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¿Puede el desarrollo propiciar
el empoderamiento y la liberación de las mujeres?
(resumen)

Ann Ferguson,
University of Massachusetts /Amherst


El empoderamiento de los oprimidos, sean campesinos, trabajdores, minoridades raciales, o mujeres, ha sido uan meta de los movimientos socials desde los sesentas. Esto es el caso especialmente en cuanto a los movimentos influenciados por el occidente como son los movimientos de mujeres y otros movimientos de base en países de América Latina y del sur donde han tenido además la influencia de la teología de la liberación, la pedagogía radical de Paolo Friere, y/o el marxismo, y las luchas de liberación nacional.

Al principio las prácticas de auto-conciencia asociadas con el empoderamiento fueron usados por estos movimeintos como medios radicales para cuestionar la opresión social. Sin embargo los movimientos occidentales de mujeres y de derechos raciales y étnicos frequentemente desarrollaron una política de identidad que no tomaba en cuenta los conflictos reales causados por las intersecciones de género, raza, clase, sexualidad, y nacionalidad entre miembros de estos movimientos. Esto favoreció que estos movimientos fueron vunerables a la cooptación y/o al fracaso

Como un golpe más a los movimientos radicales de justicia social, el empoderamiento como meta ha sido cooptado por el estableciamento de desarrollo neoliberal y hegemónico que incluye el Banco Mundial y varias agencias internacionales de finaciamento como el USAID. En esta ponencia investigaré la manera en la cual la meta ostensible de empoderamiento ha sido usado como un racionamiento para avanzar el desarrollo de las mujeres atravez de esta agencias, pero en maneras que siguen perpetuando las estructuras sexistas, capitalistas y neocolonialistas del dominio económico, político y social. Hago una distinción entre cuales son los usos cooptados del concepto de empoderamiento y su definición más radical y sus aplicaciones en las luchas de liberación nacional y en los movimientos de justicia social. Propongo que la auto-conciencia y las prácticas de auto-organización colectivas al nivel popular indican que el empoderamiento radical sólo se logra cuando es parte de una cultura participatoria democrática promovido por un movimiento de justicia social.

Las definiciones del empoderamiento, poder y intereses

¿Qué exactamente se intiende por “empoderamiento” como proceso y meta, y cómo se relacióna este concepto a los conceptos de “necesidades”, “intereses” y “derechos”? El concepto de empoderamiento de un individuo o grupo social supone que exisste un estado de opresión social que ha desempoderado los del grupo al negarles oportunidades o recursos y subjugarles a una ideología y a prácticas sociales que les definan como seres inferiores, así bajando su auto-estimación. Como meta general, el empoderamiento es un proceso político y material que aumenta el poder del individuo y del grupo, su resistencia y su capacidad de actuar por sí mismos. Sin embargo, hay dos maneras distintas de poder definir el empoderamiento, y propongo que sólo el segundo se escape de la manipulación del dominio social.

El tratamiento de Paula England es típico del primer campo que en su gran mayoria es de economistas y sociólogos feministas. Ella define empoderamiento como un proceso en el cual participan individuos cuando obtengan los recuroso de poder tanto objectivos como subjetivos que les permiten usar el poder para lograr los beneficios que les sirven (cf. Englad, 1997). Según esta definición, parece que los cambios económicos, legales y personales serían suficientes para el empoderamiento de individuos, y que tal proceso no requera la organización política de colectivos donde se ubican los individuos.

El segundo campo que es más influenciado por la idea del cmpoderamiento como meta de los movimientos sociales radicales, y pone enfasis sobre el crecimiento en poder personal y material que ocurre cuando grupos de personas se organizan para cuestionar el estatus quo atravez de la organización. La definición de Jill Bystydzienski es tipica:

El empoderamiento se entiende como un proceso por el cual los oprimidos logran una medida de control sobre sus vidas al tomar parte con otos en el desarrollo de actividades y estructuras que permiten que la gente participe en los asuntos que les tocan directamente. En su curso la gente se habilita para autogobernarse efectivamente. Este proceso require el uso del poder, pero no del “poder sobre” otros o el poder del dominio como es el caso tradiciónalmente. Sino el poder es “el poder de poder” o el poder como una capacidad que se genera y se comparte entre los desposeidos mientras empiezan a dar forma al contenido y a la estructura de su vida cotidiana y así participar en un movimiento para el cambio social. [Citado en la pagina 78 de Yuval Davis]

¿Quáles son las presuposiciónes filosóficas del empoderamiento como meta politica? Primero, se supone que los individuos pueden aumentar su poder con otros tanto como sus capacidades particulares de hacer cosas atravez de la auto-concientización dentro de un grupo. Esto implica que los individuos compartan intereses en común con los demas del grupo, por ejemplo, para mejor cumplir con sus necesidades humanas o para promover el reconocimiento de sus derechos humanos para cambiar las actuales estructuras sociales y legales. Pero si la meta politica de empoderar a las mujeres presupone que las mujeres tienen intereses en común, ¿qué pasa con las diferencias raciales, etnicas, sexuales, naciónales y de clase entre las mujeres? ¿Cuestiona la presuposición y asi debilita el empoderamiento de la mujer como meta politica general?

En los ochentas en los Estados Unidos, surgió la teoria que las opresiones sociales son interseccionales y no meramente aditivos, y entonces las feministas no pueden desconenctar la identidad de genero de las identidades raciales y de clase y intereses.
Esto señala que debemos rechazar la idea que las mujeres tienen intereses en común como grupo (Collins 1990, Harris 1990, Spelman 1988). Pero esta conclusión parece dejar los movimientos de mujeres sin una base social para unirse a pesar de diferencias de raza, clase y sexualidad. Gayatri Spivak propone la idea de un “esencial estrategia” de mujeres como grupo social (Spivak 1990). Pero ¿podemos suponer que las mujeres como grupo social tiene intereses en comun?

Chandra Mohanty (1997) ha propouesto recien que se puede decir que las mujeres tienen intereses comunes, pero solo en un sentido “formal” que ha sido expuesto por Jonasdottir (1988, 1994). Ella dice que el concepto de “interés” apareció historicamente de la demanda por la democracia participatoria en el estado y la sociedad. Jonasdottir propone que hay dos partes del concepto histórico del “interés”: una formal y otra del contenido. Los miembros de un grupo social tienen un interés formal en X cuando se trata de la autonomia del grupo y su control sobre las condiciones relacionadas a los beneficios de X. Cuando un grupo comparte un interes del contenido en relación a X, todos los miembros del grupo tienen necesidades y deseos comunes con respecto a X. Un grupo puede tener un interés común formal en X sin un común interés del contenido en X, o sea sin tener necesidades o deseos comunes en X.

Un ejemplo del interés común formal de las mujeres puede ser el interés en derechos reproductivos reconocidos y defendidos por el estado. Al decir que las mujeres tienen un interés común formal en los derechos reproductivos no implica que todos necesitan ejercer derechos reproductivos (por ejemplo, mujeres que son pro-vida pueden querer prohibir el derecho reproductivo del aborto, tanto para ellas mismas como para otras). Tampoco implica que su posición etnica y racial o clases social les permite las mismas recurosos materiales para lograr la meta de opciones en los derechos reproductivos. (Entonces, la ley Hyde de los EEUU pone un limite material al acceso de las mujeres pobres al aborto cuando les niega financiamento atravez de programas del gobierno.) Lo que esto implica, sin embargo, es que todas las mujeres tienen una común ubicación social minima como ciudadanas de estados naciónales del mundo debido a la diferenciación legal por género, y las divisiones del trabajo a base del género. Entonces, a pesar de diferencias de raza, etnicidad, clase, sexualidad y nacionalidad, seria un beneficio a todas las mujeres tener aceso a la posibilidad de escoger en asuntos de reproducción debido a su ubicación social comun.

Estoy de acuerdo con Jonasdottir que un interés no es un estado permanente sino algo historico que aparace cuando un grupo o un individuo del grupo llega a anhelar y reclamar un derecho de escoger cuales de sus necesidades o precupaciónes (deseos) se van a cumplir con respeto a una meta particular. Además, individuos y grupos solamente tendran intereses en relación a ciertos otros grupos. Los conceptos de quienes son sus “iguales” (quien tiene derechos iguales para negociar) and quienes no son iguales (los niños, los que son inferiores socialmente, extranjeros, animales, etc.) van a determinar si los individuos o grupos desean negociar con o dominar (ejercer poder sobre) el otro grupo en cuestión y si sus intereses son compatibles o no.

Necesidades v. Intereses

Cuales son las implicaciónes de la definición de Jonasdottir de interés con respecto a las metas del desarrollo? Primero, veremos como Maxine Molyneux usa su enfoque para hacer una distincción entre los intereses de género pragmáticos y estratégicos, y entonces como Carolyn Moser usa esta distincción en su aplicación del concepto de empoderamiento al discurso del género y desarrollo.


El argumento de Molyneux en su artículo muy importante de 1985 sobre el movimiento de mujeres in Nicaragua trata de evaluar la posición de algunas feministas de que el estado revoluciónario de Nicaragua no promovió los “intereses de la mujer” debido al control del partido Sandinista que estaba dominado por los hombres. En el partido los intereses de los dirigentes masculinos de conservar su posición patriarchal fue valorado encima de la liberación de las mujeres. Ella rechaza “intereses de las mujeres” universales y quiere decir que hay “intereses de género” que las mujeres comparten debido a su posición social en relación a los hombres, por ejemplo, la división del trabajo por género. Estos intereses relacionales son de dos tipos: intereses prácticos de género y intereses estratégicos de género. Los intereses prácticos de género son los que se definen las mujeres que actuan para promover necesidades prácticas que ellas tienen como parte de su rol de género en la división sexual del trabajo. Por otra parte, los intereses estratégicos son derivados de una crítica del dominio masculino y una visión alternativa de otros arreglos de género. En América Latina, movimientos de la mujer “femininas” vs. “feministas” tienen esta definición de Molyneux: activism de mujeres que promueven intereses prácticos de género es feminino no feminista porque no cuestiona el estatus quo del dominio de género. Mientras los movimientos que actuan para promover el cambio social y una visión de equidad de género se pueden llamar feminista.

Carolyn Moser, una planificadora del Banco Mundial, hace una distincción similar a la de Maxine Molyneux entre los intereses de género prácticos y estratégicos (1985), aunque Moser definine de nuevo los “intereses de género prácticos y estratégicos” como “necesidades de género prácticas y estratégicos” concientes. Moser explicitamente conecta las necesidades de género a los reclamos subjectivos de las mujeres que se identifican conscientemente en vez de las que se definen fuera del contexto (cf. Moser: 39). Ella lo hace para distinguir entre lo que ella llama los enfoques gubernamentales sobre el desarrollo que vienen desde arriba hacia abajo. Estos son los estados de bienestar social quienes dan recursos a los ciudadanos menos prósperos, y los enfoques que van desde abajo hacia arriba impulsado por gente que se organiza al nivel popular para lograr sus intereses. Moser contrasta este enfoque (lo del grupo DAWN en la conferencia de mujeres de la ONU de 1985 en Nairobi) con los otros paradigmas para que los planificadores tomen el paradigma de empoderamiento con más seriedad.

Aunque estoy de acuerdo con Moser en su distincción estre estos paradigmas, yo respondo que es solo cuando individuos organizados en grupos insisten en definir sus intereses colectivamente se puede evitar la manipulación desde arriba. La existencia de DAWN, WAND y otros grupos en los paises subdesarrollados indican que tienen las condiciones necesarias para crear un espacio democrático participatorio donde no se puede manipular sus procesos desde arriba.

Debido a que el enfoque de empoderamiento es explicitamente feminista y materialista, se puede contrastar con el enfoque de equidad que es un enfoque liberal feminista. Ambos enfoques reclaman que el desarrollo capitalista y los proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo marginalizaban a mujeres al principio porque no recognocían la naturaleza del trabajo de la mujer, especialmente su participación en los mercados informales. La solución era dar a la mujeres oportunidad para lograr equidad con los hombres en educación, empleo, salud, etc.

El enfoque de equidad se manifiesta en reformas legales como leyes en contra la violencia doméstico y medidas sociales como acceso a educación público, etc. El enfoque de empoderamiento, por otro lado, insiste que una combinación de relaciones de dominio, los efectos del colonización y neocolonialización no permitirán que los métodos desde arriba empoderen la mayoría de mujeres. La situación de las mujeres de privilegio se mejoran pero no la mayoría de mujeres que se controlarán por los grupos dominantes.

DAWN, del enfoque de empoderamiento, es un ejemplo de un grupo de base que rechaza le política de reformismo en favor de organizar movimientos populares sociales y coaliciones de mujeres trabajdores, pobres y de mujeres del color del Tercer Mundo. En contraste con el enfoque de equidad, no hacen de la igualdad de géneros el enfoque de sus esfuerzos aparte de otras formas de dominio en sus vidas. Es un feminismo integrativo y por ende insiste que el movimiento autónomo de mujeres a) sea entendido como muchos movimientos de mujeres basados en posiciones de clase, sexualidad, raza, y nacionalidad, y b) relacione sus miembros a coaliciones más ámplias que busquen control democrátic sobre recursos para otros desposeidos, incluyendo a hombres.

Empoderamiento, discurso y conflictos de intereses

Veremos ahora el problema de la pólitica de empoderamiento a base de la justificación de intereses (Jonasdottir, Molyneaux y Moser). Un problema es que al usar el discurso de empoderamiento con grupos sociales como mujeres, se supone una comunidad homogénica o unifome de los oprimidos o por la identidad de género, entnicidad, etc., o por un analisis marxista de explotación de clase. Una política de empoderamiento basado en la presuposición de una comunidad homogénica tienda a suprimer diferences de intereses y ignora relaciones de poder e inigualdad (cf. Yuval-Davis).

¿Cómo está vista la cuestión de intersecciones por un enfoque de intereses de género? Grupos pueden tener intereses en común pero otros intereses en conflicto. Por ejemplo, una mujer African-Americana y una blanca pueden tener el interés común de derechos reproductivos, pero sus intereses de contenido pueden estar en conflicto en cuanto a las políticas de Acción Afirmativa en los EEUU que dan preferencia a una persona de color sobre otra igualmente cualificada.

Este ejemplo muesta dos problemas con la posición histórica de Jonasdottir. Primero, si los intereses no son estáticos de la naturaleza humana sino metas con un desarrollo histórico, entonces reciben su definición por las colectividades en lucha por prioridades políticas conectadas a identidad social. Pero las teoristas de empoderamiento feminista presuponen que estas colectividades son naturales o estructurales en su naturaleza y dan menos importancia al hecho que estas colectividades son construcciones sociales cuyos límites, estructuras y normas son resultados de los procesos de lucha y negociación (Yuval-Davis: 80). Consideramos las siguientes cuestiones: ¿Se aceptan a bi-sexuales como miembres de comunidades gay y lesbianas? ¿Se aceptan como a transvestitos como mujeres? ¿Se aceptan a individuals de raza mixta (chicana y blanca) como miembraos del movimiento chicano La Raza? Y ¿se puede unificar las “clases populares” que incluyen trabajadores nativos y imigrantes, productores campesinos independientes, trabajadores rurales salariados, mujeres del mercado y los que están en la economía informal juntos con los miembros tradicionales de la clase trabajador que rediben sueldos en fábricas o maquilas?

Los que promueven empoderamiento para “intereses de una comunidad” particulares tendrán que enfrentar los que son los importantes en una comunidad y las hostilidadaes y diferencias del poder individuo dentro de una comunidad. Como Nira Yuval-Davis (1997: 80) señala: “La presuposición automática de una conotación de empoderamiento del pueblo presupone una transición sin problemas de poder individuo al colectivo, tanto como una definición dada y sin problemas de los limites del pueblo.”

El segundo problema tiene que ver con los conflictos de intereses que no se pueden resolver facilmente al presuponer un proceso de empoderamiento compartido entre individuos. Por ejemplo, las explicaciones feministas hacen una diferencia entre el “poder de poder” (capacitación) y el “poder con” que se genera un grupo de conciencia, y el negativo “poder sobre” que es típico de las estructuras opresivas de racismo, sexismo, y relaciones capitalistas de clase. Pero, debido al hecho que los grupos no son uniformes y individuos en el grupo pueden tener poder sobre otros por clase, raza, etc., puede ocurrir que un proceso de empoderamiento permite que algunas personas dentro del grupo tomen control sobre sus vidas a costo de consecuencias negativas a otros. Un ejemplo de esto sería una madre que ahora por un proceso de conciencia se valora más y busca una carerra profesional y emplea a una sirvienta doméstica para permitirle este privilegio mientras la sirviente tiene que sacrificar su tiempo con sus proprios hijos (cf. Hochschild).

El discurso de empoderamiento en desarrollo

Las críticas de una politica de empoderamiento se puede lanzar de una perspectiva pos-estructuralista cuando el discurso de empoderamiento se usa por las agencias financieras para justificar la organización y financiamiento de grupos para avanzar el desarrollo hace la meta de empoderamiento. Por ejemplo, muchas proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo reciben financiamento del Banco Mundial y otras agencias como las que promueven la salud, nutrición, etc. Ahora tratan de cambiar el carácter de la mujer para seguir demonstrando “empoderamiento” en lo politico y econonomica y en casa.

Usando un analysis de Foucauld (1977, 1980), se puede proponer que las instituciones de desarrollo han apropriade el discurso de empoderamiento para crear una nueva racionalidad de desarrollo. Ya no es aceptable hablar en términos de los “desposeidos”, los “atrasados”, o “explotados”. Se deben de describir como “agentes económicas racionales”, “ciudadanos globales”, gente con “potencial entreprenuer.” Piensan en la manera en que los consumidores y productores de una economia capitalista globalizada deben de pensar; solo necesita una ayuda para prepararse para lograr sus intereses (cf. Sato, 2002, ms). La educación para el desarrollo debe crear esta perspectiva en sus clientes y ayudarlos comportarse como buenos sujetos y objetos de desarrollo.

El trabajo de Foucault sobre la normalización de discursos y prácticas en las nuevas instituciones que reclaman una base científico y racional, como el discurso dominante del desarrollo muestra que las nuevas maneras de pensar y conocer los sujetos están relacionadas a poder y conocimientos. Osea, los investigadores que enseñan y aplican estas prácticas están creando lo que Foucault llama “poder productivo” por lo cual gana poder sobre los objets de busqueda, sus sujetos, y por consecuencia cambian los sujetos mismos. Esto ocure atravez de un proceso que causa a los sujetos a internalizar nuevas maneras de pensar acerca de sí mismos. Esto pasa mientras aumenta su poder de ser más eficientes por propositos militares y sociales. El hecho que los sujetos son más disciplinados, efectivos, eficientes y exitosos se usa como una justificación por estos nuevos conocimientos. Por el lado negativo, estos sujetos son explotados y aprenden el indiviualism competitivo que eventualmente va a socovar la cooperación de grupo que permitió su empoderamiento. Este proceso refleja los intereses de agencias de desarrollo y no los de los sujetos-clientes.

Un ejemplo de esto está presentado por Chizu Sato en su estudio de un proyecto financiado por USAID, el Programa de Empoderamiento de Mujeres (WEP). Este proyecto fue designado a empoderar mujeres Napalesas atravez de entrenamiento. Un NGO dió seis meses de entrenamiento para enseñar derechos legales y responsabilidades como ciudadnos y ayudar a las participantes lograr sus derechos. Otro NGO enseñaban a las mujeres sobre colectivos de microfinanciamento.

El proyecto WEP tenían prácticas y discursos (conceptos) que permitió que los sujetos se vieron en una manera diferente de la tradicional. Tuvieron que contar con la palabra de otros para el pago de préstamos y ver el grupo como de auto-ayuda. Se formaron como un grupo de presión liberal para reformar el gobierno pero no para revolución.

La ideología de la auto-ayuda no permitió que las mujeres más pobres se integrara al grupo de micro-finanza. También el discurso racional de desarrollo y empoderamiento de mujeres hizo invisible las maneras en cuales los hombres mantenían su dominio y exploitación de las mujeres por que las mujeres tuvieron que disgtribuir su dinero a otros miembros de la familia (Sato: 22).

El movimiento social de empoderamiento
vs. el empoderamiento de desarrollo de poder y conocimientos

Las objecciones contra la política de empoderamiento usada por movimientos sociales de política de identidad muestra que el empoderamiento de algunos en un grupo puede inadvertidamente quitar poder de otros. Además, el estudio del caso de Nepal es un ejemplo de como grupos dominantes pueden cooptar los discursos de empoderamiento y sus procesos al crear un poder productivo que sí da nuevos poderes a algunos individuos pero lo hace en un contexto que simplemente re-organiza las relaciones de dominio.
Sin embargo, los movimientos de justicia social requiren un discurso de liberación de los que mantienen un poder injusto sobre ellos. El lenguaje de empoderamiento puede tener una interpretación radical bajo las circumstancias adecuadas. ¿Cómo entonces podemos distinguir entre el poder productivo co-optado del desarrollo general y el poder productivo que se encuentra en movimentos de mujeres de base y en otros movimentos sociales de la izquierda?

Son dos condiciones para la existencia de un proceso liberador de empoderamiento: primero, debe de ser parte de un movimiento social indigena. No quiere decir que el movimento en sí no puede tener influencias en sus valores, metas y estrategias. La idea es que el movimento debe de ser connectado a una base que implica alguna forma de democracia participatoria que le da autoridad a los representa. Segundo, debido a que los movimeitnoes sociales nunca son uniformes, debe de habe alguna manera político para individuos y grupos dentro del movimento social a negociar conflictos de interés dentro del movimento. Movimientos sociales que son movimentos masivas estan constantemente negociaando coaliciones en solidaridad con otros grupos oprimidos. Esto quiere decire que no puede haber un solo grupo de expertos cuyo analysis de las estructuras de repressión les da automáticamente la mejor estrategia para cambiarlo. Esto porque los expertos tendran una posición social con intereses que puede contribuir de nuevo al poder y conociemiento opresivos. El acuerdo de cambiar estructuras para lograr liberación o empoderamiento debe de ser el producto de la democracia participatoria en coaliciones. No implica esto que los de afuera no pueden ser parte de un movimiento social. El ejemplo de los Zapatistas demuesta como el sub-comandante Marcos llegó a actuar con un grupo en tal manera que se convirtió en alguien de adentro, un “intelecto orgánico” con poderes de liderazgo en términos de Gramsci. Tal persona tiene que entender el punto de vista del grupo y sus valores y hacerlos suyos como una expansión, no como imposición. Yo llamo este proceso de re-orientación social, politico y epistemológico de la persnona desde afuera la construcción de “identidades de puente” (Ferguson 1998).

Un enfoque de grupos de afinidad, de coaliciones es sumamente necesario al promover el empoderamiento de mujeres que libera en vez de cooptar. La segunda ola de grupos feministas de apoyo basados en la clase media, por ejemplo, dio a las mujeres una herramienta poderosa de desafiar la suordinación de género. Pero al fin de cuentas era demasiado esquemático en relación a los sistemas de dominio de clase, raza, etnicidad, etc. Sin un analysis de dominación social a base de sistemas multiples (Ferguson 1991), las mujeres pueden lograr empoderamiento en relación a ciertos hombres pero quedan sin poder en relación al racismo, imperialism y capitalismo.

Conclusión y resumen

En esta ponencia he propuesto que hay desacuerdos políticos en cuanto al contenido y aplicación de la idea de “empoderamiento” como la meta y estrategia de la liberación de mujeres. He enfatizado el contraste entre los usos cooptados de empoderamiento por las instituciones dominantes de desarrollo con los usos más radicales por las luchas de liberación nacional y movimientos de justicia social. Como has señalado los critícos pos-estructuralistas, la política de identidad sola no ha tenido éxito en organizar comunidades heterogénicas (cf. Butler 1990, 1994; Brown 1988). Individuos y grupos divididos por género, raza, etc., solo se puede empoderar en una cultura democrática participatoria que busca la solidaridad en una coalición de grupos oprimidos. A la vez deben buscar un procedimiento democrático para negociar los posibles conflictos de intereses entre sus miembros como uno de los fines de un proceso de desarrollo hacia la justicia social.