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indice de las ponencias de 2005
De la diferencia al holismo
María del Carmen García Aguilar
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Aquellas que saben que el acercamiento,
a lo que quiera que sea,
se hace de modo gradual y penoso,
atravesando incluso lo contrario de aquello
a lo que uno <a> se aproxima.
... entenderán ... que este libro
nada quita a nadie”
—Clarice Lispector
(La pasión según G. H. )
Esta cita nos abre la posibilidad de advertir cuál será el transito de nuestras reflexiones.
Una de las ventajas de los tiempos actuales es, sin duda, la apertura a diversas propuestas teóricas que posibilitan un acercamiento o una intención de explicar la realidad; en ese sentido, mi propósito es presentar, a través de este trabajo, algunas de las perspectivas del feminismo contemporáneo, que apuntan a un cambio en el orden simbólico establecido. Parto, para ello, del feminismo de la diferencia como posibilidad para encontrar nuevos causes para el pleno ejercicio de los derechos y potencialidades de las mujeres. Me traslado después al análisis del feminismo Holístico, sus presupuestos, expectativas.
I
El feminismo de la diferencia, introdujo en el mundo académico el sentido de la diferencia sexual y la convicción de que el mundo académico debería reconocerla. En este aspecto, el feminismo fue a contracorriente de la cultura dominante. Para Mary Evans “Frente a una cultura que parece minimizar las diferencias sexuales y, pese a ello, teme intensamente al poder femenino, el feminismo presenta el desafío de afirmar, tanto la diferencia sexual, como el derecho de las mujeres a su autonomía personal y social”. (Evans, Mary. 1997:178)
Uno de los aportes más importantes de este feminismo fue el haber trastocado la identidad Hombre = Humanidad y transformarla por Mujeres y Hombres = Humanidad. Esta transformación empieza a cambiar la identidad femenina a través de una des/construcción de lo que hasta ese momento implicaba hombre. Este camino lo emprendió el feminismo con una crítica decisiva al lenguaje. Por una parte la disolución de la fórmula Hombre = Humanidad, permite a las mujeres encontrar elementos de identificación y representación en un pensamiento del que habían sido excluidas, tratando en algunos casos de redefinir los conceptos para incluirse en ellos y en otros inventando unos nuevos con los que realmente se sintiesen representadas, ya que el lenguaje masculino al no nombrarlas no las hace presentes, están ausentes y subsumidas en un lenguaje que como se ha dicho “no les pertenece”. Por otro lado –y tal vez, de ahí la resistencia al cambio-, los hombres sí se sienten representados e identificados con la fórmula y al desintegrarse ésta y modificarse, se les ha orillado a redefinirse también así mismos; así que gracias al feminismo, tenemos ahora estudios sobre las nuevas masculinidades.
Generalmente los estudios feministas se efectúan articulando el análisis des/constructivo, como tratamiento que desautoriza y desconstruye teórica y prácticamente las diferencias de género que se tienen en los conjuntos disciplinarios en que se han agrupado las ciencias humanas; para pasar después a un trabajo de reconstrucción como producción de nuevas conceptualizaciones que no contemplen las fórmulas hombre = humanidad, ni diferente = inferior, símbolos que han impregnado el conocimiento humano, es decir, se busca una reconstrucción teórico-metodológica de las diferentes ciencias y disciplinas. Es decir, “ de la misma forma que lo masculino y la masculinidad fue desconstruida como forma universal, así el feminismo tiene que ser desconstruido para permitir la diferencia y diversidad entre las mujeres, casi tanto como entre mujeres y hombres. Las dos palabras <<diferencia>> y <<diversidad>> se han convertido, por tanto, en sinónimos de feminismo en la década de los noventa.” (Evans, 1997:106). Esta fase histórica del pensamiento feminista, llamada crítica, es la fase centrada en la crítica y desconstrucción del pensamiento masculino considerado como fundamento universal de la teoría y de la cultura.
Para abordar el estudio de la crítica feminista es necesario partir de algunos supuestos generales pero básicos. Primero, que todo acto de producción y recepción cultural se da en el marco de un contexto social, histórico y económico. Segundo, que en dichos contextos, los grupos dominantes -marcados por sexo, clase y raza- tienen mayor control sobre sus vidas que los grupos dominados. Y tercero, ya que los actos críticos se dan en el contexto de la diferencia de poderes, estos nunca pueden ser desinteresados. Por ello partimos de una postura eminentemente feminista para intentar la comprensión de los sistemas sexo/género como categoría de análisis. El punto de partida de este estudio es el reconocimiento de que vivimos en una sociedad patriarcal y que por ello, el conocimiento es androcéntrico. Igualmente, es necesario considerar, como bien lo apunta Rosi Braidotti : “En la teoría feminista, uno <a> habla como mujer, aunque el sujeto “mujer” no es una esencia monolítica definida de una vez y para siempre, sino que es más bien el sitio de un conjunto de experiencias múltiples, complejas y potencialmente contradictorias, definido por variable que se suponen tales como la clase, la raza, la edad, el estilo de vida, la preferencia sexual y otras. Uno <a> habla como mujer con el propósito de dar mayor fuerza a las mujeres, de activar cambios sociosimbólicos en su condición: ésta es una posición radicalmente antiesencialista” (Braidotti, Rosi. 1994:30)
La critica feministase explica, entonces, como una crítica ideológica que depende de una teoría social, en la que se pueden relacionar los contextos con las estructuras ideológicas que afectan a las mujeres como sujetos sociales, pues de acuerdo a esta crítica, un análisis no puede ser nunca neutral, siempre estará impregnado de elementos culturales.
Así llegamos al feminismo radical de la diferencia sexual, cuyo discurso no se construye de una sola vez como algo inamovible, sino que, como cualquier otro, tiene procesos de elaboración y consolidación específicos, los cuales, a su vez, se ligan a ciertos acontecimientos históricos de la humanidad. El discurso de la diferenciación sexual aparece explícito o implícitamente en la filosofía, en la historia, en la literatura, en el derecho y en otros discursos.
El discurso de la diferenciación sexual se divide en dos: el de lo masculino y el de lo femenino. Según Margarita Dalton, “Dentro del discurso del conocimiento, el de lo femenino incluye todos los pensamientos y sentimientos que se expresan sobre el hecho de ser mujer. Hay dos formas primarias de presentar las ideas que se tengan de la mujer: una de forma descriptiva y otra prescriptiva. Lo descriptivo, como su nombre indica, presenta una semblanza exterior y aparentemente objetiva de la mujer. Lo prescriptivo señala cómo debe o no debe ser la mujer, todo lo que pretende establecer normas de comportamiento ideal y que, de forma abierta o encubierta, amenaza con castigo o exclusión social a quien no las cumple. Una descripción se vuelve prescripción en la medida en que ejemplifica un comportamiento deseado o indeseado. Explícitamente, el silencio dentro del discurso de lo femenino aparece como prescripción de que las mujeres no deben hablar, de que deben callar; implícitamente, cuando, por considerarlas seres inferiores al hombre en inteligencia, se les excluye de la misma historia del pensamiento.” (Dalton P., Margarita. 1996:16)
Análisis como éstos han permitido reconocer en los estudios humanísticos la diferencia sexual como punto de partida para el análisis y el uso de la subjetividad y la experiencia como elementos constitutivos de la teoría.
En el feminismo de la diferencia se argumenta que, en la medida que hombres y mujeres son diferentes, puede hacerse una revaloración de los rasgos femeninos y actos de acuerdo a la ancestral forma de construcción de las propias mujeres. El feminismo de la diferencia, va a reivindicar la existencia de las mujeres como grupo aparte, afirmando los valores de las diferencias como su carácter sensible y afectivo, el ser menos competitivas y agresivas y rechaza la integración de las mujeres al mundo masculino. Para el feminismo de la diferencia las mujeres no deben tratar de ser como los hombres.
El feminismo descubrió y articuló el poder de las mujeres, y a través de este nuevo sentido de lo femenino empezó a rechazar la relación con lo que era contemplado como pensamiento “masculino” o “conocimiento androcéntrico”. Las feministas, reconociendo las diferencias que como mujeres se tienen, se alejaron del ideal de integrarse al entendimiento masculinisante del mundo; el cual consideraron como negativo y agresivo.
La práctica de la diferencia sexual no tiene que ver con los hechos biológicos, sino con la forma en que la cultura marca los cuerpos, creando condiciones específicas para que puedan vivir y recrearse; y supone como apunta Graciela Hierro: “1. Privar a los hombres de legislar sobre las mujeres. 2. hablar en su nombre. 3. Definirlas, 4. Explicar su goce, 5. Pensar que ellos son la medida de todas las cosas.” (Hierro, Graciela. 2003)
Así el feminismo de la diferencia sexual, puede considerarse como una modo o un esfuerzo creativo, que apunta a la afirmación de la diferencia sexual como una fuerza positiva, que puede ser afirmada por las mujeres en la confrontación de sus múltiples diferencias de clase, raza, edad, estilo de vida y preferencia sexual. Sobre la base de estos puntos puede verse el feminismo actual como “la actividad destinada a articular las cuestiones de la identidad del individuo, del cuerpo y del género con las cuestiones relacionadas con la subjetividad política y a conectarlas, tanto con el problema del conocimiento como con el de la legitimación epistemológica.” (Braidotti, R. 1994: 70)
II
Si me conformo y me considero verdadera,
estaré perdida, porque no sabría dónde
encajar mi nuevo modo de ser;
si avanzase en mis visiones fragmentadas,
el mundo entero tendría que transformarse
para que ocupase yo un lugar de él.
Clarice Lispector
(La pasión según G. H.)
Esta cita, deja entrever la propuesta holística: La trasformación del mundo. El Feminismo Holístico, surgió en la década de los noventa a sugerencia del grupo español denominado “Ágora feminista” y encabezado por Victoria Sendón, gestora del feminismo de la diferencia. En esos momentos, parecía una idea más, dentro de otras posmodernas. Pero los cambios nacionales e internacionales, los diversos análisis y diagnósticos de nuestras realidades, le ha dado un nuevo impulso: la reconsideración de poder encontrar en él –en palabras de sus creadoras-: “una ventana al mundo”.
El feminismo Holístico es una propuesta sustentada en el feminismo de la diferencia, pero que intenta una ruptura radical con el orden simbólico establecido por el sistema patriarcal, en el entendido de que proponiendo un orden diverso, puedan resolverse algunos de los problemas que atañen a la humanidad. Para este feminismo la realidad se conforma como interrelaciones de múltiples diferencias, diferencias que constituyen la gran riqueza de ese amplio horizonte del que sólo está excluida, la exclusión. Es un esfuerzo por comprender el sutil entramado de tanto malestar existente, un intento por develar lo que no vemos, para intentar transformarlo.
Se inicia con un diagnóstico de las sociedades patriarcales que han sido englobadas como única realidad, con un solo orden simbólico androcéntrico pero que sólo nos dejado, como humanidad: dolor y muerte. Razón por la cual, proponen el fin de este modelo considerado “perverso”, es decir el fin de la lógica patriarcal como paradigma humano. El reconocimiento de la existencia del paradigma masculino, del pensamiento binario androcéntrico, de la existencia de una lógica patriarcal, tiene que abrir las posibilidades para pensar en la re/estructuración de otra forma de concebir la realidad, de otra forma de relacionarnos entre mujeres y hombres, que permita convivencias más justas y equitativas. Esto es, que del desorden actual en que vivimos, sea posible generar un orden diverso.
En esta transición de ritmos, las “estructuras disipativas” son un clave. La Teoría de las estructuras disipativas, fue propuesta por el premio novel Ilya Progogine, para denominar las grandes perturbaciones de la energía que hacen que los sistemas vivos se desintegren para volver a integrarse de nuevo en un orden más evolucionado, más inteligente. Con base en esta teoría, para el holismo las “estructuras disipativas” permitirán el cambio a un orden que, aunque en el inicio parece siempre desorden, capricho, fuera de toda lógica, “lo otro”; marca, el inicio del cambio. Dichas estructuras se encuentra cuando las condiciones están muy alejadas del equilibrio, por lo que es posible la transformación del desorden y el caos en orden; la fuerza de esta transformación radica según esto: en lo inesperado, en lo profundamente <<otro>> (Sendón, Victoria. 1998:20)
Otra de sus categorías para el análisis y perspectivas de transformación son las llamadas “fluctuaciones” consideradas como “cambios fallidos”. Una pequeña fluctuación puede generar una nueva evolución que cambiará drásticamente todo el comportamiento del sistema macroscópico. Ejemplos de estas fluctuaciones han sido: el “new age”, el feminismo, la teología de la liberación, los movimientos estudiantiles, entre muchos otros. Estos son intentos que ha hecho la humanidad para cambiar el orden establecido pero que no han logrado una transformación profunda; sin embrago, en la medida -a decir de estas teóricas del holismo-, en que se inventen más caminos o se profundice en los ya existentes habrá que acertar con el cambio, proceso que puede semejarse al impulso del Renacimiento. Por ello, el feminismo, si realmente pretende ser un pensamiento político transformador, no puede conformarse con pensar cosas nuevas, sino de modo diferente.
El gran esfuerzo de la propuesta holística, se va a centrar en demostrar y poner al descubierto la lógica patriarcal, el mundo simbólico que le precede y la realidad que le sucede, para así intentar construir un paradigma feminista que previamente haya puesto en cuestión las reglas mismas del juego. Se trata, para estas feministas, de crear una matriz de vibraciones que pueda retroalimentarse de otras vibraciones similares que le hayan precedido, reconociendo todas las fuerzas de cambio y generando nuevas figuras de representación. En palabras de Donna Haraway: “necesitamos figuras feministas de humanidad que <<opongan resistencia a la figuración lineal y estallen en enérgicos nuevos tropos, nuevas figuras de dicción, nuevos términos de posibilidad histórica.>>” (Braidotti, R. 1994: 36)
En este sentido la genealogías feministas cobran fuerza como un proceso necesario e ineludible para el re/descubrimiento de las líneas maternas.
El paradigma del feminismo holístico quiere superar esa lógica patriarcal del divorcio, de la separatividad y segregación, cuya finalidad inicua ha consistido en dividir la realidad en dos ámbitos contrapuestos y regidos por leyes diferentes: el de la inmanencia y el de la trascendencia. Para ello proponen como método un camino que se irá transformando según las convivencias y conveniencias de las mujeres, en primera instancia, partiendo de un principio básico: los modelos de comprensión creados por la mente tienen como finalidad resolver los problemas prácticos, porque lo verdaderamente importante es avanzar, no adecuarse a la verdad, ya que la verdad no puede existir en un mundo en transformación y sometido también al azahar. Se pretende crear una nueva lógica más acorde con nuestra realidad, más cercana a la realidad que a la abstracción.
Para ellas, ya no es posible reducirnos al tratamiento del género o al rescate de mujeres olvidadas, porque su campo de visión tiene que abrirse al horizonte de la totalidad. Es el mundo lo interesa, es el mundo lo que quiere cambiarse, no sólo la vida. Aunque se empiece por la vida
El feminismo Holístico propone ampliar la lucha reivindicativa a la tarea política, así como elevar su horizonte teórico y creativo a la categoría de universal. La lógica justifica al dios y al patriarca, que a su vez construye esa lógica cómplice de sus privilegios: una lógica interesada que se convierte en un tótem poderoso como intocable. La lógica dualista binaria esconde y manifiesta el lenguaje cifrado de “lo real”.
Pero hay que tomar en cuenta que es la realidad la que va conformando lo real, que una vez entronizado actúa como modelo y se multiplica en todos los ámbitos. Pero la realidad no se puede comprender sin lo real, y no se puede cambiar la realidad sin destruir la estructura profunda que la sustenta.
El cambio del orden simbólico tendrá que generarse con el giro epistemológico y con el rescate de las figuras femeninas míticas y reales, la reconciliación con las madres simbólicas y naturales, en las llamadas genealogías feministas, y con affidamentos que permitirán las nuevas relaciones entre las mujeres y de las mujeres para con los hombres. Se hace necesaria entonces la educación de las mujeres, a través del reconocimiento de los saberes, poderes y pensamientos de otras mujeres. Para nuestras feministas holísticas: Es en el corazón mismo de la lógica patriarcal donde el feminismo holístico plantea su lucha y se inicia su reflexión. “El holofeminismo, es algo similar a una teoría de campo unificada por la que es posible su aproximación tanto a la microfísica como a la macrofísica, tanto en el mundo simbólico de relaciones y metáforas que conforman lo real, como a las múltiples metonimias en las que la realidad oculta y desvela el paradigma patriarcal, porque ya no basta con pensar nuevas cosas, sino de un modo realmente nuevo; así como no es suficiente pensar desde lo ya pensado, sino aventurarse por los caminos de lo inesperado” Sendón, V.1998:66)
De tal suerte que, ¿por qué seguir contraponiendo las diversas posturas teóricas en lugar de sumar? Mientras no se cambie el pensamiento binario androcéntrico las estrategias para el cambio tendrán que continuar, tal vez implique que el giro epistemológico no ha acabado de virar. Una vuelta de rueca podría darla el “feminismo de los nuevos sujetos nómades”, del que hablaremos en otra ocasión. Por lo pronto deseo terminar con otra cita de Clarice Lispector, con la que lejos de cerrar una propuesta o dar respuestas, pretendo abrir más las posibilidades de búsquedas e interrogantes:
Sé que aún no siento libremente,
que pienso de nuevo porque mi objetivo es hallar,
... hallar el momento de descubrir un medio de salida.
Clarice Lispector (La pasión según G. H.)
BIBLIOGRAFÍA
- Braidotti, Rosi (1994) Sujetos nómades. Buenos Aires, Barcelona, México: PAIDÓS
- Dalton Palomo, Margarita (1996) Mujeres, diosas y musas. Tejedoras de la memoria . México, D. F.: El Colegio de México
- Evans, Mary ( 1997 ) Introducción al feminismo Contemporáneo. España: Minerva ediciones
- Hierro, Graciela (2003) “La filosofía feminista. La ética feminista de la diferencia sexual, el tema de nuestro tiempo, en Vargas Lozano, G.(Coordinador): Día Internacional de la Filosofía. México, D. F.: Asociación Filosófica de México
- Sendón, Victoria (1998.) Feminismo Holístico. Madrid: Cátedra
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