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LA REVOLUCIÓN COOPERATIVA: LA OLEADA DEL FUTURO, Una alternativa al capitalismo globalizador

Betsy Bowman y Bob Stone
académicos y activistas, co-fundadores del Centro para la Justicia Global
traducción: Ross Gandy


(Esta versión del ensayo es una condensación del original en inglés. El ensayo completo contiene las referencias y mucha más información, datos, argumentos, definiciones, cifras y ejemplos.)


Para la mayoría de los habitantes de nuestro planeta, la globalización es un fracaso. Hace sesenta años, las locomotoras de la globalización--el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional--empezaron a caminar por la vía de la historia moderna. Arrastraron a la humanidad hacia la tierra prometida: la abundancia material para todo el mundo. Hoy el crecimiento económico ha aumentado cinco veces más de lo que era al principio, el comercio mundial ha aumentado doce veces.

Pero el tren del progreso se descarriló y cayó en un pantano. En los países desarrollados se ensanchó la brecha entre los ricos y los pobres. En Asia, en Africa y en la América, donde viven tres cuartes partes de la humanidad, jamás ha existido tanta miseria. La mitad de los niños del mundo sufren de la desnutrición. La explosión demográfica mundial nos lleva hacia la catástrofe. La contaminación del aire, de la tierra y del agua ha llegado a niveles alarmantes y sigue en aumento--¡fuera de control!

Dudar de la globalización significa criticar al capitalismo, porque la globalización es una expresión del capitalismo. Si “No Hay Alternativa” a la globalización, esta duda termina en el cinismo. Pero, ¡sí existe una alternativa!

En 2001 empezaron los Foros Sociales Mundiales. Cada año ha aumentado el número de los participantes. En 2004 eran diez veces más que al principio. Cada vez más estos Foros critican al capitalismo.

.Para apoyar esta crítica y para animar el debate sobre el futuro de la humanidad, proponemos que el capitalismo se transforme en algo mejor mediante la democratización del lugar del trabajo y el cambio de las relaciones de producción.

Hay varios modelos de alternativas al capitalismo. Hemos tomado elementos de “la democracia económica” de David Schweikart y “la planificación participatoria” de Michael Albert. La democratización es fundamental. Después viene la planificación.

La cooperativización puede eliminar los peores males del capitalismo. ¿Puede liberarnos del capitalismo la cooperativización de las economías del mundo? Al menos nos puede llevar a una larga distancia por el camino hacia la liberación.

Para considerar la cooperativización tomamos el modelo de Mondragón, una ciudad en el norte de España. Dentro de la ciudad y alrededor de ella hay una red de cooperativas en el País Vasco. El “modelo de Mondragón” se refiere a los principios de los fundadores del movimiento cooperativista. Estos definen el modelo puro. (En la realidad ha habido desviaciones de estos principios.) En julio de 1989 visitamos Mondragón para estudiar el movimiento cooperativista y entrevistar a sus militantes.

En un experimento mental, vamos a imaginarnos un Mondragón fiel a los principios originales. Solamente así podemos generalizar el modelo. Un movimiento cooperativista al estilo Mondragón puede transformar las relaciones de producción de nuestro mundo globalizador. La cooperativización abre la puerta a la liberación del trabajo mediante la socavación del capitalismo. Después del triunfo de la cooperativización, este proceso pasa a una segunda etapa de “desmercantilización” (en inglés: de-marketizacion).

En la segundad mitad del siglo veinte, la globalización ha acelerado procesos económicos que ya existían. Desde mediados de los años setenta, la inversión extranjera ha aumentado la movilidad del capital. Para atraer este capital se ha acelerado “la carrera hacia abajo”. La explotación ha aumentado mediante la privatización de la propiedad estatal. Ha aumentado mediante la expropriación de los agricultores que poseen la propiedad social. La propiedad social no es privada y tampoco es estatal: ejidos, ayllús, comunas, coops, tierras tribales. El resultado de estas expropiaciones es la creación de una inmensa reserva de trabajo barato.

También, después de la Guerra Fría los militares norteamericanos han descubierto una misión: la dominación del abasto del petróleo mundial y la garantía del libre comercio para el beneficio de los Estados Unidos. Pero los gastos militares han dado lugar a una deuda astronómica, una deuda que puede terminar en un colapso de la economía norteamericana. Este colapso se pospone debido a la inversión extranjera en la economía estadounidense. Pero, ¿por cuanto tiempo?

Así avanza la globalización. La cooperativización se presenta como un aumento de la democracia, el cual detiene la globalización.

1. Mondragón y el problema de la degeneración cooperativa

Desde que comenzó el capitalismo, como su contrario interno las cooperativas de trabajo lo han espantado. Estas coops apuntaban hacia un futuro no-capitalista. Pero tendían a degenerarse: o fracasaron economicamente o se convirtieron en entidades capitalistas. También Mondragón está evolucionando hacia la degeneración.

En 1844 una cooperativa fue fundada en Rochdale en Inglaterra. Rochdale dio lugar al movimiento cooperativista. Pero Rochdale es la paradigma de la degeneración de una coop. En 1859 empezó a socavarse a si misma cuando aceptó a inversionistas con capital como miembros. Pronto estos nuevos miembros tenían más votos que los miembros-obreros. Ya para 1862 los inversionistas se habían apoderarado de la empresa y la habían convertido en una entidad capitalista.

En 1921, 125 cooperativistas escandinavos aportaron $1,000 cada uno para números iguales de acciones y lanzaron la Olympia Veneer Company, la primera de muchas coops en el noroeste de los Estados Unidos. Debido a la eficiencia del trabajo cooperativo, los valores de las acciones de la Olympia subieron como cohetes. Pero en lugar de incorporar a nuevos miembros-propietarios, los cooperativistas ocuparon a asalariados. Cada vez más los cooperativistas vivían del sudor de los asalariados. En 1953 solamente quedaron 23 miembros originales. Éstos votaron por vender la Olympia a la United States Plywood Corporation--una empresa capitalista. Cada miembro original embolsó 625,000 dólares, cuando el dólar todavía era un dólar. La Olympia fracasó como cooperativa. ¿Por qué? Las acciones de los propietarios-obreros eran vendibles. También porque los miembros originales podían ocupar a los asalariados. Las semillas de la autodestrucción de la Olympia estaban presentes desde su comienzo.

Las cooperativas de Mondragón evitan esta degeneración mediante la separación de la propiedad de la votación. La propiedad de los miembros es variable, pero cada miembro tiene un voto igual. No hay propietarios que no sean obreros. De modo que las coops quedan en las manos de sus trabajadores activos. Las coops no se dividen en dos bandos.

Uno de los principios de Mondragón es la solidaridad “externa”. Para mantener “la solidaridad externa” con los obreros en las empresas capitalistas cercanas, los “salarios” solamente pueden superar un poco los salarios prevalecientes para trabajos semejantes en el mercado del trabajo general.

Otro principio de Mondragón es “la solidaridad interna”. “La solidaridad interna” se manifiesta en la gama de salarios dentro de la coop, de los más altos a los más bajos: 6 a 1. Esta diferenciación es mínima si se compara con los altos salarios de los Company Executive Officers de las empresas transnacionales del Japón y de los Estados Unidos: 300 a 1.

Los miembros de las coops reciben mensualmente y anualmente distribuciones de ganancias o “salarios”, acceso a todos los récords, y un voto acerca de la estrategia de la empresa y sobre los gerentes. Mondragón ha durado veinte años más que la Olympia, en parte debido a la separación del derecho a votar de los derechos de propiedad.

La red de Mondragón empezó en 1956 con una pequeña fábrica de estufas contruída por cinco estudiantes anteriores de un maestro vocacional, un sacerdote de nombre José María Arizmendiarrieta. Este padre había combatido contra Franco. La solidaridad vasca facilitó las colectas de fondos de los ciudadanos de Mondragón. Con este dinero la coop arrancó y creció rapidamente.

La red cooperativa produjo máquinas-herramientas y aparatos domésticos para el mercado protegido español. De 3,000 propietarios-obreros en 1964 la red expandió a 47,000 en 2001. En 1989 la apertura del mercado español al mundo fue un golpe contra las cooperativas: de repente sus aparatos domésticos tenían que competir con las marcas francesas y--¡alemanas! De modo que en 1991, 100 cooperativas se reorganizaron en tres sectores como la Corporación Cooperativa Mondragón. Esta reorganización permitió la rapidez de decision típica de la competencia transnacional.

La Corporación Cooperativa Mondragón tenía 66,000 empleados en 2003. (No todos estos empleados eran miembros de las coops.) En más de 160 coops los empleados trabajaban en tres sectores: 135 coops en el sector industrial, 6 en el sector financiero y 14 en el sector de distribución. Un banco cooperativo respaldaba a todos estas coops. También las apoyaban las coops de vivienda, de servicios, de investigación, de educación y de entrenamiento. La Universidad de Mondragón combina la tecnología con el cooperativismo en un ambiente multilingual para 4,000 estudiantes. Las coops en el núcleo industrial producen un arcoiris de bienes durables de alta tecnología para el mercado mundial: robots, autobuses, elevadores, máquinas-herramientas, aparatos domésticos y partes sutomovilísticas. Existe la democracia en el punto de producción con procesos industriales computarizados. Las coops de Mondragón dedican el 10 por ciento de todas sus ganancias a las necesidades de la comunidad, como la educación y la salud. Contando las ventas y la mano de obra, Mondragón es el negocio número siete de España

La democracia es fundamental y existe para los miembros. El control de la producción, de la distribución de los ingresos, y de los puestos en el consejo rectoral se encuentra en la asamblea general anual. La asamblea general elige al consejo rectoral para períodos de cuatro años. Para los mismos períodos el consejo rectoral nombra a los Chief Executive Officers y a los jefes de división.

La asamblea general elige a un consejo de vigilancia para controlar a los gerentes. La asamblea general también elige al consejo social, el cual fija los trabajos dentro de la gama de salarios de 6 a 1, con base en la experiencia, el entrenamiento y la pericia de cada obrero.

Una cooperativa al estilo Mondragón reune en una sola persona las funciones del obrero, del gerente y del propietario. (El capitalismo asigna estas funciones a tres distintas personas.) La unificación de estas tres funciones en cada miembro de la coop acaba con la lucha de clases.

Varios estudios antes de 1991 demostraron que Mondragón jugaba mejor en el juego competitivo del mercado que las empresas capitalistas. La productividad y la rentabilidad eran más altas en las coops. No importa que se compare al grupo Mondragón con las 500 empresas capitalistas más grandes o con las industrias pequeñas y medianas. En las dos comparaciones el grupo Mondragón era más productivo y más rentable.

Pero Mondragón no ha sido completamente fiel a sus principios. Hay cuatro prácticas degenerativas que han manchado el modelo puro.

(1) Cuando aumenta la demanda para los productos de la Corporación Cooperativa Mondragón, las coops ocupan a asalariados que no son miembros. La mayoría de los asalariados son mujeres--trabajadoras temporales. Con frecuencia esta práctica es ilegal. También las mujeres trabajan en el ensamblaje en casa--ilegalmente. Un entrevistado nos dijo que en algunas coops, trabajadoras que no son miembros hacen hasta 40 por ciento del trabajo.

(2). Cuando la demanda por los productos de La Corporación Cooperativa Mondragón disminuye, las coops desocupan a las mujeres y después las reocupan para barrer y para limpiar los baños. Cuando la automatizción las hace supérfluas, las desocupan. Mondragón usa a las mujeres como un ejército de trabajo en reserva.

El trabajo de cuello azul está en manos de los varones. Pero, ¿es compatible con la ética igualitaria del cooperativismo este machismo español?

(3) La Corporación Cooperativa Mondragón no practica la democracia participatoria pura. La enajenación de los obreros es una plaga. Los motores de los consejos sociales funcionan en punto muerto.

Con frecuencia los gerentes se escapan del control de los de abajo. Muchos obreros en los niveles de salarios bajos claman por la sindicalización. Mondragón ya no apoya el incio de nuevas cooperativas locales.

(4) En 1999 en la Corporación Cooperativa Mondragón, el capital externo que no podía votar tenía 13 por ciento de la equidad y estaba en aumento continuo. Esta mezcla del capital externo con el capital cooperativo es peligrosísma. La inversión capitalista es un caballo de Troya que contiene el enemigo. Está dentro de los muros. El sol todavía está en el cielo pero viene la noche. La sombra de Rochdale se extiende sobre Mondragón. La mezcla de los dos capitales es contra los principios de los fundadores.

En 2001 el consejo social de Fagor, la cooperativa más vieja y más grande, hizo una crítica aguda de la evolución de la Corporación Cooperativa Mondragón.

Mientras movimientos como Mondragón son islas sin el respaldo de un movimiento cooperativista internacional, lentamente las adaptaciones al capitalismo dominante pueden reabsorber a las coops.

El modelo de Mondragón todavía se puede salvar de la degeneración. El sol está en el cielo y solamente empieza a descender hacia el horizonte. Las inovaciones de Mondragón han alargado su expectativa de vida. Las coops de los trabajadores sobreviven más tiempo que las empresas capitalistas comparables. Mondragón tiene bastante tiempo para construir “un mundo mejor”. Pero aunque Mondragón redescubra sus raíces, el movimiento que encabezaría tendría que resistir las amenazas de la degeneración y los ataques económicos por parte de los capitalistas. Solamente puede hacerlo si lucha dentro de una economía alternativa. Las coops generalmente se degeneran en empresas capitalistas porque en el aislamiento no son bastante cooperativistas.


2. Deshacer el capitalismo mediante la liberación del trabajo cooperativo

Mondragón encabeza tres clases de movimientos. Estos movimientos ya están construyendo la cooperación productiva. Pero las tres categorías están bajo sitio y carecen de coordinación.

(1) En la región de Emiglia-Romagna en Italia hay redes que representan 2,700 coops de todos tipos. Emplean a 150,000 propietarios-obreros. Las encabezan coops industriales sofisticadas financiadas por gobiernos regionales y bancos comerciales. También reciben financiamiento de bancos cooperativos.

En Europa hay un auge de coops obreras: 80,000 de tales empresas ahora ocupan a más de 1,000,000 de gentes en 43 países.

En las provincias canadieneses de la costa Atlántica las coops han crecido desde 1927 en la federación de la Cooperativa Atlántica con 165 coops de producción, de compra, de venta, de vivienda, y de pesca. Esta federación ocupa a casi 6,000 obreros.

La red Seikatsu del Japón empezó en Tokio en 1965 como un club de compra y ahora abarca a más de 200,000 familias.

En todo el planeta se unen federaciones nacionales en un sólo cuerpo para promover coops obreras y para facilitar la coordinación entre cooperativas. La nueva federación de coops norteamericana se ha afiliado a este movimiento internacional.

(2) Otra clase de movimientos abarca algunos elementos del trabajo liberado. Esta clase es más grande que la de las cooperativas. Cada vez más sindicatos exigen la participación obrera en la toma de decisiones. Las leyes de Mitbestimmung en Alemania requieren la representación obrera en los consejos ejecutivos de las grandes empresas. Mitbestimmung significa “co-determinación”. El 22 de julio de 2004 los jefes del sindicato estaban presentes cuando los altos directores de la Daimler-Chrysler propusieron liquidar 6,000 de 30,000 puestos de su fábrica en Suttgart. El presidente de la división de personal Günther Fleig se enfrentó con Erich Klemm, el representante de 160,000 trabajadores en el consejo de la empresa. Por 13 horas discutieron la medida, mientras Klemm amenazaba a Fleig con protestas masivas de decenas de miles de obreros.

En los Estados Unidos surgió el movimiento de Los Planes de Propiedad Accionaria de Empleados. Con su base en los Estados Unidos, el movimiento ha llegado a ser internacional. Estos son los planes de pensiones, y han aparecido en varios países de América Latina y de Europa. El número de las corporaciones norteamericanas con fondos de pensiones para sus empleados ha crecido desde 1974 a 12,000. Los participantes en estos Planes de Propiedad Accionaria de Empleados ahora poseen muchas de las acciones norteamericanas. Hay 20,000,000 de estos participantes. Constituyen 16 por ciento de los empleados del sector privado de la economía y son el grupo de accionistas más grande del país. Para aumentar la influencia de estos obreros en la gerencia, hay movimientos en favor del acceso a los libros de contabilidad, la cooperación en la toma de decisiones, la participación en la equidad y repartos de utilidades a los empleados.

(3) El tercer nivel es aún más grande que los dos anteriores. Abarca a mucho de aquella mitad de la humanidad que vive en el campo. Incluye muchas formas rurales de cooperativismo local, como la producción agricola e industrial basada en los pueblitos, los cuales usan la propiedad social.

En una muestra de pueblitos hindúes, hasta 23 por ciento de todos los ingresos venían del uso de recursos de propiedad comunal: estas entradas constituían 90 por ciento de los ingresos de los pobres. Había coops de consumo, de venta, de vivienda, de luz, y de agricultura.

También en este nivel hay iniciativas de desarrollo económico comunitarias. Existe el movimiento banquero comunitario. Está el sector de organizaciones no-gubernamentales (con frecuencia participatorias). Florece el creciente movimiento de economía social y solidaridaria.

Estas tres clases de movimientos son la oleada libertadora del futuro.

Hemos mencionado los ataques económicos a los movimientos cooperativos. Ya están en marcha. Hay una campaña para transformar la propiedad no-gubernamental poseída socialmente en propiedad privada. Un ejemplo típico del ataque fue la abolición de la protección de ejidos en México en 1992. El Presidente neoliberal Carlos Salinas de Gortari emendó el #27 de la Constitución mexicana de tal forma que los ejidos puedan desaparecer lentamente. En 1994 Salinas firmó el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, el cual lentamente abrió el mercado de México al maíz barato y subsidiado norteamericano. Así Salinas dio un golpe doble a los ejidos: echó sus tierras al mercado mientras expulsó sus productos del mercado.

Cuando el nuevo régimen del Partido de Acción Nacional tomó el poder en 2,000, los gobiernos panistas de los Estados de Hidalgo y de Morelos pasaron una ley contra la venta del refresco Pascual en cualquier sistema gubernamental: las universidades estatales, las burocracias oficiales, la feria de Cuernavaca. La cooperativa Pascual perdió la tercera parte de su mercado. La nueva ley Panista declaraba que solamente las ventas de Coca Cola eran legales. La Coca Cola es una imagen, pero el refresco Pascual es tan bueno que las Entidades Europeas de Evaluación han dicho que es el mejor de los 35 refrescos de México. Los otros 34 refrescos son productos inferiores de las transnacionales como Fanta, Squirt y Pepsi Cola. Los estudiantes universitarios y la gente progresista dejaron de tomar la Coca y compraron Pascual para apoyar a la coop y para abofetear a los extranjeros. En México, en Ecuador, en Bolivia, en Colombia, en Nepal, en decenas de países los pueblos resisten las agresiones de los capitalistas.

La “cooperativización” significa la inter-cooperación dentro y entre los tres niveles del movimiento laboral cooperativa. Significa la restauración de la propiedad social. Significa la sustitución de las relaciones jerárquicas típicas de la producción capitalista por asociaciones cooperativas voluntarias. Todo esto se extiende desde la reforma agraria hasta votos en los consejos ejecutivos de las grandes empresas. (Todavía no existen estos votos, pero son la meta de algunos de los afiliados a los Planes de Propiedad Accionaria de Empleados.)

Armadas con la productividad superior, las relaciones de producción cooperativas en aumento continuo pueden socavar el capitalismo. Si la productividad aumenta, combinada con cada vez más democracia en el punto de trabajo, las empresas con el poder del trabajo cooperativo liberado tendrán una ventaja competitiva. ¡Abajo la Coca Cola! ¡Arriba la Pascual!

Entre más elementos del modelo Mondragón que los obreros tengan en las manos, más ventajas tendrán en la lucha competitiva. A lo largo de los años, las empreas autoritarias tendrán que democratizar sus estructuras. En la búsqueda de las utilidades, las relaciones de producción capitalistas se van a deshacer lentamente.

Existe el problema del capital inicial para empezar una cooperativa. Los obreros poseen una equidad limitada para invertir en una cooperativa o para ofrecer como colateral por capital prestado. No van a arriesgar su equidad. Así es de que Rosa Luxemburg sostuvo que las cooperativas no podrán apoderarse de los centros de capital intensivo en las economías modernas. Sacó la conclusión: las cooperativas no pueden hacer una Revolución.

Rosa estaba equivocada.

El autofinanciamiento del movimiento. Arizmendiarrieta, el fundador de Mondragón en 1956, temía que el dictador Francisco Franco congelara el crédito para las cooperativas. En 1959 con las reservas del movimiento, Arizmendiarrieta fundó un banco cooperativo para Mondragón (la Caja Laboral Popular) para dar crédito y servicios de salud a las cuatro cooperativas que existían en aquel entonces.

Hoy el movimiento cooperativista practica el autofinanciamiento hasta cierto punto, pero debe hacer más. El banco cooperativo puede comprar empresas capitalistas para transformarlas en cooperativas.

También existe en Mondragón el auto-impuesto para satisfacer las necesidades de la comunidad. Como una prioridad de la comunidad, este dinero se puede usar para iniciar cooperativas y para comprar empresas capitalistas y cooperativizarlas.

En Canadá los sindicatos ofrecen capital para iniciar cooperativas. Este programa se puede imitar en otros países.

El financiamiento por parte de los gobiernos locales. Las ciudades de Italia del norte como Bologna ofrecen a las cooperativas préstamos, mercadotécnia y asesoría industrial. En Porto Alegre en Brasil la economía social recibe reducciones de impuestos. En muchos países hay gobernantes de la izquierda que simpatizan con el cooperativismo.

El socialismo de los fondos de pensiones. Cuarenta por ciento del valor de todas las acciones de las corporaciones norteamericanas está en manos de los fondos de pensiones de los empleados. Las acciones de Sears, una de las empresas mercantiles más grandes del mundo, están totalmente en el fondo de pensiones de sus empleados. Sea lo que sea, la propiedad colectiva no es capitalista. Pero la ley prohibe que los obreros participen en la gerencia colectiva de estos fondos. Los administradores de los fondos son profesionistas especializados en asuntos financieros. Hay que cambiar la ley. Si los obreros pudieran escoger a los administradores de sus fondos, estos gerentes podrían ofrecer a la mano de obra de grandes transnacionales los medios para comprar todas las acciones y cooperativizar las empresas.

Estas tres soluciones al problema de financiamiento son la esperanza del movimiento.

Bajo el régimen político actual, tales medidas sufrirían ataques: la clase dominante trataría de reversarlas. Se puede anticipar el congelamiento de crédito, los boicots, los problemas de abasto, el sabotaje, el robo de información, y la violencia directa. Los cooperativizadores no deben contestar con la violencia. El sistema capitalista se desmonorá porque es menos competitivo.

De modo que el movimiento cooperativista tiene que aumentar su peso en la economía para poder cambiar la política del gobierno. Las coops tienen que proliferar y desarrollar instituciones defensivas, empezando con fuentes autónomas de crédito y capital. Tienen que conscientizar al electorado para lograr cambios políticos.


3. Cambio de paradigma y la primacía de organizar la nueva economía

Para afiliarte a una cooperativa no tienes que “invertir” tu dinero y no tienes que vender tu fuerza de trabajo. Tienes que solidarizarte con otros. Los miembros mezclan sus recursos y no piensan en lo que poseen como individuos--la propiedad es comunal. “Lo mío” se disuelve en “lo nuestro”.

La cooperativización cambia la prioridad de la infraestructura productiva: el afán por las ganancias se sutituye por las satisfacción de las necesidades. Amontonar utilidades es una meta cuantitativa e infinita; la satisfacción de necesidades es una meta cualitativa y finita.

Primero hay que atender las necesidades de los miembros-obreros de la cooperativa. El énfasis en las necesidades en lugar de las ganancias crea un lazo moral en el corazón de la empresa. Al crear una coop, cada miembro da su fuerza de trabajo a los otros para satisfacer las necesidades de todos. Uno trata de servir a la cooperativa y así a sus propias necesidades como parte de ella. Una vez que las necesidades de los miembros están satisfechas, cualquier excedente está disponible para las necesidades más allá de la coop. El trabajo cooperativo no sirve a un patrón, es para la comunidad. La comunidad tiene sus necesidades de transporte, educación, salud, seguridad, sanitación, cultura, diversión.

Bajo el capitalismo cada individuo busca su propio beneficio y espera que resulte el bien común. El juego de las fuerzas del mercado debe producir la felicidad general. La fe en una cualidad mágica--”la mano invisible”--es mucho más importante que la realidad. ¿La realidad del capitalismo? Sabemos que es la explotación, la enajenación, la pauperización, la contaminación, la corrupción.

Carlos Marx sostenía que la fuerza es la partera de toda antigua sociedad preñada de otra nueva. “La fuerza,.” decía él, “es un agente económico.” Pero la Revolución cooperativa será silenciosa, una evolución social en cámara lenta. Un día vamos a despertarnos en una nueva sociedad en la que la propiedad social pese más que la propiedad privada. Cada sociedad es una mezcla de formas económicas, y la definición de la formación social depende del modo de producción predominante. Eso dijo el mismo Marx en El Capital I:IX, III:XLVII.

Los políticos al servicio del capital pueden atacar al movimiento cooperativista. Marx veía el movimiento con buenos ojos pero sostenía que la conquista del poder político era necesario para la extensión de las coops por toda la nación. Miguel Bakunin advertía que la protección de la propiedad colectiva mediante el poder del Estado concentraría excedentes en las manos de “una burocracia roja”. ¿Quién tenía razón? ¿Marx, abogando por la lucha de los partidos políticos, la que convertiría al Estado en un aliado? ¿O Bakunin, advirtiendo que el Estado “revolucionario” también sería un enemigo?

La rueda de la historia ha girado y ha aplastado a los marxistas: ahora cuelgan de ella--crucificados.

En la Rusia revolucionaria en 1917 los consejos obreros que surgieron independientemente de los bolcheviques tuvieron el control de las fábricas por un año. Ya para 1919 el Estado “revolucionario” había tomado el control de los consejos. Una élite burocrática reprimió al trabajo cooperativo.

En la Revolución de noviembre de 1918 en Alemania los obreros organizaron consejos obreros en las fábricas. El emperador Wilhelm se refugió en Holanda. El Partido Social Demócrata tomó el poder en Berlín. Rapidamente sus líderes reversaron la democracia directa.

En 1945 el Ejército Rojo liberó a Alemania oriental de los nazis. Inmediatamente aparecieron consejos obreros en las fábricas para practicar la autogestión. El Partido Comunista rapidamente los corrió y colocó a sus funcionarios en los puestos de administración.

Durante la victoria de la revolución argelina en 1962, comités gerenciales de empleados espontáneamente tomaron el control de granjas y fábricas. Dentro de pocos años la burocracia del nuevo Estado “revolucionario” los había desplazado. La Constitución revolucionaria (La Chartre de Algiers) escrita por el trotskista Mahoma Harbí llegó a ser letra muerta.

En la Cuba revolucionaria de 1959 la reforma agraria les entregó a los trabajadores de los latifundios la tierra para formar cooperativas. Algunas coops eran más ricas que otras, de modo que el Estado “revolucionario” las nacionalizó a todas para nivelar los ingresos. Los trabajadores convertidos en asalariados del Estado no tenían incentivos materiales y bajó la productividad. Recientemente la recooperativización de las granjas estatales ha aumentado en algo la productividad, pero la burocracia todavía interviene demasiado en los asuntos internos de las coops.

En la Revolución china Mao alentó la formación de comunas y encabezó un movimiento antiburocrático nacional. Pero cuando Mao murió en 1974, el Estado “revolucionario” aplastó a sus seguidores y aumentó los sueldos de los oficinistas. El impulso libertario de la Revolución sucumbió bajo los martillazos de “la burocracia roja”.

Hasta 1979 la autogestión prosperó en Yugoslavia, a pesar de las desigualdades entre grupos étnicos. La apertura de la economía al mercado mundial expandió el trabajo asalariado. Los burócratas intervinieron cada vez más en los asuntos de las fábricas: en lugar de permitir a los consejos obreros la selección de los gerentes, empezaron a nombrarlos desde arriba. El problem no era la cooperativización: ¡no había bastante de ella! De modo que la sociedad yugoeslava se deshizo en guerras étnicas. Pero en Eslovenia continua y prospera la autogestión: en las coops hay alta productividad y menos desempleo que en el resto de Europa Oriental. Los miembros de las coops eslovenias reinvierten los beneficios en lugar de gastarlos. El crecimiento económico sigue adelante.

El 14 de mayo de 1968 una huelga general espontánea paralizó la industria francesa. Los obreros ocuparon las fábricas y empezaron a democratizar las oficinas y la vivienda. Ya para el 22 de mayo 9,000,000 de obreros habían exigido la autogestión y empezado a implementarla. Las burocracias comunistas de los sindicatos y el Partido rapidamente ayudaron a los gaullistas a aplastar el movimiento.

En los años 1990 el gobierno de Argentina se sometió al Fondo Monetario Internacional. Los gobernantes neoliberales privatizaron industrias, reprimieron al trabajo, entregaron bancos a los extranjeros, y abrieron el país a las importaciones baratas. Las importaciones baratas frenaron el crecimiento económico interno. El desempleo ahogó al pueblo. Los bancos extranjeros sacaron todo el dinero del país. En 2001 se colapsó la economía. Desde enero de 2002 los obreros se han apoderado de 200 fábricas y las administran como cooperativas. Las asambleas de barrio crearon redes de ayuda mutua. Surgieron 45,000 jardines comunitarias. Alimentan a 2,500,000 de argentinos pobres. 5,000 redes de trueque ayudan a millones a sobrevivir. Afortunadamente no hay un partido comunista en el poder.

Sí, compañeros, los marxistas cuelgan de la rueda de la historia. Cada revolución traicionada fue un clavo en su crucificación. Su jacobinismo ha terminado en una catástrofe burocrática, la que da la razón a Bakunin.


4. Transformar la globalización empresarial

La cooperativización socava la globalización, reemplaza la globalización, y transforma la gloabalización.

El capital es productivo, genera valor. El capital puede tomar la forma de la fuerza de trabajo de una mano de obra cooperativa y de la planta física de su empresa. Este capital está enraizado cerca de los hogares de los obreros. Para estos obreros la coop es la fuente de su subsistencia. La fábrica no puede desplegar alas y volar a Haití donde hay mano de obra más barata. El “runaway shop” de las empresas transnacionales es imposible. Cada nueva cooperativa debilita la tendencia globalizadora del capitalista que manda su empresa de Flint, Michigan, a México donde el salario mínimo es cuatro dólares diarios, dejando a decenas de miles de desempleados norteamericanos en Flint--como el obrero Michael Moore.

La cooperativización acaba con la acumulación del capital como un poder social. No hay una clase capitalista en las coops. El capital no sube en la escala social para terminar en las manos de explotadores. No, los miembros de las cooperativas reciben los beneficios--o como dinero o como tiempo libre.

A medida que la cooperativización lentamente se extienda por el sistema económico, va a estrangular al capitalismo. El sistema capitalista depende de la acumulación del capital. El vampiro de las torres de Wall Street tiene que invertir su capital y chupar la sangre del trabajo vivo. Pero si la cooperativización está disolviendo las relaciones de producción capitalistas, ¿dónde puede invertir su dinero? Cada nueva cooperativa enclava un palo en el corazón del vampiro.

El axioma del capitalista es: ¡crecer o morir! La competencia entre los capitalistas los obliga a reinvertir cada vez más beneficios en sus empresas, cada vez más tecnología, cada vez más inovación. Comer o ser comido--esta es la ley de la selva capitalista. La tendencia expansiva del capitalismo lleva al capitalista por todo el planeta en busca de recursos y ganancias, lo impulsa al imperialismo. Lo obliga a descuidar el medio ambiente para aumentar los beneficios de la producción.

El cooperativismo debilita estas características de la sociedad del mercado. En una sociedad de la cooperación la competencia existe, pero es menos intensa. Vamos a considerar un ejemplo. Un capitalista ocupa a 20 obreros en una lavandería que gana 20,000 dólares de beneficios al año. En el barrio hay también una lavandería cooperativa que tiene 20 obreros y gana 20,000 dólares al año. La cooperativa divide las ganancias en partes iguales y cada obrero percibe 1,000 dólares al año. Crece el barrio y se quadrupla la demanda por el servicio. Nuestro capitalista construye otra lavandería. Ahora ocupa a 40 obreros en total. Sus beneficios aumentan a 40,000 dólares al año. Ahora puede llevar a su familia a Cancún para vacaciones con los chilangos. Nuestra cooperativa también construye otra lavandería. Esta segunda cooperativa también tiene 20 obreros. Pero los beneficios por obrero no aumentan. Los 40 obreros cooperativos ganan exactamente lo que ganaban antes: 1,000 dólares al año. No pueden ir a Cancún a ensuciar las playas con los chilangos. Van a un picnic de las cooperativas. Desaparece la codicia como incentivo. Para los cooperativistas existe el incentivo defensivo: construyen la segunda lavandería cooperativa para asegurar que el capitalista no crezca demasiado y no venda el servicio más barato que ellos lo venden. También existe el móvil fraternal, el deseo de crear trabajos para los otros obreros de su clase.

En una sociedad sin capitalistas, en una sociedad de la cooperación, la necesidad del empleo en el barrio creciente sería suficiente motivación para la creación de nuevas lavanderías.

Hay competencia entre las coops en una sociedad de la cooperación, pero una competencia moderada. La codicia capitalista desaparece. La selva peligrosa se transforma en un bosque agradable. Nace la ética de la ayuda mutua.


5. De-Marketization (desmercantilización)

Despué de la cooperativización de la sociedad, cuando se estén marchitando los vestigios del capitalismo, será posible un segundo paso hacia una nueva economía--la planificación participatoria.

En una sociedad de la cooperación siguen operando las fuerzas del mercado. Los productos de las coops tienen que atraer a compradores. El trabajo es producción para las ventas, no es solamente para la satisfacción de las necesidades. Es producción para crear productos competitivos. Es para el mercado.

Pero el Internet permite la intercomunicación entre coops acerca de los precios. En lugar de adivinar cuales serán los precios de los productos de las otras coops, pueden informarse mutuamente. En una economía de solidaridad, habrá cada vez más intercooperación. Será posible domar los terrores de un mercado no-regulado.

Una de las fuerzas del mercado más destructivas es la tendencia de las empresas capitalistas a desocupar a sus empleados y sustituirlos por la automatización y los robots. Cada robot usa cantidades fantásticas de energía. La sed de petróleo atormenta la industria automovilística del Japón. Los combustibles fósiles aumentan el sobrecalentamiento del planeta. La humanidad corre hacia el fin de la civilización. Cada segadora traga ríos de combustible y desocupa a nueve trabajadores agrícolas. Los buques tanqueros pasan por los océanos consumiendo el petróleo y contaminando los mares. Se pueden frenar estas tendencias cuando las cooperativas regresen al trabajo intensivo para evitar la contaminación. La planificación participatoria va a moderar la competitividad agresiva del mercado libre.

La cooperativización permitirá el control democrático de la inversión. Cuando la cooperativización esté avanzada, las federaciones internacionales de redes de coops podrán resolver los problemas del flujo de capital internacional. Sabemos cuales medidas son necesarias: un impuesto Tobin sobre flujos de capital por el mundo, la liquidación de paraísos fiscales, la transformación del libre comercio en el comercio justo mediante contratos de largo plazo.


6. Objeciones y Respuestas

Objeción. Los profesionistas con pericia gerencial son escasos y perciben sueldos altos en el sector capitalista de la sociedad. Los gerentes de las coops van a abandonarlas por trabajos mejor remunerados en las empresas capitalistas: en las tecnoestructuras de las grandes transnacionales ganarán mucho más que el salario de un obrero cooperativo. La única forma de mantener a los gerentes de las coops en sus puestos es darles más propiedad cooperativa y más derechos políticos. Así se convertirán en una nueva clase explotadora y opresiva.

Respuesta. Mondragón ha resuelto este problema pagando salarios diferenciales: los gerentes ganan 6 veces más que un obrero. Pero no ganan 300 veces más que otros trabajadores. Si un gerente cooperativo hace algo brillante, como la salvación de Mondragón durante la recesión económica de 1980-1983, recibe un bonus. Sueldos más altos y bonuses jugosos evitan la fuga de cerebros al sector capitalista. Pero en Mondragón los gerentes no han recibido más derechos políticos. Tienen el mismo voto que un obrero en la línea de ensamblaje.

Objeción. Las cooperativas son más productivas que las empresas capitalistas. Pero si el capitalismo sufre del desempleo crónico debido a crises de sobreproducción, las cooperativas tan productivas van a causar crises peores.

Respuesta. Las crises capitalistas resultan de la sobreproducción y del subconsumo. El capitalismo baja los salarios de sus obreros para chupar más plusvalía y así limita el mercado interno. La economía empieza su descenso espiral hacia abajo. Pero el cooperativismo disminuye la brecha entre los ingresos de los trabajadores y crea una sola clase de obreros-propietarios que puede comprar los bienes que produce. La demanda sigue firme. Se evita la depresión.

Objeción. La cooperativización no resuelve los problemas que le interesan a toda la sociedad, como la salud pública. Las cooperativas quieren el servicio de salud para sí mismas y las coops opulentas pueden darse el lujo de crear su propio sistema médico. Pero, todo el mundo tiene el derecho a médicos y hospitales. ¿Cómo van a sobrevivir los miembros de una cooperativa en formación? ¿Qué va a hacer un maestro de primaria enfermo que no está en una cooperativa?

Respuesta. Un sistema de seguro médico que impone impuestos sobre las cooperativas de una región puede funcionar como un bien público.

Objeción. Si 51 por ciento de los miembros de una cooperativa quiere vender la empresa a una firma capitalista, pueden liquidar la cooperativa. Ya que una cooperativa próspera se puede vender a un precio que garantice una jubilación acomodada para los miembros, las coops con éxito pueden imitar la Olympia, mencionada al principio de este ensayo.

Respuesta. Durante nuestra visita a Mondragón, un sistema de coops próspero, les preguntamos a los obreros, ¿Por qué no votan por la venta de todo y una jubilación ociosa? Hubo varias respuestas. Algunos contestaron que la cooperativa era un patrimonio que querían heredar a sus hijos. Otros dijeron que eran la vanguardia de un movimiento social importante.

CONCLUSIÓN

¿Cuál es nuestra visión del futuro? La democracia directa, la producción cooperativa, la decentralización de las economías, las agro-ciudades, la planificación participativa en niveles regionales, la autosuficiencia de comunidades que comercian con otras solamente para conseguir algunas necesidades. En lugar de centros nucleares, presas gigantescas, y plantas generadoras, habrá molinos eólicos y energía solar. El mundo regresará a una tecnología simplificada.

La nueva sociedad vendrá andando en bicicleta o no llegará jamás.