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indice de las ponencias de 2005
MUJERES POBRES JEFAS DEL HOGAR EN MÉXICO
Delia Esperanza García Vences
Universidad Autónoma del Estado de México
INTRODUCCIÓN
Recientemente los estudios de género han tomado relevancia en el contexto de la política social, en respuesta a los cambios que se han dado en la sociedad, entre éstos la nueva composición de la familia, en donde muchas mujeres se han convertido en jefas de familia, las cuales pueden encontrarse viudas, divorciadas, madres solteras, esto es, las que no tienen cónyuge o con pareja ausente temporalmente o permanentemente, o aún con la presencia del cónyuge son las jefas del hogar.
Las mujeres juegan un papel de gran importancia en su entorno socioeconómico, y un rol diferente en comparación con décadas pasadas, con el paso del tiempo, se ha incrementado la responsabilidad económica de la mujer, pero no ha cambiado su posición en la sociedad; aunque desde hace mucho se ha dado a la tarea de buscar una solución a los problemas colectivos independientemente de la estructura familiar, es decir, solas o bien al lado de su cónyuge.
A partir de que se reconoce que mujeres y varones experimentan diferenciadamente la pobreza, en los hogares pobres los cambios en las relaciones de género han sido muy lentos, ya que existe una desigualdad de género la cual, esta estrechamente relacionada con la pobreza.
La pobreza es un fenómeno que ha crecido con el paso del tiempo, debido a que refleja una desigualdad creciente crónica en la distribución de la riqueza, manifestando una insuficiencia de ingresos para cubrir la satisfacción de necesidades de bienes y servicios en amplias capas de la población.
Por la complejidad del problema: ¿Cuál es el significado de la palabra pobreza?
CONCEPTOS DE POBREZA
El concepto de pobreza se puede definir desde diferentes puntos de vista el cual, ha variado a lo largo del tiempo y en distintos contextos dependiendo de las circunstancias de cada país. Sin embargo, siempre se ha hecho referencia a aspectos que tienen que ver con el nivel cuantitativo y cualitativo de la calidad de vida de las personas, siendo una herramienta útil para describir situaciones de insuficiencia de ingreso y precariedad en la satisfacción de necesidades básicas.
A continuación se presentan algunas definiciones de pobreza:
Para Julio Boltvinik, las definiciones de pobreza “se encuentran asociadas a un estado de necesidad o carencia” (Boltvinik, 1990: 1).
El Banco Mundial establece que la pobreza “se refiere al nivel de vida absoluto de una parte de la sociedad”. (Banco Mundial, 1992: 423)
Por su parte el PNUD (El Proyecto Regional para la Superación de la Pobreza) define a la pobreza “como una situación que impide al individuo o a la familia satisfacer una o más necesidades básicas y participar plenamente en la vida social” (PNUD, 1990: 33)
De acuerdo con la CEPAL, “la pobreza expresa situaciones de carencia de recursos económicos o de condiciones de vida que la sociedad considera básicos de acuerdo con normas sociales de referencia que reflejan derechos sociales mínimos y objetivos públicos. Estas normas se expresan en términos tanto absolutos como relativos y son variables en el tiempo y los diferentes espacios nacionales”. (CEPAL, 2000: 83)
Para Oscar Almitir, la pobreza se constituye en un “síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, y las malas condiciones sanitarias” (Altimir, 1979: 25).
Según Hernández Laos, “la pobreza se ubica en aquellos lugares cuyo ingreso generalmente no alcanza para adquirir los bienes y servicios de la canasta básica mínima”. (Hernández, 1992: 410).
Para Amartya K. Sen “la pobreza puede definirse en un sentido absoluto como la privación de capacidades básicas y en uno relativo como la carencia de los medios considerados como apropiados en una sociedad específica para alcanzar dichas capacidades.” (K. Sen, 1992:310)
En la Real Academia Española. Madrid 1970, pobreza se define como: “necesidad, estrechez, carencia de lo necesario para el sustento de la vida” (Diccionario de la Lengua Española, 1983: 1041).
Por lo tanto, “no existe un significado único del termino pobreza, aunque un elemento común de las definiciones es la identificación de un nivel de vida que no puede ser alcanzado por ciertas personas lo que representa una adversidad socialmente inaceptable”. (Boltvinik, 2002: 17).
Como podemos observar existen varias definiciones de pobreza y aunque en lo sustantivo hacen referencia a situaciones de carencia de bienes y servicios para vivir y funcionar adecuadamente como miembro de la sociedad, el hombre para poder sobrevivir requiere satisfacer una serie de necesidades.
Según Amartya K. Sen no sólo las personas que son pobres deben interesarse por el problema, sino también las personas que no son pobres, puesto que se trata de un fenómeno meramente económico pero que tiene efectos de carácter social, debido a que la pobreza comienza cuando los ingresos de los individuos son tan bajos que no alcanzan para cubrir las normas mínimas de consumo siendo imposible satisfacer sus necesidades básicas. En la medida en que los individuos amplíen su actividad productiva y generen ingresos podrán tener la capacidad de satisfacer sus necesidades.
Los hogares con jefatura femenina presentan una mayor incidencia a la pobreza que la que se presenta en hogares encabezados por varones, generándose una mayor vulnerabilidad, exclusión y menores oportunidades entre las mujeres más pobres y sus familias, teniendo como consecuencia la menor capacidad para obtener ingresos, debido a que tienen menor educación y acceso a recursos productivos, así como efectos negativos sobre el bienestar infantil a causa de la responsabilidad del trabajo doméstico y extradoméstico que desarrollan cotidianamente, configurando una situación de desventaja adicional para los hogares con jefatura femenina pobres.
Para poder entender por qué las Mujeres son Jefas de Hogar, es necesario conocer en que consiste el término de “Jefatura de Hogar”, ya que este se incluye en los estudios de género y también en el presente documento.
JEFATURA DEL HOGAR
La jefatura de hogar se asocia al poder de un miembro sobre el resto de la organización familiar. “Específicamente, en el uso del concepto ‘jefe de hogar’ existe al interior una relación jerárquica entre los miembros, el jefe es la persona más importante de la familia y que está regularmente presente en el hogar, que es el miembro con mayor autoridad en la toma de decisiones de la familia que es el principal soporte económico del hogar.”(Acosta, 1997:95)
A ese jefe, le corresponde tomar decisiones, proveer de ingresos y asignar tareas y responsabilidades al resto de la familia, dichos aspectos están asociados con la estructura del hogar así como por el género del jefe de la familia.
JEFATURA DE HOGAR FEMENINA
“El concepto de ‘jefatura de hogar femenina’ es útil para identificar, dentro de los hogares a mujeres como jefes, (aquellos en los que la ausencia de la pareja masculina obliga a las mujeres a hacerse cargo totalmente de la manutención del hogar)” (Acosta, 1997:95)
La jefatura de hogar femenina implica: manutención, educación y búsqueda de todo tipo de satisfactores a todas las necesidades de la familia. Se entiende que esta es una jefatura declarada, donde la mujer es la única que toma decisiones, pero debe enfrentarse a las limitaciones que se le presenten en su entorno económico y social. Además de apartarse al modelo tradicional en México, rebasando los límites impuestos por el modelo de la familia nuclear, la cual se compone por una pareja y sus hijos, unida legalmente.
Es importante señalar, que dichos cambios económicos y sociales han tenido influencia en las relaciones de pareja, teniendo como resultado un proceso de transformación de las familias y los hogares, el hecho de que las mujeres se incorporen al mercado laboral ha tenido efectos en las relaciones de pareja y al interior de los hogares, ya que muchas veces las mujeres obtienen ingresos superiores a los de su cónyuge y son capaces de mantener a sus hijos, estas transformaciones también han influido en la toma de decisiones de las mujeres para convertirse en las jefas del hogar.
Acosta (1998) utilizó el estado civil de las jefas del hogar como una aproximación para ubicar diferentes posibilidades sociales que pudieran enfrentar las jefas del hogar sugiriendo que la manera de vivir la condición de ser jefa de hogar esta bastante relacionada con el estado civil ( por ejemplo, la condición de ser jefa de hogar se vive socialmente de manera diferente si se es viuda,que si se es divorciada, pues el estado civil puede determinar de manera diferencial los contenidos, los significados y las posibilidades sociales de la condición de ser jefa), el estado civil nos permite conocer la identidad femenina de las jefas del hogar.
Las mujeres que son jefas de hogar tienen que asumir muchas veces roles asignados socialmente al hombre y en general se puede establecer que la identidad de género de las jefas del hogar, marca diferencias importantes entre estas mujeres, sus hogares y su pareja. El estado civil va a determinar el rol que asumen las mujeres dentro de cada hogar, las mujeres casadas que son jefas del hogar desempeñan una función que socialmente no les corresponde, la de proveer de sustento económico a la familia, las que son madres solteras no tienen una relación de pareja tradicional ya que esta es su opción de vida y por lo tanto asumen la jefatura del hogar, las que deciden divorciarse o bien separarse de su pareja dejan de ser esposas de acuerdo al patrón tradicional enfrentando muchas veces un fracaso individual y social limitando en algunos casos el poder iniciar una nueva relación de pareja, por el contrario las mujeres viudas cumplieron con su papel de esposas y son reconocidas socialmente debido a que formaron una familia y no viven el rechazo que acompaña al estigma de ser madre soltera, separada o divorciada debido a que su situación conyugal cambia de manera inesperada.
Cuando la jefatura del hogar es asumida por una mujer, las situaciones de violencia intradoméstica disminuyen debido a que muchas mujeres enfrentan continuos conflictos como constante violencia física y psicológica, infidelidad, alcoholismo, irresponsabilidad económica, lo que las lleva a tomar decisiones para continuar con su proyecto de vida sin su pareja y asumir la jefatura del hogar.
La jefatura de hogar femenina se debe a un proceso multicausal obedece a las transformaciones socioeconómicas demográficas y culturales registradas en nuestro país lo cual,puede ser más el resultado de una elección individual que de una imposición social. Por lo tanto es, necesario a conocer algunas cifras que den muestra de lo anteriormente señalado.
HOGARES CON JEFATURA FEMENINA EN MÉXICO
La población femenina en México ha crecido en las tres últimas décadas, ya que en 1980 representaban el 50.57% y en el año 2000 asciende a 51.18%, por lo que se puede establecer que el número de mujeres se ha venido incrementando de acuerdo con los resultado censales emitidos en el año 2000.
La composición de los hogares también se ha modificado en función del sexo del jefe del hogar, en 1980 existían 13, 397,357 hogares con jefatura masculina y para el año 2000 la cifra se incrementó a 17, 671,681, por su parte los hogares de jefatura femenina, durante el mismo período representan 2, 805,488 hogares y se incrementan a 4, 597,235; la cantidad de hogares con jefatura femenina tiende a crecer. Estos resultados han sido respuesta a los cambios que se han dado en la sociedad, entre éstos la nueva composición de la familia, en donde muchas mujeres se han convertido en jefas del hogar, las cuales pueden encontrarse viudas, divorciadas, madres solteras, esto es, las que no tienen cónyuge o con pareja ausente temporalmente, o aún con la presencia del cónyuge son las jefas del hogar.
El estado conyugal nos permite conocer si las personas se encuentran solteras casadas, separadas divorciadas o viudas, De acuerdo con los resultado del XI Censo de Población y vivienda encontramos los siguientes resultados: Los varones solteros disminuyeron de 44.2% en 1970 a 39.8% en el año 2000, las mujeres presentaron una menor disminución de 36.8% a 34.6% en el mismo periodo. Por su parte los varones casados o unidos representaban un 53.0% en 1970 y en el año 2000 pasaron a 56%, las mujeres presentan una disminución en el mismo período de 54.1% a 53.6%, el peso de la viudez refleja la mayor sobre vivencia de las mujeres ya que en 1970 registraban un 6.5% y en el año 2000, 6.6% en cambio los varones en el mismo periodo registran 1.8% y 1.9% respectivamente, los varones cuya unión ha sido disuelta, separados o divorciados se ha incrementado de 1.0% en 1970 a 2.0% en el año 2000, durante el mismo periodo las mujeres pasan del 2.6% a un 5.0%, esta situación se puede explicar por el hecho de que los varones que experimentan una separación conyugal o quedan viudos contraen segundas o posteriores nupcias con más frecuencia que las mujeres, obligándolas a buscar fuentes de empleo que muchas veces por su nivel educativo no les permite tener acceso a empleos bien remunerados y por lo tanto, a obtener bajos ingresos que no son suficientes para satisfacer sus necesidades básicas de ellas y de sus familias.
“Son varios los factores que determinan la condición actual de la mujer como lo reconocen López e Izazola (1995) entre estos: migración femenina urbana, menor edad de las mujeres al casarse, ruptura de las uniones, aumento de las madres solteras, menor tendencia en viudas a contraer segundos matrimonios y elementos relacionados con la irresponsabilidad masculina. Este comportamiento de irresponsabilidad masculina esta muy relacionado con la pérdida de legitimidad que el varón ha sufrido en las últimas décadas a partir de tres fuentes: por el incumplimiento del papel de proveedor único en el hogar, por el debilitamiento de la imagen paterna como modelo a seguir para las nuevas generaciones y por la acción de las tendencias ideológicas que promueven la igualdad de géneros y que ponen en tela de juicio los valores machistas autoritarios.” (Enríquez Rosas, 1995:77)
La imagen del jefe varón como proveedor exclusivo de la manutención y su autoridad en la familia se ha venido transformando, cuando las mujeres perciben ingresos superiores o similares, el varón puede sentir amenazada su masculinidad, su papel de proveedor principal y su autoridad en la familia.
Las mujeres al incorporarse al mercado laboral, aportan ingresos al hogar para proveer los bienes y servicios, que les permiten mejorar su nivel de vida, siendo notable en los últimos años su participación en el mercado de trabajo,de acuerdo al sexo del jefe 45.7% perciben ingresos mixtos en el año 2000, durante el mismo período los hogares con jefa perciben un 32.6%, por otra parte, los hogares en donde el jefe es varón y que perciben ingresos femeninos en el año 2000 es de 3.3% y los hogares en donde la mujer es considerada jefa, el 62.3% perciben sólo ingresos femeninos en el periodo de referencia. Es importante señalar, que la percepción de ingresos, de los hogares se encuentra estrechamente relacionada con el papel que juegan dentro del hogar las mujeres o bien los varones, asumiendo el papel de proveedor de recursos dentro del hogar.
La mayor participación de las mujeres en el trabajo extradoméstico se debe a que el ingreso del varón no es suficiente para solventar los gastos que se generan dentro del hogar. Pero vale la pena señalar, que muchas mujeres enfrentan discriminación en el mercado laboral y una menor percepción de ingresos, que en el año 2000 el 43.3% de los hogares con jefa perciben un hasta 2 salarios mínimos y los hogares con jefe un 34.6%, lo que demuestra que las mujeres perciben menores ingresos con respecto a los varones, lo mismo sucede en el rango de 14 salarios mínimos, en donde el 5.8% de los hogares se encuentra al frente de un varón y tan sólo el 1.6 % representan a los hogares con jefatura femenina, en el mismo periodo.
El hecho de que las mujeres se incorporen al mercado laboralimplica grandes esfuerzos físicos y emocionales para la mujer, además de considerar la responsabilidad del trabajo doméstico (cocinar, lavar los platos, poner la mesa, lavar la ropa, planchar, limpiar la casa, hacer las compras, pagar las cuentas, etc.) y cuidado de los hijos (cambiar pañales, dar de comer, bañar, vestir, hacer dormir, hacerlos cepillar los dientes, llevarlos a la escuela, ayudarlos con las tareas escolares, organizar las fiestas de cumpleaños, hablar con las maestros, ir a las reuniones de padres en la escuela, reprenderlos, quedarse en el hogar cuando los chicos enferman, llevarlos al médico, etc.) se ven obligadas a escoger empleos más compatibles con esas responsabilidades teniendo en consideración una menor remuneración además de enfrentar una mayor discriminación en el mercado laboral “las mujeres que tienen menor escolaridad y capacitación y la necesidad de armonizar el trabajo remunerado con el de la casa lleva a las mujeres a trabajar con irregularidad” (Cortés y Rubalcava, 1995:26)
Los trabajos informales las actividades por cuenta propia y no remuneradas así como el trabajo industrial a domicilio se convierten en una fuente de ingresos, debido a las limitadas ofertas de empleo y el nivel de escolaridad que tienen, la escolaridad de las jefas y jefes de hogar, el año 2000 registrando un 16.3% de jefas sin instrucción con respecto a 9.5% los jefes de familia hombres, en cuanto a educación básica incompleta el porcentaje es ligeramente mayor por parte de las jefas de hogar ya que se registra un 49.3% con respecto a 46.3 % de los jefes de hogar, esto es un aumento porcentual de 3 puntos, en lo referente a educación básica completa los jefes de hogar presentan un 16.1% con respecto al el 11.9% de las jefas de hogar, y en la educación potsbásica en donde el 25.4% son jefes de hogar y el 18.1% son jefas de hogar. El grado de escolaridad es un elemento importante para obtener empleos bien remunerados y muchas veces el nivel de escolaridad es bajo entre las jefas de hogar más pobres.
La jefa del hogar buscará la manera de satisfacer las necesidades de ella y su familia ya que ésta se convierte en su razón de ser, aunque para ello deba de salir del lugar donde habita. La decisión de la mujer de migrar tiene grandes implicaciones, desde el momento en que toma la decisión, hasta desajustes sociales, económicos y demográficos tanto en el lugar de origen como de destino; ya que emerge muchas veces de un mundo rural donde el trabajo y el ingreso son tarea del hombre y llega a un ámbito distinto, pero no por ello igualitario en su condición de género.
En el caso de la jefatura de hogar femenina podemos observar que existe un número mayor de mujeres jefas de hogar registradas en áreas urbanas que en rurales, a excepción del grupo de edad de 60 y más en donde se registraron 24.4% de jefas de hogar en áreas urbanas y en las rurales 28.5%, otro aspecto importante a considerar es la edad, en donde podemos observar que la jefatura se incrementa a partir de los 40 años, debido a divorcios, separaciones o viudez. Sin embargo, el tamaño de los hogares dirigidos por mujeres es menor que el de los hogares dirigidos por hombres, tanto en las zonas urbanas, como en zonas rurales del país.
En promedio se tiene un registro de 2.1 hijos por jefa de hogar en el año 2000, y para el mismo periodo los jefes de hogar registran un 2.2% en promedio. Esto significa, que la mujer que asume la jefatura del hogar tiene bajo su responsabilidad tanto el cuidado como la manutención de sus hijos lo cual, puede frenar el hecho de tener más hijos ya que muchas de ellas tienen hijos pequeños y no cuentan con alguien que les apoye en el cuidado de los mismos y un autoempleo les puede asegurar un ingreso monetario a la vez que combinan sus actividades domésticas y cuidado de sus hijos lo que les permite satisfacer sus necesidades básicas.
Difícilmente algunas de ellas obtendrán más de un empleo, por simple que este sea. Los trabajos informales se convierten entonces, en una fuente de ingresos para las jefas de hogar, por ende reciben menos beneficios económicos, como lo son salud, vivienda y alimentación, también se enfrentan al problema de elegir entre cuidar a los hijos o trabajar, considerando además que son limitadas las ofertas de empleo con las que cuentan, lo que las obliga a tener un nivel de ingreso más bajo. Debido a esta situación, existen diferencias en la asignación del gasto en los hogares de acuerdo con el sexo del jefe del hogar y a la percepción de ingresos y esto se ve reflejado en todos los rubros de gasto de los hogares de acuerdo al sexo del jefe del en donde las jefas del hogar gastan $,1,378.00 en alimentos, bebidas y tabaco y los jefes $1,644.00, en cuanto a educación las jefas destinan $841.00 a educación y esparcimiento mientras que los jefes $1,238.00, las jefas gastan $776.00 mensuales en transporte y comunicaciones y los jefes $1,120.00 mensuales en el año 2000.
Por lo cual, es necesario valorar el papel de las mujeres jefas del hogar especialmente en el mercado laboral ya que existe una mayor desventaja social que las hace más vulnerables a la obtención de mayores ingresos que les permita satisfacer sus necesidades básicas de ellas y de sus hijos así como de los integrantes de su hogar, el porcentaje de hogares con mujeres jefas del hogar que tienen a su cargo a ancianos es de 35.2% y que los hogares con jefatura masculina representan el 20.2%, a pesar de obtener menores ingresos las mujeres tienden a hacerse cargo de los ancianos en mayor medida que los varones.
Para los hogares con jefatura femenina, que obtienen ingresos a partir de un trabajo informal, la preocupación es mayor, ya que no obtienen un nivel fijo de ingresos; esas mujeres también se preocupan, ya que la mayoría de ellas vive al día y se cumple el dilema de que si no trabajan, no comen y “el comercio es una de las actividades económicas que las mujeres prefieren, por la posibilidad que pueden hacer compatibles el trabajo doméstico y la generación de ingresos, permitiendo que los tiempos de venta se adapten a los requerimientos del trabajo doméstico, e incluso que los hijos acompañen a la madre.” (Alatorre, 1997:202)
De acuerdo a la distribución porcentual de los negocios de los hogares por sector de actividad y sexo del jefe, en el año 2000, el 38.9% lo representan las mujeres jefas de hogar que se dedican a los negocios de tipo comercial con lo cual, podemos corroborar que la actividad comercial es la más representativa seguida por la de servicios con el 27.4% en el periodo referido
La participación de las mujeres en el mercado laboral ha venido creciendo, pero se puede observar que ha sido en determinadas actividades y especialmente en la de comercio, ya que esta actividad le permite cumplir con el cuidado de sus hijos y el trabajo doméstico, además de ser compatible con esa responsabilidad y especialmente con aquellas que son jefas de hogar, a pesar de obtener menores ingresos.
Vale la pena señalar, que los trabajadores varones pueden trabajar sin conflicto alguno, porque socialmente no tienen responsabilidades respecto al cuidado de los niños, de los ancianos ni de las tareas domésticas. Estas razones son suficientes para entender que difícilmente se logrará igualdad en el mercado de trabajo, debido a que las jefas de hogar presentan una mayor desventaja con respecto al resto de las mujeres y de los varones.
CONSIDERACIONES FINALES
Finalmente podemos establecer, que la mujer cada día toma un papel de suma importancia en su entorno ya que debe de asumir diferentes roles en la sociedad, los cuales se derivan de su responsabilidad en el hogar y la inserción al mercado laboral además de llevar a cabo trabajos domésticos y del cuidado de sus hijos.
Por lo tanto, es necesario que el gobierno elabore programas Federales, Estatales y Municipales dirigidos a mujeres pobres jefas del hogar dando respuesta a este segmento de la población que se encuentra excluido y vulnerable en la sociedad.
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