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La Organización Social como Proceso
de Cambio: Cooperativas de Yucatán y Campeche
Rommel González,
CAIPARO (Centro de Acesría Interdisciplinaria
para el Apoyo Rural y Urbano)
y Chac Lol cooperativas
El documento,
o ponencia que voy a leer, informar, explicar, proviene de una praxis
de 30 años vinculada al movimiento urbano popular, y principalmente
en el campesino e indígena en los últimos 20 años,
vinculado a la Sociedad Cooperativa de Consumo Regional Chac Lol
S.C.L, la Sociedad Cooperativa de Producción Agropecuaria S^c’ajel
Ti Matye’el S.C.L., y el Consejo Regional Indígena y Popular
de Xpujil, S.C, organizaciones sociales que se ubican en los estados
de Yucatán y Campeche, las cuales están integradas por
indígenas y campesinos mayas yucatecos, cho’l, tzeltal,
chontal principalmente.
Construir
organizaciones con propuestas y planes estratégicos, a través
de proyectos productivos, ecológicos, de seguridad social, culturales,
deportivos, derechos y procuración de justicia, equidad de genero
entre otros, vinculados a actividades, estructuras horizontales, que
se conviertan en modelos que contribuyan a cambiar nuestro entorno no
es una cuestión fácil o de unos días, ni de algunos
años sino de toda una vida.
Nuestro
proceso organizativo no es una experiencia lineal ni de un desarrollo
vertical o de un incremento incesante de socios y de éxitos,
es la historia de un esfuerzo colectivo en el que hemos tenido errores,
equivocaciones, divisiones, pero también logros y sobretodo que
continuamos en la escena política.
Una breve
reseña histórica sería la siguiente:
Sociedad
Cooperativa de Consumo Regional Chac Lol
La Sociedad
Cooperativa tiene como origen y antecedente, un problema de tenencia
de tierra y de producción que se suscitó en enero de 1985
en el Ejido de Opichén, perteneciente al estado de Yucatán,
cuando un grupo de campesinos demandaban que se abrieran al cultivo
200 hectáreas y se instalara un sistema de riego. Desoídas
sus demandas por los gobiernos federal y estatal, se decidió
organizarce de manera independiente a través de la Unidad de
Producción denominada “Salvador Alvarado CNPA”.
Después
de 2 años de lucha, se logró ganar la tierra y abrirla
al cultivo. A partir de este paso, la incipiente organización
representó un polo de atracción a mucha gente que se acercó
a ella con diversas demandas. Así se dio inició a otra
etapa, la del nacimiento de una organización que no perteneciera
a ninguna estructura o control político y que constituyera una
alternativa de solución a las múltiples demandas. Fue
así que se conformó la Sociedad Cooperativa de Consumo
Regional “Chac Lol”, quien desde su inicio se topó
con innumerables obstáculos, errores y limitaciones, los cuales
con trabajo y la experiencia obtenida través de 17 años,
se fueron superando y rectificando. Actualmente “Chac Lol”
pretende ser un modelo de desarrollo autogestionario e independiente,
en un entorno de grandes dificultades para las organizaciones de todo
tipo.
La Sociedad Cooperativa de Producción Agropecuaria S^c’ajel
Ti Mayte’el S.C.L. y el Consejo Regional Indígena y Popular
de Xpujil.
La región
de Xpujil al igual que todo el campo mexicano padece de la profundización
de los efectos de una crisis estructural que la mantiene en la marginación
y miseria. En ese contexto lleno de dificultades y carencias de todo
tipo surgieron organizaciones sociales de importante presencia en la
región entre las que destacan, la Sociedad Cooperativa de Producción
Agropecuaria S^c’ajel Ti Matye’el (Amanecer en el Campo,
según su traducción del cho’l al español)
y el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX).
Al surgimiento
del CRIPX le antecede una época de intensa sequía que
había puesto a los pobladores de la Junta Municipal de Xpujil
- en aquel entonces perteneciente al municipio de Hopelchén -
en un estado creciente de desesperación y desesperanza por no
contar con el vital líquido ni para el consumo humano, sumado
al estado de marginación y pobreza que siempre ha caracterizado
a esa región, que se vio profundizado por el hecho de que aún
no se constituía como municipio y quedaba bastante alejado de
la cabecera municipal que se encontraba en aquel entonces como a 4 horas
de camino, lo que posibilitaba que el gobierno municipal y estatal no
tuvieran la visión y presión constante de las comunidades
asentadas en esa región, lo que derivó en un abandonó
total en las prioridades públicas de varias décadas.
Por acuerdo
de la Sociedad Cooperativa y por un grupo de catequistas organizados
en Comunidades Eclesiales de Base, se aprobó realizar un vía
crucis que terminara en el cierre de la carretera Villa Escárcega
a Chetumal lo cual duró 8 días obligando a los gobernadores
de los estado de Campeche y Quintana Roo a realizar soluciones temporales
y lo que permitió el nacimiento de una organización regional
como es el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil.
Para los
interesados en conocer con mayor detalle nuestra experiencia entregamos
a los organizadores del Encuentro una copia (en disquete) ficha biográfica
de nuestras organizaciones como un documento de sistematización
de nuestra experiencia.
El tema
actual predominante entre las organizaciones e individuos que venimos
a este Encuentro, es sin duda, la situación de pobreza, marginación,
explotación, que impera en el campo y en la ciudad, concluyéndose
que es necesario procurar un cambio. Sin embargo, una de las aristas
del problema es cómo estamos visualizándolo y conceptualizándolo
.
Debido
a ello, se hace necesario que todos los que de alguna manera queremos
ser protagonistas – es decir, sujetos – de ese cambio que
tanto se requiere, y del cual a últimas fechas hemos hablado
tanto, nos pongamos a analizar y determinar cual es el papel de las
organizaciones sociales –empresas sociales- universidades, centro
de investigación organizaciones no gubernamentales, y el papel
del estado. De tal forma que cuando hablemos de las alternativas y luchas
que habremos de dar para cambiar nuestra realidad, estemos hablando
bajo la misma lógica conceptual.
También
es necesario contemplar en nuestra propuesta la agudización de
la problemática ambiental, por lo mismo han surgido grupos e
intelectuales preocupados en presentar alternativas que procuren el
uso racional de los recursos naturales, su conservación y la
concientización de la humanidad en lo que está ocurriendo.
Por ello, han emergido una serie de definiciones tanto de “desarrollo”
como de “sustentabilidad”. Algunas de ellas abarcando un
concepto más amplio donde se concibe que no puede haber desarrollo
sin sustentabilidad.
Nuestras
organizaciones estamos en desacuerdo en lo que se denomina Progreso
o Desarrollo desde la visión de los explotadores porque eso ha
representado las distintas formas de explotación y avasallamiento,
ya que en las diferentes etapas históricas se ha hablado del
Progreso como una forma de concebir el desarrollo y que México
como país, ha ido avanzando hacia él, sin embargo, ello
ha significado para nosotros, pasar de ser esclavo a siervo; de mediero
a peón acasillado; de campesino con un pequeño pedazo
de tierra a jornalero; obviamente, sin la menor oportunidad de acceder
a educación; a una vivienda digna; al deporte; a la salud; a
mejores oportunidades de trabajo y de crédito; de insumos a precios
justos; de acceso a la tecnología, asistencia y capacitación;
y por supuesto, sin capacidad de decisión, y sin tener acceso
a una distribución justa de la riqueza que con nuestro trabajo
hemos generado.
Por lo
mismo, el Gobierno Mexicano, la Gran Burguesía, las Fundaciones
y O’ngs, tienen que estar claras que hoy en día, los pueblos
indígenas, las organizaciones campesinas y sociales, no queremos
ni estamos dispuestos a asumir procesos de desarrollo desde su lógica
y corta visión. Que no impulsaremos un “desarrollo”
que sólo ha beneficiado a unos cuantos y excluido a la gran mayoría.
ya que no pueden hablar de desarrollo y mucho menos de sustentabilidad,
sino existen las condiciones que posibiliten el mejoramiento de
la calidad de vida de todos los habitantes de nuestras comunidades/pueblos/etnias;
y mejores oportunidades para todos que se traduzcan en transferencia
tecnológica; asistencia técnica; capacitación;
procuración de fondos; acceso a insumos orgánicos y biodegradables;
apertura de mercados en condiciones de equidad; precios justos a nuestros
productos; una distribución equitativa de la riqueza; responsabilidad
de todos de consumir exclusivamente la cantidad de lo que tengamos capacidad
de reproducir; de fomentar una cultura de equilibrio entre el hombre
y la naturaleza; además del respeto a nuestras costumbres, tradiciones,
fomentando nuestra identidad.
Por lo
mismo, la disyuntiva no es la que hasta el momento nos ha presentado
las dependencias oficiales y algunos intelectuales, en el sentido de
que son mejores los megaproyectos a los miniproyectos; o si debemos
rechazar el monocultivo y apoyar la diversificación; o si la
alternativa es la producción intensiva (comercial) a la de autoconsumo;
tampoco es el punto de discusión lo artesanal o lo industrial;
o si los corredores industriales o proyectos aislados. Lo importante
es la capacidad organizativa de los productores de apropiarse de todo
el proceso productivo, en concordancia a una planeación y dirección
estratégica.
En ese
sentido, también se torna indispensable determinar los niveles
de intervención de los sujetos:
Los socios
productores (indígenas, campesinos, obreros, jornaleros, pequeños
propietarios, socios cooperativistas) debemos intervenir en el análisis
y conformación de la estrategia y de su dirección estratégica,
así como también en la administración y operación;
opinando, criticando, informando, evaluando y sobre todo decidiendo,
no sólo en el ámbito de nuestras organizaciones, sino
en todos los niveles de decisión con respecto a lo que compete
a la política, es decir tenemos que hacer política pública.
Recordemos
que las organizaciones sociales, de producción, culturales y
de todos los ámbitos de nuestra vida, con nuestra práctica,
experiencia sistematizada y que hayan logrado un éxito, podemos
reproducirla y convertirla en modelos de cambio, y a su vez en política
pública, por lo mismo el poder debe residir en las organizaciones
sociales es decir en la sociedad civil, No en el Estado, parafraseando
al Ejercito Zapatista el papel del Estado debe ser “mandar obedeciendo”.
Pero para
poder concretizar lo anterior, se tiene considerar que para planear/visualizar
el futuro, debemos tener en cuenta los recursos humanos y materiales
que necesitamos y aquéllos con los que contamos, asimismo, tenemos
que estar claros que una cosa es lo deseable, y otra lo posible, en
ese sentido, la concepción de nuestro quehacer en un sistema
capitalista donde sólo se toman en cuenta los deseos y por ende
tu capacidad económica para poder acceder a ellos, es diferente
a la de un sistema socialista/comunista, donde las necesidades se encuentran
en un nivel prioritario, pero en donde también están considerados
los deseos, por lo que la diferenciación entre ambos sistemas,
se encuentra en las propuestas, el grado de implementación, la
funcionalidad y operación y en los alcances de los objetivos,
metas, y actividades. Más sin embargo, es importante entender
que en este momento nos encontramos en la etapa de construcción
de la alternativa que nos permita acceder a un sistema que contemple
todo lo que nosotros aspiramos, llámese socialista, comunista
o bien con otro nombre, y que por lo mismo, se torna indispensable determinar
que para alcanzar un desarrollo integral se requiere de una serie de
elementos a reunir tales como:
Visión:
Las organizaciones locales, regionales, nacionales e internacionales
de campesinos e indígenas, necesariamente tenemos que concebir
que nuestro actuar debe partir de una posición que busque mejorar
nuestras condiciones de vida en todos sus aspectos - económico,
político, técnico, ecológico, social y cultural
-.
Misión:
Quizás para algunos puede sonar trillado o como cliché,
mencionar que es necesario que las organizaciones se apropien de todo
el proceso productivo. Sin embargo, ello se conforma en la demanda principal
si pretendemos alcanzar un desarrollo sostenible, viable y sustentable.
La forma
de apropiarse del precitado proceso, la hemos concebido a través
de Cadenas productivas, integradas en forma de Cooperativas complementarias
entre sí, que permitan ventajas de escala y alcance. Cada una
de ellas deberá tener su propia personalidad jurídica
y su interrelación deberá ser formalizada en convenios
y contratos según el servicio que se preste. El Conjunto de cooperativas
estarán integradas en una Unión de Sociedades Cooperativas,
u otras formas jurídicas.
También
se hace necesario tener:
Organización:
Un elemento obligado, es la organización desde sus
formas más básicas - familiar, grupal, local, etc. -,
que cuente con estructuras jurídicas reconocidas por costumbres,
tradiciones y leyes, como lo son las SSS, las Sociedades de Producción
Rural, las Sociedades Cooperativas, las Sociedades Civiles, las Asociaciones
Civiles, los Ejidos, la Unidad Agrícola e Industrial de la Mujer,
los Bienes Comunales, el Consejo de Ancianos, el Sistema de Cargos,
el Gobierno de Junta Religiosa, etc. La importancia de contar con un
reconocimiento legal (por la comunidad/pueblo), es que existen acuerdos
y normas que nos otorgan derechos y obligaciones necesarios para un
correcto funcionamiento, así como los instrumentos para resolver
los problemas que se presenten.
Debemos
tener en cuenta que el Neoliberalismo ha profundizado los mecanismos
que nos ha impuesto una ideología basada en el supuesto “desarrollo”
del individuo, fomentando cada vez más el egoísmo y el
interés individual, ante eso, estamos obligados a promover la
organización, anteponiendo los intereses de la colectividad a
los intereses propios.
Cultura
de Valores: Uno de los paradigmas actuales, es la capacidad
de las organizaciones sociales de crear una ética en su quehacer
cotidiano.
Desarrollar
un código abierto y concensado de honestidad, equidad, solidaridad
y otros valores que acaben con el egoísmo individual y social,
se torna necesario para garantizar no sólo una democracia, sino
también una actuación justa, comprometida con nuestros
pueblos; dentro y fuera de nuestras comunidades, y que refleje lo que
somos y aspiramos que seamos todos.
Es importante
no caer en el simple discurso. El reflejo de la madurez de una organización
se demuestra en la capacidad de aplicar una solución correcta
y justa a los problemas cotidianos. Debemos instrumentar permanentemente
la crítica y la autocrítica hacia los errores colectivos
e individuales. Una tarea fundamental es valorar persistentemente la
responsabilidad de los cargos de dirección; revisar su expresión,
conceptualización, y la aplicación justa del mandato que
se les confirió, por lo que se deben erradicar las desviaciones
y la prepotencia.
Es esencial
determinar la corresponsabilidad en los fracasos, quiebras, daños,
etc., ya que cuando una organización no tiene una solidez, y
carece de reglamentos, o no cumple con sus acuerdos y códigos,
es muy probable que cuando se obtengan utilidades o ganancias, éstas
sean la manzana de la discordia, que puede culminar en desviaciones,
rupturas, resentimientos e incluso la desaparición de las organización.
Seguramente el Estado y la Burguesía puede utilizar este tipo
de problemas para acelerar o determinar procesos, por eso, es de vital
importancia, elaborar los documentos que establezcan las bases de funcionamiento,
operación, etc., de tal manera que se pueda realizar una distribución
equitativa de las ganancias, servicios, trabajos, y responsabilidades.
También
es importante reconocer los logros, esfuerzos y sacrificios individuales
y colectivos que finquen una confianza, solidaridad, respeto y sobre
todo una identidad como organización.
Planeación
de la Producción: Los diferentes subsectores, como
el Agropecuario, Pesquero, Agrícola, Agroforestal Artesanal,
Turístico, etc., tenemos la obligación de cambiar la dinámica
que nos han impuesto las potencias económicas en los últimos
sexenios, lo que implica producir los productos de acuerdo a las necesidades
reales del consumo interno. “Un pueblo bien comido, procura un
buen desarrollo humano”, con esto queremos decir que, es importante
que exista una mesa de negociación permanente entre productores
y autoridades, con la finalidad de calendarizar una producción
escalonada (de todo lo que se produce en el campo) de tal forma que
se impida la saturación del mercado, con las consabidas consecuencias.
Administración:
Uno de los problemas más fuertes que tenemos las organizaciones
sociales campesinas e indígenas, es la falta de una cultura empresarial
(con todo un marco lógico). Debido a ello, no se cuentan con
sistemas y controles - inventarios, tabuladores, equivalencias, flujos,
análisis financieros, etc. - que posibiliten un manejo adecuado
de los recursos e insumos, además que se adolece de parámetros
de calidad. Tampoco prevalece la organización de mandos, ni se
cuenta con perfiles de puestos, y mucho menos se tienen determinados
los indicadores de efectividad, eficiencia, y eficacia. En ese sentido,
es prioritario iniciar los procesos que nos doten de una buena administración,
no sólo en aquellos proyectos que pudieran denominarse como de
gran envergadura, sino también en aquellos que suelen denominarse
pequeños proyectos, pues dotarnos de una buena administración
se convierte en una de las prioridades en la construcción de
las fases del desarrollo que queremos.
Igualmente,
es necesario dotarse de una estrategia y dirección estratégica,
ya que la primera es considerada como uno de los puntos cardinales de
la dirección empresarial. La empresa social como organización
no puede concebirse sin objetivos, sin una estrategia para la consecución
de los mismos, sin un plan de acción, es decir, sin un proyecto
futuro que sirva como punto de referencia para la toma de decisiones.
Asistencia
Técnica: Históricamente, la asistencia técnica
sirvió de mecanismo de control por parte de las autoridades (priístas
en México). En los últimos años con el recorte
del presupuesto y la desaparición de subsidios al agro, ya no
se puede acceder a ella, por lo mismo, se requiere buscar los medios
que nos garanticen contar con asistencia técnica permanente,
que haga posible mejorar nuestros sistemas de producción. En
esa perspectiva, creemos que se necesitan de por lo menos dos cosas:
1) La conformación de grupos interdisciplinarios de apoyo que
estén comprometidos e inmersos en nuestra lógica y cosmovisión,
de tal manera que deberán conocer nuestros sistemas tradicionales,
para que en el momento de proponer alternativas, éstas combinen
ambos conocimientos. 2) Que las Universidades, Centros de Investigación,
dirijan sus investigaciones, proyectos y servicios (brigadas de servicio
social, tesis de licenciatura, maestria, doctorado), a favor de las
organizaciones campesinas e indígenas, y que las organizaciones
no gubernamentales y sociales se vinculen a proyectos específicos.
Dicho apoyo deberá establecerse mediante contratos y convenios
que garanticen su implementación y continuidad.
Capacitación/
Formación: Los productores agrícolas requerimos
de un cambio de mentalidad que nos permita modificar nuestro rol en
el sistema, por lo que habremos de pasar de meros productores de materia
primas a empresarios sociales.
Por ello, la formación ha de jugar un papel preponderante, sobre
todo si tenemos en cuenta que la empresa social está compuesta
por sujetos con capacidad de asociarse por razón de su contribución
al proceso de producción y distribución y que toman decisiones
democráticamente acerca de los asuntos de la empresa. Es así
que, la educación empresarial y societaria –con todas las
implicaciones que conlleva- es una cuestión básica fundamental
para las organizaciones campesinas.
Por lo
anterior y para el mejor desarrollo social, es necesario que las organizaciones
contemos con escuelas propias – desde jardín de niños
hasta la Universidad – a través de una Unión de
Organizaciones Sociales, en donde las escuelas se organicen como Sociedades
Cooperativas. La empresa social requiere de una constante capacitación
que mejore su funcionamiento.
También
es necesario, exigir a las Instituciones Gubernamentales, el fomento
de programas de capacitación en las áreas delimitadas
y necesarias para los proyectos productivos en operación y en
gestión.
Transferencia
tecnológica: El modelo de desarrollo que estamos proponiendo
se centra en la conformación de cadenas productivas especializadas
y coordinadas entre si, es decir, en un grupo de empresas sociales,
en donde cada una de ella se aboca a una actividad del proceso, pero
que cuenta con una administración centralizada que permita le
eficiencia, productividad y reducción de costos de producción.
Con ello
se busca que los productores no seamos simples proveedores de materia
prima, sino que tengamos acceso a las utilidades que se obtienen en
los procesos de transformación y comercialización.
Esta especialización
por cadena, permite la integración de grupos interdisciplinarios
de apoyo que sean canales de transferencia tecnológica, considerada
ésta como guía principal, nutrida de múltiples
experiencias que permitan una visión de conjunto que ayude a
su aplicación y adecuación a la realidad concreta. Para
nosotros la tecnología no es solamente la técnica de punta,
sino todo un sistema de conocimiento que cubre todos los aspectos del
desarrollo integral.
La transferencia
de conocimiento hará posible que los productores y campesinos
podamos realizar las funciones gerenciales, administrativas, financieras,
contables, etc., ya que entre otros factores, la falta de capacidad
ha contribuido que la actividad agropecuaria en general no sea rentable.
Recursos
Financieros: Los productores rurales siempre hemos tenido severas
limitaciones para obtener un financiamiento adecuado, lo que ha redundado
entre otras causas, a la descapitalización del sector, por ello
necesitamos luchar para que tanto el gobierno mexicano, como las instituciones
crediticias dirijan recursos para apoyar al campo.
Para que
el financiamiento sea realmente un instrumento adecuado de desarrollo,
no solamente es cuestión de lograr acceso a los recursos, sino
también se hace indispensable que las condiciones sean acordes
a la actividad productiva y que la implementación vaya acompañada
de la transferencia tecnológica y asesoría técnica
que posibilite la seguridad y rentabilidad de los proyectos. En ese
sentido, se requiere que el financiamiento se proporcione oportunamente,
y que el monto otorgado corresponda a las necesidades productivas, para
evitar el sobreendeudamiento, y que los pagos se ajusten a la capacidad
y solvencia de los acreditados y los proyectos financiados. Por último,
que las tasas de interés sean adecuadas a la actividad productiva.
No existe
país que no promueva o fomente la actividad en el campo y que
para esto otorgue Subsidios, Créditos, constituya Fondos Revolventes,
Fideicomisos entre otros.
Ahorro
Interno: Un aspecto que va de la mano con el fortalecimiento
financiero de las organizaciones a través del acceso a créditos
con todas las condicionantes enumeradas en el punto anterior, es la
capacidad de generar un ahorro interno, ya que en la medida en que fomentemos
este proceso, estaremos construyendo las bases de la autosuficiencia
y eliminado la dependencia de los recursos externos. Se ha demostrado
en muchas experiencias a nivel mundial, que la gente más pobre
ha podido fortalecer sus procesos organizativo-productivos con el ahorro
interno de sus integrantes, cuando ello se torna un punto medular en
su desarrollo como organización o como grupo. Por eso, es indispensable
empezar a fomentar una cultura de ahorro que permita contar con recursos
que puedan ser destinados a otorgar microcréditos a actividades
productivas. Aunque es necesario que primero se establezcan las bases
de operación y recuperación, para que se garantice un
buen funcionamiento, administración, y se recobren los recursos
otorgados, para que éstos puedan ser una y otra vez dirigidos
al apoyo de proyectos y actividades productivas.
Es importante
destacar que existen situaciones que debemos tener presentes en el momento
del otorgamiento de créditos y subsidios, como el hecho de que
no generen dependencia; tampoco instituyan jerarquías y relaciones
de poder; y que el financiamiento sea aprobado por un Consejo Técnico
y no personalmente, de tal forma que exista un diagnóstico, objetivos
y metas muy precisos. Además deberá evitarse la canalización/aprobación
de recursos a personas que no lo requieran.
Insumos:
El autodesarrollo también se basa en la capacidad de
elaborar nuestros propios insumos. Lo recomendable y deseable, es la
utilización de insecticidas, herbicidas y abonos orgánicos.
Cada vez se descubren más plantas, árboles, insectos etc.,
que combaten, exterminan o repelen enfermedades y plagas. Es de real
importancia obligar al gobierno a producir y estimular la producción
de artículos orgánicos, como también es necesario
fomentar en nuestras organizaciones la elaboración/ producción
y la utilización de productos orgánicos, técnicas
y métodos de fertilización natural y de combate a través
de productos naturales.
Infraestructura:
El alto rendimiento de la producción agrícola
en los países industrializados, se debe entre otras cosas a la
infraestructura que poseen - equipos, maquinaría, sistemas y
equipos de riego, transporte, etc.-, por lo que las organizaciones campesinas
e indígenas debemos de exigir/luchar/gestionar/obligar al gobierno
que nos dote de la infraestructura necesaria que haga posible producir
más y mejor, ya que se requiere la construcción de sistemas
de riego destinados y administrados por las organizaciones sociales
y no de manera individual. También es importante que nos doten
de equipos y maquinaría de alta calidad y duración para
lograr la optimización de los recursos y la mayor producción
posible, procurando las actividades intensivas y con ello evitar la
destrucción de nuestros bosques, selvas, montañas, etc.
Igualmente, se deberán crear mejores condiciones para la comercialización
de nuestros productos. Para eso se hace necesario contar con el transporte
adecuado para llevar nuestros productos a los centros de abastos o de
comercialización, en el entendido de que existirán mejores
condiciones en el mercado por contar con una producción calendarizada
y escalonada, tal y como lo describimos al principio
Calidad
y Cantidad de la Producción: Algunas organizaciones
sociales y políticas sienten rechazo al hablar sobre la calidad
en la producción de los artículos o en la prestación
de servicios. Dicha característica la encuentran inherente a
un proceso de empresa capitalista, sin visualizar que la capacidad de
vender las mercancías que producimos, reside entre otros componentes,
en la calidad, la difusión, la presentación y la capacidad
de producción. No toman en cuenta que aún cuando se tenga
un buen producto, acompañado de una campaña adecuada,
pero no se cumple con los compromisos de cantidad establecidos, se transfiere
una imagen de incapacidad e irresponsabilidad. El producir productos
o servicios de excelencia, crea una cultura de responsabilidad, profesionalismo
y superación constante que debe prevalecer ante la constante
amenaza de la competencia. Las organizaciones campesinas debemos de
apropiarnos y desarrollar la calidad en todo lo que hagamos.
Lo más
seguro que lo mencionado con antelación cause escozor, pues tal
vez muchos de nosotros concibamos que los argumentos anteriores son
exclusivos de las empresas capitalistas y por ende, conceptos manejados
por la burguesía para garantizar una mayor explotación,
sin embargo, el reto precisamente radica, en entender que una empresa
social, en este sistema, también debe conducirse bajo la lógica
de la calidad, aunque diferenciando que los beneficios generados deben
ser socializados, por lo tanto es importante señalar que a más
ganancia, mayor beneficio social.
Desaparición
de la burocracia: Acabar con la tramitología en la búsqueda
de licencias, permisos, documentos, etc., debe ser una meta a seguir
y lucha cotidiana, ya que además de lo complicado de los trámites,
la corrupción imperante ha imposibilitado que los campesinos
accedamos con prontitud y justeza a cualquier gestión que realicemos.
Con respecto al financiamiento de proyectos debe ser suficiente la entrega
de requisitos como lo son: la propiedad, posesión, usufructo
o comodato de los bienes en los que se plantea desarrollar un proyecto;
la capacidad organizativa (estructuras democráticas, historia,
experiencia, planes); El perfil del proyecto, eliminando el requerimiento
del punto de equilibrio, la tasa interna de rentabilidad, el flujo de
efectivo, corridas financieras, etc.; y, Cartas compromiso con proveedores,
compradores.
Los gobiernos
locales, estatales y federales, deben de convenir que su papel debe
ser de administradores, colabores, gestores y de apoyo a los procesos
organizacionales locales o regionales, pues al final de cuentas, éstos
son las que se encuentran más directamente vinculados o representando
a los habitantes de las comunidades y pueblos.
Mercado:
Es por todos conocido que el gran cuello de botella es el
acceso al mercado para la venta de nuestros productos, por lo mismo,
es necesario cambiar el papel del Estado entre esas innovaciones es
actuar solamente como administrador y que procure la coordinación
y convenios, con los centros de abasto, centros comerciales, tiendas
de autoservicio, y las organizaciones de los productores (organizaciones
campesinas e indígenas locales, regionales o con centrales campesinas),
para comprarles directamente todo lo que producen.
Aunque
otro problema que tenemos las organizaciones, es el gran egoísmo
social que cargamos como lastre, ya que todas queremos beneficiar únicamente
a nuestros socios/integrantes/compañeros, lo que nos lleva actuar
de manera aislada, y rechazar el conducirnos como franquicia. Si entendiéramos
que produciendo con los mismos estándares de calidad y cantidad;
con idéntica promoción y propaganda; con productos generales
y propios de la localidad o región, podríamos competir
con las grandes transnacionales, ya que estaríamos en posibilidades
de reducir costos y penetraríamos con mayor profundidad en los
mercados. Unir las infraestructuras de cada una de nuestras organizaciones
es semejante a la capacidad que tienen los corporativos al instalar
sucursales en cada región y estado. Articular nuestras capacidades
de influencia, nos llevaría a tener una mayor capacidad de penetración,
diversificación y venta de nuestros productos. Todavía
no entendemos de manera real y creativa, que la unión hace la
fuerza.
Todos los
enunciados mencionados con antelación, conforman propuestas que
requieren de ser pulidas y concatenadas con aquéllas que contienen
otros aspectos tan importantes como lo es la autonomía de los
pueblos indígenas; el aspecto cultural y de identidad; la lucha
contra las privatizaciones; por mayor presupuesto en el campo; por citar
algunas, por lo que es necesario acuerparlas y trabajar para darles
una integralidad, de tal manera que se traduzca en un documento único
y estratégico, encaminado a fortalecer un programa de lucha para
el campo como parte de una nación multiétnica y pluricultural,
pero al fin una sola nación.
Por lo
mismo, no existe una receta o modelo único para generar un desarrollo
sostenible. Lo importante es si somos capaces de combinar todos los
elementos descritos y lograr cumplir con nuestra misión.
¡Desarrollo,
Equidad, Honestidad, Conservación y Poder!
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