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Maternidad Política en Polonia: La Emergencia del Movimiento para el Fondo de Pensiones de las Madres Solteras

Renata Hryciuk

traducción por Lilia Trápaga

 

Introducción

El término “maternidad política” se deriva del artículo escrito por Jennifer Schirmer sobre los movimientos de madres en América Latina. Dichos movimientos que valoran las cualidades maternales, surgieron por primera vez –como un fenómeno a gran escala- en el siglo diecinueve en Inglaterra, los Estados Unidos y más tarde en el Cercano Oriente y Asia. En el siglo veinte los movimientos sociales de madres se desarrollaron durante las fases tempranas del feminismo en el Occidente Anglo Americano y en Latinoamérica en la década de los 70’s y los 80’s, cuando se enfocaron en los aspectos de derechos humanos, consumismo y bienestar social. Actualmente, existen y son estudiados principalmente en las naciones post-coloniales y en las comunidades étnicas de migrantes.

Los movimientos sociales generalmente se desarrollan en respuesta a una crisis. Desde el 2003, Polonia ha sido testigo del surgimiento de un nuevo movimiento de bases: el de las Madres Solteras para el Fondo de Pensiones. La movilización masiva de mujeres fue el resultado de los cortes gubernamentales en los servicios estatales de bienestar social, de la reducción de la ayuda del gobierno en los rubros de educación y salud y por tanto, del aumento en el costo de la vida. La situación en Polonia refleja las tendencias políticas globales que imperan tanto en el Norte como en el Sur. Las políticas económicas neoliberales impuestas por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional a los países europeos post-comunistas así como las medidas de austeridad tomadas por el gobierno polaco para satisfacer los requerimientos de la Unión Europea, han afectado drásticamente a los padres solteros (en su vasta mayoría, mujeres) y a sus hijos y en consecuencia han aumentado la feminización de la pobreza.

La continua globalización de la cultura y de la economía ha significado que ciertas características de movimientos sociales se encuentren en diferentes partes del mundo, pero por supuesto hay algunos particulares de Polonia.  

El síndrome de la Súper Mujer. Al estilo polaco

En su análisis de un nuevo contrato de género en formación, Anna Titkow señala lo significativo de la “familia-matriarcal-nacional”, que es la naturaleza de la identidad de las mujeres polacas contemporáneas. La situación ha sido creada por varios elementos entrelazados. La historia y la cultura polacas produjeron un genotipo social de mujer que funcionaba en la esfera de ciertas actitudes y comportamientos. “Una súper-mujer” que debe enfrentar las más difíciles exigencias que le presenta la realidad social (incluyendo también los papeles generalmente asignados a los hombres) , una que tiene que subordinar sus propias ambiciones y planes a las necesidades de la colectividad en nombre del sacrificio por la Patria y la Familia, sin esperar ninguna otra recompensa que no sea simbólica. Al ser poseedora de estas cualidades vitales y patrióticas, la mujer polaca ha alcanzado un alto nivel de prestigio dentro de la familia y la sociedad.

Los años del sistema comunista en Polonia (1945-1989), marcaron un período muy importante en la conformación de la especificidad del prestigio social de las mujeres polacas. La masiva “activización profesional de las mujeres” tuvo lugar al término de la 2ª Guerra Mundial. La “activización” masiva pero en su mayoría forzada y basada principalmente en la ideología se dio básicamente sin que las mujeres mismas tomaran la iniciativa. Por lo general los bajos salarios hicieron que las ganancias de las mujeres fueran indispensables para el presupuesto familiar, y lo que es más, la presión para encontrar trabajo se ejerció sobre las mujeres de todas las clases sociales. Al añadir el trabajo profesional a la variedad de responsabilidades sociales de la mujer, se fortaleció el modelo existente basado en valores protectores y heroicos, sin que hubiera un cambio en la tradicional división de roles en la familia.

En el caso de Polonia, las mujeres no sintieron un dramático conflicto de roles por su actividad profesional y es por eso que no esperaban ninguna gratificación por la doble carga de trabajo. Los papeles profesionales sólo suplementaban el ya existente patrón en el que el heroísmo y el sacrificio eran elementos cruciales. Debido a esta situación, aunada a las difíciles condiciones de vida –los repetidos períodos de crisis económicas característicos de los “países socialistas”, se desarrolló en Polonia una forma de jefatura, específica del matriarcado. Este matriarcado incluye el cargar pesadas bolsas de red llenas de víveres, el padecer la falta de sueño, el estar terriblemente cansada pero, al mismo tiempo el tener la sensación justificada de ser una jefa de familia indispensable, que realiza deberes y tareas que serían de por sí, bastante carga para varias personas.

El éxito de esta jefatura, apoyado por el componente plebeyo del síndrome de la “Madre Polaca”, legitima el sentimiento de dominación y de autoridad de las mujeres en la familia. No obstante, estas gratificaciones símbólicas y emocionales han empañado la realidad social y sentado las bases para la opinión de que hay asuntos mucho más importantes que los problemas de las mujeres mismas: una opinión expresada en una encuesta reciente ¡por el 70% de las mujeres! Además, las mujeres polacas se transformaron durante este período en un grupo altamente homogéneo, definido principalmente por los roles de madre y esposa, debido por un lado a las acciones del Estado Comunista que propagaba vigorosamente el mito de la igualdad de género, y a la iglesia Católica que promovía las ideas tradicionales sobre las funciones sociales de hombres y mujeres. Más aún, la gratificación ligada a la “directiva matriarcal” y el fuerte ideal de la “Madre Polaca” pueden haber impedido la creación de la conciencia del grupo de intereses de las mujeres.

De ahí que el período del gobierno comunista en Polonia, sea visto por muchas catedráticas feministas como una de las oportunidades perdidas para las mujeres, dado que no añadió ningún elemento nuevo de poder a la imagen cultural impuesta a la mujer.

“La Contraofensiva...

...de la revolución democrática ” de 1989 implementó el cambió de los sistemas político y económico en Polonia y marcó el principio de una sorprendente transformación de las normas, los modelos a seguir, las necesidades y los patrones de comportamiento social. Creó nuevas circunstancias socio-políticas y económicas para las mujeres polacas. Sufrieron grandes derrotas en las elecciones, llevadas a cabo sin control (y sin su participación) y el desempleo femenino aumentó rápidamente, El Estado retiró su apoyo para la atención de los partos, los servicios médicos y las oportunidades educativas, todo esto en pocos años y todo en nombre de la transición a la democracia y la economía de mercado. Las mujeres polacas fueron las principales víctimas del progreso que asistió a la caída del comunismo.

La democratización en Polonia ha tenido lugar paralelamente a una renovación de las ideologías nacionalistas, las cuales han afectado de una manera particular y negativa a las mujeres. Según la lógica del nacionalismo, las mujeres –responsables de la reproducción física y simbólica de la nación- son consideradas los recipientes de la integridad moral, la supervivencia y la coherencia de la nación. Así, el ideal de “mujer -igual a madre” se convirtió en la imagen más importante para definir el lugar de las mujeres dentro de la familia y la sociedad.

Para describir en forma acertada la situación de las mujeres después de 1989, las estudiosas feministas polacas utilizan la noción de la contraofensiva en su acepción local específica y no como una reacción a los “logros del feminismo” como fue el caso de los Estados Unidos sino más bien como una reacción de los hombres hacia el lugar que ocupaban las mujeres en la sociedad. Existen dos áreas de la vida social que han sido fuertemente atacadas: la participación de las mujeres en el mercado laboral y sus derechos reproductivos. El crónico desempleo femenino y la legislación sobre la restricción del aborto, al lado del continuo impacto de la ultra- conservadora Iglesia Católica Polaca, que subordinaba por completo a las mujeres y las regresaba al modelo tradicional de sociedad, fueron el principal blanco de la contraofensiva.

Sin embargo, los resultados de estos ataques han sido desproporcionadamente débiles en comparación con el carácter masivo y la intensidad de las actividades políticas emprendidas en contra de los intereses de las mujeres. Es difícil imaginar que las mujeres polacas estén dispuestas a aceptar la doble o triple carga de cumplir con el papel de una súper mujer/ súper madre/ súper jefa de asuntos familiares, en el cambiante entorno social del siglo XXI. Se puede observar una cierta resistencia mental de las mujeres en los períodos de transición y el creciente igualitarismo del contexto político y social. Además, los elementos de individualismo que comenzaron a darse en la vida social gracias a la transición de sistemas políticos, afectaron también a las mujeres. De ahí que el punto medio parezca ser una opción para el futuro: un largo proceso de ampliación de la identidad de las mujeres polacas a través de nuevos elementos. Uno de los mecanismos de este proceso debería ser la toma de conciencia de las oportunidades que existen para articular los intereses y las necesidades de las mujeres y, en consecuencia, el desarrollo de su sentido de poder.  

”La Madre Polaca” ¿se va a la huelga?  

La movilización espontánea de las madres solteras comenzó en el otoño del 2002 cuando algunas de ellas se enteraron por los diarios locales, de los planes del gobierno para cerrar el Fondo de Pensiones.

La cuna de este movimiento de bases fue Tarnów, una ciudad al sur de Polonia, región con un elevado índice de desempleo femenino. La acción en defensa del Fondo de Pensiones fue iniciada por un grupo de madres solteras profesionistas, en su mayoría maestras. Cuando los medios de comunicación se interesaron en el asunto, el movimiento empezó a extenderse rápidamente por toda Polonia. Más de 60 asociaciones diferentes y grupos de apoyo han surgido- la mayor parte de ellos en el sur y el este del país. “Madres que luchan”, “Los Niños del Fondo de Pensiones”, “La Comunidad de Madres Solteras”, “Asociación por los Derechos de Padres Solteros”, “Madres Solteras Autosuficientes” y muchos otros grupos de mujeres con diferentes antecedentes y experiencias de vida: maestras, secretarias, empleadas, vendedoras, desempleadas, jóvenes y maduras.

Se estima que 200 000 de 300 000 padres solteros (más de 90% de los cuales son madres solteras) están en contacto a través de diferentes grupos de apoyo y asociaciones. Las “Madres Solteras Autosuficientes” tienen su página web: www.samodzielnematki.com.pl cuyas visitas aumentan día con día.

Desde el principio de la movilización, las madres solteras han estado protestando en contra de los cambios en el sistema de los servicios familiares y de la liquidación del Fondo, enviando cartas de protesta y correos electrónicos al Ministerio Público, al Presidente Kwaśniewski, al Vocero de los Derechos Humanos, al Vocero de los Derechos de los Niños y al Ministro Plenipotenciario de la Igualdad de Género. También han lanzado campañas informativas a través de los medios así como en sus vecindarios, escuelas e iglesias, colgando carteles con el lema: “¡Alimenciary, que no te avergüence luchar!” Sus esfuerzos en el otoño del 2003 apenas tuvieron respuesta de los políticos y las autoridades, por lo tanto, las madres solteras decidieron tomar las calles. Desde entonces, han estado organizando manifestaciones, marchas y brigadas de vigilancia tanto en sus pueblos de origen como en la capital enfrente de la Sede del Parlamento. En diciembre del 2003, las madres solteras llegaron a Varsovia con una carta de protesta firmada por ¡300, 000 ciudadanos! Pero el Presidente Kwaśniewski ya había tomado la decisión y firmó la nueva acta gubernamental “reformando”el sistema polaco de pensiones.

El Fondo de Pensiones se creó en 1974. Su objetivo era proveer a las madres solteras con los beneficios de la pensión en caso de que fuera imposible obtenerla del padre del /los hijo(s). El dinero pagado por el Fondo de Pensiones fue considerado como una forma de crédito que le sería cobrado al padre.

Según el Reporte sobre el Mercado de Trabajo y la Seguridad Social del 2003, publicado por el Ministerio de Economía, Trabajo y Política Social de Polonia, durante 5 años entre 1998 y 2002, el número de personas que recibieron beneficios del Fondo de Pensiones se elevó a cerca de 100,000 personas. El reporte dice que: “el aumento se debe al creciente número de órdenes de la Corte, que dictaminan el derecho a la pensión y a un bajo grado de efectividad en su puesta en vigor. Esto ocasiona frecuentes peticiones al Fondo de Pensiones para que provea el beneficio de la pensión”

El sistema era eficiente y en los 80’s el retiro de las deudas de las pensiones estaba llegando al 90%. La situación cambió en los 90’s durante el período de la transformación del sistema que se vio acompañada por un elevado desempleo y por el surgimiento de un mercado ilegal de trabajo denominado “la dimensión desconocida”. Por otro lado, los cobradores de las deudas habían estado renuentes a cumplir con su deber profesional y a ejecutar las deudas por pensiones por no ser lo suficientemente lucrativas. El consenso social sobre la ineficiencia de su trabajo es tan sólo otro síntoma de la actitud del Estado Polaco hacia los padres solteros.

El Fondo de Pensiones dejó de existir el 1° de mayo del 2004, dejando a las madres solteras sin ningún apoyo. Irónicamente, el mismo día, Polonia se convirtió en miembro de la Unión Europea. El recorte de los beneficios de las pensiones formó parte de los recortes presupuestales que se hicieron para satisfacer los requerimientos de los E.E.U.U. De acuerdo a las nuevas regulaciones, los padres solteros tendrían derecho a obtener un beneficio social de 170 PLN (50USD) por hijo a menos que el ingreso de la familia no fuera mayor a 504 PLN (165 USD) por persona al mes. La suma de todos los beneficios no puede sobrepasar los 510 PLN ¡aunque haya 6 niños en la familia! Los hijos mayores de 21años no tienen derecho a recibir estos beneficios aunque todavía estén estudiando. De esta manera, las madres solteras se ven desanimadas a tomar cualquier tipo de trabajo extra. La calidad de vida de miles de familias se deteriora pues los derechos de pensión ordenados por la Corte son generalmente mucho más altos. Dado esto, en vez de crear un sistema eficiente para la ejecución de las pensiones, que es el deber del Estado, se introduce uno nuevo defectuoso. Un sistema que discrimina a las familias de padres solteros, contribuye a un mayor deterioro de su nivel de vida e impide a la vez, que los padres asuman la responsabilidad de sus hijos y participen activamente en la crianza de éstos. Además de esto, anima a las parejas de casados a considerar la separación o el divorcio para obtener una fuente adicional de ingresos del Estado. Por lo tanto, la nueva acta ha sido considerada anticonstitucional por El Tribunal Constitucional de Polonia.

El Estado sacrifica el bienestar de la familia en aras de la sociedad. Lo que es más, decide sobre el estado civil de las mujeres, rehusándoles los beneficios a aquéllas que se vuelven a casar. En consecuencia , ha habido un aumento en avalancha del número de separaciones (300%) y de divorcios (150%) y el número de padres solteros ha aumentado de 150,000 en 2003 a ¡1,000,000 en 2005!

En 2004, una organización de base de mujeres se expandió considerablemente a nivel nacional. Las madres solteras en colaboración con el Vocero para los Derechos de los Niños prepararon un proyecto civil sobre el acta para establecer El Fondo Comunal de Pensiones. Las nuevas regulaciones que operaban a nivel comunitario se crearon para ayudar a ejecutar las deudas por pensiones. Se introdujo la cooperación entre las autoridades comunales, los cobradores de deudas y las directivas locales de ingresos para hacer eficiente el cumplimiento de las pensiones. También se promueve la corresponsabilidad de los padres en el destino de sus hijos. El proyecto impone el mejoramiento del trabajo los cobradores de deudas y el que se les haga justicia a aquéllos que retardan el proceso de ejecución cuyo resultado será el beneficiar al sistema polaco de bienestar social.

Alimenciary (como los medios polacos llaman a las Madres Solteras) sometió al Parlamento el proyecto firmado por más de 300,000 personas que lo apoyan en septiembre del 2004. Los líderes del movimiento se quejan de la indiferencia por parte de los políticos y de las autoridades, el sentimiento de desilusión prevalece en las entrevistas de prensa. El enojo y la frustración entre las madres solteras surgió cuando el edicto del gobierno “Sobre la Puesta en Vigor de las Pensiones” fue aceptado en su lugar. Regulación que, en su opinión, no contribuirá a mejorar la situación de los padres solteros. Los deudores de pensiones seguirán evitando la responsabilidad del bienestar de sus hijos. Debido a la atmósfera social en torno a las madres solteras, la doble moral y a la falsa “solidaridad masculina” de los jueces, cobradores de deudas y deudores de pensiones.

Esta situación es común ya que todavía existe una fuerte convicción entre los jueces y cobradores de deudas (en su mayoría hombres) de que el evitar el pago de pensión no es un delito serio, y a que un hombre que es sentenciado por tal razón, pierde prestigio social y puede tener problemas para encontrar trabajo.

¿ Hacia dónde se dirige el movimiento de las Madres Solteras?

La filosofía pública dominante del neoliberalismo confía en que las mujeres sigan proporcionando los servicios de reproducción social a bajo costo para el Estado, mientras éste abandona muchas áreas de la provisión de seguridad social.

La privatización y la reducción del gasto público han tenido repercusiones tanto en las actividades domésticas y generadoras de ingreso de las mujeres polacas, como en su estatus civil. Las consecuencias han implicado el que las mujeres se hayan hecho cargo de algunas de las tareas de prestación de servicios sociales y que hayan tomado trabajos extras, a menudo en la “dimensión desconocida”. La filosofía tras las políticas neoliberales es el deslindar al estado de toda responsabilidad por la supervivencia y transferirla al individuo y a la familia.

El gobierno polaco pone la responsabilidad de la supervivencia de la familia en manos de las madres solteras, muchas de ellas desempleadas. Según Alimenciary, nuestros políticos han estado ya sea ridiculizando o bien, ignorando el movimiento. Habiendo perdido en el Parlamento, la mayoría de las activistas expresan un profundo descontento y desilusión. Como lo afirmó en una entrevista de prensa Renata Iwaniec, una de las líderes: Queríamos ser independientes. Creíamos firmemente en el poder de la protesta civil, en los principios de la sociedad civil. Ahora, hemos decidido buscar aliados en los partidos políticos, especialmente en aquéllos que están a la derecha de la escena política. Apoyaremos al partido que se interese por nuestro proyecto. Ahora sabemos que necesitamos apoyo político, y que las iniciativas civiles ¡no significan nada!

En el 2001, Anna Titkow especulaba: A medida que nos adentramos en el siglo XXI, las discusiones sobre el uso de”La Madre Católica Polaca” pueden acelerar la emergencia de la toma de conciencia del grupo de mujeres. Habiendo analizado la emergencia de la organización de base de “las Madres Solteras”, me parece que esas expectativas todavía no se han vuelto realidad y que la movilización de las mujeres no está siguiendo con exactitud la dirección que esperaban las feministas polacas.

Las mujeres participan en movimientos sociales para defender y promover sus intereses prácticos. Éstos reflejan la interpretación de su género en una sociedad que, para las mujeres polacas, todavía privilegia la identificación con la maternidad.

En nuestro país persiste la imagen de la maternidad idealizada. A las mujeres todavía se les conmina a negar sus propios intereses y a concentrarse en las necesidades de sus hijos y, el ser capaces de proveer a los hijos en el aspecto material, se ve como un signo de que se es una buena madre.

A diferencia de la situación en Latinoamérica, en donde el poder de los “grupos de madres” surge de la habilidad para echar mano de la imaginería femenina del Catolicismo en contra del Estado, evocando la imagen de la madre sufrida y abnegada, las “Madres Solteras” polacas recurren a los derechos civiles y al principio constitucional de la protección de la familia. Alimenciary, en su calidad de madres ciudadanas, ha estado intentando cambiar la ley discriminatoria, sin usar la noción esencial del ser mujer y sin denominarse feministas. Sin embargo, desde el comienzo de su protesta, han estado recibiendo el apoyo de diversas organizaciones feministas de toda Polonia.

La maternidad política en una nación-estado post-comunista, tiene que ser entendida como el proceso de descubrimiento de una experiencia colectiva de mujeres. La experiencia colectiva de las madres solteras ha sido el punto de movilización más importante para Alimenciary, pero debe enfatizarse que, más que en la esfera política, ellas han canalizado sus acciones y protestas como parte de la sociedad civil. Las madres solteras no se involucraron para hacer una declaración política, sino para llevar a cabo los deberes que tradicionalmente se les asignaban. Y el papel de mujer como jefa de la casa, se ubica en primer término.

La participación política de “Las Madres Solteras” ha sido ignorada ya que se le interpretó con un sentido social y no tanto político, pero ahora que se acerca el tiempo de elecciones (general y presidencial) podemos observar los intentos para cooptar este movimiento de bases. Y según sus líderes -desilusionadas por el resultado de sus acciones hasta ahora- hay cierta voluntad por parte de Alimenciary de unirse en una coalición política más amplia.

Las organizaciones de protesta popular como “Las Madres Solteras” enaltecen a las mujeres como actores políticos y las nuevas exigencias políticas que ellas plantean. La participación política en movimientos sociales les proporciona a las mujeres una educación política y un sentido de poder. La consecuencia más importante de esto es el desarrollo de la ciudadanía, que es más incluyente en la experiencia de las mujeres y un reto para la relación entre los géneros.

Las integrantes del “Fondo para la Pensión de las Madres Solteras” parecen estar ahora en la encrucijada política. Como las mujeres usan los recursos de que disponen para ampliar sus objetivos- en algunos momentos se pliegan a las normas sociales y en otros las subvierten-, existe entonces la probabilidad de muchos escenarios políticos en el futuro. Como señala Nikki Craske: “Aunque la maternidad puede apuntalar ciertas formas de acción política femenina, no hay una relación directa entre maternidad y agendas, acciones o ideologías políticas particulares: la maternidad no determina el interés de las mujeres en los discursos políticos tradicionales tales como los de izquierda, de derecha, progresistas o reaccionarios. Lo que es más, todos los partidos y regímenes, de cualquier tinte político, han enarbolado la idealización de la maternidad”.

 

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