanidad que vive en el campo.
Incluye muchas formas rurales de cooperativismo local, como la producción
agricola e industrial basada en los pueblitos, los cuales usan la propiedad
social.
En una
muestra de pueblitos hindúes, hasta 23 por ciento de todos los
ingresos venían del uso de recursos de propiedad comunal: estas
entradas constituían 90 por ciento de los ingresos de los pobres.
Había coops de consumo, de venta, de vivienda, de luz, y de agricultura.
También
en este nivel hay iniciativas de desarrollo económico comunitarias.
Existe el movimiento banquero comunitario. Está el sector de
organizaciones no-gubernamentales (con frecuencia participatorias).
Florece el creciente movimiento de economía social y solidaridaria.
Estas
tres clases de movimientos son la oleada libertadora del futuro.
Hemos
mencionado los ataques económicos a los movimientos cooperativos.
Ya están en marcha. Hay una campaña para transformar la
propiedad no-gubernamental poseída socialmente en propiedad privada.
Un ejemplo típico del ataque fue la abolición de la protección
de ejidos en México en 1992. El Presidente neoliberal Carlos
Salinas de Gortari emendó el #27 de la Constitución mexicana
de tal forma que los ejidos puedan desaparecer lentamente. En 1994 Salinas
firmó el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, el
cual lentamente abrió el mercado de México al maíz
barato y subsidiado norteamericano. Así Salinas dio un golpe
doble a los ejidos: echó sus tierras al mercado mientras expulsó
sus productos del mercado.
Cuando
el nuevo régimen del Partido de Acción Nacional tomó
el poder en 2,000, los gobiernos panistas de los Estados de Hidalgo
y de Morelos pasaron una ley contra la venta del refresco Pascual en
cualquier sistema gubernamental: las universidades estatales, las burocracias
oficiales, la feria de Cuernavaca. La cooperativa Pascual perdió
la tercera parte de su mercado. La nueva ley Panista declaraba que solamente
las ventas de Coca Cola eran legales. La Coca Cola es una imagen, pero
el refresco Pascual es tan bueno que las Entidades Europeas de Evaluación
han dicho que es el mejor de los 35 refrescos de México. Los
otros 34 refrescos son productos inferiores de las transnacionales como
Fanta, Squirt y Pepsi Cola. Los estudiantes universitarios y la gente
progresista dejaron de tomar la Coca y compraron Pascual para apoyar
a la coop y para abofetear a los extranjeros. En México, en Ecuador,
en Bolivia, en Colombia, en Nepal, en decenas de países los pueblos
resisten las agresiones de los capitalistas.
La “cooperativización”
significa la inter-cooperación dentro y entre los tres niveles
del movimiento laboral cooperativa. Significa la restauración
de la propiedad social. Significa la sustitución de las relaciones
jerárquicas típicas de la producción capitalista
por asociaciones cooperativas voluntarias. Todo esto se extiende desde
la reforma agraria hasta votos en los consejos ejecutivos de las grandes
empresas. (Todavía no existen estos votos, pero son la meta de
algunos de los afiliados a los Planes de Propiedad Accionaria de Empleados.)
Armadas
con la productividad superior, las relaciones de producción cooperativas
en aumento continuo pueden socavar el capitalismo. Si la productividad
aumenta, combinada con cada vez más democracia en el punto de
trabajo, las empresas con el poder del trabajo cooperativo liberado
tendrán una ventaja competitiva. ¡Abajo la Coca Cola! ¡Arriba
la Pascual!
Entre
más elementos del modelo Mondragón que los obreros tengan
en las manos, más ventajas tendrán en la lucha competitiva.
A lo largo de los años, las empreas autoritarias tendrán
que democratizar sus estructuras. En la búsqueda de las utilidades,
las relaciones de producción capitalistas se van a deshacer lentamente.
Existe
el problema del capital inicial para empezar una cooperativa. Los obreros
poseen una equidad limitada para invertir en una cooperativa o para
ofrecer como colateral por capital prestado. No van a arriesgar su equidad.
Así es de que Rosa Luxemburg sostuvo que las cooperativas no
podrán apoderarse de los centros de capital intensivo en las
economías modernas. Sacó la conclusión: las cooperativas
no pueden hacer una Revolución.
Rosa estaba
equivocada.
El
autofinanciamiento del movimiento. Arizmendiarrieta, el fundador
de Mondragón en 1956, temía que el dictador Francisco
Franco congelara el crédito para las cooperativas. En 1959 con
las reservas del movimiento, Arizmendiarrieta fundó un banco
cooperativo para Mondragón (la Caja Laboral Popular) para dar
crédito y servicios de salud a las cuatro cooperativas que existían
en aquel entonces.
Hoy el
movimiento cooperativista practica el autofinanciamiento hasta cierto
punto, pero debe hacer más. El banco cooperativo puede comprar
empresas capitalistas para transformarlas en cooperativas.
También
existe en Mondragón el auto-impuesto para satisfacer las necesidades
de la comunidad. Como una prioridad de la comunidad, este dinero se
puede usar para iniciar cooperativas y para comprar empresas capitalistas
y cooperativizarlas.
En Canadá
los sindicatos ofrecen capital para iniciar cooperativas. Este programa
se puede imitar en otros países.
El
financiamiento por parte de los gobiernos locales. Las ciudades
de Italia del norte como Bologna ofrecen a las cooperativas préstamos,
mercadotécnia y asesoría industrial. En Porto Alegre en
Brasil la economía social recibe reducciones de impuestos. En
muchos países hay gobernantes de la izquierda que simpatizan
con el cooperativismo.
El
socialismo de los fondos de pensiones. Cuarenta por ciento
del valor de todas las acciones de las corporaciones norteamericanas
está en manos de los fondos de pensiones de los empleados. Las
acciones de Sears, una de las empresas mercantiles más grandes
del mundo, están totalmente en el fondo de pensiones de sus empleados.
Sea lo que sea, la propiedad colectiva no es capitalista. Pero la ley
prohibe que los obreros participen en la gerencia colectiva de estos
fondos. Los administradores de los fondos son profesionistas especializados
en asuntos financieros. Hay que cambiar la ley. Si los obreros pudieran
escoger a los administradores de sus fondos, estos gerentes podrían
ofrecer a la mano de obra de grandes transnacionales los medios para
comprar todas las acciones y cooperativizar las empresas.
Estas
tres soluciones al problema de financiamiento son la esperanza del movimiento.
Bajo el
régimen político actual, tales medidas sufrirían
ataques: la clase dominante trataría de reversarlas. Se puede
anticipar el congelamiento de crédito, los boicots, los problemas
de abasto, el sabotaje, el robo de información, y la violencia
directa. Los cooperativizadores no deben contestar con la violencia.
El sistema capitalista se desmonorá porque es menos competitivo.
De modo
que el movimiento cooperativista tiene que aumentar su peso en la economía
para poder cambiar la política del gobierno. Las coops tienen
que proliferar y desarrollar instituciones defensivas, empezando con
fuentes autónomas de crédito y capital. Tienen que conscientizar
al electorado para lograr cambios políticos.
3. Cambio de paradigma y la primacía de organizar la
nueva economía
Para afiliarte
a una cooperativa no tienes que “invertir” tu dinero y no
tienes que vender tu fuerza de trabajo. Tienes que solidarizarte con
otros. Los miembros mezclan sus recursos y no piensan en lo que poseen
como individuos--la propiedad es comunal. “Lo mío”
se disuelve en “lo nuestro”.
La cooperativización
cambia la prioridad de la infraestructura productiva: el afán
por las ganancias se sutituye por las satisfacción de las necesidades.
Amontonar utilidades es una meta cuantitativa e infinita; la satisfacción
de necesidades es una meta cualitativa y finita.
Primero
hay que atender las necesidades de los miembros-obreros de la cooperativa.
El énfasis en las necesidades en lugar de las ganancias crea
un lazo moral en el corazón de la empresa. Al crear una coop,
cada miembro da su fuerza de trabajo a los otros para satisfacer las
necesidades de todos. Uno trata de servir a la cooperativa y así
a sus propias necesidades como parte de ella. Una vez que las necesidades
de los miembros están satisfechas, cualquier excedente está
disponible para las necesidades más allá de la coop. El
trabajo cooperativo no sirve a un patrón, es para la comunidad.
La comunidad tiene sus necesidades de transporte, educación,
salud, seguridad, sanitación, cultura, diversión.
Bajo el
capitalismo cada individuo busca su propio beneficio y espera que resulte
el bien común. El juego de las fuerzas del mercado debe producir
la felicidad general. La fe en una cualidad mágica--”la
mano invisible”--es mucho más importante que la realidad.
¿La realidad del capitalismo? Sabemos que es la explotación,
la enajenación, la pauperización, la contaminación,
la corrupción.
Carlos
Marx sostenía que la fuerza es la partera de toda antigua sociedad
preñada de otra nueva. “La fuerza,.” decía
él, “es un agente económico.” Pero la Revolución
cooperativa será silenciosa, una evolución social en cámara
lenta. Un día vamos a despertarnos en una nueva sociedad en la
que la propiedad social pese más que la propiedad privada. Cada
sociedad es una mezcla de formas económicas, y la definición
de la formación social depende del modo de producción
predominante. Eso dijo el mismo Marx en El Capital I:IX, III:XLVII.
Los políticos
al servicio del capital pueden atacar al movimiento cooperativista.
Marx veía el movimiento con buenos ojos pero sostenía
que la conquista del poder político era necesario para la extensión
de las coops por toda la nación. Miguel Bakunin advertía
que la protección de la propiedad colectiva mediante el poder
del Estado concentraría excedentes en las manos de “una
burocracia roja”. ¿Quién tenía razón?
¿Marx, abogando por la lucha de los partidos políticos,
la que convertiría al Estado en un aliado? ¿O Bakunin,
advirtiendo que el Estado “revolucionario” también
sería un enemigo?
La rueda
de la historia ha girado y ha aplastado a los marxistas: ahora cuelgan
de ella--crucificados.
En la
Rusia revolucionaria en 1917 los consejos obreros que surgieron independientemente
de los bolcheviques tuvieron el control de las fábricas por un
año. Ya para 1919 el Estado “revolucionario” había
tomado el control de los consejos. Una élite burocrática
reprimió al trabajo cooperativo.
En la
Revolución de noviembre de 1918 en Alemania los obreros organizaron
consejos obreros en las fábricas. El emperador Wilhelm se refugió
en Holanda. El Partido Social Demócrata tomó el poder
en Berlín. Rapidamente sus líderes reversaron la democracia
directa.
En 1945
el Ejército Rojo liberó a Alemania oriental de los nazis.
Inmediatamente aparecieron consejos obreros en las fábricas para
practicar la autogestión. El Partido Comunista rapidamente los
corrió y colocó a sus funcionarios en los puestos de administración.
Durante
la victoria de la revolución argelina en 1962, comités
gerenciales de empleados espontáneamente tomaron el control de
granjas y fábricas. Dentro de pocos años la burocracia
del nuevo Estado “revolucionario” los había desplazado.
La Constitución revolucionaria (La Chartre de Algiers) escrita
por el trotskista Mahoma Harbí llegó a ser letra muerta.
En la
Cuba revolucionaria de 1959 la reforma agraria les entregó a
los trabajadores de los latifundios la tierra para formar cooperativas.
Algunas coops eran más ricas que otras, de modo que el Estado
“revolucionario” las nacionalizó a todas para nivelar
los ingresos. Los trabajadores convertidos en asalariados del Estado
no tenían incentivos materiales y bajó la productividad.
Recientemente la recooperativización de las granjas estatales
ha aumentado en algo la productividad, pero la burocracia todavía
interviene demasiado en los asuntos internos de las coops.
En la
Revolución china Mao alentó la formación de comunas
y encabezó un movimiento antiburocrático nacional. Pero
cuando Mao murió en 1974, el Estado “revolucionario”
aplastó a sus seguidores y aumentó los sueldos de los
oficinistas. El impulso libertario de la Revolución sucumbió
bajo los martillazos de “la burocracia roja”.
Hasta
1979 la autogestión prosperó en Yugoslavia, a pesar de
las desigualdades entre grupos étnicos. La apertura de la economía
al mercado mundial expandió el trabajo asalariado. Los burócratas
intervinieron cada vez más en los asuntos de las fábricas:
en lugar de permitir a los consejos obreros la selección de los
gerentes, empezaron a nombrarlos desde arriba. El problem no era la
cooperativización: ¡no había bastante de ella! De
modo que la sociedad yugoeslava se deshizo en guerras étnicas.
Pero en Eslovenia continua y prospera la autogestión: en las
coops hay alta productividad y menos desempleo que en el resto de Europa
Oriental. Los miembros de las coops eslovenias reinvierten los beneficios
en lugar de gastarlos. El crecimiento económico sigue adelante.
El 14
de mayo de 1968 una huelga general espontánea paralizó
la industria francesa. Los obreros ocuparon las fábricas y empezaron
a democratizar las oficinas y la vivienda. Ya para el 22 de mayo 9,000,000
de obreros habían exigido la autogestión y empezado a
implementarla. Las burocracias comunistas de los sindicatos y el Partido
rapidamente ayudaron a los gaullistas a aplastar el movimiento.
En los
años 1990 el gobierno de Argentina se sometió al Fondo
Monetario Internacional. Los gobernantes neoliberales privatizaron industrias,
reprimieron al trabajo, entregaron bancos a los extranjeros, y abrieron
el país a las importaciones baratas. Las importaciones baratas
frenaron el crecimiento económico interno. El desempleo ahogó
al pueblo. Los bancos extranjeros sacaron todo el dinero del país.
En 2001 se colapsó la economía. Desde enero de 2002 los
obreros se han apoderado de 200 fábricas y las administran como
cooperativas. Las asambleas de barrio crearon redes de ayuda mutua.
Surgieron 45,000 jardines comunitarias. Alimentan a 2,500,000 de argentinos
pobres. 5,000 redes de trueque ayudan a millones a sobrevivir. Afortunadamente
no hay un partido comunista en el poder.
Sí,
compañeros, los marxistas cuelgan de la rueda de la historia.
Cada revolución traicionada fue un clavo en su crucificación.
Su jacobinismo ha terminado en una catástrofe burocrática,
la que da la razón a Bakunin.
4. Transformar la globalización empresarial
La cooperativización
socava la globalización, reemplaza la globalización, y
transforma la gloabalización.
El capital
es productivo, genera valor. El capital puede tomar la forma de la fuerza
de trabajo de una mano de obra cooperativa y de la planta física
de su empresa. Este capital está enraizado cerca de los hogares
de los obreros. Para estos obreros la coop es la fuente de su subsistencia.
La fábrica no puede desplegar alas y volar a Haití donde
hay mano de obra más barata. El “runaway shop” de
las empresas transnacionales es imposible. Cada nueva cooperativa debilita
la tendencia globalizadora del capitalista que manda su empresa de Flint,
Michigan, a México donde el salario mínimo es cuatro dólares
diarios, dejando a decenas de miles de desempleados norteamericanos
en Flint--como el obrero Michael Moore.
La cooperativización
acaba con la acumulación del capital como un poder social. No
hay una clase capitalista en las coops. El capital no sube en la escala
social para terminar en las manos de explotadores. No, los miembros
de las cooperativas reciben los beneficios--o como dinero o como tiempo
libre.
A medida
que la cooperativización lentamente se extienda por el sistema
económico, va a estrangular al capitalismo. El sistema capitalista
depende de la acumulación del capital. El vampiro de las torres
de Wall Street tiene que invertir su capital y chupar la sangre del
trabajo vivo. Pero si la cooperativización está disolviendo
las relaciones de producción capitalistas, ¿dónde
puede invertir su dinero? Cada nueva cooperativa enclava un palo en
el corazón del vampiro.
El axioma
del capitalista es: ¡crecer o morir! La competencia entre los
capitalistas los obliga a reinvertir cada vez más beneficios
en sus empresas, cada vez más tecnología, cada vez más
inovación. Comer o ser comido--esta es la ley de la selva capitalista.
La tendencia expansiva del capitalismo lleva al capitalista por todo
el planeta en busca de recursos y ganancias, lo impulsa al imperialismo.
Lo obliga a descuidar el medio ambiente para aumentar los beneficios
de la producción.
El cooperativismo
debilita estas características de la sociedad del mercado. En
una sociedad de la cooperación la competencia existe, pero es
menos intensa. Vamos a considerar un ejemplo. Un capitalista ocupa
a 20 obreros en una lavandería que gana 20,000 dólares
de beneficios al año. En el barrio hay también una lavandería
cooperativa que tiene 20 obreros y gana 20,000 dólares al año.
La cooperativa divide las ganancias en partes iguales y cada obrero
percibe 1,000 dólares al año. Crece el barrio y se quadrupla
la demanda por el servicio. Nuestro capitalista construye otra lavandería.
Ahora ocupa a 40 obreros en total. Sus beneficios aumentan a 40,000
dólares al año. Ahora puede llevar a su familia a Cancún
para vacaciones con los chilangos. Nuestra cooperativa también
construye otra lavandería. Esta segunda cooperativa también
tiene 20 obreros. Pero los beneficios por obrero no aumentan. Los 40
obreros cooperativos ganan exactamente lo que ganaban antes: 1,000 dólares
al año. No pueden ir a Cancún a ensuciar las playas con
los chilangos. Van a un picnic de las cooperativas. Desaparece la codicia
como incentivo. Para los cooperativistas existe el incentivo defensivo:
construyen la segunda lavandería cooperativa para asegurar que
el capitalista no crezca demasiado y no venda el servicio más
barato que ellos lo venden. También existe el móvil fraternal,
el deseo de crear trabajos para los otros obreros de su clase.
En una
sociedad sin capitalistas, en una sociedad de la cooperación,
la necesidad del empleo en el barrio creciente sería suficiente
motivación para la creación de nuevas lavanderías.
Hay competencia
entre las coops en una sociedad de la cooperación, pero una competencia
moderada. La codicia capitalista desaparece. La selva peligrosa se transforma
en un bosque agradable. Nace la ética de la ayuda mutua.
5. De-Marketization (desmercantilización)
Despué
de la cooperativización de la sociedad, cuando se estén
marchitando los vestigios del capitalismo, será posible un segundo
paso hacia una nueva economía--la planificación participatoria.
En una
sociedad de la cooperación siguen operando las fuerzas del mercado.
Los productos de las coops tienen que atraer a compradores. El trabajo
es producción para las ventas, no es solamente para la satisfacción
de las necesidades. Es producción para crear productos competitivos.
Es para el mercado.
Pero el
Internet permite la intercomunicación entre coops acerca de los
precios. En lugar de adivinar cuales serán los precios de los
productos de las otras coops, pueden informarse mutuamente. En una economía
de solidaridad, habrá cada vez más intercooperación.
Será posible domar los terrores de un mercado no-regulado.
Una de
las fuerzas del mercado más destructivas es la tendencia de las
empresas capitalistas a desocupar a sus empleados y sustituirlos por
la automatización y los robots. Cada robot usa cantidades fantásticas
de energía. La sed de petróleo atormenta la industria
automovilística del Japón. Los combustibles fósiles
aumentan el sobrecalentamiento del planeta. La humanidad corre hacia
el fin de la civilización. Cada segadora traga ríos de
combustible y desocupa a nueve trabajadores agrícolas. Los buques
tanqueros pasan por los océanos consumiendo el petróleo
y contaminando los mares. Se pueden frenar estas tendencias cuando las
cooperativas regresen al trabajo intensivo para evitar la contaminación.
La planificación participatoria va a moderar la competitividad
agresiva del mercado libre.
La cooperativización
permitirá el control democrático de la inversión.
Cuando la cooperativización esté avanzada, las federaciones
internacionales de redes de coops podrán resolver los problemas
del flujo de capital internacional. Sabemos cuales medidas son necesarias:
un impuesto Tobin sobre flujos de capital por el mundo, la liquidación
de paraísos fiscales, la transformación del libre comercio
en el comercio justo mediante contratos de largo plazo.
6. Objeciones y Respuestas
Objeción.
Los profesionistas con pericia gerencial son escasos y perciben sueldos
altos en el sector capitalista de la sociedad. Los gerentes de las coops
van a abandonarlas por trabajos mejor remunerados en las empresas capitalistas:
en las tecnoestructuras de las grandes transnacionales ganarán
mucho más que el salario de un obrero cooperativo. La única
forma de mantener a los gerentes de las coops en sus puestos es darles
más propiedad cooperativa y más derechos políticos.
Así se convertirán en una nueva clase explotadora y opresiva.
Respuesta.
Mondragón ha resuelto este problema pagando salarios diferenciales:
los gerentes ganan 6 veces más que un obrero. Pero no ganan 300
veces más que otros trabajadores. Si un gerente cooperativo hace
algo brillante, como la salvación de Mondragón durante
la recesión económica de
1980-1983, recibe un bonus. Sueldos más altos y bonuses jugosos
evitan la fuga de cerebros al sector capitalista. Pero en Mondragón
los gerentes no han recibido más derechos políticos. Tienen
el mismo voto que un obrero en la línea de ensamblaje.
Objeción.
Las cooperativas son más productivas que las empresas
capitalistas. Pero si el capitalismo sufre del desempleo crónico
debido a crises de sobreproducción, las cooperativas tan productivas
van a causar crises peores.
Respuesta.
Las crises capitalistas resultan de la sobreproducción y del
subconsumo. El capitalismo baja los salarios de sus obreros
para chupar más plusvalía y así limita el mercado
interno. La economía empieza su descenso espiral hacia abajo.
Pero el cooperativismo disminuye la brecha entre los ingresos de los
trabajadores y crea una sola clase de obreros-propietarios que puede
comprar los bienes que produce. La demanda sigue firme. Se evita la
depresión.
Objeción.
La cooperativización no resuelve los problemas que
le interesan a toda la sociedad, como la salud pública. Las cooperativas
quieren el servicio de salud para sí mismas y las coops opulentas
pueden darse el lujo de crear su propio sistema médico. Pero,
todo el mundo tiene el derecho a médicos y hospitales. ¿Cómo
van a sobrevivir los miembros de una cooperativa en formación?
¿Qué va a hacer un maestro de primaria enfermo que no
está en una cooperativa?
Respuesta.
Un sistema de seguro médico que impone impuestos sobre las cooperativas
de una región puede funcionar como un bien público.
Objeción.
Si 51 por ciento de los miembros de una cooperativa quiere
vender la empresa a una firma capitalista, pueden liquidar la cooperativa.
Ya que una cooperativa próspera se puede vender a un precio que
garantice una jubilación acomodada para los miembros, las coops
con éxito pueden imitar la Olympia, mencionada al principio de
este ensayo.
Respuesta.
Durante nuestra visita a Mondragón, un sistema de coops próspero,
les preguntamos a los obreros, ¿Por qué no votan por la
venta de todo y una jubilación ociosa? Hubo varias respuestas.
Algunos contestaron que la cooperativa era un patrimonio que querían
heredar a sus hijos. Otros dijeron que eran la vanguardia de un movimiento
social importante.
CONCLUSIÓN
¿Cuál
es nuestra visión del futuro? La democracia directa, la producción
cooperativa, la decentralización de las economías, las
agro-ciudades, la planificación participativa en niveles regionales,
la autosuficiencia de comunidades que comercian con otras solamente
para conseguir algunas necesidades. En lugar de centros nucleares, presas
gigantescas, y plantas generadoras, habrá molinos eólicos
y energía solar. El mundo regresará a una tecnología
simplificada.
La nueva
sociedad vendrá andando en bicicleta o no llegará jamás.
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