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(BORRADOR para “Otro mundo es necesario”. Por favor no lo distribuya. Se solicitan comentarios)

El Foro Social Mundial en una encrucijada en Caracas:
¿La quinta internacional o la economía solidaria

Escrito por Betsy Bowman y Bob Stone

Traducido por Mara Tubert

Habíamos estado en el Foro Social Europeo en Florencia en 2002, primer foro social regional. Nuestro primer Foro Social Mundial era el 6º que se había llevado a cabo anualmente y que se había realizado del 24-29 de enero en Caracas, Venezuela. Se sentía como algo muy parecido al auto generado Woodstock, a un centro de acción global, a un taller de economía solidaria y a una universidad a gran escala durante cinco días. Todo era muy estimulante. Nos abrimos paso en muchos cuartos congestionados, algunos tranquilizados por la presencia de los académicos y otros agitados por los activistas. Las delegaciones más grandes provenían de Venezuela, Brasil y Colombia, aunque todo era muy global. Un escritor optimista llama a los foros el “parlamento mundial en el exilio”. Todos los Foros Sociales Mundiales (FSMs) han debatido sobre qué son y hacia dónde se dirigen. Pero en Caracas este “movimiento de movimientos” nos pareció estar enfrentando opciones extremas a preciso muy altos. Evocamos este joven, pero masivo, movimiento, revisamos el debate y proponemos un camino.

Una breve historia de los foros nos proporcionará el contexto necesario.

Todo comenzó en febrero de 2000, cuando los oponentes franceses y brasiñelos de las políticas de libre mercado de la globalización neoliberal se reunieron en Paris. Una serie de confrontaciones inspiradas por los “encuentros” Zapatistas en Chiapas en 1996 y en España en 1997 habían culminado en el otoño anterior en la gran protesta de 1999 en Seattle en contra de la Organización Mundial del Comercio. Con 30,000 participantes, había atraído la atención de todo el mundo hacia nuevo movimiento en contra de la globalización. En París, la tarea era la de mantener el impulso que ya se tenía. La idea nación en enero de 2001 durante un foro social que se oponía al Foro Económico Mundial anual en Davos, Suiza, donde los banqueros y los políticos determinaron la política económica global. Conforme la década del Reagan y Tatcher comenzó en 1980, el institucionalismo económico cambió del Keynesianismo a una renovada esperanza Smithiniana o de un capitalismo neoliberal en los mercados. “No hay alternativa” era el mantra de Thatcher. En la práctica esto había significado: privatizar los bienes públicos, detener el gasto social y regular los tratados de “libre comercio” favoreciendo a las trasnacionales. De esta manera, la reunión en París necesitaba exponer con urgencia una alternativa en la que se pudiera trabajar. Puerto Alegre, Brasil, cuna del “presupuesto participativo”, fue la escogida. El eslogan debía ser “Otro mundo es posible”. Su verdad es que se podía ver en la “economía solidaria” de Puerto Alegre. Había nacido un movimiento.

El presupuesto participativo es simpel: un ciudadano de una ciudad y no tan sólo sus políticos, ayudan a destinar sus gastos de capital por vecindario. Todos los grupos cívicos pueden mandar representantes a las reuniones regulares para priorizar el gasto en la construcción o mejoramiento de las calles, la educación o lo que sea necesario. La “meta” del sistema, aparte de las intenciones humanas, es la acumulación de capital. En la medida en que la meta de las alternativas sea determinada por una decisión humana conjunta, esta meta no puede ser la acumulación de capital. De este modo, como con el presupuesto participativ0o, las formas económicas “alternas” involucran un control democrático y local de la vida económica para alcanzar sus necesidades. Un ejemplo de esto incluye a las cooperativas de productores o consumidores, a las uniones de crédito o a medios de comunicación alternos.

Tales asociaciones voluntarias y su propiedad social , no se trata de la propiedad individual o pública, por lo tanto manifiestan una capacidad por mucho tiempo escondida de alcanzar a cubrir las necesidades y de construir comunidades, con frecuencia sin pasar a través de la forma de artículo de consumo. Ellas prueban que los gobiernos y los mercados no son las únicas formas de realizar esos bienes. Las multinacionales succionan el valor que las comunidades crean, cuando los simples ciudadanos inventan las prácticas económicas populares. Dichas prácticas no tan sólo son revolucionarias, sino que funcionan. La innovación en Puerto Alergre ha generado: una transparencia fiscal, excedentes en el presupuesto regulares, el surgimiento de numerosas cooperativas exitosas, la designación de la UNESCO como una ciudad modelo y la imitación de ciudades de Canadá, Escocia y otros lugares en más o menos 200 ciudades brasileñas. La opción para el FSM que nosotros proponemos involucra la reconexión de esas raíces con la economía solidaria.

Todos los foros mundiales hasta el 2006, excepto el que se llevó a cabo en Mumbai, India, se han realizado en Puerto Alegre. Los líderes del 2005, buscando una mayor inclusividad, organizaron un foro “policéntrico” en el 2006. El primer “centro” de este tipo iba a estar en Bamako, Mali, del 19-23 de enero, después en Caracas del 24-29 y luego en Karachi, Pakistán del 24-29 de marzo. Atrayendo a 10,000, 70,000 y 30,000 participantes respectivamente, el total de este año apenas igualó a los 100,000 de cada uno de los últimos cuatro foros. De manera significativa, el foro del 2007 se llevará a cabo en Nairobi, Kenya, el primer FSM que se llevará a cabo en un solo lugar de África. En una encuesta informal que se le realizó a los participantes de los primeros dos foros, les preguntamos cuál era el adversario de los foros. Las respuestas más comunes fueron la “globalización” y la “globalización de las empresas”. En el 2002 en Florencia lo más mencionado fue el “capitalismo”. Esta radicalización también se expresa en las nuevas alianzas del primer mundo con el tercer mundo y del norte con el sur, en contra del mismo sistema que han formado.

Se comenzaron los foros gracias a los movimientos sociales como distintos de los partidos políticos. Las reuniones iniciales en París comenzaron con Bernard Cassen de la ATTAC y los brasileños Oded Grajew y Chico Whitaker. En Francia, la Asociación para la tasación de las transacciones y por la ayuda de los ciudadanos (Association pour la Taxation des Transactions pour l'Aide aux Citoyens) defiende, entre otras reformas, la tasación en todas las transferencias de capital internacional. Un temprano foro iniciador en Brasil fue el MST (el movimiento de los trabajadores rurales sin tierra). El MST es independiente del gobierno y de las ONGs, y ayuda a los campesinos pobres para ocupar la tierra sin usar para establecer cooperativas para la producción autónoma. Dichos movimientos, no partidos, todavía controlan el FSM. Cientos de ellos animan los foros defendiendo a: las mujeres, los trabajadores, la paz, los desempleados, los indígenas, las selvas tropicales, la biodiversidad, los inmigrantes, los medios de comunicación alternativos, el acceso al agua y comida y, por supuesto, a la economía solidaria.

La “economía solidaria” no sólo nombra al presupuesto participativo, sino a cualquier actividad económica que democratice las economías, subordinando las ganancias a fines humanos; ésta incluye a la solidaridad local y redes de ayuda mutua, a las cooperativas productoras, compradoras y vendedoras, al consumo ético, al comercio justo, a las monedas circulantes locales y sociales y a las redes de trueques, a las cooperativas de crédito y micro financiamiento y a los jardines y restaurantes comunitarios. En 2004 Venezuela inauguró un Ministerio de la Economía Popular a nivel del ejecutivo, y Brasil y Colombia tienen autoridades nacionales encargadas de ayudar en la economía solidaria. Las formas organizacionales de la economía solidaria que se analizan con frecuencia en el FSM incluyen: cuerpos de intercooperación de la economía solidaria a niveles nacional, regional y global; grupos cívicos y municipales para el desarrollo democrático; y la investigación y grupos defensores. Los socialistas y anarquistas debaten en el FSM, pero éste por sí sólo es independiente de todos los gobiernos, partidos políticos e ideologías (vea el sito web del FSM en www.forumsocialmundial.org.br. Durante su surgimiento en 2001, esta independencia se englobó en la cláusula central 6 de la Carta de principios: “Las reuniones del Foro Social Mundial no tienen un carácter deliberativo. O sea, nadie estará autorizado a manifestar, en nombre del Foro y en cualquiera de sus encuentros, posiciones que fueran atribuidas a todos sus participantes. Los participantes no deben ser llamados a tomar decisiones, por voto o aclamación - como conjunto de participantes del Foro - sobre declaraciones o propuestas de acción que incluyan a todos o a su mayoría y que se propongan a ser decisiones del Foro como tal.” Esta declaración que parece no ser controversial fue cada vez más controversial.

Algunas veces se critica al consejo internacional que dirige los foros por la falta de transparencia en sus decisiones, pero está abierto a todos. Un participante regular, Alexadr Buzgalin, un economista de la Universidad de Moscú, nos dijo que los miembros del consejo deben dejar su posición partidista en la puerta. Como resultado de ello, aún cuando pertenezcan a un partido, el enfoque está tan sólo en lo que es mejor para el FSM. Buzgalin informa que esto se experimenta de manera uniforme como una liberación y que no se descarta a la ligera. Ya puetos entre paréntesis los lazos de los miembros del consejo con los partidos basados en la nación, es más sencillo poder pensar de manera global en una manera novedosa.

Las opciones debatidas

Los expertos dijeron que el foro de Caracas fue casi como una gran fiesta en lo que respecta a las reuniones de Puerto Alegre, pero menos organizado y centrado. De manera extraña, el conglomerado lobby del hotel Hilton se volvió un mini centro. Entre palmeras sembradas en macetas una canadiense que estaba en contra de Bush se puso un disfraz de Condy. Escogimos algunas sesiones de las 2000 que había en toda la ciudad, que eran accesibles por metro, gratis para los asistentes. La agitación del Foro Social Mundial también estaba en el aire. Ignacio Ramonet de Le Monde Diplomatique había escrito sobre el foro de 2005: “Uno podía ver en él cierto tipo de extenuación de la fórmula inicial: debido al número de participantes, el foro no podía continuar siento tan sólo un espacio de reunión y debate que no diera paso a la acción… [De no ser así,] corre el riesgo de sufrir despolitización y volverse costumbrista”. Al explicar por qué no estaba participando en el FSM de Karachi de 2006, Arundhati Roy dijo que la insitución “ahora se había vuelto organizada por las ONG… se ha vuelto una etapa demasiado cómoda. Pienso que ha jugado un papel muy importante hasta ahora, pero ahora pienso que tenemos que movernos a partir de aquí… pienso que tenemos que pensar en nuevas estrategias.”

¿Si el FSM está en una encrucijada, cuáles son las opciones?

Chávez representaba una opción. Al albergar al foro, lo retó a “diseñar estrategias de poder en una ofensiva para construir un mundo mejor”, formando un “frente” socialista. En la Asamblea de los Movimientos Sociales, una coalición de 300 redes centrales, él explicó: “No podemos permitir [que el FSM] se vuelva un evento turístico y costumbrista… Debemos tener diversidad y autonomía, pero también unidad en un gran frente antiimperialista.” Otros hicieron un llamado para la “Quinta internacional”. Atilio Boron, un teórico argentino que dirige a un grupo importante de científicos sociales latinoamericanos, y que es un participante en el consejo internacional, hizo una invitación en el FSM a convertirlo en “una nueva internacional para oponerse a la internacional de la burguesía”. La Cuarta Internacional, comenzada por Trotsky en 1938 para diferir con el estalinismo, le da la bienvenida a todos los partidos trotskianos que buscan el poder del estado. La reciente elección en Bolivia del socialista Morales, levantó las esperanzas entre los participantes del foro de que el poder que la política de poder puede ser un instrumento del cambio. Y la defensa de esta opción por parte de Chávez tomó peso. La revolución a la que este gobierno anima le ha dado poder al electorado de Venezuela y la legitimidad resultante ha sido utilizada para expandir bastamente la solidaridad económica. La ayuda que dio a Bolivia, Argentina y Brasil estaba ayudando a construir la autonomía económica regional y, con ello, una mayor soberanía nacional.

Se propuso una variante de esta opción en un fascinante documento que se terminó justo antes de la reunión en Bamako, Mali en 2006. El texto de 9000 palabras titulado “El llamamiento de Bamako” se utilizó tanto en Bamako como en Carqacas para el debate y para conseguir firmas individuales (www.forumtiersmonde.net). Éste documento prioriza la restauración de la soberanía del estado, pero también reconoce que ejercer dicho poder no puede por sí mismo cambiar un modo de producción y consumo, por lo que los productores y consumidores también deben actuar. Invoca como modelo las alianzas de ayuda mutua entre las naciones del Tercer Mundo en la conferencia de Bandung en 1955, lo que llevó a un movimiento no alineado en 1961. Al hacer eco con Bandung, el Llamamiento comenzaría por restaurar la soberanía nacional al sur global. Las alianzas regionales ayudarían a reconstruirlo. Diseñado por 80 líderes del FSM, incluyendo a Samir Amin y Walden Bello, fue una estrategia detallada al principio para emerger después de 6 años de foros. Desmantelaría todas las bases militares estadounidenses en el extranjero, los paraísos fiscales y la deuda del Tercer Mundo. Reacxtivaría el control nacional de las economías nacionales y comenzaría a estudiar cómo el capitalismo se reproduce a sí mismo. Las secciones sobre el medio ambiente, las mujeres, la soberanía alimentaria, los medios de comunicación y las leyes internacionales intentaban alcanzar declaraciones consensuales. Hace un llamado para formar “una red antiimperialista a nivel mundial que pueda coordinar una variedad de movilizaciones en todo el planeta” y “un frente unido de trabajadores” de los sindicatos internacionales independientes. Visualiza trascender al capitalismo, pero no ve a la producción democratizada como un medio para un fin; no se menciona la solidaridad económica. Esto se debate en el espacio abierto del foro www.openspaceforum.net. Retomaremos la discusión sobre este documento conforme vayamos concluyendo.

Llamaremos a estas propuestas de ejercer una soberanía nacional restaurada y de comenzar una internacional, la opción de usar el poder para retar al mundo.

Por el otro lado había al menos dos grupos: los defensores de la estricta independencia del foro de los estados y partidos políticos, y los defensores de una estrategia menos enfocada en el estado. Un organizador del foro dijo que para actuar a nivel global a través de los partidos políticos en el modelo de varias “internacionales” socialistas, se necesitaría una uniformidad fatal de la ideología. El activista del FSM Candido Gryzbowski advirtió: “Si ustedes ven en la historia de la izquierda, estos son debates que se dieron en las internacionales y que explotaron cuando se trató de imponer la unidad a todos”. Añadió que “no debería y no puede existir una inquisición o politburó para dictaminar lo que es correcto y lo que es erróneo.” Creado por los movimientos sociales, el foro se ha apegado a su carta constitutiva y no debería alejarse de ella, aseveró Grybowski. La carta dictamina que es “un espacio abierto donde los movimientos sociales, las redes, las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y otras organizaciones civiles de la sociedad opuestas al neoliberalismo y a un mundo dominado por el capital o por cualquier otra forma de imperialismo, se juntan para perseguir su forma de pensar, para debatir ideas democráticamente, para formular propuestas, compartir sus experiencias con libertad y hacer redes para lograr una acción efectiva.” Mientras que Grybowski se mantiene a los principios iniciales, él no ofrece (hasta donde sabemos) ninguna alternativa de acción para un “frente” o una “internacional”.

Llamemos a esto la opción continuar con el foro de una forma no partidista.

Un incidente muestra que los defensores de esta última opción siguen siendo la fuerza principal en el movimiento del foro hasta ahora. Temiendo la dominación de la política chavista, se determinó una “alternativa para el foro social mundial”, con la ayuda del gobierno de Chávez. Sus miedos no tenían fundamento. El día después del llamado al “frente” socialista de Chávez, una sesión de dirección rechazó de manera tajante la propuesta para hacer una declaración en nombre del foro, precisamente el tipo de cosas que haría un frente. Un organizador del foro le dijo a la Nation: “Es lógico que un líder político como Chávez hiciera este llamado, pero aún y cuando lo admiramos, no podemos repetir los errores del siglo pasado”. Entonces, ¿qué debemos hacer? Los defensores de la opción no partidista son débiles en este punto. Estas fueron las dos opciones principales en el debate en Caracas.

Tan sólo al pedirle al FSM que tome una dirección, los exponentes de una Quinta Internacional parecen decisivos. Aquellos quienes permanecerían sin cambios como un foro neutral, temen que ocurra una división entre ellos y que abogue por una Quinta Internacional. La última respuesta es: “Puede ser así, pero sería una división entre aquellos que quieran pelear y aquellos que tan sólo quieren hablar o rezar, incluyendo a los movimientos masivos en Brasil”. Esto presenta a aquellos que podrían continuar con la función del foro como no dispuesto a luchar, pero no creemos que esto suceda.

El neoliberalismo pierde ímpetu

Las diferencias ayudarían a este debate. La organización de acciones globales masivas por parte de los movimientos sociales no es lo mismo que comenzar una “internacional” o alianza de partidos nacionales ligados por la ideología. Hacer lo anterior no significa hacer lo último. La clave es tan sólo que incluso coordinando una acción global no requiere de un acuerdo por adelantado en la doctrina positivista. Un primer ejemplo fue la protesta global en contra de la guerra de Irak el 15 de febrero de 2003. Se hizo el llamado a esta protesta en noviembre de 2002 en el Foro Social Europeo, se planeó en el Foro Social Mundial en enero y demostró la oposición global en contra de los Estados Unidos, oposición que ha ido creciendo hasta ahora. ¿Se puede llamar a otra acción global? ¿Existe una tercera opción?

El 15 de febrero de 2003 se dio la demostración más grande en la historia y la primera a nivel global. En respuesta al llamado del FSM, se llenaron las calles principales de 800 ciudades y pueblos en todos los continentes. Estaba ausente la uniformidad ideológica. Se había construido la acción y no negó la vasta variedad de regiones, naciones, ideologías, lenguas y culturas del FSM. No había un sistema de creencias uniformes bajo el papel del FSM como un impulsor y un coordinador.

Ningún partido político había sido tan global o había exhibido tal poder de organización omnipresente. Millones actuaron en persona y no a través de representantes. Ese día el foro dejó de se tan sólo una plataforma y se volvió un movimiento. Algunos argumentan que esta acción fracasó porque la guerra comenzó el 20 de marzo. Pero la meta era demostrar el poder de la gente y consolidar una oposición global, lo que se logró más rápido y penetrantemente que lo que había logrado cualquier otra oposición a guerras anteriores. Se volvió imaginable un futuro en el que la humanidad escriba su propia historia.

Enlistando otras victorias mediadas por el FSM en contra del neoliberalismo nos da una idea del poder que radica en el movimiento del Foro Social Mundial. Estas victorias incluyen:

--Protestas masivas fuera de las reuniones de libre comercio, planeadas en los foros, fomentando nuevos bloques de votantes dentro de la Organización Mundial del Comercio que manejó el bloqueo de sus reuniones en Cancún en 2003.

--Nuevos foros regionales y locales en Europa, el Mediterráneo y Latinoamérica, e incluso en la ciudad de Nueva York, han comenzado a cambiar el sistema popular.

--Cuando, en vez de que el FMI determinara los términos de la reestructuración de la deuda de Argentina, el presidente argentino Nestor Kirchner estableció dichos términos, “desapareció el aura de invisibilidad que rodeaba al fondo”. Antes de la movilización de los foros de la opinión pública latinoamericana en contra de la imposición del neoliberalismo del FMI, era impensable tal desafío. Quizás Kirchner no tenía ninguna alternativa.

--Bloquear a Bush y sus líderes latinoamericanos del FTAA, actuando como uno en Mar del Plata en 2005, también había sido políticamente posible, e incluso necesario, gracias a la ruidosa presencia en sus respectivos países (y en Mar del Plata) del movimiento global consolidado en los foros.

--La reciente elección en Bolivia de un socialista y el surgimiento en Uruguay, Ecuador, Nicaragua y el Caribe de una oposición política seria al neoliberalismo, no habrían permanecido ausentes al conectar y legitimar en los foros de Puerto Alegre de las luchas abiertas en contra del neoliberalismo en todo el continente y que se facultaban mutuamente.

--La oposición global al “libre comercio” generada en los foros virtualmente ha terminado las negociaciones comerciales globales y puede impedir de nuevo el progreso del Doha Round este año.

--Entonces, la capacidad del FSM de alcanzar una acción global exitosa es enorme y constituye una fuente poderosa. “No hay ninguna contradicción entre mantener el foro como un espacio abierto para la discusión y usarlo para construir alianzas y plataformas para la acción”, como mencionó Gustavo Codas de la Central Única de Trabajadores (CUT) de Brasil. También se utilizó el foro para producir el 15 de febrero un esfuerzo que no sacrificara su apertura.

Estos casos muestran que los movimientos sociales pueden tener impactos políticos directos. Y que no necesitan convertirse en partidos para hacerlo. Los movimientos indigenistas atrás de la victoria de Evo Morales en bolivia permanecen siendo independientes y listos para enfrentarse a él si se llegara a desviar del camino revolucionario. Un partido se comprometido a él no podía alcanzar dicha autonomía. Y los recientes éxitos de la “nueva izquierda europea” muestran una independencia similar. El neoliberalismo está diezmando los fondos de retiro de Europa, las regulaciones del trabajo y las oportunidades de los jóvenes. ¿Cuál es el resultado? Como menciona Hilary Wainwright, entre más partidos de izquierda sen Noruega e Italia se alíen como iguales con enormes movimientos no partisanos opuestos a la globalización, podrán ganar mucho más.

Más allá de subordinar la autonomía, estos movimientos han doblegado a los partidos hasta alcanzar sus fines. En Latinoamércia y Europa incluso se desconfía de los partidos de izquierda por rendirse ante el neoliberalismo. Esto puede deberse en gran parte a que los foros son no partidistas y que, no a pesar de ello, han engendrado esos éxitos políticos. Sin el recurso de la política electoral, el 15 de febrero y las otras siete victorias mencionadas con anterioridad (más los casos de Bolivia y Europa) primero frenaron y luego detuvieron al impulso diplomático de la globalización capitalista. Esta fue una meta muy importante de los movimientos alternos a la globalización. El Foro Económico Mundia ha sido bloqueado, un logro que podrían haber llevado una década o más a un “frente” o una “internacional” . Es todavía muy pronto para decir que los movimientos para la justicia social han “ganado”, pero están trabajando.

Una nueva etapa en la lucha

Estos avances han traído a la lucha en contra del neoliberalismo a una nueva etapa. La iniciativa ha pasado a los oponentes de la globalización. ¿Qué es lo que ofrecen? El neoliberalismo es un fracaso. Otro mundo debería ser posible. Pero se necesita mostrar su viabilidad. La opción que evoca un cambio que se aleja del capitalismo no debería repetir las fallas del neoliberalismo o del socialismo autoritario. Y debería alcanzar a cubrir las necesidades humanas en un mundo interdependiente. Entonces llegarían los votos.

No se necesita ver lejos para encontrar esta alternativa. Está justo bajo las narices de aquellos que debaten sobre el futuro del foro. Porque además la función de los foros como un coordinador de la acción global, su otro papel que con frecuencia pasa desapercibido, es como un constructor de la economía solidaria. Los FSMs no tan sólo debaten sobre “otro mundo” y la “globalización desde abajo”, sino que las construyen en las bases de los foros, como estaban. Los grupos nacionales de la economía solidaria están formando otros regionales para la ayuda mutua, el comercio y la intercooperación. Y las redes regionales ahora se están relacionando con las redes de mayor tamaño de Sur-Sur, Norte-Sur y glboales, gracias al “centro de control” del FSM.

Nos unimos en reuniones de tres grupos internacionales de economía solidaria:

La Red Iberoamericana de Integración de Cooperativas y Organizaciones dePproducción Social, http://www.encuentrocooperativas.org ) que se formó a finales del 2005 en Caracas. La mayoría de los delegados de las redes representadas habían ocupado y cooperativizado sus lugares de trabajo. Esta red está separada de los cuerpos ancionales “oficiales” de las cooperativas productoras y empresas democrácticas, a pesar de que las últimas también van con frecuencia a los foros. Las delegaciones de las redes en Venezuela, Argentina, Brasil, Nicaragua, Colombia y Ecuador trabajaron juntas en una cooperación a todo lo largo del continente (en vez de competir entre ellas) en la educación, la comunicación, el comercio y la situación financiera. El principio que había traído en un principio a los individuos a unirse en cooperativas ahora estaba juntando a las cooperativas: las cooperativas son más efectivas individualmente como miembros de la Red que por su propia cuenta.

La Red Internacional para la Promoción de la Economía Solidaria Social (RIPESS, www.ripess.net) coordina las economías solidarias a nivel global. Los delegados de los órganos nacionales y regionales, en particular en Europa y África, tratan de resolver los problemas legales y de mercado en los foros.

El tercero es el Grupo de Trabajo para la socio-economía solidaria (WSSE, www.socioeco.org ), la rama de la economía solidaria de la Alianza 21, que es una alianza para un mundo responsable, plural y unido ( www.alliance21.org), un importante grupo global. El WSSE busca integrar las iniciativas de un comercio justo, intercambio social, financiamiento solidario y de cooperativas en las relaciones viables más allá de las fronteras y de los sectores.

Estos tan sólo fueron las reuniones a las que asisitmos. Las reuniones de los grupos regionales de la economía solidaria en Caracas incluyeron a: la Confederación Latinoamericana de Cooperativas y Mutuales de Trabajadores (COLACOT); la Red Latinoamericana de Mujeres Transformando la Economía; la Red de mujeres Solidarias; y la Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas. Los grupos globales presentes incluyeron a: Alliance 21; Proutist Universal; International Association for Feminist Economies; Alternatives International; y Network Institute for Global Democratization. Otros grupos de cooperativas globales que con frecuencia se encuentran en los Foros Sociales Mundiales incluyen a: International Organisation of Industrial, Artisanal and Service Producers' Co-operatives (CICOPA), la rama cooperativa prodctora de la Alianza Internacional de Cooperativas (www.cicopa.coop) ; Movement of the Solidarity Economy (MES, m-e-s@wanadoo.fr); and Radically Democratise Democracy Network (DRD), www.budget-participatif.org), una red de más de 300 miembros en 18 países que se juntan para promover la comprensión en la política del “presupuesto participativo” de Puerto Alegre. François Houtart del Foro del Tercer mundo señaló: “Si los foros no se quieren convertir en una Quinta Internacional, también deberían evitar convertirse en un Woodstock social. Por lo tanto se deben tomar otras iniciativas”. Estamos de acuerdo, pero se deben tomar otras iniciativas. Los foros han estado construyendo todo el tiempo la economía solidaria. Esto evita los peligros tanto de una “internacional” como de un “Woodstock” social, esto es, que “el turismo revolucionario” al que le teme Chávez si los foros no forman partidos políticos.

Entonces, ¿cuál es nuestra tercera opción? Claramente tenemos que construir la economía solidaria y tomar el poder del estado. La pregunta es: ¿con qué énfasis y en qué secuencia? En vez de comenzar con políticas electorales, consideramos que el movimiento del foro debería usar en primer lugar su poder ya establecido para construir la economía solidaria como una alternativa al capitalismo. Se puede usar la capacidad del 15 de febrero para determinar a nivel social economías solidarias factibles. Esto podría comenzar la mayor acción política de todas: la transformación del actual sistema hacia algo mejor. Los foros animarían de esta tercera manera que no es ni un frente de partidos políticos nacionales ni una mera continuación de la relativamente inactiva función no partidista del foro.

Otra forma de poner esto es concebir al movimiento de la alter globalización como que tiene dos lados, y nuestra propuesta que uno de ellos se dedique a ayudar a l otro. La globalización corporativa militarizada ha despertado dos formas de resistencia organizada. La mayoría de ellas visibles en los medios de comunicación son protestas puntuales. Estas incluyen a protestas masivas en las reuniones de los arquitectos de la globalización: la Organización Mundial de Comercio (Seattle 1999), el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial (Washington 2000), el G8 (Génova 2001) y el Foro Económico Mundial (Cancún 2003). Menos visible pero más persuasivo son las luchas constantes: la resistencia directa en contra de la globalización de aquellos que excluye del consumo y quienes están construyendo nuevas formas de economía para poder sobrevivir. En este último grupo están: el movimiento de las empresas recuperadas en Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela; la autonomía política y económica que se construye todos los días en las “comunidades en resistencia” zapatistas; la reforma agraria que se está efectuando en el MST en Brasil conforme ayuda a pueblos enteros de agricultores sin tierra a ocupar y cooperativizar grandes extensiones de tierra sin usar y producir en ellas; y el grande y creciente movimiento del “presupuesto participativo” que mencionamos con anterioridad. En 1996, el lado puntual de los movimientos de la alter globalización nació de este lado de lucha continua al lado del primer encuentro zapatista que atrajo a 5,000 personas a Chiapas, incluyendo a muchos seguidores extranjerso. El segundo encuentro en 1997 en España atrajo de nuevo a casi la mitad y dio pie al nacimiento de la Acción Global del Pueblo, que en su momento se volvió un impulsor importante de la protesta de 1999 en Seattle. Por el lado de la protesta, nacieron nuevas formas de órganos políticos globales el 15 de febrero. Tanto el lado puntual como el continuo del movimiento de la alter globalización se juntaron en reuniones para construir la solidaridad como los Foros Sociales Mundiales. Estamos proponiendo que esta capacidad de organización de las masas atrás de las protestas puntuales sea movilizada para construir el continuo lado de la economía autónoma del movimiento del Foro Social Mundial. Veamos cómo podría funcionar esto.

Construyendo la economía solidaria

El requerimiento del capitalismo de sujetarse a uno mismo a la voluntad de otro, quien se beneficia desproporcionadamente, como una condición de cubrir las propias necesidades, crea, incluso en aquellos que se benefician, una repulsión similar a la repulsión en contra de la esclavitud y la segregación social. La explotación diaria y endémica del sistema se encuentra visible dentro y entre las naciones. El crecimiento de los movimientos para la justicia social evidencia esta repulsión a gran escala. Aún así, la ausencia de una alternativa restringe la expresión y el posterior crecimiento de este movimiento. Por ejemplo, el cambio hacia el fascismo en los EE.UU. es más un defecto que una opción, por la ausencia de una alternativa económica sustentable. Si existiera alguna visible, las compuertas estarían abiertas. Por lo tanto, hacer visible la única conocida a los activistas de la justicia global es una prioridad central del movimiento.

Si se ha hecho algo, se puede volver a hacer. Sin embargo los éxitos como el 15 de febrero que podrían ser recursos para una acción futura se han pasado por alto como opciones junto con la propuesta de una Quinta Internacional. La acción de la economía popular es otro recurso: los boicots, los cambios de proveedores, las huelgas, las huelgas de inversión, los despojos y los embargos. En los EE.UU. existe otro recurso: más de 200 campi han luchado en contra de empresas explotadoras y más de 50 de ellas ya han tenido éxito en la eliminación de los bienes de estas empresas de sus campi. En resumen: el poder del 15 de febrero podría producir la respuesta de una acción económica masiva. Ejemplos de dicha nueva combinación son:

--Un boicot global de productos pertinentes, organizado con anterioridad en el FSM, podría iniciarse, digamos, con una invasión de Irán o los intentos de derrocar al presidente Chávez, o por cualquier otra agresión imperialista. No se han dañado a las multinacionales y son indiferentes a las protestas meramente políticas. Pero frente a la amenaza de una acción económica ellos podrían restringir este tipo de agresiones. Los grupos del FSM tan sólo necesitarían organizarse y expandir el boicot espontáneo y de varios meses de duración en los productos de EE.UU. que surgiera tras el comienzo de la guerra de Irak el 20 de marzo de 2001, en particular si se hiciera a marcas como la Coca-Cola y McDonald’s, y en el medio oriente y Europa.

--Un día de “asambleas de vecinos” globales. Los vecinos podrían juntarse para comenzar a evaluar las necesidades y recursos del vecindario. Podrían comenzar a poner en su lugar al presupuesto participativo modelado en las asambleas de vecinos de Brasil, o copiar aquellos que surgieron en toda Argentina después de la crisis financiera y de los “consejos comunitarios” que se lanzaron recientemente en Venezuela. A nivel del gobierno local, los alivios tributarios y la licitación de los contratos públicos podrían dirigirse a las empresas democráticas; los impuestos de lujo podrían construir fondos de préstamos para la creación y compra de las cooperativas.

--Un día o semana global en que se “compre a las cooperativas y se boicotee a las multinacionales” podría al mismo tiempo tanto retirar el gasto de la economía capitalista y, en vez de ello, destinarlo a construir una economía solidaria. La espontaneidad de los boicots posteriores al 20 de marzo expresaron de una manera desorganizada el mismo poder que se vio el 15 de febrero en una acción global. Se podría resumir este poder como complemento al boicot que se hizo de no comprar como un compromiso positivo y un cambio hacia una economía solidaria. Uno podría, por ejemplo, alcanzar a cubrir las propias necesidades desde los recursos de la comunidad, más que de los privados o jerárquicos; pasar de una cadena de supermercados nacional a una cooperativa o mercado familiar local; o en los países desarrollados: obtener electricidad, telefonía, fotocopiado y servicios de transportación personal desde las nuevas cooperativas (comenzar un sistema de transporte solidario colectivo); cubrir las necesidades de cuidado de los niños y ancianos con las cooperativas; tener el banco en una cooperativa de crédito (cuyos miembros que depositan pudieran invertir directamente en las empresas democráticas locales); y, en general, cambiar a una economía democrática libre de explotación. En México uno debería comprar las bebidas frutales de Pascual en vez de Coca-Cola o Pepsi. En Argentina uno debería comprar zapatos del CUC (una empresa cooperativizada) en vez de Adidas. A nivel global, la acción se debería practicar para lograr un cambio real del capitalismo hacia una alternativa democrática no explotadora basada en el control directo del trabajador y del campesino en los medios de producción.

--Un día global de “economía democrática” podría ser uno en el que los trabajadores desviaran su trabajo de la economía capitalista, y la dirigieran hacia una economía democrática. En vez de trabajar para beneficiar a otros, se quedarían en casa para participar en la asamblea de vecinos o para comenzar un intercambio local, una cooperativa de crédito o una cooperativa. Los trabajadores asegurarían a sus patrones, quienes están sufriendo los boicots, que el cooperativizar la tienda atraería de inmediato a los clientes. Los establecimientos de los que los trabajadores compran los alimentos y servicios que necesitan para vivir podrían recibir los mismos ofrecimientos.

-- Una “huelga general” global quizás de tan sólo un día al comienzo, podría combinar los días de cambios en las compras, con los de cambios del trabajo y el de la asamblea de vecinos. Dicha huelga confrontaría directamente la injusticia inherente al trabajo remunerado en un sistema que enfrenta a las clases y a las naciones una en contra de la otra. Esto señalaría el comienzo de una forma cooperativa más equitativa de cubrir las necesidades. Los trabajadores se podrían unir para estudiar y discutir cómo se podría realizar dicha transición.

Desde el comienzo, en cada uno de estos pasos, se necesitan las grandes cantidades de ayuda mutua vecinal debido a que los costos de los bienes producidos sin explotación serán mayores hasta que los suministros se emparejen con la demanda. Ya que se suspenderán los recursos para subsistir y se pondrán en juego las vidas, está involucrado un compromiso moral a la solidaridad global; pero dicho compromiso también será la fuerza del movimiento. Coordinado e intensificado por los foros regionales y mundiales, la meta sería la de reemplazar un sistema que subordina a todas las personas que en él se encuentran, con una práctica colectiva en la que se sujeta al sistema como tal con el fin de poder cubrir las necesidades. Este cambio que parte del capitalismo es poco probable a menos de que existan los principios básicos de una economía alterna centrada en las personas que se pueda seguir y hacia la que se pueda cambiar.

Al tenor del capitalismo nos han dicho que el rey es el consumidor. Algunos argumentan que usar este poder es como aceptar de manera implícita al sistema capitalista que lo premia, lo que es de por sí un error moral y estratégico. Nosotros estamos en desacuerdo. Pensamos que se puede usar este poder que fluye de la esencia del capitalismo en una roma transformatoria desde dentro, como en el jiu-jitsu, para terminar con el mismo sistema que lo había premiado mientras que se subordinan a los sistemas futuros a fines humanos. Así que estamos hablando de un consumismo revolucionario para terminar con el sistema de dominación. Es cierto que el comercio justo corre en contra de la evidencia de que el comercio como tal siempre favorece al más fuerte; sin embargo, el trueque que no involucra dinero, al tiempo que restringe las compras con dinero a las empresas democráticas tanto como le es posible, podría, al mismo tiempo, terminar con el capitalismo e iniciar la dominación humana de todos los sistemas económicos. El boicot de las “empresas explotadoras” es también una medida parcial. Sólo funciona si uno acepta los beneficios en sí mismos y sólo se opone a las súper ganancias de algunas formas de trabajo capitalista que se consideran inmorales. Sin embargo, proponemos boicotear y hacer huelgas en todas las empresas capitalistas, en particular las multinacionales, al mismo tiempo que compramos y trabajamos para empresas democráticas. Es verdad; usar el poder del consumidor sólo afecta a cierto sector, quizás crucial, de las economías desarrolladas modernas pero en las visiones del día de la democracia económica y de la huelga general son acciones económicas amplias que, como la que mostró Francia en mayo de 1968, tienen el poder de colocar a la economía en las manos del pueblo. Montar un plan creíble para boicotear y llevar a la huelga a las empresas capitalistas (algo que podría comenzar el movimiento del foro) sería por sí mismo estimular la voluntad por parte de los capitalistas de negociar la democratización de sus negocios, contemplando la recompensa positiva del retiro cuando se compren sus partes de la empresas. En resumen, aún jugando con las propias reglas del capitalismo, existe una manera no violenta de terminar con esta dominación de la humanidad. Si los capitalistas inician la violencia, esa es su opción, por lo que tendrán que responder de manera individual. Pero la legitimidad habrá pasado para ese entonces al movimiento de los lugares democráticos de trabajo lanzado por el FSM.

El otro lado de nuestro poder económico como consumidores es nuestro aún mayor poder económico como trabajadores. Conforme el consumismo revolucionario gana fuerza estas dos capacidades económicas principales se movilizan al mismo tiempo. El boicot de las empresas capitalistas por parte de los consumidores se podría juntar con la detención del trabajo más que del efectivo de todas las empresas que no estén dispuestas a negociar su venta a los empleados o locatarios. Las libertades de reunión, de palabra, de prensa y de viaje serían utilizadas intensivamente para cambiar la propiedad de los medios de producción de los capitalistas a los trabajadores. Los boicots y las huelgas, partes de la “libertad” capitalista, son legales en casi todas las economías de mercado y sería difícil de imponer su criminalización. Justo conforme uno tiene una opción no sólo entre religiones, sino en contra de la religión como un todo, uno puede trabajar y comprar de cualquier capitalista que uno escoja o de ninguno de ellos. La libertad de comprar y vender incluye la libertad de no hacerlo. Su uso revolucionario es tan sólo una mera extensión de su uso capitalista.

Uno de las contribuciones históricas más distintivas del movimiento del FSM ha sido la de impulsar muchos experimentos económicos variados en la sociedad civil. Un paso lógico a seguir sería establecer la viabilidad para algunos de ellos. Si, en lugar de ello, de repente le pidiéramos a los movimientos constitutivos del FSM por el poder político, una nueva salida que involucrara el estrechamiento de sí mismos a la uniformidad ideológica que se necesita para la política electoral, el cambio parecería ser una auto traición y se perdería una oportunidad histórica. Por el otro lado, se arriesga poco al posponer esa entrada como para establecer las preferencias. Es precisamente por que no es partidista, que el movimiento del foro social ha disfrutado de una credibilidad y libertad que le permite involucrarse en millones de acciones en todo el mundo. Sus impactos puramente políticos han sido como resultado más importantes que aquellos de la resistencia a la guerra de Vietmnam o de aquellos que esperaban formar un “frente” o partidos nacionales. Para la indiferencia de los FMS el poder del estado le ha prestado a sus acciones un poder moral. Arundhati Roy llamó a la protesta global del 15 de febrero: “La demostración más espectacular de moralidad que el mundo jamás antes haya visto”. Si el movimiento del FSM comienza a reclutar partidos pidiendo un compromiso ideológico para tomar el poder, estará en riesgo su poder global potencial. Una vez perdida, será difícil de recuperar dicha legitimidad. En contraste, el llamamiento a todo el mundo para cambiar del capitalismo a una economía solidaria es por completo consistente con el pasado del movimiento del FSM y con la conciencia cívica global tan evidente el 15 de febrero.

Como en las fotos, las acciones valen más que mil palabras (y con frecuencia mucho más), y las acciones “hablan” más fuerte que las palabras. Hasta ahora hemos delineado una estrategia, un bosquejo de un plan de acción global. Sugerimos que esta acción sea coherente antes de declarar cualquier ideología o teoría atrás de ella. Ponemos como evidencia la comprensión de los propios lectores de la propuesta que hemos hecho hasta el momento, ya que la acción tiene su propia inteligibilidad pre-verbal. Las explicaciones están en orden sólo cuando la inteligibilidad contiene huecos o contradicciones que hacen imposible adivinar la cara de la acción global. La acción conjunta no requiere de acuerdos sobre las metas, es decir, la identidad de las mismas. La compatibilidad de las metas es suficiente para fundamentar el avance conjunto. Las percepciones de la compatibilidad pueden comprenderse de manera tácita o pre-verbal entre los participantes de las acciones conjuntas, en particular si comparten la situación de opresión y el proyecto de liberación de esa opresión. Justo como el significado de levantarse y acercarse a una ventana en un cuarto aglomerado y caliente, las demás personas en ese cuarto comprenden de inmediato sin tener que preguntarles, por lo que cada persona oprimida comprende de inmediato lo que el otro está por hacer a tal grado que sus acciones tienden hacia la liberación de uno u otro tipo.

Aún así, ahora quisiéramos explicar la estrategia que hemos propuesto. Lo haremos al sugerir e imaginar, mucho más que declarar y argumentar, un encuadre en el que esta estrategia haga sentido.

Un escenario revolucionario

Conforme la acción del trabajador y el consumidor colectivo impulsa un cambio hacia la producción democrática, de seguro la humanidad comenzará a despertar a su poder de escribir su propia historia. Los foros regionales y mundiales y las recién inventadas organizaciones entonces podrán hablar sobre problemas económicos más amplios más allá de la reorganización de la producción, a saber, de los patrones transformadores de la comercialización, distribución, crédito, innovación técnica y planeación. Para haber sentido su poder colectivo dentro de la producción, los trabajadores estarán menos dispuestos a someterse a la tiranía de los mercados como medios de distribución más allá de la producción. La tiranía de los lugares de trabajo capitalistas, con su constante generación de pobreza, hambre, racismo, clasismo y polarización de género, debería ser lo primero en eliminarse. El reemplazo de esa tiranía por la democracia tiene una prioridad tanto moral como económica. Sin embargo, al haber abolido la explotación ahora la pregunta de someter la distribución a la democracia será la que, casi con certeza, se impulse a sí misma hacia delante. ¿Por qué luchar por alcanzar la autonomía en el lugar de trabajo tan sólo para perderla de nuevo ante “un mercado de fuerzas” más allá del lugar de trabajo? La dominación de los humanos sobre sus economías será incompleta sin algún tipo de planeación democrática.

Hemos argumentado en algún lugar por un proceso revolucionario de dos pasos: la cooperativización de la producción seguida por la descomercialización de las partes remanentes de la economía, por medio de expandir la democratización. Hallamos la “democracia económica” de David Schwickart y la “economía participativa” de Albert y Hahnel casi igual de atractivas y también complementarias. Mientras que pensamos que los trabajadores no deberían estar satisfechos con el socialismo basado en el mercado de cooperativas que defiende Schweickart, pensamos que está en lo correcto en el punto principal: la urgencia de democratizar la producción. Y mientras que pensamos que Albert y Hahnel han ideado el mejor esquema para reemplazar los mercados con una planeación democrática, creemos que los mercados como tal no presentarán problemas por sí mismos a menos de que los trabajadores hayan experimentado su propia autonomía colectiva en los lugares de trabajo por completo cooperativizados, dentro de economías dominadas por dichos lugares de trabajo. Estos trabajadores querrán presionar para someter a los mercados al control de los humanos. Después de que una huelga tomó 40% de la industria francesa en mayo de 1968, el filósofo marxista no comunista francés, Lucien Goldman, señaló: “Es falso decir, como con frecuencia se hace, ‘que la autogestión no es posible sin el socialismo’, ya que la autogestión generalizada es el socialismo”. Estamos de acuerdo pero con un poco menos de optimismo. El control generalizado del trabajador es para nosotros un paso necesario para abolir el mercado y la explotación del trabajo, pero no reemplaza por sí mismo a los mercados con la producción para cubrir las necesidades y la planeación económica democrática, que también son elementos claves en la visión socialista.

Encontramos que esta secuencia de opciones que parecen incompatibles bastante provechosa para resolver otros debates potencialmente disgregadores en el Foro Social Mundial.

En 2002 un debate importante comenzó entre los izquierdistas de Latinoamérica con un libro titulado Change the World Without Taking Power. Su autor, John Holloway, hablaba a favor de un proyecto derivado del movimiento zapatista para establecer “comunidades en lucha”. Ignorando a los gobiernos oficiales alrededor de ellas, estas comunidades controladas por los campesinos practicaban una democracia económica en espacios libres de racismo, sexismo y homofobia. No se toma el “poder político” tanto como que se resuelve en dichas comunidades económicamente autónomas, al poder del pueblo subordinando una nueva noción más práctica de lo que el poder político está a favor. En el otro extremo del debate estaba una estrategia que buscaba tomar el poder político para poder cambiar al mundo. En gran medida este “cambio” se vería afectado por los programas gubernamentales. Este debate se ha vuelto más agudo con el asenso de Chávez y Morales al poder del estado. La alternativa al zapatismo ahora tiene un nombre y una historia. Es interesante ver que la autonomía económica vía el cooperativismo, la práctica zapatista, es también la meta principal del gobierno de Chávez, que parece estar tratando de resolverse a sí mismo en su trabajo.

Al observar este debate no vemos ninguna de las opciones anteriores. Podemos (y debemos) tener ambas, pero en secuencia. Es decir, el proyecto zapatista para establecer una viabilidad visible para una alternativa al capitalismo, se puede comprender mejor conforme se sigue con las ganancias consolidadas políticamente. Para el que el proyecto zapatista tenga éxito, la organización para tomar el poder del estado será difícil de evitar. Mientras que se pueden reemplazar los mercados por una planeación decentralizada, los gobiernos pueden ayudar en las funciones coordinadoras. Así como el ascenso económico de la burguesía precedió su consolidación política en el poder en la revolución francesa, el control del trabajador sobre la economía será capaz de preparar un ascenso correspondiente hacia la vida política de la clase trabajadora y su transformación. Esta clase podrá en verdad liberarse, insistía Marx, sólo por sí misma. Una estrategia para tomar el poder económico con estrategias prestadas de los zapatistas, el MST y el movimiento de las empresas recuperadas en Argentina, todos los que obtuvieron una ayuda decisiva por parte del movimiento del Foro Social Mundial, de esa manera nos guiarán e introducirán a una consolidación de las ganancias al tomar el poder del estado (cuya forma ciertamente tendrá que transformarse en forma radical en este punto). Pero primero imaginémonos las cosas.

Este último pensamiento es la fuente de nuestras dudas sobre el “Llamamiento de Bamako”. Le dimos la bienvenida como un iniciador del debate, pero sus omisiones en contenido están relacionadas al cerrado procedimiento generado por él. Derivado de la propia experiencia sobre extensos recursos intelectuales de los autores, el texto propone un consenso en forma de manifiesto para los 6 años que lleva el movimiento del Foro Social Mundial. El electorado del FSM, suponiendo que estuvieron de acuerdo con la ideología propuesta, podrían avanzar juntos. Pero dicha toma de posición conjunta que lleva a que alguien hable por el FSM basado en ese acuerdo, es justo lo que descarta el artículo 6 de su carta de principios. Tan sólo al proponer el Llamamiento para lograr un consenso, sus autores le piden al movimiento que vaya más allá del artículo 6. El problema es que hacerlo al mantener el espíritu del FSM requeriría de la consulta popular del movimiento, por ejemplo, un largo proceso para determinar las metas de los participantes en los continuos movimientos en todo el mundo y proyectar las visiones de otro mundo implícito (o explícito) en las mismas. Dicho proceso difiere en forma radical del manifiesto de procedimientos utilizado. En cualquier caso, no es necesaria la aceptación de una ideología escrita con anterioridad para lograr un avance conjunto. Para mantener retenido a dicho movimiento a un acuerdo basado en una sola ideología escrita con anterioridad al debate es una restricción innecesaria del mismo. Y el mismo proyecto de buscar un consenso parece ser inapropiado en este el momento. Para un movimiento cuyos participantes activos todavía no incluyen a grandes sectores de la humanidad y que están directamente afectado por el capitalismo globalizador, pensamos que son prematuros los intentos de determinar un consenso global. Si el “Llamamiento de Bamako” es útil, lo es tan sólo como un llamado para comenzar a buscar un consenso tan pronto como sea significativo hacerlo.

Por último, el “Llamamiento de Bamako” se queda corto en estrategias revolucionarias. Trata a las cooperativas como un replanteamiento y no se menciona ala economía solidaria, y por lo tanto, tampoco se reconoce como una herramienta para la transformación. Su énfasis radica en reconstruir la soberanía nacional perdida. Como en la conferencia de Bandung en 1966, la cuál se tomó como modelo, el Llamamiento debería usar al poder del estado para determinar las alianzas para defenderse del capitalismo y no para abolirlo, y para mejorar la posición de la propia nación dentro de un sistema global dominado por los poderes capitalistas. Regresamos así a la pregunta: si el punto es cambiar al mundo, ¿por qué tomar el poder del estado como un medio para un fin cuando los movimientos insurgentes actuales están demostrando que uno puede cambiar directamente al mundo al construir una economía solidaria en pasos coordinados a nivel global?

Hacia Nairobi 2007

En los movimientos sociales que el FSM junta, a diferencia de un frente o internacional de partidos políticos, la variedad ideológica es una fortaleza, no un impedimento. Esto se refleja en el eslogan de “uno no, muchos sís” que los participantes usaron al referirse a ellos mismos como el “movimiento de los movimientos”. Esto implica que los “sís” pueden continuar juntos por el mismo sendero, quizás por un largo trayecto, antes de divergir. Y conforme estas realizaciones se acercan estos “sís” pueden resultar menos incompatibles de lo que se pensaba en un principio. La divergencia puede incluso parecer innecesaria al final. Mientras tanto, posponerlo tan sólo ayudaría. La mejor manera de hacerlo es poner la discusión sobre las ideologías y los partidos políticos sobre la mesa. Al mismo tiempo, las raíces del foro radican en el presupuesto participativo, lo que es decir, en la economía solidaria. Al construirlo, como parte de una estrategia revolucionaria, podría convertirse en el cometido a nivel global del FSM sin tener que violar el artículo 6, como sucedió el 15 de febrero. Es un cometido no partidista e inherentemente incluyente, libre de todos los requerimientos ideológicos. Por lo tanto, es idealmente apropiado para un movimiento que todavía está creciendo.

África no ha tenido una representación suficiente en el FSM por diversas razones. El argumento más fuerte para posponer la edificación de un consenso es que nada puede estar completo sin la mayor parte de la humanidad, quizás la más afectada por el neoliberalismo. En el foro de Nairobi en enero de 2007 por fin podrán hablar muchos más pueblos de África. Se necesitará reescribir todos los manifiestos después de que se escuchen las voces de un nuevo espectro de movimientos de lucha social.

Nos inspiramos en el foro de Caracas. Sus subestimados poderes incrementaron nuestra esperanza y nos llevó a debatir en esta dirección. Esperamos que muchos se unan también. Mientras que este debate apenas comienza, ya nos pertenece a todos nosotros.


NOTAS

Este artículo surgió de un viaje que hicimos a Argentina, Brasil y Venezuela en enero de 2006 para visitar sus iniciativas económicas solidarias. Escribimos esta versión como un avance para el taller “Otro mundo es necesario” que se llevará a cabo del 19-26 de julio de 2006. El artículo de “El experimento de Venezuela en la cooperativización” viene junto con éste y ambos están en la página web del Centro para la Justicia Global. También ahí se encuentra “El llamamiento de Bamako”, que se discutirá a continuación.

Miembros cofundadores en 2004 del Centro para la Justicia Global, Centro de investigación en San Miguel de Allende, Guanajuato. Recibiré con gusto cualquier comentario sobre la ponencia al e-mail: info@globaljusticecenter.org

E-mail: mara.tubert@gmail.com Tel: 56-01-40-62 en México, D.F.

George Monbiot en la sesión “Estrategias hacia la democratización global. ¿Qué hay después del unilateralismo?” organizó una red de institutos para la democratización global en el Foro Social Mundial de 2004 en Mumbai, India.

http://www.yachana.org/reports/wsf4/unilateralism.html, Cf. también la página de NIGD en http://www.nigd.org/globalparties/about

Este eslogan no es universalmente aceptado. Los carteles en el foro europeo tenían escrito “Otro eslogan es posible”, el cuál se ha quedado como el emblema del movimiento desde el primer FSM en enero de 2001.

El presupuesto participativo también revela el poder del gobierno de fortaecer a una sociedad civil sin favorecerla, como indica Len Krimerman en Grassroots Economic Organizing Newsletter No. 56, Spring 2003, www.geo.coop

Desafortunadamente, algunos defensores de los bienes públicos asimilan a la propiedad social hacia una propiedad privada individual. Vea Anatole Anton, Milton, Fisk y Nancy Holmstrom (eds.): Not for Sale: In Defense of Public Goods (Boulder, CO: Westview, 2000). Un falso cognado está presente cuando los defensores de los mercados asimilan la propiedad social hacia la propiedad pública o gubernamental. CF. Robert Nozick.

Douthwaite, Richard, Short Circuit: Strengthening Local Economies for Security in an Unstable World. Dartington, U.K.: Green Books, 1996.

Gianpaolo Baiocchi, “The Citizens of Porto Alegre, In which Marco borrows bus fare and enters politics”, en The Boston Review, http://www.bostonreview.net/BR31.2/baiocchi.html

Para cómo aplicar las políticas del presupuesto participativo vea el sitio de The Radically Democratize Democracy (DRD – La democracia radicalmente democratizada), que es una red mundial en más de 18 países en www.budget-participatif.org

“Entrevista con Oded Grajew”, In Motion Magazine , Diciembre 19, 2004, en

http://www.inmotionmagazine.com/global/ogwsf_int.html

Para ver la historia y la sociología del FSM: Teivo Teivainen, “World Social Forum: what should it be when it grows up?” en Open Democracy, www.opendemocracy.net

Algunos sinónimos son: economía social, economía popular y la economía del pueblo.

Enlistamos muchas organizaciones de economía solidaria en las siguientes páginas.

El ministerio de Venezuela es el primero de este tipo en Latinoamérica. La secretaría nacional de Brasil para la economía basada en la solidaridad es su Ministerio del trabajo y el empleo (SENAES), y el superintendente de la economía solidaria en Colombia es el Ministerio de Hacienda y Crédito Público; todos éstos tienen misiones similares.

Ignacio Ramonet, “Never Give Up on the Other World”, Le Monde Diplomatique, January, 2006, citado por Jack Hammond, cf. la nota más adelante.

Comentarios en el espectáculo de TV “Democracy Now”, Ingmar Lee informa en “Reflections On Karachi World Social Forum”, 28 de marzo de 2006, www.Countercurrents.org

Jack Hammond, “The Possible World and the Actual State: The World Social Forum in Caracas”, Latin American Perspectives, Issue 148. Vol. 33, No. 3, Mayo 2006, pp. 122-131.

Vea nuestro ensayo, “El experimento venezolando sobre cooperativización” en Dollars and Sense, que se publicará el próximo verano de 2006.

Nation , marzo 6, p. 20.

Hammond, Op. Cit.

[Otro grupo opuesto a la opción de usar el poder para cambiar el mundo, pero menos concentrado en los principios internos del FSM, es defensor de una estrategia revolucionaria que enfatiza en la construcción de alternativas autónomas de los oprimidos, sin usar el poder del estado. REVISE BREVEMENTE LAS HERRAMIENTAS COMO DEBATE AQUÍ CON LA ALTERNATIVA DEL CAMBIO ZAPATISTA DEL MUNDO SIN TOMAR EL PODER]

Nation, marzo 6, 2006.

“2006 World Social Forum meets in three centres” (“El Foro Social Mundial de 2006 se reúne en tres centros”), artículo anónimo del 10 de febrero de 2006 en el sitio web de la Liga de la Quinta Internacional; http://www.fifthinternational.org

La 3ª Internacional fundada en 1919 desapareció en 1943. El sindicato basado en Moscú de los partidos comunistas del este de Europa, el Cominform, fundado por Stalin, fue equivalente a una internacional. Los miembros se comprometían por la necesidad imperiosas de defender a la URSS a toda costa como “el país del socialismo”.

Asombrado de la escala que alcanzó esta demostración, un escritor del New York Times dijo: “puede que todavía existan dos super poderes en el planeta: los Estados Unidos y la opinión pública mundial”. Patrick E. Tyler, “Threats and Responses: News Analysis; A New Power in the Streets”, en New York Times, 17 de febrero de 2003.

Hammond, Op. Cit.K

Immanuel Wallerstein, “Cancun: The Collpase of the Neo-Liberal Offensive”. Comentario No. 122, 1º de octubre de 2003 en http://fbc.binghamton.edu/commentr.htm

“Imposición” significa: bajo pena de congelar el crédito. Cf. Mark Engler, “Latin America Unchained”, 16 de marzo de 2006 en www.tompaine.com y www.DemocracyUprising.com

Buenos Aires le dio la bienvenida al Foro Social Latinoamericano antes del desafío de Kirchner. Aún así, veamos que se pagó toda la deuda de Argentina al FMI.

Ivan Briscoe, 4 de noviembre de 2005, “The Summit of the America’s free-trade farewell”, en www.opendemocracy.net/

Mark Engler, Op. Cit. Cf. también: James Petras, “Is Latin America Really Turning Left?” en Counter Punch, reimpreso el 3 de junio de 2006 en www.venezuelanalysis.com

De Steve Schifferes, “What stymied the Hong Kong talks?” en BBCNewsk, domingo 18 de diciembre de 2005 en http://news.bbc.co.uk/1/hi/business/4540704.stm Es tentador especular sobre si la amenaza de que se hunda en un odio más profundo de “la otra superpotencia” (opinión pública mundial), pueda haber ayudado a proteger hasta a hora al gobierno de Chávez en contra del ataque de los EE.UU. en el modelo de Chile en 1973 (vea nuestro ensayo de “La revolución bolivariana en Venezuela y la economía solidaria).

CUT es la federación de sindicatos más grande en Brasil. Cf. Humberto Márquez, “World Social Forum: It All Boils Down to Politics”, 1º de febrero de 2006, en www.venezuelanalysis.com

Raúl Zibechi, “El Otro Mundo es el ‘Adentro’ de los Movimientos”, en Volver atrás, 26-07-2004.

Hilary Waingwright, “The Emerging New Euroleft”, en Nation, 10 de abril, pp. 20-24.

Ibid.

Humberto Márquez, Op. Cit.

Cf. Subcomandante Marcos y los Zapatistas: Zapatista Encuentro: documents from the First Intercontinental Encounter for Humanity and Against Neoliberalism (La Realidad, México: Seven Stories Press, 1998); Gustavo Esteva: “A Report on the Second Intercontinental Encuentro” en Auroras of the Zapatistas (Brooklyn: Automedia, 2001).

Argumentamos más adelante que el movimiento de la economía solidaria ha creado muchas instituciones económicas alternas. Para ver información sobre los argumentos para los modelos alternativos vea el avance de la “democracia económica” de David Schweickart en Against Captlalism y After Capitalism y las “economías participativas” de Albert y Hahnel como lo desarrollan en su libro.

Como en las redes solidarias en las sociedades agrarias. Marcel Fafchamps, “Solidarity Networks in Preindustrial Societies: Rational Peasants with a Moral Economy”, en Economic Development and Cultural Change, Vol. 41, No. 1 (Oct., 1992), pp. 147-174; y James C. Scott: The Moral Economy of the Peaasant: Rebellion and Subsistance in Southeast Asia, (New Haven: Yale University Press, 1979).

Oponerse tan sólo a las “empresas explotadoras” asume de manera errónea que la ganancia por sí misma es aceptable. De hecho los capitalistas se benefician sistemática y desproporcionadamente del trabajo bajo contrato. Esta explotación diaria empeora moralmente por el hecho de que los trabajadores, para vivir, se ven obligados a vender su trabajo y, por ende, a ser explotados en contra de su voluntad.

Los llamados boicots secundarios son controversiales: aquellos que están en contra de los vendedores que no los afectan de manera directa.

Citado por John Pilger, “The Other, Man-made Tsunami”, New Statesman, 6 de enero de 2005.

Vea nuestro artículo de “Cooperativización como alternativa al capitalismo globalizador” en la página web de la Organización de Economía Popular, www.geo.coop

Schweickart, David: After Capitalism (Lanham, Maryland: rowman & Littlefield, 2002); Albert, Michael and Hahnel, Robin: Looking Forward: Participatory Economics for the Twenty-First Century (Boston: South End, 1991). Dudamos que los autores de cada uno de estos libros aprobarían el uso que hacemos de ello. Sin embargo, encontramos que esta secuencia de sus modelos ofrece una manera completa y verosímil de imaginar un futuro humano, usando sus mejores herramientas intelectuales.

Goldman, Lucien y Serge Mallet: “Débat sur l’autogestión” (“ El debate sobre la autogestión”) en Le Nouvel Observateur, 6 de julio de 1968. Reimpresión en Autogestion, No. 7, diciembre 1968.

Vea nuestro ensayo en el sitio web de GEO.

Publicado por Pluto Press en Londres en 2002. El debate que provocó el libro de Holloway se llevó a cabo con más detenimiento en el 2003 en español en las páginas de Herramientas, una revista marxista argentina. Sin embargo, en junio de 2006, una reseña en inglés sobre las críticas trotskistas sobre Holloway, junto con una copia del debate presentándolo, están en el panfleto “Change the World Without Taking Power… or… Take Power to change the world?” publicado por el Insituto Internacional de Investigación y Educación (IIRE) www.iire.org Más útil resulta el documento “A debate between John Holloway and Alex Callinicos” que se llevó a cabo en el Foro Social Mundial de 2005 en Puerto Alegre.

Vea nuestro ensayo de “El experimento Venezolano en la cooperativización”

 

 

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