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indice de las ponencias de 2006

Ilusiones y realidades del desarrollo sustentable

Bob Leonard
San Miguel de Allende, Guanajuato

 

I.  ¿Qué es el Desarrollo?

Determinemos primeramente qué es desarrollo y qué no es.   El desarrollo es fácil de confundir con el auxilio.   Frecuentemente se ven desastres por televisión – ya sea una inundación , un terremoto que deje a miles sin hogar –una ola de hambre – o aquellos desplazados, huyendo de la guerra.  La gente necesita alimento, agua, vestimenta, medicinas, y lo necesitan de inmediato. Los abastecimientos requieren ser transportados por vía aérea, luego organizar su distribución para que finalmente lleguen a las manos de los necesitados.  Es también importante mantener la tasa de robo y especulación a un mínimo.  Estas operaciones de auxilio son rápidas, exigentes, emocionantes y desafiantes, pero aunque indispensables como ayuda humanitaria, no constituyen desarrollo.  Son auxilio.   El desarrollo se trata de algo distinto.  El desarrollo no consiste en el manejo de situaciones transitorias sino se concentra en el logro de cambios permanentes y sustentables. El desarrollo es la capacitación de las personas, comunidades, organizaciones locales, y gobiernos nacionales con el fin de mejorar sus vidas y a su país.  Se trata fomentar en la gente la esperanza y seguridad de que “sí pueden por sí mismos”, si trabajan y colaboran en grupo.  Puede que inicialmente se requiera asistencia del extranjero, pero a la larga, los habitantes deberán hacerlo por sí mismos.   Un dicho muy conocido viene perfectamente al caso: “No me des un pez enséñame a pescar en vez”.  Auxiliar es ir al rescate.  Desarrollar es dar asistencia a la gente y a su país para que logren resolver sus propios asuntos.  Como el psicoterapeuta que trabaja con el cliente.  Si simplemente rescatamos a una persona, le arruinamos la oportunidad de resolver el problema por sí misma, le negamos el conocimiento de que pudo por sí sola, y también  del orgullo que trae tal logro.   La pertenencia y la sustentabilidad son claves, y la única manera de obtenerlas es permitiendo que los habitantes lo logren por sí mismos.

Durante los primeros treinta o cuarenta años del desarrollo que conocemos hoy día, el cual comenzó a finales de la segunda guerra mundial,  el desarrollo consistía en la entrada a los países pobres con un programa fijo.  A los países se les “analizaba”, los expertos decidían lo que necesitaban,  y subsiguientemente se construían una amplia gama de estructuras, tales como centrales eléctricas y represas,  escuelas y clínicas, pozos de agua y letrinas.   A veces pero no siempre,  los jefes de gobierno participaban en la elaboración del programa, para que posteriormente los expertos construyeran las obras que ayudarían al crecimiento y prosperidad del país.  Estuvimos implementando miniversiones del Plan Marshall por todo el mundo.  A éste enfoque se le apoda a veces “Molde Unico” (como un molde cortagalletas).  Se pensaba que lo puesto en práctica en un lugar se podía implementar en todas partes.  Motivo de mucha frustración ha sido el ver a supuestos expertos, a menudo con doctorados pero con poca experiencia en el área,  llegar a un país y proclamar: “Hicimos tal cosa en Ghana o en la Europa Oriental o en tal sitio, por lo tanto haremos lo mismo aquí también”.

Después de años procediendo de esta manera comenzamos a evaluar nuestro trabajo y a visitar las localidades donde se llevaron a cabo dichos proyectos, unos tres o cuatro años después de su culminación.  ¿Qué encontramos?  Hallamos carreteras llenas de hoyos y casi intransitables, represas responsables por desastres ecológicos, y comunidades viables que habían sido desplazadas;  también se hallaron escuelas y clínicas vacías o en ruinas, pozos destrozados e inútiles,  y letrinas utilizadas como depósitos.  Hallamos a niños que acudían a escuelas con agujeros en el techo y suelo, y ventanas rotas – sin protección contra la lluvia y los vientos helados.  ¿Entonces qué fue lo que sucedió?  ¿Y por qué?  La respuesta es que estuvimos usando un modelo único (el cortagalletas) para todo.  Nunca se le  preguntó a los futuros usuarios de tales servicios cuales eran sus necesidades.  Llegamos a pensar que conocíamos a sus problemas mejor que ellos mismos y que por lo tanto,  le teníamos la solución.  También creímos que los que funcionaba en un país funcionaría en cualquier otro, pero nos dimos cuenta que patrocinamos a la gente de manera tal, que aumentamos su dependencia, o sea, un producto totalmente opuesto a lo que aspira lograr el desarrollo.  Pudimos comprender claramente que nos faltó integrar a los beneficiarios de estas estructuras en el proceso de su diseño.

¿A qué nos referimos con la palabra proceso?   Tomemos como ejemplo a la siguiente situación en cierta región de un país.  Se sabe que las escuelas y clínicas están en condiciones abismales, que la tasa de inscripción escolar ha disminuido el 50% en los últimos diez años; que no hay agua potable; que las carreteras están en condiciones atroces y que para llegar a un mercado decente se requiere viajar por dos horas.  Además, la mujer promedio tiene 4.5 abortos durante el transcurso de su vida y la tasa de mortalidad infantil es excepcionalmente alta.  Existe un canal de riego que suple a la mayoría de los campos de cultivo, pero esta tan lleno de maleza que casi no permite el paso de agua.   Los campesinos usan semillas viejas que producen solo el 20% de lo que producen las semillas modernas y que además, no son resistentes a la sequía.

Lo más económico y eficiente que se puede hacer para solucionar estos problemas sería contratar a una serie de maestros de obras y sencillamente reconstruir las carreteras, escuelas y clínicas, y despejar los canales de riego.  La gente nos adoraría por ello.  Seríamos héroes del día,  pero al cabo de cinco o diez años todo volvería a su estado previo a nuestras obras.  ¿La razón? Porque siempre fue nuestro proyecto y no el de los habitantes del área, a los cuales nunca les perteneció nada.  Probablemente esperarán a que nosotros o alguien más regrese y les repare todas sus averías de nuevo.  O sea, el mismo juego de rescate de siempre. En ojos de los habitantes, el proyecto le pertenece al  Banco Mundial, o a USAID, o CARE, o Salven a los Niños, o de la organización responsable por su construcción.  A veces los proyectos de construcción los lleva a cabo el gobierno,  frecuentemente a cambio de votos, pero con igual carencia del sentido de pertenencia.  Aunque complacidos con la escuela o la clínica,  nunca se hicieron partícipes del proyecto en sí.   No se hizo el esfuerzo de que el pueblo participara en ellos.  Por ejemplo, en el caso de los pozos que proveían agua potable, nadie nunca educó a los residentes en cuanto a las consecuencias del agua sucia al cuerpo humano, del porqué la gente se enferma al consumir agua de los arroyos o pozos contaminados.  Nadie nunca les informó que las bacterias provenientes de los desperdicios humanos y animales se infiltran en el agua y son la causa de tantos problemas.   Tampoco prepararon a las comunidades en la estructuración de fondos para la compra de repuestos para pozos,  ni tampoco se les enseño cómo reparar los mismos.  Cuando los pozos se averiaron, la gente simplemente volvió a sus antiguas costumbres.  Por lo tanto,  por todo el mundo con hallamos con miles de pozos de agua descompuestos y con escuelas y clínicas en las últimas condiciones -  el producto de un modelo único inadecuado (cortagalletas), y de un arrogante enfoque hacia el desarrollo.

Finalmente, los especialistas en desarrollo se dieron cuenta que estaban equivocados y que tendrían que hacer cambios.  Cambios que darían participación a los habitantes de las comunidades para que el proyecto fuese de ellos.  Se vio la necesidad de urgir la participación de la gente, y hacerlo desde su etapa inicial y a través de todo el proceso: comenzando con el diseño de la solución del problema, la planificación, y su implementación y mantenimiento.  O sea, es necesario que el proyecto le pertenezca a los habitantes.   También se precisa que la comunidad no solo gobierne las decisiones e implementación del proceso, sino que también aporte su propia mano de obra y recursos monetarios al proyecto.  Este punto es de crucial importancia.

II.   Las actitudes

Este nuevo enfoque engendró un cambio de actitud en los equipos de desarrollo.  Comenzando por la noción de que tenemos un conocimiento limitado acerca de los otros países , y que de hecho, no podremos nunca conocerlos por completo.   Además, estamos sujetos a una perspectiva occidental.   El nuevo enfoque es el saber que las comunidades de habitantes tienen la capacidad de obrar por sí mismos.  Ellos conocen a su comunidad y sus problemas, y no obstante el bajo nivel de educación de la gente en muchas partes del mundo, las personas siguen siendo inteligentes, si se les estimula correctamente,  y tienen una habilidad innata de crear una gama de soluciones sorprendentes a sus problemas.  El nuevo especialista en desarrollo actúa más como un catalizador,  como entrenador y hasta como animador.  Su trabajo consistirá en unir a las personas, ayudarles a comunicarse entre sí, a resolver problemas y a implementar proyectos que mejorarán sus vidas, mientras que a la vez fomentará un sentido de unidad y confianza.  Lo que realmente hacen es aumentar la capacidad de autodeterminación y control de vida de las poblaciones.   En términos de desarrollo a esto se le conoce como capacitación y fomento.

Un gran problema dentro de los países en desarrollo es la carencia de esperanzas en mejorarse a sí mismos.  La gente siente que sus circunstancias y vida siempre serán las mismas y que no hay esperanza alguna de que mejoren.   Es un sentir general de impotencia.  Lo que los promotores de desarrollo esperan es que si una comunidad logra organizarse y diseñar un plan estratégico, y luego construir con éxito un proyecto o programa que mejore sus vidas,  con poca o ninguna ayuda externa,  entonces dicha comunidad tomará el importante paso hacia su siguiente nivel de desarrollo, habiendo partido desde el más básico.  Ya después de haber dado el primer paso podrán proseguir al siguiente, y así sucesivamente. La confianza en sí mismos mejorará, y habrá el restablecimiento de las esperanzas.  Lo más importante será proveer asistencia para que alcancen el primer nivel.   Posteriormente  ya podrán lograr más y más con menos asistencia.  Los que trabajan en desarrollo frecuentemente desean exclamar “Estupendo”, y proseguir al siguiente proyecto;  pero esta no es modo de que las cosas resulten bien.  No se puede abandonar a la gente así. Se precisa de una continua relación entre la organización promotora de desarrollo y la comunidad, con visitas regulares, refuerzos en pro a cambios de comportamiento, ánimos, y ayuda para resolver sus problemas y para el proceso de crecimiento de la comunidad.

III. La Cultura

Un aspecto fundamental en el éxito del desarrollo es el conocimiento y apreciación de la cultura dentro de la cual se trabaja, y más importante aún es incorporarla en el proceso. Para la mayoría de los países en desarrollo, la cultura es su fuerza.  O sea,  se requiere obrar a través de los sistemas tradicionales, de sus personas mayores, sus mujeres y grupos de jóvenes.  En lugares como el sureste de Asia serán los monjes, y en países islámicos serán los mullah.  Lo importante sigue siendo el conocimiento y apreciación de la cultura, y el poner fe en ella para poder obrar a través de la misma.  No se debe imponer la cultura del trabajador extranjero sobre ellos ni obligarles a que adopten.

A mi parecer, uno de los problemas más grandes que encaramos los promotores de desarrollo es la imposición de nuestros valores y cultura occidentales sobre otros países. A través de los años, he sido testigo de tal y con bastante regularidad, inclusive he tomado parte en ello.  Creo que es beneficioso en algunos casos, más no en otros.  En algunos casos me he preguntado si hacemos lo correcto.  Lo que sí tengo por seguro es que hay que ser sensible y estar informado, y estar dispuesto a escuchar y a mostrar respeto, no solo en pensamiento sino en acción.   Dicho esto, sé que tenemos el potencial de ejercer una gran influencia sobre otras culturas simplemente porque no ven como unos sabelotodo – sabios colmados de conocimientos – y rápidamente adoptan nuestras costumbres.   Triste, pero a menudo cierto.

La mayoría de los expertos en desarrollo que conozco reconocen la singularidad de otras culturas, y de hecho la aprecian mucho,  especialmente si han vivido en aldeas o pueblos donde han podido percibir el verdadero sabor del pueblo.  Desafortunadamente, no siempre sucede así, a menudo en casos de aquellos con doctorados en desarrollo, recién graduados de la universidad o provenientes de tanques de ideas,  al menos que estos tengan una amplia experiencia en el campo del desarrollo.  A veces manifiestan arrogancia y falta de sensibilidad, y frecuentemente el diseño de sus proyectos y programas son poco realistas y no se pueden llevar a cabo a causa de tal actitud. 
Lo que más me impresionó de mi primer labor de desarrollo en otro país fue la diferencia entre sus costumbres y la nuestra occidental.  De hecho, si hacemos una línea continua que represente a las costumbres occidentales (puestas a la izquierda), y la de los países en desarrollo (a la derecha), nos resultaría lo siguiente:

  • La individualidad vs. el énfasis en la familia y la comunidad – el individualismo se equipara con el egoísmo en la mayoría de los países.
  • Hablar vs. escuchar – se le inculca a la gente a escuchar, no a hablar
  • La agresividad vs. la pasividad -  en muchos de los países en desarrollo, desde el nacimiento, se infunde a obedecer, y no preguntar ni opinar
  • El éxito y la oportunidad vs. el respeto a las personas mayores (superiores) -  tradicionalmente los que toman decisiones y reciben el respeto y honra de todos
  • Respeto a las oportunidades vs. el amor y el respeto a la tradición – en muchas sociedades, la tradición es el adhesivo que mantiene a la comunidad unida
  • El empuje vs. la timidez
  • El análisis conceptual y aporte de ideas vs. el aprendizaje a fuerzas
  • El constante cambio y adaptación de la cultura vs. el apego a las costumbres establecidas
  • La crianza flexible vs. la crianza estricta
  • El frecuente desafío al respeto y autoridad, tanto en el hogar como en la sociedad vs. el respeto firme a toda autoridad
  • La democracia vs. la relación entre patrón y cliente, en la cual cada familia vive bajo un patrón o patrona al cual le sirve, y a cambio este(a) estará bajo la obligación de cuidarlos y emplearlos, etc.
  • Franqueza y candidez vs. formalidad, protocolo y amabilidad

En general, los países en desarrollo se encuentran en un extremo de esta línea mientras que los EEUU se encuentran al extremo opuesto.  Los países europeos también estarían al lado opuesto a los primeros pero no a tal extremo como los norteamericanos.  Este es solo uno de muchos ejemplos más.

  • La Familia

Si se va a hablar de cultura comencemos por la familia.   Varias veces y con franqueza muchachos jóvenes me han dicho, especialmente los de países musulmanes, que la razón por la cual están en este mundo es “para servir a mi familia”.  A los niños se les enseña a acatar y respetar las antiguas costumbres de su tribu, las cuales tienen un lugar de honor en cada hogar.  A los tíos, tías y abuelos se les muestra un gran respeto y deben ser obedecidos siempre. Sería inconcebible enviar a un padre a un “hogar de ancianos”.  A la familia le sigue la tribu y-o la comunidad.  En muchos países, la identidad personal o familiar culmina allí.  Hay poca afiliación con el estado y  a menudo, muy poco interés en la democracia.   Lo que quiere la gente es trabajar sus tierras, o practicar su comercio a pequeña escala, y vivir su vida;  solo desean que la policía o el ejército los deje en paz.

Con frecuencia hay poca noción acerca de las leyes.  Los decretos del gobernador o presidente pueden tener mucha más importancia que cualquier ley parlamentaria, y las cámaras legislativas son a menudo un grupo con poca influencia.  El orgullo en la familia es todo, y la deshora a la familia es un acto inconcebible.  Deshonrar a una persona equivale a la deshora de su familia.  Durante elecciones supuestamente democráticas, cuando los candidatos se critican severamente entre sí,  ofenden la tradición y consecuentemente causan hostilidad y amargura que dura por años. (No entraremos en detalle al respecto, pero falta decir que la democracia que conocemos en el occidente a menudo no es lo indicado para ciertos países – o al menos no en el momento que se le impone.  La democracia generalmente necesita ser el resultado de un esfuerzo a largo plazo, de un proceso que se origine en la base de la población).  Una regla en muchos países es la de no causarle desprestigio a nadie.  Tampoco se debe ganar 100% en ningún trato o negocio, en vez, se trata de dignificar al otro.   Con frecuencia se habla de este proceder en nuestros países occidentales, pero luego sucede que terminamos aniquilando al prójimo.

  • Mentalidades

La manera de pensar de los países occidentales resulta ser sumamente distinta a la de los países en desarrollo.  La mentalidad occidental quizá desciende de Grecia, desde los tiempos de Aristóteles.  Está basada en el razonamiento concreto y objetivo, o sea,  la definición de los objetos de acuerdo a su color, altura, forma u otras propiedades físicas.  El objeto se convierte en una entidad precisa, claramente definida y definitiva.  Consecuentemente el mundo que nos rodea está claramente formado y definido en términos claros, objetivos y concretos. A diferencia de los chinos y otros países asiáticos, que tienden a percibir los objetos en relación a otros, interrelacionados entre sí complejamente.  Cualquier afecto sobre un objeto ejercerá un efecto sobre otros.  Es un enfoque más holístico.  Ven a las cosas en su integridad, y consecuentemente con más complejidad.   Nosotros en el occidente deseamos definir las cosas en términos sencillos y concretos,  mientras que otros consideran que las cosas son más complicadas;  por lo tanto precisan más estudio y más tiempo para tomar decisiones.  Nosotros, especialmente los estadounidenses, preferimos decisiones y respuestas claras, rápidas y fáciles.  Tendemos a calificar todo como blanco o negro, bueno o malo, mientras que los asiáticos perciben el gris y le adjudican igual importancia y valor a ambos lados.   Los idiomas occidentales suelen ser más concretos y exactos mientras que los otros idiomas son más poéticos y simbólicos.  Nuestra cultura e idioma están diseñados con el fin de definir problemas concretamente, analizarlos,  determinar su solución de manera rápida, para prontamente ejecutarla.   Estas características tienen su origen en nuestros valores.  Tenemos la tendencia a considerar nuestra solución como la única que existe,  mientras que la mente oriental tiende a apreciar ambos lados de cualquier situación y a estudiar las consecuencias de cada uno, tanto así que a veces pareciera que el estudio no concluye nunca.

Dentro del tema de las mentalidades,  nos falta por mencionar “Las Actitudes de la Era Soviética”.  Después de 70 años bajo dominio soviético, la gente de los países independizados de dicho gobierno comunista ha asumido una actitud que paraliza su propio desarrollo.  La mentalidad asume que el gobierno se hace cargo de todo y que la gente ha de esperar que el gobierno intervenga y solucione cualquier problema, sin importar el hecho que la comunidad misma esté plenamente capacitada para resolverlo.  Por lo tanto el refrán “lo que está dentro de mi casa yo lo cuido, el gobierno se encarga de todo lo demás”.   Pero hoy día la mayoría de estos gobiernos dispone de muy pocos o ningún recurso para la reparación de sus carreteras intercomunales, sus gasoductos, la electricidad, y escuelas o clínicas, y a consecuencia de esto, dichos servicios quedan en condiciones inutilizables.  Además, la gente vacila a unirse a cualquier grupo o a promover medidas de iniciativa, a causa de su antiguo temor a las represalias que tomaba el gobierno soviético cuando se instigaba algún desorden público.  Y no faltando más,  existe también una total desconfianza en cualquier entidad o iniciativa gubernamental, más la creencia en que los gobernantes exigen sobornos de manera sistemática.

Metodología

  • Movilización de la comunidad

Tomemos como modelo de desarrollo al desarrollo comunitario, ya que es la base para toda intervención de desarrollo, tanto en áreas de salud, agricultura y pequeños comercios, como en microfinanciamiento y sociedad civil.   Parte del desarrollo comunitario lo llevan a cabo ciertas organizaciones multinacionales como la ONU, el Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Asiático,  pero la mayor parte lo asumen entidades denominadas  Organizaciones Nogubernamentales ONG (o NGO´s, su siglas en inglés).  Son organizaciones tanto internacionales (CARE, OXFAM o Save the Children – Salven  los Niños!) como nacionales o locales.

El paso inicial hacia el desarrollo de una comunidad consiste de una visita por parte de los expertos en desarrollo (encabezados por una ONG local o internacional pero compuesta mayormente de personal nacional) a dicha comunidad o población,  para reunirse con las autoridades locales y luego con sus líderes y con los grupo de superiores, de mujeres y de jóvenes, y así presentar a la agencia, explicarles de qué se trata el programa y averiguar si estarían interesados en participar en la obra.

Es importante que se visiten y conozcan a todos los grupos -  y no solo a sus líderes sino las personas integrantes de los mismos.  La incorporación del gobierno local al proceso le aporta al proceso un poderoso elemento.  Y se debe siempre tener en cuenta que todo este proceso, abierto y transparente y todo, es generalmente una experiencia totalmente desconocida para todos, especialmente para el gobierno, y tiene el potencial de unir a la comunidad, de ampliarla, y de fomentar confianza entre sus habitantes y el gobierno.  Al final, y gracias a contribuciones por parte del gobierno, se ven provistos de los materiales necesarios y apoyo político.  Además, los funcionarios públicos locales que al principio se muestran escépticos con todo el proceso de desarrollo comunitario,  a la larga se transforman en su más ardiente campeón.

A veces las agencias también prometen ayuda financiera para los proyectos, pero hay muchas ONG que comienzan con solo la promesa de trabajar con la comunidad.   Se hace claro desde el comienzo que las intervenciones iniciales se orientarán más hacia el entrenamiento de la comunidad y así prepararla para los cambios venideros.   Si demuestran interés en ello, se convoca una reunión general para presentar el programa con todos sus detalles a la comunidad entera.  Si esta decide que quiere participar entonces se inicia el proceso.

La clave de todo este emprendimiento es que la comunidad se organice a sí misma dentro del marco del proceso de desarrollo: las mujeres, los jóvenes y aquellos al margen de la sociedad, deberán ser incorporados.   La comunidad nombrará a un comité que la represente, a veces por medio de elecciones, otras por selección (a veces este es el mejor método ya que la selección esta basada en negociación y es más tradicional).  También se nombrarán subcomités para asuntos de salud, agricultura, educación, y más tarde, un comité de mantenimiento.  A estos grupos representativos se les exige mantener contacto y comunicación con la comunidad en su plenitud y durante todo el proceso.  Después de la formación de los comités, viene la introducción de un equipo especializado de entrenadores en áreas de gerencia, planificación, evaluación de comunidades, solución de problemas,  diseño e implementación de proyectos,  supervisión y evaluación, mantenimiento y por último, el papel que juegan los hombres y las mujeres según su sexo.   Durante el entrenamiento se introducen ideas nuevas seguidas por sesiones de discusión, trayendo a luz la manera en la cual estos nuevos conceptos confluyen o colisionar con las costumbres de la comunidad.  A veces las pláticas se vuelven discusiones, y en otras la gente se sorprende al descubrir lo útiles que son estas nuevas ideas.  No obstante,  este intercambio presentará siempre la oportunidad para que la gente analice y adapte dichas ideas a la realidad de su propia comunidad, y para que contemplen métodos distintos para el mejoramiento de sus vidas y sus comunidades.

Durante este proceso de movilización encabezado por la ONG, la comunidad ocasionalmente participa en talleres experimentales a los cuales todos están invitados  (a veces participan hasta más de 200 personas) con discusiones en grupos pequeños.   Otro método de movilización es por medio de grupos pequeños en vez de grupos grandes.   Ambos métodos logran resultados excelentes.  Durante este proceso, la comunidad analizará los siguientes puntos:

  • Sus antecedentes pasados, por ejemplo, quién fue el fundador, hechos importantes, logros, qué ha sido efectivo anteriormente y que no;
  • Identificación de los recursos de la comunidad:  humanos (médicos, abogados, maestros e ingenieros),  infraestructura (autoridades locales, clínicas , hospitales, calendarios agrícolas, carreteras y pozos), y materiales (fuentes de agua, materia prima, tierras arables);
  • Trazar planos de la comunidad, denotando sus recursos y estructuras
  • Crear un calendario agrícola -  siembra y cosecha de acuerdo a las estaciones del año;
  • Identificar los problemas principales de la comunidad, sus causas y origen; Cada problema de seguir de un por qué;
  • Transformar problemas en soluciones, y posteriormente en metas a largo plazo;
  • Convertir, según el orden de prioridad, las metas en proyectos,  luego decidir en cual colaborar;
  • Establecer un Comité de Proyecto.

Una regla importante para los movilizadores de las ONG (organizaciones nogubernamentales como la Cruz Roja Americana o CARE, las cuales se dedican al desarrollo) es la de no ofrecer soluciones ni contenido en cuanto a lo que se debe hacer en cada comunidad.   Podrán recalcar asuntos para ser considerados,  pero raramente dan consejos al respecto.  Cuando observan que una comunidad se encuentra estancada sin poder resolver cierto problema, o si consideran que la misma ha adoptado un rumbo incierto, las ONG presentarán otras soluciones o ideas para que la comunidad pueda reevaluar la situación y para que considere otras opciones.  Se puede decir que estas son un catalizador que ayuda que la comunidad misma vea su propio potencial.

La transparencia y franqueza son claves y no se permite que ningún individuo o grupo domine.  Además, se urge la participación de las mujeres y jóvenes, es más, muchas de las ONG exigen que el 30-40% de los miembros de comité sean mujeres.  En muchos países islámicos, los hombres no permiten que sus esposas acudan a estas reuniones, por lo tanto es sumamente difícil satisfacer este requisito porcentual.   Más el problema anterior a menudo desaparece ya cuando se ha movilizado a la comunidad y sus habitantes hayan trabajado con el personal de las ONG,  y se den cuenta de la amplia participación de la comunidad;  es entonces que las mujeres se convierten en miembros activos y líderes de los comités. 

Según uno de los modelos,  si una comunidad decide implementar un proyecto de desarrollo, y éste resulta ser fundado por una ONG, la comunidad contribuirá el 20-25% de su costo,  generalmente en materiales y mano de obra.  La mayoría de las ONG también exigen que el 5% de la contribución sea en dinero;  generalmente esta es la primera vez que se le requiere a la comunidad que asuma verdadera responsabilidad por su propio mejoramiento.  Algunas comunidades no logran reunir la contribución comunitaria y a consecuencia, el proyecto no es implementado;  más con frecuencia se recaudan los recursos necesarios y se vuelve al plan.  La ONG, con ayuda de donativos del exterior, financia el resto del proyecto.

Algo que ha sucedido recientemente es que las ONG asisten a las comunidades ya activas en reuniones para elegir representantes que formen una Conglomeración que represente unas 15 a 25 comunidades de la región o provincia.  Las comunidades sobresalientes reciben entrenamiento para que se movilicen por sí mismos y con otras comunidades, para posteriormente integrar ésta nueva comunidad a la Conglomeración.   La Conglomeración obra conjuntamente con el gobierno local o regional en el área de planificación regional.  También se convierte en una voz de abogacía con gran impacto sobre los gobiernos locales, y puede tener un gran impacto para el inicio del auge de una sociedad civil y de la democracia.   Analicémoslo de la siguiente manera: una población está limitada en cuanto a lo que puede lograr con su gobierno de distrito; pero si se une a otras 15 o 25 comunidades más, la cuales ya tienen el apoyo de sus propios gobiernos locales,  unidos por asuntos de mutua importancia, se crea un poder que tiende a atraer la atención del gobierno regional.

La meta es entonces fomentar poder dentro de las comunidades para que sean preactivas en su propio desarrollo,  y para que actúen junto a otras comunidades y con el gobierno local, para así promover planificación y resolución de los problemas regionales.  Esto genera una dinámica donde las comunidades base se vuelven preactivas, mientras que al mismo tiempo, las entidades gubernamentales sobre ellas interactúan con un sistema de comunidades locales que reesfuerzan sus propios triunfos.

B.  Las mujeres y el desarrollo

El entendimiento de la importancia de la participación de mujeres en los proyectos de desarrollo es primordial.   Aprendimos ya hace un tiempo que si no se incluyen a las mujeres en un proyecto, el mismo está destinado a fallar – no siempre pero en la mayoría de los casos sí.  En los países en desarrollo (no incluyendo los occidentales), los hombres gastan su dinero en mujeres, el juego, y la bebida, así como también en proyectos imprácticos.   Las mujeres harán todo en sus medios por asegurarse de que haya dinero para alimentar, vestir y cuidar a sus hijos – sea lo que sea.  Ellas disponen de un rigor y una sensatez que les permite resolver las cosas.  Tienden a ser más rápidas en captar y entender ideas con todo y detalles,  y de acuerdo a mi experiencia y la de los expertos en desarrollo que conozco, suelen tener facultades de implementación superiores a la de los hombres.  Del gran número de clases de entrenamiento y gerencia que he dirigido, donde las personas trabajan en grupos pequeños para tratar de resolver una gama de problemas, las mujeres siempre son más rápidas y sus soluciones tienden a ser más detalladas y lógicas.  Y nos preguntamos, por qué?  Porque los hombres generalmente se hayan bajo árboles de sombra, tomando té y contando historias, mientras que las mujeres están cocinando, limpiando sus hogares, cuidando a los niños,  trabajando en el jardín, lavando la ropa, y buscando agua que se encuentra a veces a 4 kilómetros de distancia.   En los países en desarrollo, las mujeres son a menudo las que hacen todo.   Al principio suelen ser tímidas para opinar durante las discusiones y ceden a los hombres,  pero como el proceso de movilización de sí consiste en incluir a todos a que hablen y participen,  una vez iniciadas, las mujeres se convertirán en las más locuaces y persuasivas.

V.  Implementación de proyectos

El comité del proyecto selecciona a un ingeniero, o a alguien capaz de dibujar los planos del proyecto que conjuntamente a un presupuesto será presentado a la comunidad para su aprobación.   Luego de ser aprobados los planos, los entrenadores de personal llevan a cabo sus sesiones de capacitación.   Ya culminados, se recauda el dinero y los materiales y se fija el programa de trabajo.   Ocasionalmente, el gobierno local contribuye con materiales.  También se selecciona un comité de mantenimiento y se establecen fondos para el mismo.  Se inicia el proyecto, ya sea una escuela, una clínica, un sistema de riego, un pozo de agua, distribución de electricidad o gas, o hasta la siembra de árboles.   El aspecto más importante de la culminación de un proyecto de este tipo es el nivel de autoestima y confianza que crea dentro de la comunidad, de tal manera que la esencia del proyecto en sí se convierte en algo secundario.

Como se dijo previamente, el presupuesto tiene que ser aprobado por toda la población.  El presupuesto será presentado al público en una cartelera ubicada en un lugar llamativo y al cual todos tengan acceso.  Esta cartelera exhibirá todos los gastos del proyecto, las contribuciones individuales al mismo, los nombres de los miembros de comité, los programas de trabajo y otros datos importantes.  Dicha divulgación de información será frecuentemente una experiencia completamente desconocida para las comunidades, ya que usualmente las decisiones son hechas por una sola persona poderosa (generalmente un hombre) o por una pequeña élite,  y en secreto.  Tal franqueza y claridad son uno de los elementos más importantes dentro del desarrollo de comunidades, un verdadero preámbulo al desarrollo de una sociedad civil,  y la base para toda democracia.

Usualmente, la culminación de un proyecto se celebra con una inauguración formal por los dignatarios, un discurso del gobernador, y festividades.  Frecuentemente he escuchado decir al Jefe de la Junta Directiva del Comité del Proyecto y al igual que otros,  declarar que “Este es un nuevo inicio para el progreso de nuestra comunidad, como también el comienzo de una democracia”.   Este proceso habrá tomado unos seis u ocho meses pero de ninguna manera marca el fin de las relaciones entre la ONG y sus habitantes.  Durante los siguientes dos o tres años, la ONG visitará a la comunidad para prestarle apoyo y estímulo.  Se desea que la comunidad planee e implemente otros proyectos por sí misma.  A muchas comunidades se les orienta en cuanto a la elaboración de propuestas de proyecto y el alistamiento de otros donatarios a proyectos diferentes.   Las comunidades comenzarán a apreciar todo lo que ellos mismos pueden lograr con sus propios recursos, complementados quizá por contribuciones por parte del gobierno local.

  • Carencia de capacidad de planificación

Las habitantes del mundo occidental, especialmente los estadounidenses, están orientados hacia el futuro.  Viven planificando, definiendo sus objetivos, estableciendo fechas de reuniones, logrando sus metas y cumpliendo con sus plazos.  Conocen el significado de los hitos, las metas, los objetivos y otros elementos de planificación.   Es parte de su día a día.  Es parte de su sistema de valores – el éxito.  Es el hacer del mundo un sitio estupendo, y constituye un gran elemento en su fortaleza.  Pero en los países en desarrollo, lo que importa mayormente es el día de hoy.  La gente trabaja arduamente, a veces hasta en tres o cuatro empleos, doce horas al día y hasta siete días a la semana,  de modo que el “hoy” – y la familia –es lo que más importa.  Se hacen pocos esfuerzos en planes para el futuro, al menos en comparación a lo que vivimos en el occidente.

Esto lo digo porque me he dado cuenta, a través de los numerosos talleres de planificación y gerencia que he dirigido,  que los conceptos elementales de planificación, por ejemplo, las metas y objetivos, carecen de significado alguno a los participantes, inclusive a gobernadores y ministros.   Mis intérpretes me informaron, una y otra vez, que dichos conceptos eran algo nuevo para ellos.  Las palabras “meta” y “objetivo” ni siquiera existen en el vocabulario Fidjiano o Khmer (de Camboya).   En algunos países, la palabra que más se asemeja a estas es una que denota a el blanco al cual se le lanzan las flechas.   Mientras dirigimos un taller de planificación en las islas Fidjianas, le pedimos a los participantes que se trazaran algunas metas para la comunidad.   La única respuesta que pudieron dar fue una mirada al vacío, razón por la cual tuvimos que dedicarle unos 15 minutos a la definición de la palabra meta.   Posteriormente les pedimos de nuevo que nos dieran o inventaran alguna meta,  y de igual manera solo respondieron con silencio.  Decidimos trasladarlos mentalmente a una situación imaginaria en la cual dejarían atrás sus aldeas y a todos sus habitantes para irse a vivir en otra isla por cinco años.   Dejarían a toda su gente para ir a trabajar en otras comunidades.  Se les pidió que soñaran con algún tipo de actividad que aquellas comunidades estarían haciendo para mejorar sus vidas.  Cuando regresaron del supuesto “viaje”, les pedimos que hicieran una lista de todo lo que habrían logrado durante su ausencia.  Y sin vacilación, comenzaron a apuntar una serie de proyectos y programas, los cuales convirtieron en metas inmediatamente.   Después de este ejercicio, nunca más hubo problemas con el concepto de meta u objetivo.   En Camboya,  tuvimos una experiencia similar con los gobernadores de las provincias.  La gente no está familiarizada con los conceptos de planificación, pero les son útiles cuando pueden asociarlos con elementos familiares y que entienden bien – el idioma, las tradiciones, etc.

Pero de todos, el ejercicio más efectivo fue el de bosquejar ideas y sugerencias (brainstorming)!  En la mayoría de estas culturas existe un protocolo bien definido. Por ejemplo, nunca se habla cuando está presente el jefe o superior, o si se es mujer o joven.  Se nos hizo prácticamente imposible iniciar una discusión,  ya que la persona de más jerarquía casi siempre domina la conversación.   Como solución a esto, decidimos siempre iniciar los talleres con una sesión de ideas y sugerencias en grupos pequeños, en los cuales cada persona del grupo tiene que aportar una idea,  y así sucesivamente hasta que se agoten las ideas.  Este proceso exige la participación de cada integrante, inclusive de las mujeres y los jóvenes.  Aquellos de mayor jerarquía quedaron complacidos con el proceso, asombrados con todas las buenas ideas que surgieron del grupo.  Esto fue un rompehielos,  y desde entonces, las sesiones de ideas y sugerencias se convirtieron en la regla general para los talleres y para la interacción con el futuro lejano.  Todos se sentían relajados con el grupo y todos participaron.  El proceso de planificación se convirtió en planificación participatoria, asimismo la gerencia se convirtió en una gerencia participatoria – con todo y dentro de un país y cultura autocráticos.

La planificación participatoria se convirtió en el principal movilizador de desarrollo comunitario.  Aquellas comunidades que nunca se habían reunido salvo en casos de funerales y matrimonios,  han unido a cientos de personas para hablar de temas y asuntos que les concierne, y para analizar, planificar e implementar proyectos.

  • Las ONG y la capacitación de personal nacional

Cada vez más, las ONG locales y nacionales se encuentran implementando sus propios planes de desarrollo,  eliminando así la necesidad de personal extranjero a largo plazo.   Como se puede imaginar, el traslado y mantenimiento de cada empleado extranjero y su familia resultan bastante costosos.  La mayoría de las organizaciones extranjeras de desarrollo de estatura y profesionalismo,  aspiran incorporar al personal del país anfitrión  a puestos de gerencia y supervisión lo más pronto posible.  Aunque esto requiera una buena cantidad de entrenamiento y experiencia en el área,  sigue siendo uno de los productos más gratificantes y emocionantes del proceso de desarrollo.  Al paso  que aumenten las facultades del personal, su desarrollo y crecimiento les permitirá el ascenso y substitución de cargos anteriormente ejercidos extranjeros.   Este es y debería ser un proceso continuo.  En la mayoría de los países, apreciar ésta transformación es algo verdaderamente asombroso. 

La organización de desarrollo británica llamada OxFam va más allá aún.  La agencia se dirige a un país con el propósito de no solo desarrollar la capacidad del personal del mismo, sino para también delegar proyectos y programas distintos a una ONG nacional. Un ejemplo de esto es el establecimiento de un programa de salud en cinco distritos, todos bajo una central de operación regional con sede en uno de ellos.  Dicha central de operaciones estaría encargada de la coordinación de las funciones en todos los distritos, y estaría al principio gerenciada por un extranjero con experiencia en ese tipo de programas.   Es importante tener presente que el personal nacional dispone de poca o ninguna experiencia en cuestiones de desarrollo, y que será necesario iniciarles con lo más básico.  Algunos serán doctores o enfermeras, pero esto no significa que tengan la preparación necesaria como para ejecutar un programa de desarrollo.  La función de él-ella no consistirá solamente de dirigir el programa, sino que también tendrán que fomentar la capacidad de su propio personal con el fin de operarlo ellos mismos. En un período de dos o tres años, el personal pone los programas a la práctica, y con la práctica van aprendiendo; pero también acuden a una cantidad de sesiones de entrenamiento en este y otros campos de trabajo.   Participan en talleres de “Lecciones aprendidas” junto a otras ONG del mismo campo,  y allí comparten sus experiencias.  Ya cuando hayan dominado sus áreas de trabajo y algunos dominen también los fundamentos de gerencia, la OxFam/UK cederá el programa o proyecto a una ONG nacional,  con su personal actual.   Este personal se establece como organización y se convierte en una ONG independiente, con su propio presupuesto y administración.   La Oxfam/UK les prestará asesoría en asuntos de gerencia, administración financiera y planificación, y ofrecerá apoyo económico por un período de tiempo determinado.    También darán entrenamiento en recaudación de fondos, ya sea a nivel nacional o al extranjero.  Una de las cosas más positivas de la Oxfam/UK es que se rehusan a aceptar más del 10% de su presupuesto total del gobierno británico o cualquier otro gobierno.  Lo hacen porque quieren fomentar desarrollo a su manera, y porque no desean la interferencia de ninguna entidad gubernamental con sus propias aspiraciones políticas.

Uno de los aspectos claves en el desarrollo de cualquier comunidad es el fomento de las organizaciones nogubernamentales nacionales y locales,  para que su crecimiento los ayude a actuar de manera profesional.  En la mayoría de los países, estas ONG carecen de conocimientos básicos de gerencia y planificación, y no tienen idea de cómo recaudar fondos en la forma que lo hacemos en los EEUU.  También carecen de conocimientos de administración financiera.   Por lo tanto,  se han desarrollado una cantidad de programas con el fin específico de preparar en áreas de desarrollo, gerencia, planificación, recaudación de fondos, y administración financiera.  Además, estas ONG han fundado coaliciones para hacer networking y abogacía y para compartir sus experiencias e ideas.  Como resultado, estas comienzan a asumir cada vez más el trabajo hecho anteriormente por las ONG extranjeras,  y las habilidades y conocimientos que desarrollan permanecen en el país por años.

  • Cambios a la cultura

Debido al hecho de que se rompen con los esquemas de protocolo y costumbres tradicionales al incluir a jóvenes, mujeres,  y otros, en un libre diálogo de ideas con los, los jefes, superiores, y demás personas con prominencia en la sociedad, con frecuencia se teme el estar imponiendo nuestra cultura sobre la de ellos.   Este tema fue discutido en los talleres, dividiendo a sus integrantes en grupos pequeños para que hicieran una lista de lo que funciona y lo que no funciona dentro de sus culturas, preguntándoles también en cuanto a lo que se debe de desechar.  Respondieron que esto era justamente lo que necesitaban, y que históricamente la costumbre era que los superiores, los jefes y otras personas claves escucharan a su gente antes de tomar una decisión.  Solo que llevamos a esta costumbre un poco más allá.  Varias personas influyentes me han dicho que esto es lo único que salvará a su cultura de los ataques del comercialismo y la globalización.  “Debemos aprender a resolver problemas, a planificar, y administrar dichos planes”,  es lo que se escucha frecuentemente.

  • El gobierno como socio – De arriba para abajo y de abajo para arriba

Como aporté anteriormente, la incorporación del gobierno local al proceso de movilización comunitaria produce resultados asombrosos.  ¿Que tal si llevaramos esto un paso más allá e invitamos a los funcionarios de más alto rango (ministros, secretarios generales, etc.) al proceso también?  Ya cuando entiendan el proceso y vean los frutos del desarrollo, se convertirán entonces en sus partidarios más entusiastas.  También podrán usar su poder e influencia para lograr que los gobernadores a nivel provincial se unan al esfuerzo de desarrollo.

En las islas Fiji, se le dio entrenamiento en gerencia participatoria y planificación a todos los gobernadores y subgobernadores.   El entusiasmo creado por el aprendizaje en estas áreas fue tal, que los subdirectores solicitaron ser entrenados como entrenadores, y terminaron por redactar un manual de entrenamiento en el idioma Fidjiano.  Posteriormente al entrenamiento visitaron a varios distritos para dirigir juntas o consejos en dichas materias,  y en estos se elaboraron planes para el desarrollo estratégico de sus distritos.

En Camboya, este servidor entrenó diariamente y por un período de dos semanas, a altos funcionarios del Ministerio del Interior en gerencia participatoria y planificación,.  Dicho Ministerio está encargado de asignar o destituir a todos los gobernadores de las provincias, los subgobernadores y al personal correspondiente. Seguidamente se entrenaron a los subgobernadores, y luego a trece organismos provinciales.  En los talleres de dos semanas todos estos organismos elaboraron planes estratégicos y planes de acción para cada uno de sus distritos.  Poco tiempo después, la UNPD (la división de desarrollo de la ONU) implementó un programa en cuatro provincias importantes, dos de las cuales habían sido baluartes del Khmer Rouge.  Antes de que se iniciara el proyecto, cada provincia estaba bajo el mando de un guerrero feudal con poder absoluto.  Las elecciones no existían en estas provincias.  Este proyecto nuevo entrenó entonces a los gobernadores y personal en cuestiones de gerencia, planificación, sociedad civil y otras materias claves.  Al personal también se le dieron herramientas de movilización comunitaria.  Dicho personal se encargó luego de movilizar a las aldeas de las cuatro provincias.  Asistieron en la formación de concejos municipales por medio de elecciones democráticas y dieron fondos para los proyectos infraestructurales que seleccionó la misma comunidad.   Este proyecto fue tan exitoso que el gobierno estableció un sistema en el cual las provincias del país eligen a sus concejales del mismo modo. 

En Azerbaiyán, estuve trabajando como consultor a un proyecto de 21 millones de dólares fundado por el Banco Mundial con el cual el gobierno colabora con tres ONG locales en la movilización de 400 comunidades.  Estas comunidades viven un proceso de auto-evaluación, en el cual identifican sus problemas, definen metas e implementan proyectos.  Ninguna ONG extranjera participa en este proyecto.

Uganda presenta un caso especial de desarrollo de abajo a arriba y viceversa.   En el año 1997,  el presidente decidió que había la necesidad de descentralizar al gobierno.  Prestaron visitas a muchos países que estaban por implementar su plan de descentralización.  Todos le aconsejaron hacer mucha planificación antes de descentralizar, pero al parecer no hicieron.   El presidente de Uganda decidió proceder  aunque no estuvieran preparados y aún anticipando muchos problemas.  Se aprobó una ley que delegaba la autoridad sobre la planificación y financiamiento de los ministros de la capital a varios distritos y pueblos.   La ley estableció un sistema de elecciones para escoger a los concejos de cada distrito y pueblo, respectivamente.  Hoy en día, no es el Ministerio de Educación central el que dicta a dónde va una escuela sino que la decisión viene de la comunidad, de los concejos municipales elegidos democráticamente por la misma.  Estos concejos tienen la autoridad de levantar impuestos y construir la mencionada escuela o clínica o cualquier otra obra de desarrollo.

USAID (Ayuda USA) y otras organizaciones de desarrollo comunitario luego intervinieron con el entrenamiento en gerencia, planificación, administración financiera, sociedad civil, y otras materias, a los concejales municipales.  Esto ha cambiado a la dinámica del país por completo. La conclusión es que se logra mucho más con la participación del gobierno. 

Desafortunadamente, la corrupción es un problema gigantesco.  En muchos países está institucionalizada, es decir, casi un modus vivendi.  Es algo que debilita y mantiene al país estancado en el tercermundismo.  Pero hay que desafiarlo e insistirle al gobierno que si desean nuestra intervención, no toleraremos ningún tipo de corrupción.  Asimismo, proporcionaremos herramientas de evaluación y auditoría para identificar y acabar con la corrupción.  Y aunque los problemas continúen, el efecto positivo de estas tácticas es sorprendente.   La participación del gobierno nacional o local en el proceso produce efectos dramáticos en tanto la comunidad como en el mismo gobierno.

  • La ayuda extranjera de los EEUU

Si le preguntamos a cualquier estadounidense qué porcentaje del presupuesto total del país es para ayuda extranjera, la mayoría opina que es alrededor de un 23%.  La cifra actual es de menos del 1%, y la mayor parte del dinero la reciben Israel y Egipto.  Gran parte de los tres billones que recibe Israel es asistencia militar.   Es difícil estimar exactamente qué porcentaje del total de nuestra ayuda extranjera es para asuntos militares, pero la mayoría de los observadores opinan que es bastante alto.  Desde el año 2002, la cantidad de ayuda extranjera ha aumentado el doble, pero la mayor porción de ese dinero ha ido a países que nos apoyan en la Guerra contra el Terrorismo, especialmente a países como Pakistán.  Se calcula que el aumento es en mayor parte para asuntos militares.

Estados Unidos es el país que más ayuda extranjera da, más de 27 billones de dólares al año, pero si separamos la ayuda militar del total, la cantidad baja a 14 billones.  Si nos comparamos con otros países desarrollados en base al BNP (producto nacional bruto) el nivel de ayuda al extranjero proveniente de los EEUU es el menor, inclusive si tomamos la cifra de 27 billones.  Noruega y Suecia aportan cuatro veces más de su BNP que nosotros, y si eliminamos la ayuda militar, el resultado es inquietante.  Lo más trágico de todo es pensar en lo que se hubiese podido lograr al haber gastado los 300 billones de dólares que ya se han utilizado para la guerra de Irak, en países pobres.

Para complicar las cosas está el hecho de que los EEUU tiene la reputación de utilizar su ayuda extranjera con intenciones estratégicas, y que frecuentemente dan asistencia a países con dictaduras atroces solo porque sirven a “nuestros intereses estratégicos”.  Además,  el Congreso tiene fama de ejercer demasiada influencia sobre el programa de asistencia, a menudo asignando fondos para sus proyectos preferidos, haciendo difícil el desarrollo de programas para las necesidades específicas del país, o negando fondos en ciertos programas, como por ejemplo los de salud reproductiva.   También tenemos la reputación de imponer programas demasiado breves – exigiendo resultados a corto plazo – en vez de financiar programas más duraderos y sostenibles.  
No obstante, USAID, nuestro vehículo principal de ayuda no-militar, demuestra ser muy profesional, y desempeña un trabajo excelente a pesar de las limitaciones constantes del Congreso y del Ejecutivo.

CONCLUSION

El desarrollo es un proceso con tantas dimensiones, y que incorpora a tantas culturas, especialidades, contradicciones y complejidades, que un artículo corto como este no es suficiente con describirlo a fondo. Mi intención es darle al lector una sinopsis de este fascinante y complejo mundo, y de familiarizarles con el proceso.  Quiero también denotar que no tengo experiencia en área de desarrollo en México, Centro y Sudamérica, y que por lo tanto no pretendo ser experto en estos países.   Solo diría que los principios expuestos a lo largo del ensayo se pueden aplicar en todo el mundo, pero su implementación será completamente distinta en cada caso.  Cada país, de hecho, cada poblado, requiere su propio método.  Lo más importante para el experto en desarrollo es el tratar a cada comunidad como una organización única, no hacer suposiciones, y sobre todo, aprender de ella.

 

 

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