Intervención sobre Capacitación de Actores
del Desarrollo Local
Dr. Miguel Limia David
Universidad de Habana
Junio 2004
En estos días de intenso trabajo nos hemos concentrado
en la crítica a la globalización capitalista actual y
en la evaluación de alternativas de salida viables en los términos
económicos, sociales, políticos y culturales.
Deseo compartir con ustedes de forma muy abreviada algunas
reflexiones acerca de la construcción del poder desde abajo en
Cuba en el marco de las circunstancias que actualmente nos tocan vivir,
de crisis civilizatoria capitalista global tanto en términos
sociales como de toda la biosfera, así como de profunda renovación
del ideal socialista a tenor del análisis crítico de la
historia vivida y de las nuevas tendencias y realidades del desarrollo
social en el mundo.
Este asunto, aunque a algunos sin dudas pueda parecer
irrelevante e incluso inoportuno, no es secundario o apendicular en
nuestro país, sino esencial para la estrategia de construcción
socialista ulterior de la sociedad. Tampoco es un tema cuya determinación
y razón social se derive de la crisis coyuntural vivida durante
los últimos años, aunque sin dudas la crisis lo ha hecho
muy actual e inesquivable. El pensamiento socialista tradicional no
pudo resolver con éxito este asunto en las experiencias del siglo
XX. Nos toca hoy enfrentarlo. No creo que contemos con otra alternativa
viable más que hacerlo bien. Ello por supuesto implica romper
ciertas inercias del pensar y del hacer y una gran dosis de responsabilidad
cívica.
A mi manera de ver constituye una de las vías claves
para contribuir a la solución consecuentemente revolucionaria
de las contradicciones dialécticas internas de desarrollo societal
configuradas históricamente; haciéndole frente con éxito
asimismo, tanto en el plano nacional como en el local, por una parte,
a los diferentes procesos globalizadores que de manera objetiva se despliegan
en el mundo signados por el capitalismo, y por otra, a la política
imperial hegemónica del gobierno norteamericano.
Esa es la dimensión real que adquiere el problema
cuando hablamos de construcción del poder desde abajo en Cuba
socialista en las presentes circunstancias históricas. Significa
ante todo, no sustituir, sino enriquecer y complementar con nuevos contenidos
y formas, el modo de participación popular configurado históricamente
en las etapas tempranas de la Revolución, acordes con las potencialidades
encerradas en la obra histórica construida durante más
de cuarenta años de transformaciones revolucionarias y con las
nuevas coyunturas del entorno global.
Como todos conocen, Cuba se ha visto sometida a una profunda crisis
económica de amplias repercusiones sociales, políticas
y culturales, a partir de la caída del socialismo en Europa oriental
y la URSS. Esta coyuntura internacional arrojó de golpe a la
sociedad cubana al escenario de la globalización capitalista
neoliberal y creó condiciones particularmente favorables para
que la potencia hegemónica incrementara los mecanismos de bloqueo
y de presión externa sobre el país.
Estas circunstancias externas coyunturales condicionaron
sin dudas no sólo la necesidad de enfatizar el manejo centralizado
de los escasos recursos estratégicos, sino también el
incremento del papel fundamental del nivel local para la sobrevivencia
del país y su desarrollo ulterior. Esto se refirió por
una parte, tanto a poner al descubierto nuevas reservas de producción
y productividad, como al suministro de condiciones elementales para
garantizar estrategias de sobrevivencia personales y colectivas viables,
así como al sostenimiento de premisas básicas de la calidad
de vida alcanzada durante años de construcción socialista.
Por otra parte, se relacionó con aspectos claves de la seguridad
del país tomada en su integralidad económica, política,
social y cultural, no sólo en términos de gobernabilidad
y capacidad de resistencia a una agresión.
Es decir, la crisis ha potenciado una de las demandas
claves que la construcción del socialismo venía formulando
como necesidad imperiosa desde la segunda mitad de la década
de los 80 y que no pudo resolver el modelo socialista que acuñara
la experiencia soviética y europeo oriental. No puedo entrar
en más detalles en esta ocasión.
Hacia la actualidad se han acumulado experiencias altamente
prometedoras en municipios montañosos de la provincia de Santiago
de Cuba, en Pinar del Río, en la región central de Sancti
Spiritus, en los municipios de Yaguajay y Jatibonico, y en otras localidades
del centro y el occidente del país. No puede afirmarse que hayamos
realizado su generalización teórica todavía ni
que estemos en condiciones gnoseológicas de consensuar un modelo
que podamos catalogar como aceptable en lo fundamental por todos.
En particular me refiero al modo de compatibilizar las
visiones y procedimientos para contribuir tanto al desarrollo local
macro, visto desde la participación en la toma de decisiones
para manejar los recursos disponibles en pro del desarrollo sostenible
basado en la justicia social, como a las imprescindibles transformaciones
dignificadoras, desalienadoras y emancipatorias a nivel de personalidad,
de relaciones interpersonales, y de premisas subjetivas en general que
aquel conlleva.
Estoy casi convencido de que para ninguno de nosotros
pasa inadvertido el sutil pero esencial lazo íntimo que existe
entre uno y otro procesos. Sólo nuestras discusiones futuras
pondrán un punto convergente en este debate.
El tipo de desarrollo local que se promueve en Cuba se
distingue en rasgos esenciales de las fórmulas predominantes
ahora en el mundo, ya que no se encamina en dirección a la privatización
de los recursos, a la fragmentación de los sectores populares,
ni a restablecer o hacer gobernable la acumulación capitalista.
Ante todo debo señalar que estas actividades en
las que está involucrada la ciencia social cubana actual se dan
en el contexto de más de 70 proyectos nacionales que han conducido
la política social a un nuevo estado cualitativo de desarrollo
y que exigen una territorialización cada vez más franca.
En mi opinión entre sus rasgos básicos se
encuentran:
1.-Las experiencias de desarrollo local se incorporan
como un elemento de la estrategia nacional global y se estructuran de
forma integral, es decir, en las dimensiones económicas, sociales,
políticas y culturales.
2.-Se apoyan en una diversidad de formas de propiedad
social sobre los medios fundamentales de producción como eje
organizador de las relaciones sociales, y se encaminan a fortalecerla;
además de coadyuvar a la integración de todos los sectores
económicos de la comunidad al modo de vida socialista. Las formas
productivas que se emplean incluyen empresas estatales en perfeccionamiento,
distintos tipos de cooperación agrícola, así como
productores independientes. En este sentido está sujeta a un
necesario desarrollo ulterior.
3.-Se fundamentan en el incremento de la participación
popular comunitaria de manera cada vez más calificada e interesada
en el ejercicio del poder político, porque parte de la premisa
constitucional e ideológica de que el sujeto esencial de la política
son las masas populares. Son experiencias construidas por y desde los
trabajadores, los “humildes” como decia Marti.
4.-Definitivamente no son privatizadoras.
5.-Amplían las posibilidades de empleo en el sector
socialista de la economía e incrementan la producción
de bienes y servicios para la población, además de generar
recursos para promover diferentes proyectos sociales de carácter
específicamente local.
6.-Persiguen el desarrollo sustentable, armonizado con
el entorno, y se dirigen a incrementar la calidad de la vida integralmente.
Es decir, se orientan a la promoción del incremento de la calidad
de la vida sobre la base del desarrollo sustentable y de carácter
emancipatorio y dignificador.
7.-Capacitan a los distintos actores reales de la localidad
para enfrentar la globalización como proceso localizado territorialmente,
desde el punto de vista económico, social, político y
cultural.
8.-Se encaminan a generar proyectos productivos que permitan
sufragar otros proyectos de desarrollo social, orientados al incremento
de la calidad de la vida.
9.-Cuentan en la Batalla de Ideas con una de sus premisas
fundamentales, pues sin la condición de una elevada cultura general
integral es imposible proveer un desarrollo local sustentable y equitativo.
Debo señalar con toda claridad que el desarrollo
local que estimulamos presenta determinada conflictualidad con el modo
de participación popular que se había implementado históricamente
en el país como resultado de las etapas tempranas de la Revolución.
Es conocido que ninguna de las experiencias socialistas históricas
previas ha logrado sobrepasar estas limitaciones históricas,
condicionadas de un lado, por las tareas iniciales de la Revolución
social y, del otro, por los rasgos esenciales de partida del factor
subjetivo formado en las condiciones del capitalismo.
La comprensión marxista de la historia y la sociedad
nos permite notar que este modo de participación popular presenta
un dilema muy profundo que históricamente ya ha madurado en Cuba
desde la segunda mitad de la década de los 80, aunque sus primeros
atisbos se dieron desde mucho antes.
Él está dirigido ideológicamente
a la superación de todas las formas de enajenación social
y personal, a la participación creciente de las masas populares
en la toma de decisiones políticas y en todas las esferas de
la vida de la sociedad; pero las estructuras creadas, los estilos de
dirección y las pautas de idealidad configuradas históricamente
en las etapas iniciales del proceso, condicionan objetivamente un modo
de participación esencialmente centralista, verticalista y movilizativo.
Lo cual se fija en las normas políticas y juridicas, en las estructuras
y estilos de dirección y en las pautas ideológicas.
Este modo de participación tradicional es apto
para garantizar las grandes tareas destructivas del régimen anterior
y defensivas de las premisas elementales de la nueva sociedad frente
al imperialismo, los desastres naturales y otras catástrofes,
pero resulta insuficiente para promover de forma sistemática
las siempre crecientes tareas constructivas actuales en la vida cotidiana.
En consecuencia, las iniciativas del desarrollo local
cuentan no solo con inobjetables fortalezas que la viabilizan en nuestra
sociedad, sino que tambien enfrentan determinados obstáculos
a superar en:
a)estructuras estatales organizativas,
b)normas legales y políticas de funcionamiento,
c)algunos estilos de dirección preferidos y establecidos consuetudinariamente,
d)las mentalidades dominantes en cuanto a cómo se concibe la
toma de decisiones y la participación popular y
e)la estructura de la personalidad predominante, que ha sido socializada
para el modo de participación establecido pero que, como resultado
de la obra revolucionaria, es altamente individualizada, capaz por el
nivel de instrucción, y exigente en su condición de finalidad
social.
Por eso insistimos en la idea de que la promoción
del desarrollo local haya de contener un alto contenido capacitador
y apoyarse consciente y planificadamente en el arsenal conceptual del
pensamiento estrategico de la Revolucion cubana, particularmente en
sus aportes en el terreno de la relacion dirigentes-dirigidos. Si no
nos apoderamos cuanto antes de este eslabón de la cadena será
muy difícil evitar los puntos muertos en el proceso.
La implementación de la capacitación de
los actores del desarrollo local debe tomar en cuenta, entre otros elementos,
los siguientes:
1.-la enorme diversidad de los agentes del desarrollo
local, a fin de integrarlos a la acumulación socialista, por
lo que no puede concebirse como una fórmula igual a aplicar en
los distintos territorios y en las diferentes condiciones, aun cuando
debamos consensuar un modo básico de proceder y estructurar el
proceso de transformación-aprendizaje.
2.-las exigencias elementales para habilitar en los distintos
momentos de la toma de decisiones con la finalidad de participar en
política de modo socialista. Eso supone descodificar la vida
cotidiana a fin de descubrir sus contradicciones de desarrollo y develar
las diferentes fuentes de poder a partir de las desigualdades realmente
existentes en las comunidades.
3.-la preparación intensiva de los cuadros estatales,
políticos y sociales a nivel municipal, con el objeto de que
puedan promover el desarrollo local sustentable y administrar la propiedad
socialista a ese nivel, enlazando el contenido económico y el
político de la propiedad socialista en la gestión estatal.
4.-la capacitación de los actores sociales debe
estar orientada a fortalecer los valores políticos y morales
fundamentales que caracterizan la conciencia y la conducta revolucionarias,
como premisa elemental para construir el poder desde abajo: a)compromiso
con la obra revolucionaria independentista, social-emancipadora y dignificadora
de la persona; b)la capacidad para desplegar el sacrificio cotidiano,
de la dedicación al trabajo; c)la capacidad de pensar con cabeza
propia; d)la combatividad ante lo mal hecho; e)la honestidad en la administración
pública, etc.
5.-la superación de los impedimentos a nivel de
la estructura de la personalidad para la participación ciudadana
creativa y democrática, para el respeto a la diferencia legítima,
para la convivencia en paz y la superación constructiva de los
malestares cotidianos. Eso implica el empleo de las técnicas
de trabajo de carácter micro e individualizadas. (En particular
me refiero a las experiencias practicas de caracter teórico y
metodológico elaboradas por el Centro de Desarrollo Comunitario
de la Universidad Central).
6.-El cambio radical en la relación entre las comunidades
y los centros de investigación y de información científica
y tecnológica en general. Es decir, debe promoverse un sistema
de gestión del conocimiento mediante la creación de redes
de información que sitúen a los centros mencionados como
parte del entorno que genera insumos imprescindibles para el desarrollo
local y no a la inversa.
¿Cuál es el tipo de desarrollo local que
venimos promoviendo?
1. El desarrollo local lo concebimos a la luz de la concepción
promovida por la ideología de la revolución cubana, la
cual realiza una crítica profunda a los fundamentos esenciales
de la modernidad capitalista y propone una concepción del desarrollo
centrada en la persona como totalidad cultural concreta, así
como en sus vínculos solidarios con los demás y una relación
armónica y sostenible con el ambiente. Es por tanto, ante todo,
desarrollo humano desplegado sobre la base de la justicia social y en
una relación que lucha por ser armónica con la naturaleza.
2. El desarrollo local ha de conducir no sólo a
mayores niveles de sustentabilidad del desarrollo, sino también
a mayor equidad, despliegue y enriquecimiento de la individualidad.
Su finalidad última es la elevación de la calidad de vida
de las personas en el sentido no sólo de mejorar sus niveles
de ingresos y condiciones materiales de existencia, sino también
de elevar su espiritualidad y los niveles de equidad social en los planos
clasistas, de géneros, raciales y etáreos.
3. El desarrollo local lo instrumentamos como un proceso
continuo e institucionalizado.
4. Como requiere de la participación cada vez más
calificada e interesada de todos los actores involucrados en el mismo,
es decir, de todas aquellas personas y colectividades cuyos intereses
sean susceptibles de estar afectados por el desarrollo en cuestión,
exige entonces de calificación, entrenamiento y habilitación
permanentes, no sólo de entusiasmo y deseo esporádicos
e interventivos.
5. Además de implementársele autónomamente
en el marco de una estrategia nacional, se construye no en torno a la
búsqueda de financiamiento o del asistencialismo, sino a partir
de la noción de proyecto, de ideas concretas sobre acciones de
desarrollo a emprender. Lo centramos no en los problemas posibles de
diagnosticar, sino en el descubrimiento de los recursos y potencialidades
de desarrollo al alcance de la comunidad: infraestructura, empresas
y organizaciones económicas, sociales, culturales, de salud,
cuadros de dirección y personal calificado, suelos, cultivos,
materias primas locales, oportunidades de mercado, etc.
6. Por tanto es un desarrollo promovido por el acuerdo,
la discusión y el compromiso de los actores sociales populares
a través de sus organizaciones estatales, políticas y
de masas reales.
7. Tiende a descubrir y potenciar las capacidades críticas
y constructivas de la mujer para el cambio social sustentable, emancipador
y dignificador de las condiciones de vida en los diferentes ámbitos
laborales, familiares, políticos y culturales.
8. Propicia el restañamiento de las afectaciones
al medioambiente acumuladas históricamente.
9. Potencia el uso, disfrute y disposición cada
vez más eficiente, sustentable y justo, de los recursos de los
territorios, así como la participación política
ciudadana y el enriquecimiento espiritual creciente de cada uno y una;
se integra orgánicamente a la estrategia definida para todo el
país, la enriquece en su ejecución y se sustenta en el
marco jurídico e institucional en ese contexto establecido.
10. Implica la renovación de los procesos de constitución
de los mismos actores sociales territoriales a fin de hacerlos cada
vez más aptos para el desarrollo sustentable desde el punto de
vista de los saberes, las experiencias, los hábitos y capacidades,
así como desde el ángulo de las relaciones que establecen
entre ellos y el entorno. Es decir, es un desarrollo que no sólo
implica modificaciones en el aspecto material de las fuerzas productivas
y del medio ecológico, sino de los mismos productores en cuanto
a su enriquecimiento espiritual y a las relaciones institucionales que
se producen entre ellos.
11. Debo subrayar que se construye a partir de la especificidad
de la cultura local como parte orgánica de la cultura material
y espiritual del país, es decir, apoyándose en las propias
tradiciones y potencialidades endógenas para el mejoramiento
de la calidad de vida de la población en el territorio. Es un
desarrollo que toma en cuenta las dimensiones históricas y culturales,
así como espaciales y temporales del territorio. Exige por tanto,
un enfoque transdisciplinario desde estas coordenadas.
12. Se basa en el aprendizaje de los actores sociales
para una actividad transformadora definida en un contexto geográfico
y desde una historia económica, política, cultural y social
muy específica. Implica potenciar las capacidades locales de
generar innovación, creatividad y actividad emprendedora en sus
propios agentes sociales, así como solvencia técnica y
de gestión integral de los recursos humanos, sobre la base de
una mayor capacidad organizativa y de articulación con el medio
institucional y de mercado sujeto a la planificación nacional.
13. Ello está enlazado al incremento de la participación
popular con mayor eficiencia en el diálogo político territorial
y a la optimización de los vínculos de liderazgo.
¿Cómo se implementa el desarrollo local
desde el punto de vista de la participación de las ciencias sociales
y humanísticas? ¿Cómo enfocarlo metodológicamente?
14. Las ciencias sociales oportunamente organizadas son
susceptibles de servir de unidad de interfase entre las diferentes especialidades
científicas con las necesidades de la práctica social,
en primer lugar a nivel del desarrollo local. Por eso se requieren grupos
de trabajo con enfoque transdisciplinario, centrados en los problemas
sociales participativamente definidos, los cuales han de ser resueltos
en su integralidad y haciendo uso de las especialidades científicas
y tecnológicas que sean necesarias.
15. La promoción del desarrollo local exige: a)capacitación
de los recursos humanos, b)vinculación del sistema de educación
y de capacitación de los actores sociales con el perfil productivo
de cada territorio, c)vías de acceso al financiamiento, d)vías
de acceso a la información sobre mercados, tecnologías
y líneas de comercialización.
16. El desarrollo local requiere de diseños adecuados
de sistemas de gestión (coordinación de la toma de decisiones
con la ejecución de las tareas y la medición de sus impactos)
a nivel municipal y provincial, los cuales han de convertir en realidad
los potenciales productivos de los territorios para sustentar proyectos
de desarrollo social y cultural.
Este tipo de diseño sólo es susceptible de ser realizado
a partir de la actividad científica profesional, incorporándola
a la vida cotidiana de las comunidades.
En relación con lo anterior deviene clave la capacitación
de los diferentes actores locales por parte de los científicos
del saber social y humanístico.
Es necesario proporcionarles de manera activa los saberes,
hábitos y habilidades necesarios para conducir de forma articulada
los procesos y redes de comunicación oportunos en el área
local, para determinar los potenciales de desarrollo y las verdaderas
y no aparentes limitaciones del territorio, para formular y gestionar
políticas, para medir de forma sistemática los resultados
de las políticas implementadas, para despertar los hábitos,
necesidades y habilidades de la autosuperación constante, para
descubrir e implementar canales de participación por móviles
intrínsecos al desarrollo local autógeno y formar las
competencias oportunas en este sentido, al objeto de generar y administrar
recursos materiales, humanos y financieros propios, así como
atraer otros ajenos a la comunidad. De este modo se puede modificar
la actitud hacia el entorno científico y el conocimiento que
le es consustancial.
Los métodos de trabajo a estimular son los que
coadyuven a que la comunidad se plantee sus propias finalidades y metas
de desarrollo a partir de sus potenciales, cultura, conocimiento tradicional
y formas propias de convivencia.
17. La aplicación de las ciencias sociales y humanísticas
al desarrollo local implica que ellas deben estar encaminadas en su
quehacer no al asistencialismo ni a la intervención episódica,
sino a:
a)movilizar a los actores sociales locales a elaborar
diagnósticos, estrategias y proyectos para el desarrollo local,
b)promover la capacidad innovadora, la calidad de las producciones y
servicios que se realizan, así como el mejoramiento de la infraestructura
tecnológica territorial, con el objeto de aumentar el valor agregado
de las producciones y los servicios (ello exige enlazar cada vez más
cultura y educación con producción y redes de comunicación),
c)valorizar los recursos propios y potenciales de los territorios, d)aportar
conocimientos sobre las vías de financiamiento y hacer gestiones
para acceder a ellas, e)estimular el concierto, los enlaces mutuos entre
los distintos actores del desarrollo local, f)propiciar la participación
ciudadana; g) y, en general, crear un clima de innovación social
eficiente y capaz de conducir al desarrollo sustentable cada vez más
equitativo. Este último punto es un verdadero reto para las ciencias
sociales y la política cubanas contemporáneas.
¿Qué tipo de participación ciudadana
debe construirse para proveer el desarrollo local?
18. La participación de los ciudadanos en el proceso
de desarrollo local es ante todo su involucramiento en la toma de decisiones
que conducen al mismo. Ello implica, por tanto, su intervención
en la definición de la agenda política del propio desarrollo
local considerado en sí mismo, es decir, en la definición
de los asuntos que constituyen las prioridades centrales del desarrollo
a partir de la construcción del diagnóstico correspondiente;
en la definición de las políticas a acometer para dar
respuesta al diagnóstico a través de una estrategia de
desarrollo territorial; en la implementación de las políticas
diseñadas a través de los proyectos elaborados, cosa que
implica la correspondiente distribución de los recursos materiales,
humanos, comunicacionales y financieros a fin de realizar la innovación
social perseguida según las esferas que se tengan en cuenta;
en los resultados de las políticas aplicadas como sus receptores
y beneficiarios; y en el control de los resultados y efectos a corto,
mediano y largo plazos a fin de realizar las correcciones necesarias
al propio proceso de desarrollo local.
19. La promoción del desarrollo local supone
un modo nuevo de participación desde abajo, desde las bases,
pero ello requiere una condición nueva del ciudadano, una nueva
sensibilidad en su responsabilidad para con la comunidad y el entorno,
pues son ellos quienes toman las decisiones y los principales beneficiarios
y perjudicados de sus éxitos y fracasos.
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