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Las mujeres Nahua en el Alto Balsas de México: Administradoras y Generadoras de Remesas para el Desarrollo Humano

Marta García
El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana, México y
Germán A. Zárate Hoyos
State University of New York at Cortland, U.S.

 

Introducción

La ultima década ha mostrado un interés creciente en la migración internacional por parte de académicos, organizaciones no-gubernamentales, negocios y organizaciones multilaterales. La amplia implementación de los programas neo-liberales continua de la mano con el aumento en la inequidad del ingreso y con economías que solamente han podido alcanzar niveles de desarrollo antes de los 1980. La ausencia de alternativas realistas junto con expectativas no realizadas de los beneficios de la globalización continúa impulsando millones de personas a través del globo terráqueo en búsqueda de mejores condiciones y de la oportunidad de mejorar sus bienestares. Hasta hace poco, las discusiones sobre el comercio internacional, las finanzas internacionales y la transferencia de tecnología han prestado relativamente poca atención al impacto económico de la migración. Sin embargo esto esta cambiando rápidamente dado que las organizaciones internacionales, gobiernos, universidades, fundaciones y aun mas importante instituciones financieras están “descubriendo” un hecho básico de la migración: al moverse el flujo de emigrantes en una dirección, las remesas se mueven en la dirección contraria. Esta relación ha existido desde tiempos muy antiguos pero con los avances en el envio de dinero, comunicaciones, transporte, regulaciones y redes migratorias, las remesas ahora presentan un gran potencial para el desarrollo económico y social de los hogares migrantes en los países expulsores.

El instituto de Política Migratoria reporta que la mitad del flujo anual estimado en 150 millones de migrantes internacionales son mujeres1. La ausencia masculina ha impulsado la participación de las mujeres en nuevos roles económico previamente hecho por los hombres aparte de su participación tradicional en el trabajo domestico. El estudio del genero entonces, es un factor clave en la probabilidad del envio de remesas y la recepción por parte de los hogares con migrantes en las comunidades de origen. El papel de las mujeres en la administración y generación de estos flujos de remesas constituye el interés principal de este trabajo. Los autores quieren examinar este nuevo rol femenino en el contexto de las comunidades indígenas en México, en particular de las comunidades nahuas en el Alto Balsas.

Remesas y Desarrollo Humano en México

Datos de estudios por parte del Fondo Multilateral de Inversión (FOMIN) indican la creciente magnitud y el enorme potencial para el desarrollo de los flujos de remesas en América Latina y el Caribe2 En 2002, la región Latinoamericana y el Caribe recibieron aproximadamente US$ 32 millones de dólares que representan un incremente de 19.7% sobre el 2001 y un aumento del 40% sobre el flujo total de remesas en el 2000. Globalmente, Latinoamérica y el Caribe ocupan ahora el primer lugar en la recepción de remesas en el mundo y la región es responsable por mas del 60% del crecimiento mundial del flujo de remesas en los últimos tres años. Basados en una proyección modesta de crecimiento anual del orden del 7 por ciento, la región recibirá un flujo acumulado durante la década de 2001-2010 en exceso de los US$ 500 billones. Sin embargo, a pesar de la amplia literatura acerca de las remesas y la migración en México, poco se conoce sobre el efecto actual de estos flujos en comunidades indígenas en particular en las comunidades nahuas en Guerrero, México.

Estimaciones del volumen de remesas en México toman una importancia aun mayor en vista de la devaluación del peso, esto es claro en los datos del periodo 1995-2002, cuando los flujos de remesas se incrementaron en 262 por ciento3.

El ultimo reporte anual del Banco Central de México estima el flujo de remesas en US$ 9.8 billones de dólares en 2002 y las cifras preliminares para el 2003 están en US$ 13.2 billones (Banco Central de México, 2004). Estos flujos financieros asociados a la migración internacional también son muy importantes al nivel estatal dada la particularidad de la distribución espacial de las remesas en México4. Por ejemplo, en 1996 el estado de Guerrero recibió US$ 211.6 millones de dólares en remesas mientras que el gasto federal en el estado por concepto de educación fue de US$ 406.1 millones de dólares mientras que el gasto federal en salud y abatimiento a la pobreza fue de US$ 121.4 y US$ 11.8 millones respectivamente. En el 2003, el estado de Guerrero recibió US$ 686 millones de dólares que representa el 8 por ciento del producto estatal bruto o el equivalente a US$ 222.9 per. capita5.

Las comunidades indígenas Nahuas del Alto Balsas en Guerrero han tenido tasas altas de migración nacional e internacional por mas de cincuenta años lo que atestigua la importancia de la contribución de las remesas a las economías de los hogares, comunidades y la región en general. En la ultima década, la migración interna ha sido acompañada por el éxito en la producción y la comercialización del arte indígena (pintura en papel amate y cerámica) en las zonas turísticas Mexicanas, pero hoy en día el declive del mercado de arte Mexicano ha desalentado a pintores y pintoras jóvenes y experimentados a continuar esta practica. Por el contrario, han preferido migrar a los Estados Unidos donde el empleo es mas remunerado aun cuando sus ocupaciones son totalmente diferentes a sus verdaderas vocaciones artísticas. Para entender porque la migración internacional a Estados Unidos no se ha convertido en una extensión de la comercialización de su arte, es necesario examinar los cuellos de botella en la producción y el uso del capital social creado a través del proceso migratorio internacional.

La literatura sobre las comunidades Mexicanas indica que los ingresos provenientes del trabajo en Estados Unidos son mayormente destinados al consumo personal y muy poco hacia la inversión productiva6 . A pesar de esta evidencia, existe también evidencia para proponer otro punto de vista. Varios estudios sugieren que hay cierta inversión productiva y desarrollo local en algunas comunidades7 . Los autores creen que estos resultados ambiguos se deben a un problema metodológico en la definición de inversión productiva y consumo corriente. Por ejemplo, la educación y la mejora de la vivienda tienen un componente de consumo corriente pero también tienen un componente de inversión productiva. La educación es una inversión en el capital humano mientras que mejoras en la vivienda, como es un piso de cemento, reducen la probabilidad de enfermedades gastrointestinales que es la mayor causa de la mortalidad infantil. A parte de estos problemas metodológicos, también existen conceptualizaciones erróneas sobre el trabajo femenino que han contribuido a devaluar su contribución al desarrollo humano8 y la sobre vivencia de los pobres. Una de ellas es lo que constituye el trabajo pagado y no-pagado y la otra es la conceptualizacion de otras formas de motivación humana aparte del egoísmo como son el altruismo, la caridad, la responsabilidad colectiva y la solidaridad (Beneria, 2003).

Las conceptualizaciones estrechas del trabajo femenino son razones fundamentales para explicar la falta de evidencia empírica sobre el potencial de las remesas sobre la inversión productiva en varias comunidades que se infiere en el mito de los “pueblos fantasmas”9. A pesar de la evidencia en varias regiones como el Caribe donde mas mujeres migrantes que hombres viajan a Estados Unidos, de todos modos se asume que son los jóvenes que migran y que los que se quedan atrás en las comunidades expulsoras son mujeres, niños y ancianos que no generan actividad económica significativa y por lo tanto estas comunidades son “pueblos fantasmas”. Esta aseveración esta basada en un sesgo muy común en el análisis económicos reafirmado por economistas feministas que han “contribuido ha estudiar el problema de subestimar el trabajo femenino en las estadísticas laborales nacionales y en las cuentas nacionales” (Beneria, 2003). Beneria (2003) indica que la historia típica del declive del producto bruto nacional cuando un hombre se casa con su empleada domestica porque ella no recibe un salario como esposa refleja el problema en la definición del trabajo femenino. Las mujeres indígenas en particular están ubicadas en la intersección del trabajo no-remunerado, su participación en el mercado informal y en sus responsabilidades solidarias como motivación adicional para explicar el comportamiento económico.

Las mujeres indígenas también son participantes claves en el sector de subsistencia en varias comunidades en México. Muchas mujeres en zonas rurales se hallan ocupadas en actividades rurales no-remunerativas que son “visibles” solo cuando los hombres emigran y las mujeres entran en nuevos tipos de trabajo y contratan mano de obra tradicional para el cultivo de alimentos, uso de madera para combustible, cría de animales domésticos, solares, etc. La participación de la mujer en el sector informal también contribuye a la subestimación del trabajo femenino ya que estas actividades no son parte de las cuentas económicas nacionales. Por ejemplo, hay una falta de datos estadísticos confiables sobre la participación del trabajo femenino en la producción de comida ambulante, producción en el hogar y aun en el auto-empleo. Estas actividades son financiadas en parte o totalmente por el flujo de remesas pero no son contabilizadas en las cuentas nacionales. Como resultado, la falta de acceso al crédito continua siendo un obstáculo formidable para la expansión de las actividades económicas femeninas. Aunque las instituciones multilaterales están buscando maneras de fortalecer las instituciones financieras tanto en las comunidades de migrantes en Estados Unidos como en las comunidades expulsoras de migrantes, no es de esperarse que financien el desarrollo de la microempresa femenina a un grado tal como el programa de crédito del Banco Graneen en Bangladesh. Es necesario que los estudios sobre la migración femenina y las mujeres que se quedan en las comunidades expulsoras resalte el role de las mujeres en la generación y la administración de las remesas recibidas para resaltar su contribución al desarrollo humano.

Finalmente, la participación femenina en el trabajo voluntario también es problemático por las dificultad de separar el trabajo hogareño del trabajo voluntario como es la participación en las ollas comunitarias cuando este trabajo también beneficia a los familiares inmediatos y a los miembros de la comunidad en general (Beneria:2003). Las practicas tradicionales en las comunidades Nahuas en México como es el tequio10 no pueden explicarse fácilmente bajo concepciones de comportamiento egoísta. En tanto que los seres humanos son también seres sociales, esto quiere decir que tienen consideraciones sobre el comportamiento, la opinión y la compañía de otros seres humanos, basaran sus elecciones considerando las elecciones de otros (Fullbrook:2004).

Hay muchas costumbres y normas en las comunidades indígenas que cuestionan las nociones tradicionales de racionalidad que sin embargo aumentan el bienestar de los individuos y la comunidad en general. Las practicas como el tequio pueden muy bien contribuir al incremento en el desarrollo humano pero si no es reconocido como tal y si se insiste en el reemplazo de tales practicas y normas con mecanismos de mercado, es posible que el desarrollo humano en realidad decline.

La presencia de las remesas atestigua el hecho de que los individuos no solamente son motivados por el egoísmo sino también por otras motivaciones como el altruismo, la equidad y la reciprocidad. Por lo tanto, los modelos que enfatizan solamente el individualismo son inadecuados para explicar la actividad económica en comunidades indígenas donde el comportamiento de mercado es mas bien una excepción mas que la norma. Sin embargo la globalización ha traído cambios económicos profundos que incluyen la participación de la mujer en la fuerza laboral aun en sociedades donde la “participación en el trabajo remunerado ha sido tradicionalmente bajo y socialmente no aceptado” (Beneria:2003). Como resultado, muchas tradiciones y construcciones de genero están cambiando positivamente tales como las relaciones de genero y el enpoderamiento de las mujeres mientras que en otros casos los cambios son negativos como son el aumento en el divorcio, el abandono de los niños, las enfermedades infecciosas, la culpabilidad sobre el abandono de los hijos, etc. Todos estos factores deben ser examinados para poder entender los obstáculos que enfrentan las mujeres en estas comunidades al entrar en actividades económicas a raíz de la administración y generación de los flujos de remesas.

Las dificultades en la conceptualización de las actividades remuneradas y aquellas que no los son al igual que la influencia de motivos mas allá del egoísmo han tendido a disminuir el rol de las mujeres como administradoras y generadoras de remesas. No solamente la tasa de participación femenina en la actividad migratoria se ha incrementado en la última década sino también su participación en la fuerza laboral Mexicana se ha incrementado11. En la siguiente sección, discutiremos la dinámica de esta incorporación femenina en las actividades económicas en el Alto Balsas en México, en particular, nos enfocamos en sus actividades como administradoras y generadoras de remesas a las comunidades indígenas para iluminar su rol en el desarrollo humano de sus comunidades.

Remesas, Desarrollo Humano y Auto-empleo Rural en el Alto Balsas

"Yo pinto, hago vestidos, mis velas...
¿Qué me preocupa? ¡Nada!
Diosito todo me lo da."
— Ángela, artesana y comerciante

El estudio del papel de las mujeres nahuas como generadoras y administradoras de remesas, realizado en una región indígena de alta migración en el sur de México, reveló la importancia de los procesos globales en la reestructuración económica y social entre las sociedades indígenas, en concreto en la dinámica laboral local que está transfigurando el sistema tradicional de intercambio y reciprocidad, eje de la organización comunitaria y familiar.

La investigación de carácter cualitativo tuvo dos objetivos: aportar insumos contra la visión negativa acerca de las comunidades de origen consideradas como “pueblos fantasmas”, idea, que como se señala atrás, anula la agencia de las y los actores en los distintos procesos articulados a las migraciones; y mostrar una orientación contraria de los enfoques “productivistas” o “desarrollistas”, atentos más a las inversiones para el desarrollo local (inducido) sobre la base de las remesas.

La región nahua del Alto Balsas, Guerrero, se caracteriza por el abandono de la producción agrícola, la decadencia de la producción y comercio artesanal y una población laboral altamente diversificada que ha desplazado las habilidades artísticas tradicionales por nuevas capacidades para el sector servicios y la agroindustria nacional y transnacional. A partir de esas condiciones gran parte de su esa fuerza de trabajo se desempeña en sectores extra-agrícolas, lo que alude de entrada a la migración como un medio de acceder al trabajo asalariado translocal.

El abanico ocupacional para hombres y mujeres se despliega a lo largo de cien puntos migratorios en México y Estados Unidos.12 Este rasgo supone adecuaciones sustantivas al sistema tradicional de intercambio y reciprocidad basados en el trabajo colectivo, cuyos arreglos se han visto alterados por la creciente monetarización de sus relaciones de solidaridad. En un contexto indígena, el hecho de que hombres y mujeres abandonen familia y comunidad en busca de empleo redunda en una paradoja: la creación de un vacío laboral en los ámbitos domésticos y comunitarios. Tarde o temprano este hueco es cubierto por la mano de obra local por aquellos que por diversas motivos no tienen posibilidad de emigrar o, en su caso, por la reorganización familiar. Parte de estos trabajos se dan en la rama de la construcción (antes construidas de forma colectiva), en el trabajo doméstico (cubierto por la familia extensa) y dentro del sistema de intercambio y reciprocidad dependiente del tequio (trabajo gratuito a la comunidad). Pero al faltar manos en el campo, la casa y la comunidad, se remodelan las relaciones de trabajo recíproco por el trabajo remunerado.

Una de las principales fuerzas que actúan en esta tendencia es la entrada de remesas producto del trabajo asalariado y comercial nacional e internacional que realizan los y las migrantes.13 El éxodo de hombres y mujeres en edad productiva o de familias completas, hace ver a sus comunidades desiertas, paisaje favorecido por la erosión de la tierra agrícola de milpas ausentes por la sequía crónica. Sin embargo, debajo de los calurosos días de su entorno tropical seco se planean y desarrollan las actividades económicas que dan vida a las relaciones intracomunitarias y familiares al nivel regional; algunas de ellas interfieren en las redes de intercambio y reciprocidad revitalizando la estructura laboral local, sobre todo en la generación del autoempleo femenino y empleos temporales.

Las estrategias femeninas para potenciar los recursos creados por la migración son múltiples y han sido exitosas en la medida que las alejan de la pobreza extrema y permiten garantizar viviendas más dignas y equipadas, así como un ahorro colectivo en las cajas solidarias del pueblo.14 Desde su percepción, las mujeres que no emigran consideran el autoempleo como una valiosa opción a los cambios familiares producto de la migración a fin de no depender en exclusiva de las divisas y asegurar su manutención frente a la falta del esposo o de los hijos e hijas ausentes. Revaloran sus habilidades para transitar de una actividad a otra como un medio para establecer su independencia al generar ingresos propios, gracias a los cuales “nada falta”.

En este caso se encuentran mujeres productoras y comerciantes de mercancías tradicionales: artesanía, pan y velas; se trata de madres con familiares emigrados que recurren al autoempleo diversificado a través de la creación del comercio pequeño. Estas mujeres además de sus prácticas productivas tradicionales,15 protagonizan el incremento del sector servicios en un medio rural al abrir empresas para el autoempleo familiar como en los giros de comida rápida. Desde hace no muchos años, en las calles y plazas de las comunidades se dispone de fondas improvisadas para vender comida a todas horas del día; antes era imposible imaginar el consumo que esto genera pues el dinero era muy escaso.

Algunas de estas mujeres son comerciantes itinerantes. Participan de la estructura regional comercial al seguir el ciclo festivo a lo largo del año. Los periodos de celebraciones patronales son ocasión también de un alto consumo o “derrama económica”, producto de la llegada de migrantes a la comunidad de origen. Además de retribuirse de la entrada de dólares, ellas han invertido en equipo industrial para facilitar su trabajo, como el caso de la elaboración de pan tradicional o, en ocasiones, la inversión en materias primas para la artesanía o la factura de velas. Durante el recorrido festivo regional se acompañan entre ellas junto con sus hijos pequeños; en muchos casos cuentan con la cooperación del esposo, sobre todo cuando todos lo hijos han emigrado. En ocasión de sus salidas a comerciar, los esposos muestran su confianza y se encargan de los quehaceres domésticos:

Como dice ella, trabajamos los rosquetes (pan tradicional). Ella es la que busca la vida y yo le ayudo. Y ya vio usted, más que nada, le horneo (el pan), yo saco horneando los rosquetes con la pala y ella se va a buscar la vida con la señora Ricarda... Así que, pues como dice ella, “aquí vamos” al paso de la vida. (Esposo de una artesana productora de pan)

Los esposos con experiencia migratoria han percibido cambios en los valores tradicionales de la masculinidad, pues ya no son campesinos ni proveedores únicos de la familia:

"Antes de irme, yo no podía cocinar, pero allá me fui a enseñar. Allá me lavaba yo mi ropa... como me acostumbraron como campesino... yo no podía lavar una camisa, ¡qué la lave una mujer! ¿No? Luego, ¿barrer y que le ayudara (a mi esposa) yo? ¡No! Pero ahora ya no. Luego llegando de Estados Unidos hice un cambio. Ahora mi esposa, se va (a vender el pan). Pero yo... aquí, trabajamos la hoja (pintura en papel amate) y yo limpio la casa, barro, trapeo y lavo la ropa."
— Esposo de una artesana productora de pan

Tal actitud es interpretada por las mujeres como un triunfo del esfuerzo de muchos años ahora traducido en su tranquilidad personal, afectiva y económica, frente a aquellas que “no tienen permiso para salir”. Los cambios de percepción en los valores masculinos y femeninos también son promovidos por las nuevas ocupaciones (diversificación laboral) surgida por la decadencia de la agricultura y la artesanía.

Otro tipo de negocios se relaciona con mujeres que han emigrado a Estados Unidos por convicción propia a buscar un capital para ahorrar, retornar y realizar sus proyectos económicos en su lugar de origen: poner un molino o una carnicería, comprarse un carro para servicio de transporte público, abrir una tienda de abarrotes o una tortillería. Resulta interesante ver cómo la elección del giro tiene que ver con la necesidad de hacer más cómoda la vida doméstica o desahogar trabajo en otras mujeres trabajadoras para que éstas puedan emplearse en actividades remuneradas como la artesanía.

En conjunto, tanto las mujeres que emigran como las que permanecen en las comunidades potencian los recursos propios y sus remesas para auto-emplearse en negocios de servicios e invertir en la industria de la construcción. Muchas veces, las mujeres presionan a sus hijos emigrados para construir su casa en el pueblo de origen, aunque no haya visos de su regreso. En esta negociación subyace la esperanza del retorno y otorga alguna tranquilidad emocional en tanto avanza la estructura de las viviendas. De esta forma, estas mismas mujeres se han convertido en grandes consumidoras de servicios en la construcción. Por otra parte, lo son también de maíz. La inexistencia de las siembras de este grano básico refiere a un desplazamiento de las culturas del autoconsumo, aunque esta tendencia no es definitiva ni tan marcada, todavía, por la presencia de huertos familiares y la cría de ganado en pequeño.

Conclusiones y sugerencias para políticas administrativas

Los empleos generados por ese “vacío laboral” dejado por el migrante en los ámbitos comunitarios y domésticos, así como el autoempleo generado, se inscriben en lo que se ha llamado sector informal16 y hoy es considerado parte de la economía informal17 mundial. Desde una perspectiva socioeconómica, el autoempleo de masas y la emigración internacional son vistos como estrategias de supervivencia frente al bajo o nulo crecimiento del empleo en la economía formal (Somavia 2003). Pensamos que el caso de las mujeres nahuas de la región del Alto Balsas refleja a cabalidad cómo ese fenómeno global afecta una región con economías campesinas erosionadas, pero no por ello decadentes ni “fantasmas” sino todo lo contrario. La dinámica de la economía local se sostiene del ingreso permanente de recursos del exterior, de las remesas nacionales e internacionales que circulan en todos los ámbitos de las relaciones sociales, económicas y rituales, acomodándose al sistema de intercambio y reciprocidad sin perder aun el sentido solidario.

Respecto a los efectos de las remesas en la región de estudio, se puede sostener que los beneficios multiplicadores se hacen visibles en el empleo remunerado en los sectores agrícola, construcción y servicios, donde la demanda de mano de obra es visible ante la ausencia de los familiares que en otros tiempos cubrían las tareas productivas, domésticas y comunitarias. Se trata de empleos informales con la lógica del sistema de intercambio y reciprocidad, sólo que ahora se hace visible como trabajo remunerado por jornal o peonaje para el que se prefiere “contratar” a una persona de la comunidad “que sea más pobre”. Es posible que este comportamiento social en el nivel micro responda a los efectos indirectos de la entrada de divisas en la región que, en un primer orden, repercute en la reducción de la proporción de la población pobre en un 2%.18

Aunque la salida económica por la generación de empleos dentro de la economía informal provee a las mujeres opciones para evitar caer en la pobreza extrema, por otra parte, tanto artesanos como artesanas y comerciantes que emigran y otros que ya no encuentran en esta práctica un recurso permanente, han desplazado sus habilidades tradicionales por nuevas prácticas productivas en detrimento de los conocimientos transmitidos por siglos.


Bibliografía

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NOTES

1 Remittances and Rural Development”. Discussion Paper, Latin American and the Caribbean Division. IAFD

2 MIF-IADB, 2003

3 Banco de Mexico, Reporte Annual, 2003

4 Zarate-Hoyos y Anderson (2005)

5 Federal Reserve Bank of Dallas (2004)

6 Durand, J, E. Parrado y D. Massey (1995) proven una lista extensive de estos estudios.

7 Durand, J y D. Massey (1992) revisaron varios de estos estudios.

8 Existe una discusión amplia sobre el concepto del desarrollo humano. Basta con decir que en este articulo el desarrollo humano es concebido como una visión del desarrollo mas allá de los aspectos materiales sin disminuir aquellos aspectos de reducción de la pobreza y el incremento en los estándares de vida. Para mayor discusión, véase los reportes del Desarrollo Humano de las Naciones Unidas desde 1990.

9 “Migrant Exodus Bleeds Mexico’s Heartland”, New York Times, Julio 17, 2001. Esta noción es muy difundida entre los medios de comunicación mexicanos.

10 La practica del tequio es una expresión de solidaridad comunitaria determinada por las costumbres étnicas de cada región. Las leyes comunitarias determinan si la practica puede ejercitarse pagando impuestos o también resuelve conflictos que emanan de su ejecución.

11 Secretariat of the Commission for Labor Cooperation (2003)

12 La tradición migratoria de los nahuas por lo menos desde los años cuarenta del siglo XX, logró consolidar amplias redes migratorias y asentamientos definitivos en ciudades capitales y centros turísticos en México producto del intenso comercio artesanal. En contraste, la migración internacional data de los años cincuenta y sesenta cuando nahuas varones de diversas comunidades se enrolaron en el Programa Bracero (1942-1964); estos desplazamientos no se convirtieron en una extensión de su práctica comercial. De cualquier modo, el principal motivo para la migración indígena es la búsqueda de empleos, su inserción labora se presenta en el sector de servicios y agroindustria; hoy los trabajadores internacionales nahuas se localizan en por lo menos dieciocho estados de la Unión Americana (García 2002).

13 Las remesas en efectivo en la región indígena de estudio tienen un comportamiento sostenido al nivel de las comunidades, aunque en el nivel familiar no son regulares ni en tiempo ni en contenido; éstas se combinan con ingresos y recursos locales para los gastos generales de un hogar: manutención, educación, vivienda y salud. También parece haber una complementariedad de las remesas en especie al contribuir con el equipamiento doméstico.

14 Uno de los hallazgos de esta investigación se concentra en la función comunitaria de las cajas de ahorro como un engranaje estratégico en la reproducción de la comunidad migrante y las posibilidades que ofrece para proveer de recursos líquidos para emergencia de manutención o salud e inversiones productivas a la población, en los fundamental mujeres.

15 El trabajo de campo reveló que los empleos generados y captados por las mujeres como trabajo asalariado o autoempleo se inscriben en por lo menos seis ramas en: sector agropecuario, silvicultura y pesca; industria manufacturera; comercio y restaurantes (fondas); transporte, almacenamiento y comunicaciones; servicios financieros, seguros y bienes muebles; servicios comunales, sociales y personales.

16 Diversas interpretaciones reconocen el autoempleo como una expresión del sector informal en los que se incluyen a los trabajadores por “cuenta propia”, “microempresas” o “trabajo doméstico” (Tokman, 2001:22). Como señalan algunos autores, el “sector informal” se identifica en determinadas ocupaciones: venta ambulante, servicio doméstico y pequeña producción familiar, tanto urbana como rural; otros lo definen por el nivel de renumeración en determinados ramos de actividad, asimilando la noción de informalidad a la de “pobreza” (Lazarte 2001:45). Aunque los estudios sobre la dinámica laboral privilegian los ámbitos urbanos, la lógica de este sector es semejante en los espacios rurales golpeados por la crisis del campo, donde la actividad agrícola pierde relevancia económica como generadora de ingreso y empleadora.

17 La economía informal se caracteriza “por su bajo nivel de calificación y de productividad, unos ingresos bajos o irregulares, largas horas de trabajo, unos lugares de trabajo pequeños o indefinibles, unas condiciones de trabajo insalubres e inseguras y la falta de acceso a la información, los mercados, los medios de financiación, la formación y la tecnología” (Somavia, 2003:33).

18 Al responder la pregunta sobre los efectos de las remesas sobre la pobreza -con base en el Censo General de Población y Vivienda del año 2000- el Banco Mundial aduce en su informe Migración y pobreza en los estados del sur de México que «en aquellos estados donde las remesas son más abultadas como Guerrero y Oaxaca, la proporción de habitantes pobres se reduce en 2 puntos porcentuales debido al ingreso que perciben por concepto de remesas». Pero la institución va más allá al concluir que «Si bien puede que esta cifra no parezca muy elevada, es similar al impacto de los programas gubernamentales como PROCAMPO y PROGRESA (según los datos del censo) y también es similar al potencial impacto de las aportaciones provistas a los municipios a través del Fondo de Infraestructura Social Municipal (FISM). Por lo tanto, para efectos de reducir la pobreza, las transferencias privadas a través de remesas son tan importantes como las públicas» (Banco Mundial, 2003:2).

 

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