indice de las ponencias de 2005
“Estamos mejor fuera del país”: La diáspora de la mujer ecuatoriana desde mediados de 1990.
Esther Cuesta
Universidad de Massachusetts, EEUU
Julio 2005
Reseña
Se estima que cerca de 450.000 ecuatorianos viven en España. Los ecuatorianos son uno de los grupos más numerosos, sino es ya el más numeroso, en este país, junto con los marroquíes. Desde 1995, coincidiendo con el declive de las migraciones dominicanas y peruanas a España, ecuatorianos han migrado principalmente a España e Italia. Las mujeres constituyen más de la mitad de esta diáspora, generalmente encontrando trabajos temporales como domésticas, cuidando ancianos y niños, y en hotelería en centros urbanos como Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. Muchas mujeres son internas en las casas donde trabajan y así evitan gastos en comida y renta. Y es en suelo extranjero donde las empleadas domésticas van a ganar más que en Ecuador a pesar de no tener siempre la documentación legal para trabajar.
Acentuándose en 1984, las políticas neo-liberales y programas estructurales de ajuste han deteriorado la calidad de vida y el bienestar de vastos sectores de la población ecuatoriana. En el período 1994-2005 se intensificó la inestabilidad económica, social y política, a tal punto de tener ocho presidentes en menos de 10 años. Los efectos de la dolarización del 2000, la total falta de credibilidad en los gobiernos de turno, la ineficiente política económica, la pobreza en zonas urbanas rurales y la carencia de oportunidades laborales han sido factores que han empujado la migración en la última década. Muchas mujeres se ven forzadas a dejar a sus hijos con familiares en el Ecuador
Las remesas de ecuatorianas y ecuatorianos se ubican entre las tres fuentes de ingresos más importantes del Ecuador. La competencia de mercado hace que el costo para el envío de remesas disminuya cada vez más. Aún así, el envío de remesas continúa siendo caro para muchas trabajadoras. Estas remesas sirven para mantener a sus hijos en Ecuador, pagar deudas, ayudar a sus familias.
Estas crecientes migraciones están transformando las dinámicas de las metrópolis y zonas rurales españolas y ecuatorianas, así como también las escuelas, páginas del internet, consulados y políticas migratorias tanto en el país receptor como en el Ecuador.
Este trabajo analizará las importantes repercusiones que la diáspora de la mujer ecuatoriana tiene a nivel cultural, económico, social y político, tanto en España como en Ecuador. Asimismo, estudiaré los efectos de las políticas y las prácticas sociales ecuatorianas en las mujeres ecuatorianas y cómo éstos obligan a la mujer ecuatoriana a emigrar a países de la Unión Europea (UE), cuando el emigrar a EEUU se hace cada vez más difícil.
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Introducción
Guayaquil, Ecuador. Enero 1994: un buen amigo que vivía al frente de mi casa emigra a Alemania. Al mes yo estaba viviendo en Nueva York. En 1999 la hermana de mi amigo también se fue a Alemania y dejó su hijo de 6 años al cuidado de la bisabuela de éste. 1998: un primo emigra a Madrid; después de un año emigran su esposa e hijos. Dos años antes, my vecina de al lado, oriunda del Azuay, se había ido a Italia, dejando su hija e hijo de 8 y 13 años respectivamente, con parientes distintos. Junio 2000: my tía de 48 años emigra a Madrid. Al no encontrar sus contactos en Madrid, toma un tren con una amiga para Barcelona. Su hija adulta la sigue más tarde. 2005: la última vez que la familia supo, otra prima, de la provincia de Los Ríos, estaba cuidando una viejita en Madrid. Ahora mismo, no sabemos donde está.
Como inmigrante ecuatoriana, la migración no es simplemente un interés académico o un tema de estudio. Es una realidad diaria, un asunto familiar doloroso y parte de conversaciones y estrategias con amigos.
A pesar de que desde 1963 los ecuatorianos no requerían visa para ir a España como turistas por una estadía máxima de 90 días, no fue hasta mediados de los 90 que las olas de emigraciones a España tomaron fuerza. Los mecanismos globales, como Saskia Sassen apunta, que unen los países receptores y expulsores de emigrantes están conectados con el pasado colonial y con las presentes relaciones neo- o casi-coloniales y los procesos de la globalización económica que van desde la dependencia de inversión extranjera y la presencia de multinacionales en los mercados consumidores de los países expulsores (9). La invasión y colonización española en territorios que hoy llamamos Ecuador, la relación neo-colonial que tiene el Ecuador con Estados Unidos (y los llamados mercados globales e instituciones financieras internacionales), junto con la amnesia histórica de estos tres países, han jugado también su parte en las migraciones ecuatorianas a ambos países.
Desde 1984 se han venido intensificando los modelos neo-liberales para atraer la inversión extranjera y corporaciones multinacionales, así como también, medidas de austeridad en la reducción de gasto fiscal (Sánchez-Parga 84). El alto desempleo y subempleo, el alto costo de vida, la inflación que alcanzó el 52% en 1999 y el 96% en el 2000 con los problemas de convertibilidad que vinieron con la dolarización del país, el cierre de 16 bancos y la constante inestabilidad política y socio-económica al punto de tener ocho presidentes en menos de 10 años, fueron factores que forzaron a miles de ecuatorianos a emigrar a España en busca de trabajos y estabilidad socio-económica (Vistazo 30). En el 2002, 45% de la población ecuatoriana tenía el deseo de salir del país (30) y no creo que este porcentaje haya bajado.
Es claro que existen paralelos entre los emigrantes ecuatorianos y otros emigrantes del sur global en el hemisferio norte. A la vez, cada persona tiene una experiencia migratoria distinta. Teniendo en cuenta esta diversidad, este ensayo se nutre de entrevistas que he hecho a mujeres ecuatorianas que viven en España y en Ecuador y una serie de testimonios que El Universo, uno de los diarios más importantes del Ecuador, publicó en su página de internet en el 2003 y 2004.
Considerando lo heterogénea que es la población ecuatoriana en términos de etnia, raza, cultura, acceso a capital y su identificación al estado-nación, así como las complejidades de la diáspora ecuatoriana en España, y dada la brevedad de mi presentación, me limito a responder a las siguientes preguntas: 1) ¿Por qué las mujeres ecuatorianas migran solas cada vez más desde 1990? ¿Cómo estas migraciones afectan las familias? ¿Qué diferencias existen entre estas migraciones y las anteriores? 2) Cómo los gobiernos español y ecuatoriano han tratado estas recientes migraciones? ¿Cómo han actuado los medios de comunicación y los académicos? y 3) De qué manera esta migración está transformando la sociedad ecuatoriana?
La feminización de la diáspora ecuatoriana desde 1990 y el destino trasatlántico
“Aquí no puedes ahorrar, todo lo que ganas es para el día, para pagar deudas, para hoy, no para mañana o pasado mañana. Hasta el agua es cara ahora. Aquí no tengo esperanzas. Vivo endeudada. Los sueldos son una miseria. No se puede vivir.”1 Me dijo una ecuatoriana que desea emigrar en los próximos tres años ya tiene que planear su migración porque es casada y tiene una hija.2 Millones de ecuatorianas encuentran en la emigración la única alternativa para tener un trabajo más estable, un salario digno, un seguro social que funcione, menos violencia, menos crimen y tener la satisfacción que se trabaja para mejorar la vida de uno y de su familia (García 2-3). En el Ecuador viven más de 13 millones de personas y del 7 al 10% de la población (cerca de 1.3 millones) han salido del país en los últimos 10 años. Como en anteriores migraciones, la gente pierde esperanza en el país y se va.
En las décadas del 70 y 80, los ecuatorianos generalmente emigraban a Estados Unidos, concentrándose en el área metropolitana de Nueva York. La mayoría eran hombres jóvenes de áreas rurales, especialmente de las provincias de Azuay y Cañar (Borrero-Vega 27; Carpio Benalcázar 21). Pero con el 11 de Septiembre se dificultó aún más la migración a EEUU (con ‘papeles’ o sin ellos), las fronteras se vigilan más y los empleos sin permisos de trabajo son más escasos y menos remunerados que antes.
Como alternativa, desde mediados de los 90, se ha incrementado notoriamente la migración ecuatoriana a España y a otros países de la Unión Europea (UE), concentrándose en áreas urbanas (lo que la hace más ‘visible’) como Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia. De hecho, los ecuatorianos son el grupo nacional más populoso en Madrid y uno de los más numerosos y crecientes en España. Por ejemplo, en 1995, habían 1.963 ecuatorianos ‘legales’ en España. En 1998, habían 7.046; en 1999, 12.933; en el 2000, 50.000 y en el 2004 habían 390.297 ecuatorianos empadronados en España. (Alou Forner & INE, citado en El Universo 6.16.2004). Se estima que más de 450.000 ecuatorianos viven hoy en España, casi el mismo número (o más) de ecuatorianos que viven en el área metropolitana de Nueva York.
En España, como en Ecuador mismo, existe un grupo heterogéneo de ecuatorianos—personas de comunidades indígenas, afro-ecuatorianos, personas pobres de zonas rurales (aunque la mayoría vivía en ciudades antes de emigrar) y de las 22 provincias del país (Gómez Ciriano). Sin embargo, lo que distingue esta emigración es que muchos emigrantes son profesionales y de clase media que residían en las tres ciudades más grandes del país: Quito, Guayaquil y Cuenca. La mayoría son mujeres y ellas han sido las pioneras de esta migración (Jokish & Pribilsky 85).
En su mayoría, los inmigrantes toman trabajos que los ciudadanos españoles no quieren o miran mal por cuestiones sociales y/o porque son empleos inestables, menos pagados y protegidos por la ley. Los hombres mayormente trabajan en agricultura y construcción mientras que las mujeres trabajan como empleadas domésticas, en limpieza, hotelería, restaurantes, supermercados y otros negocios (Arango 263-5). Al momento, los trabajadores ecuatorianos casi no compiten con los españoles por empleos mejor remunerados ya que se presume que los ecuatorianos no tienen calificaciones o educación para esos puestos cuando parecería más correcto subrayar que muchos ecuatorianos se ven forzados a tomar empleos que no requieran ninguna o muy poca preparación porque no han podido homologar sus profesiones, no tienen permiso de trabajo o por discriminación.
A esto se añade la estratificación laboral de género en España que restringe la inmigrante a permanecer en la esfera privada de la casa al trabajar como doméstica (Solé & Parella 65). La empleada doméstica, como indica Karen, “trabaja todo el día, no te dejan ni respirar, te esclaviza, te viven humillando, que eres tonta, atrasada. Te dicen, mira, este es un microondas. y si eres de piel más oscura, peor.”3 En Cataluña, el País Vasco y otras regiones españolas donde, además del castellano, se habla catalán, euskera, entre otros idiomas, las diferencias lingüísticas y culturales se evidencian más. La inmigrante ecuatoriana, entonces, tiene que tener cierta fluidez en estos idiomas para poder obtener trabajos mejor remunerados y menos marginales.
Con lo que desde agosto del 2003, España requiere visas de turismo a los ecuatorianos (y desde junio 2003 para entrar a todos los ‘espacios’ Schengen), la inmigración ecuatoriana no ha crecido tanto en los últimos dos años. Sin embargo, es interesante observar que existe más diálogo entre el gobierno español y ecuatoriano con respecto a las políticas migratorias; los ecuatorianos en España se han organizado mejor que los que viven en EEUU, creando asociaciones y programas que trabajan de cerca con la población en el exterior y organizaciones internacionales y ecuatorianas.
Praxis feminista: de una sociedad machista a otra, pero es distinto.
“Sientes que no vas a ningún lado. Trabajas, trabajas y no ves progreso, sino que el país se mete más en la pobreza y en la corrupción. Los hombres ya no se quieren casar. En los trabajos te quieren bonita y arregladita, pero con qué plata?...No hay trabajos para mujeres mayores de 35 años especialmente si no tienes una carrera. Si no eres joven, estás jodida”4
Un aspecto clave para comprender mejor las grandes cifras de la migración de mujeres en la última década es un vistazo a la organización machista patriarcal de la sociedad ecuatoriana. Obviamente no es un caso aislado del mundo. En los sectores urbanos, la mujer ecuatoriana—con menos educación formal que el hombre—trabaja mayormente en el área de servicios. Una mujer mayor de 35 años tiene muy pocas posibilidades de empleo ya que no se la considera ‘atractiva,’ desde una estética de supremacía blanca, prestando una frase de bell hooks. Por lo tanto, la mujer joven que usa minifaldas y no tiene rasgos africanos o indígenas acentuados tiene prioridad. A diferencia de migraciones anteriores, un gran número de mujeres mayores de 35 años han emigrado. Ven que las cosas no cambian en el Ecuador ni hay miras de que cambien pronto.
Las rígidas jerarquías sociales, como Ann Miles señala, hacen casi imposible que gente pobre, de clase media baja, indígenas y afro-ecuatorianos asciendan en la escala social (28); y las mujeres tienen la peor parte. A pesar de que en las dos últimas décadas las comunidades indígenas y afro-ecuatorianas han llegado a ser agentes activos en la vida política del país, en especial las comunidades indígenas, la sociedad aún mantiene las nociones occidentalistas de raza y clase. Al emigrar, la mujer puede alterar la escala social y tener acceso a capital, experiencias cosmopolitas y sentirse independiente.
Por otro lado, al emigrar la mujer puede dejar el hogar de sus padres sin tener que casarse. En Ecuador, la mayoría de mujeres dejan el hogar familiar cuando se casan. Madres solteras, mujeres separadas o divorciadas—con o sin hijos—a menudo viven con sus padres porque no pueden afrontar los gastos de vivir solas. Si la mujer tiene 30 años y no se ha casado se siente fracasada en muchos aspectos. La homosexualidad y el lesbianismo son todavía tabúes hipócritas en el sentido que todo el mundo sabe o ‘sospecha’ quién es queer pero nadie lo discute abiertamente. En España, aunque la mujer viva en una vivienda con 10 personas entre extraños, conocidos o amigos, se sienta aislada, marginada o discriminada por la sociedad española, al mismo tiempo, goza de una independencia que no tuvo ni tendría en Ecuador. Y ahora que el matrimonio gay se aprobó en España (aunque se esté tratando de revocarlo), España presenta alternativas para muchas ecuatorianas y ecuatorianos.
Otro aspecto que vale considerar es el impacto que tiene la violencia psicológica, emocional y física en contra de la mujer. En España y en EEUU la mujer ecuatoriana se siente más protegida por la ley. A la vez, el hombre es más cuidadoso y vacilante antes de ser violento con la mujer ya que éste teme que la mujer use la ley para protegerse. En Ecuador es relativamente fácil sobornar autoridades, incluyendo oficiales de la policía, el ejército, jueces y abogados.
Familias trasnacionales: relaciones a distancia con remesas
Muchas mujeres que han emigrado a España no tenían un compañero o compañera estable al momento de migrar. Y muchas también tenían hijos, los cuales han permanecido con familiares en Ecuador. Si los hijos eran mayores de 18 años, se quedaron en la casa solos. Este es el caso de Verónica, cuya madre emigró a España poco después que aquella cumplió 20 años.
“Cuando se fue mi mami, fue un cambio de 360 grados porque dependía tanto de ella. Tuve de depender de mi misma para apoyar a mi hermano menor, ser hermana y madre para él. Sabíamos que mi mami hizo un sacrificio para el bienestar de nosotros. No podía defraudarla. Seguí estudiando y trabajando. Antes de que mi mami se vaya, casi nunca me había enfermado. Cuando se fue, me dio alergia, gripe, fue algo psicológico sobre todo. Mi mami siempre ha estado con nosotros para todo. Hablamos por teléfono todas las semanas. Añoro el momento de verla. La he valorado mucho más ahora que está lejos. Doy a gracias a Dios que me la cuida.”
Cuando le pregunté a Verónica por qué emigró su mamá y no ella, Verónica indicó que su mamá no quería que aquella se sacrifique al trabajar como inmigrante y “agache la cabeza.” En Guayaquil, Verónica trabaja en una oficina lujosa (aunque con un sueldo bajo) en servicio al cliente y hace poco se graduó de periodista. La madre de Verónica gana $800 al mes cuidando una anciana, y de eso, le manda de $200 a $300 mensuales a su hija por medio de giros bancarios. Verónica no ha visto a su mamá en 4 años porque aún no es residente legal en España. No pudo estar en la boda de Verónica pero por medio de un celular, la mamá escuchó la ceremonia. Sin duda, la tecnología ha ayudado a las familias a mantenerse en contacto y ayudarse económicamente, pero así mismo han sufrido la ausencia de sus seres queridos.
Mientras se han formado muchas familias trasnacionales, el hecho que un gran número de emigrantes ecuatorianos son ‘indocumentados’ o ‘irregulares’ hace que mantengan por años o décadas relaciones familiares a larga distancia. Sin embargo, durante este tiempo, emigrantes envían remesas y la mayor parte se usan en gastos diarios, de medicina, salud, remodelación o compra de casa. A diferencia de las migraciones anteriores, pocos invierten en negocios por la inestabilidad económica del país.
En el 2002 las remesas fueron la segunda fuente de ingreso de divisas del país, después del petróleo y más del total de las exportaciones tradicionales tales como el banana, camarón, café y cacao (Vistazo 30). Según el Banco Central del Ecuador, $1.450 M en remesas llegaron al país en el 2002. En el 2004, llegaron 1.604.2 M (El Universo 8.6.2004). En el primer trimestre del 2005, las remesas fueron de $416.2 M, de los cuales 43% venían de EEUU, 39% de España y el resto de otros países, mayormente europeos (El Universo 8.6.2004). A pesar de que los ecuatorianos en EEUU envían la mayor cantidad de dinero, en sólo 10 años, los de España están casi a la par.
Los medios de comunicación españoles y ecuatorianos
Como indiqué anteriormente, los ecuatorianos viven principalmente en sectores urbanos españoles, donde encuentran más fuentes de trabajo. Al estar en ciudades como Madrid, Barcelona y Bilbao, en las plazas tocando música o trabajando como vendedores ambulantes, los ecuatorianos son más visibles ante la sociedad española, la cual ha desarrollado un neo-racismo ante lo que parece en casa ‘no occidental.’
Claudia Pedone apunta que los medios de comunicación españoles locales, nacionales e internacionales a menudo han practicado un tipo de ‘fundamentalismo cultural’ en su difusión de noticias, con actitudes xenofóbicas, retórica y métodos de exclusión, segregando trabajadores no-comunitarios. Estas noticias han hecho a los inmigrantes ‘visibles,’ pero de una manera negativa, empeorando su segregación social, económica, cultural y espacial (2-4).
Por ejemplo, en enero del 2001, en Murcia—donde hay una comunidad numerosa de ecuatorianos, trabajando principalmente en agricultura—cuando 12 ecuatorianos murieron en un accidente en Lorca, los ecuatorianos se hicieron ‘visibles’, así como también la explotación de empleadores españoles. Se denunciaron las condiciones de semi-esclavitud de trabajadores. Sin embargo, al mes nada se escribía sobre ecuatorianos (Pedone).
Por otro lado, en Ecuador, la emigración ha transformado la manera como se presentan noticias sobre migración. El diario El Universo tiene la sección permanente “Migración,” en la versión escrita y electrónica. Allí incluyen leyes migratorias, acuerdos migratorios entre España y Ecuador, noticias. En el segmento “Voces de los Emigrantes,” hay más de 500 mensajes de ecuatorianos enviando saludos desde Santiago de Chile, Alemania, Italia, España, Londres, Australia, Suiza, Estados Unidos, Bélgica, Canadá, entre otros países a diversas regiones del Ecuador.
El Comercio, otro de los diarios más importantes del Ecuador, tiene una sección “Ecuatorianos en el Mundo,” en ambas versiones también, en la versión del internet tiene una subsección “Album Familiar,” donde muchos emigrantes adjuntan fotos a sus mensajes. Este segmento se incluirá pronto en la versión escrita. La nueva sección “Qué hacemos afuera?” invita a emigrantes a escribir cartas sobre sus experiencias, luchas y metas obtenidas en el extranjero.
Conclusiones
Hoy existen 12 consulados ecuatorianos y varias asociaciones de ecuatorianos en España. El gobierno español y el ecuatoriano han firmado acuerdos migratorios pero éstos no son suficientes para la cantidad de ecuatorianos que busca cualquier manera de emigrar de un país donde el sistema mundial capitalista los oprime cada vez más. En los últimos años intelectuales y académicos han hecho estudios sobre la diáspora ecuatoriana, precisamente porque ahora somos más y nos ven más. De hecho, en enero del año en curso, la Faculta de Estudios Latinoamericano y Ciencias Sociales (FLACSO) Ecuador organizó un congreso sobre la migración ecuatoriana.
Mientras los ecuatorianos escuchan constantemente sobre los riesgos, explotación, abusos, muertes y deportaciones que los emigrantes pasan—y han habido algunos esfuerzos de NGOs y la sociedad civil para ayudar e informar a inmigrantes y aquellos que piensan emigrar—parece que los medios de comunicación ecuatorianos se enfocan en las cosas positivas de la migración transnacional. Estos presentan deportaciones, abusos de autoridad y tráfico de personas como casos aislados, sin presentar una idea clara de cuán espeluznante es el tráfico de personas, generalmente de mujeres y niños, y de las condiciones de vida de muchos emigrantes. El gobierno ecuatoriano ha hecho prácticamente nada por parar los negociados que cobran $10.000 a $12.000 por persona para entrar a EEUU o a países de la Unión Europea.
Asumiendo que la gente sabe de los riesgos, igual están dispuestos a salir del país. Este es el nivel de desesperación. La gente paga miles de dólares, deja su ambiente familiar, su cultura, leguaje para trabajar en países con economías más fuertes. Como inmigrantes, los ecuatorianos saben que muchos los verán como inferiores y a menudo internalizan esta percepción. Sin embargo, es justo decir que ecuatorianas y ecuatorianos se sienten mejor fuera del país, donde pueden trabajar, vivir de ese sueldo y ayudar a sus familias. “Es imposible vivir en el Ecuador” me dijo una ecuatoriana recientemente. Las mujeres ecuatorianas se aventuran a tierras extranjeras sin visas Schengen o ningún tipo de visas, pagando miles de dólares, endeudándose, dejando a sus familias, pero a menudo hay un contacto en el lugar de destino: una amiga, una conocida, un pariente que la guía al principio. Estos son los recursos que tiene la mujer emigrante: la gente. El estado-nación ha fallado. La globalización económica ha fallado en el Ecuador. Por eso, “estamos mejor fuera del país.”
En 1995, pocos previeron la formación de una diáspora ecuatoriana en España. Con las nuevas leyes migratorias, hay ahora menos ecuatorianos emigrando a España. No dudo que de aquí a 10 años habrán otras grandes diásporas ecuatorianas en el planeta. Y mientras miles de colombianos, iraquíes y afganis migran al Ecuador escapando de la violencia y el gobierno ecuatoriano niega la mayor parte de estas solicitudes de asilo (Cartillas), más y más ecuatorianos siguen emigrando.
NOTAS
1 Una ecuatoriana de unos treinta y pico de años me dijo en una entrevista. Ella vive en Ecuador.
2 No menciono el nombre de la entrevistada para proteger su identidad. En este ensayo, he cambiado los nombres de las entrevistadas para proteger su privacidad.
3 Ecuatoriana que vive en España.
4 Ecuatoriana que vive en Ecuador.
Obras Citadas
Arango, Joaquín. “Becoming a Country of Immigration at the End of the Twentieth Century: The Case of Spain .” Eldorado or Fortress?: Migration in Southern Europe . Ed. Russell King, et al. New York : St. Martin ’s, 2000.
Alou Forner, Gabriel. “España y el Ecuador, más unidos por la emigración.” Ecuador~ España: Historia y Perspectiva. Ed. María Elena Porras & Pedro Calvo-Sotelo.
Borrero Vega, Ana Luz and Silvia Vega Ugalde. Mujer y migración: Alcance de un fenómeno nacional y regional. Quito: Abya-Yala, 1995.
Cartillas sobre migración: Plan Migración, Comunicación y Desarrollo. “Colombia, más allá de la migración: El refugio humanitario.” June 2004 (5) www.ildid.org.ec
Carpio Benalcázar, Patricio. Entre Pueblos y metrópolis: la migración internacional en comunidades austroandinas del Ecuador. Cuenca: Abya-Yala, 1992.
García, Paola. “La migración de argentinos y ecuatorianos a España: representaciones sociales que condicionaron la migración.” Amérique Latine Histoire et Mémorie.
Migrations en Argentina II (9) 2004 (http://alhim.revues.org/document399.html?) Gómez Ciriano, Emilio. “Ecuatorianos en España: historia de una inmigración reciente.” Ecuador Debate 54 (3): 175-187
El Universo . “Población de emigrantes en España se cuadriplicó.” 16 Junio 2004.
Jokisch, Brad and Jason Pribilsky. “The Panic to Leave: Economic Crisis and the ‘New Emigration’ from Ecuador .” International Migration. 40 (4), 2002.
Miles, Ann. From Cuenca to Queens :An Anthropological Story of Transnational Migration. Austin : U Texas P, 2004.
Pedone, Claudia. “La inmigración extracomunitaria y los medios de comunicación: la inmigración ecuatoriana y la prensa española.” Scripta Nova: 94 (43) 2001.
Sánchez-Parga, José. Las cifras del conflicto social en Ecuador: 1980-1995. Quito : Centro Andino de Acción Popular (CAAP), 1996.
Sassen, Saskia. “Transnational Economies and National Migration Policies.” Free Markets ,Open Societies, Closed Borders?: Trends in International Migration and Immigration Policy in the Americas. Ed. Max J. Castro. Coral Gables, FL: North-South Center P at the U of Miami.
Solé, Carlota and Sònia Parella. “Migrant Women in Spain: Class, Gender and Ethnicity.” Gender and Ethnicity in Contemporary Europe. Ed. Jacqueline Andall. Oxford & New York: Berg, 2003.
Vistazo. Feb 7, 2002. Guayaquil, Ecuador.
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