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indice de las ponencias de 2005

La Educación Ambiental : Participación Social Organizada

Shafia Súcar Súcar
Universidad de Guanajuato, México

Hace aproximadamente 5 años inicié mi participación en los consejos consultivos ambientales, tanto en el consejo estatal, como en el consejo regional, convocado por la Semarnat.

En el caso del consejo estatal, este fue integrado por el Instituto de Ecología del Estado de Guanajuato (IEG), a través de una convocatoria abierta, la cual en el momento de la elección no fue completamente respetada, formándose un consejo con el doble de los participantes de los que estaba previsto, lo cual provocó problemas más adelante cuando el consejo se instaló formalmente.

En el inicio parecía que el IEG estaba genuinamente interesado en la conformación de este consejo consultivo, que habría de opinar y aconsejar al mismo en materia de medio ambiente en el ámbito estatal, participando así en la toma de decisiones, y en consecuencia, en las políticas públicas ambientales del estado de Guanajuato.

Asimismo, parecía que los consejeros y consejeras tenían un genuino interés en participar de manera activa y coordinada con el gobierno, en una mejor gestión de las actividades humanas que influyen en el medio ambiente, de manera informada y organizada, con un objetivo común, el de una mejor calidad de vida, acompañada del respeto y cuidado del ambiente.

Lamentablemente, ninguna de las partes cumplió sus compromisos. Por una parte, el IEG mostró con, el paso del tiempo, que la conformación del consejo había sido una mera simulación, y dificultó progresivamente el trabajo del consejo. Por su parte, el consejo, conformado por una gran mayoría de hombres, mostró, en su gran mayoría, que su interés era el del beneficio personal, e hizo pocos esfuerzos por informarse, organizarse e insistir ante el gobierno en la conveniencia de la participación ciudadana. Cabe señalar, sin embargo, que algunos consejeros y consejeras si hicieron un esfuerzo genuino por mantener la labor del consejo y por no mezclar ésta con los aspectos económicos, que eran el único móvil para muchos consejeros, hasta que en el cambio de dirección del IEG, hace aproximadamente 2 años, no nos quedó más remedio que darnos por vencidos, muy a nuestro pesar, y habiendo llegado hasta el gobernador del estado de Guanajuato, con el fin de que el trabajo del consejo se respetara y fortaleciera.

Es importante resaltar que en la conformación de este consejo no se cuido el equilibrio de género, y las únicas consejeras titulares de un grupo de más de 30 personas, éramos una consejera y yo misma.

De esta forma podemos llegar a 2 conclusiones principales:

  • Que la participación de la sociedad en la toma de decisiones en materia de medio ambiente a nivel estatal, de manera informada y organizada, favorecerá con toda certeza una mejor labor por parte del IEG, en la solución de la compleja problemática ambiental del estado (agua, suelo, aire, bosques, educación…)y en la prevención del impacto negativo de las actividades humanas sobre el medio ambiente.
  • Asimismo, que la educación ambiental, como elemento fundamental de la educación, es esencial para que los ciudadanos y ciudadanas estén preparados para participar de manera activa, corresponsable, informada y permanente, de manera coordinada con el gobierno, en la construcción de las soluciones a la problemática ambiental, y que esta educación ambiental es aun muy insuficiente en nuestro estado.

Por otro lado, el Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable (CCDS), convocado por la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat, a nivel federal, comprende 5 consejos regionales y uno nacional. Guanajuato forma parte del consejo de la Región Centro Occidente, formado por 9 estados. Cada estado cuenta con 12 consejeros, 6 titulares y 6 suplentes, representando a los 6 sectores que determina el acuerdo de creación de este consejo, de 1995, siendo entonces Secretaria de Medio Ambiente la Maestra Julia Carabias, quien creyó en la participación de la sociedad para una mejor gestión en materia ambiental. Estos 6 sectores son: el académico, el de las OSC’s, el social, el empresarial, el gubernamental y el legislativo.

En 2002 tuve la oportunidad de integrarme a este consejo por el estado de Guanajuato, representando al sector académico. La participación en este consejo ha sido para mí una maravillosa experiencia, de enorme crecimiento.

Los factores que han permitido que este consejo siga funcionando, a pesar de la inestabilidad en el gobierno federal y los frecuentes cambios de funcionarios, de políticas y de prioridades, pues estamos estrenando el 3er. Secretario de Medio Ambiente en un periodo de casi 5 años, son:

  • La experiencia de ahora 10 años, del propio gobierno, de las personas que han pasado por el consejo, y de las que seguimos en él, y
  • La organización, reglamentos, mecanismos de trabajo y funcionamiento, compartidos por el PNUD, el gobierno federal y los propios consejeros y consejeras.

Es importante señalar que este CCDS es de los pocos consejos ambientales que sobreviven a nivel mundial.

Logros del CCDS entre 1995 y 2005

  • Experiencia ganada, capitalizada y compartida, es decir, el aprendizaje de lo que significa la participación social, de su importancia, de sus beneficios.
  • El conocimiento de las condiciones, es decir, el nivel de compromiso para el respeto y cuidado del medio ambiente, compartido con el resto de la sociedad, por el bien común y la calidad de vida. Así mismo, la capacidad de trabajo en equipo, en equipos multidisciplinarios, multisectoriales, con visiones diferentes y con problemáticas diferentes. Ello requiere de respeto, tolerancia, confianza, capacidad de organización y perseverancia, entre otras condiciones.
  • Un logro más es el impacto en las políticas públicas ambientales. Este impacto ha tenido sus limitaciones, sin embargo hemos podido constatar resultados en el corto, mediano y largo plazos, sobre todo en los dos últimos.
  • Asimismo, se ha trabajado por la continuidad de los consejos. Los libros blancos (primera y segunda generaciones) son una prueba de ello, así como la renovación de los CCDS cada 3 años, a través de una convocatoria abierta que pretende ser totalmente democrática, fomentando así la participación de todos los sectores mencionados (excepto del gubernamental y del legislativo, pues en esos casos los consejeros y consejeras son designados).

Cabe señalar que el CCDS dirige sus funciones fundamentales a través del trabajo en Comisiones Técnicas (CT), siendo una de ellas, en todas las regiones y en el CCNDS, la CT de Educación Ambiental. Y este trabajo realizado a través de las CT nos ha permitido constatar que la Educación Ambiental es un elemento transversal de todos las cuestiones ambientales.

La CT de Educación Ambiental en la Región Centro Occidente ha contribuido en la toma de decisiones a nivel federal a través del CECADESU principalmente, considerando las limitaciones de la Semarnat y del propio CECADESU.

Es posible resaltar nuevamente que la Educación Ambiental ha sido un elemento fundamental para la participación ciudadana efectiva, como lo ha demostrado el CCDS a lo largo de 10 años.

Algunas Conclusiones

El gobierno y la sociedad deben reconocer la importancia de la participación social organizada, deben favorecerla, impulsarla y hacerla realidad.

La sociedad tiene un importante papel que jugar en este sentido, pues ya no es posible dejar esta decisión exclusivamente en manos del gobierno. La sociedad debe madurar para lograr una participación real y efectiva, asumiendo su responsabilidad en la toma de decisiones.

Las mujeres tenemos un papel particularmente importante en este sentido, buscando un equilibrio en la conformación de los consejos, así como de las instancias gubernamentales encargados de la gestión ambiental, y de la educación y capacitación ambientales, lo cual redundaría en la toma de decisiones más equilibrada y armónica con el medio ambiente.

Quiero aprovechar esta oportunidad para compartir con ustedes lo que para mi ha representado formar parte de estos consejos.

El descubrimiento de la enorme variedad de visiones, de necesidades, de compromisos, e incluso de respeto, en torno a un mismo tema que es el medio ambiente. Ello significa que hay toda clase de ambientalistas, desde los más “superficiales o simplistas” hasta los más “radicales”, y para lograr la participación social tenemos que trabajar con esta gran variedad de ciudadanos, con los que no siempre estamos de acuerdo.

  • He comprendido también que creer en la necesidad de la participación social para la toma de decisiones y para el logro de mejores políticas públicas en materia de medio ambiente es fundamental para hacer este esfuerzo, para crear en nosotros el compromiso que va más allá del bienestar propio, y que nos permite creer en la posibilidad de un proyecto de nación, por una mejor calidad de vida, basada más en el “bien ser” que en el crecimiento económico.
  • Finalmente, he comprendido que la Educación Ambiental es efectivamente un elemento fundamental para la participación social efectiva. Una sociedad desinformada o mal informada de la complejidad de la problemática ambiental, problemática que abarca las dimensiones social, ecológica y económica, difícilmente puede sentir en su interior la necesidad de este compromiso, del involucramiento real que necesitamos de cada ciudadano y ciudadana. Y, por lo tanto, estos ciudadanos y ciudadanas difícilmente se verán reflejados, o tomados en cuenta, en la toma de decisiones de los gobiernos, que obviamente nos afectan a todos, en nuestras relaciones sociales y en las relaciones entre la sociedad y la naturaleza.

 

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