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indice de las ponencias de 2006
"¿Curare?: la cura de la palabra (apuntes en torno a la irrupción eufemística en el discurso político)"
Silvana Rabinovich
Universidad Nacional Autónoma de México
Resumen: Como apuntó Derrida respecto a Platón, pharmakon (en el caso del griego, aplicado a la escritura) es remedio y veneno a la vez. En América podemos decir que algo parecido pasa con el verbo “curar” y el veneno llamado “curare”. La palabra no siempre es terapéutica, el discurso político en sus eufemismos cotidianos nos proporciona una dosis diaria de veneno .
Siguiendo un trabajo iniciado en 2002 , la idea es trabajar ciertos términos que fueron lentamente disecados en los discursos políticos de las "democracias" latinoamericanas: expresiones como "derechos humanos", "democracia", "el otro", o la "memoria", han repicado en el discurso político hasta el hartazgo. Cada tañido ha sido un nuevo vómito de las potencialidades de muchas palabras que producen realidades. Debilitadas, las palabras se ponen al servicio de la institución de la injusticia. Sin embargo, las voces olvidadas son el antídoto para frenar el progresivo envenenamiento.
HERMANO, HERMANA PURÉPECHA.
NUESTRA LENGUA ES PERSEGUIDA. LA TEMEN POR LO QUE DICE Y DENUNCIA. LA TEMEN PORQUE PERMITE VER A LA HISTORIA PASADA. LA TEMEN PORQUE EN EL HOY SE REBELA. LA TEMEN PORQUE ANUNCIA UN MAÑANA. NUESTRA LENGUA TEMEN, POR ESO LA PERSIGUEN Y MATAN .
Lo que una palabra puede decir, excede lo que quien la enuncia quiere decir. Las palabras tienen historia, están cargadas de sentidos diversos y de relaciones con otras palabras. La polisemia y el plexo de relaciones, aún cuando es olvidada, sigue operando de manera subterránea. Trataremos de aproximarnos a algunas de estas huellas para evocar la potencia de las palabras. No se trata de hacer cosas con palabras, sino, desde la pasividad que no es inacción sino extrema atención, poner en relieve lo que estas palabras pro-vocan e in-vocan al ser escuchadas: esto tiene que ver con el tiempo, con la invocación del pasado y la provocación de futuro y esperanza. En torno a este discurso se configuran subjetividades e intersubjetividades.
En un discurso neutralizador, que vacía las palabras de su potencia creadora , los derechos humanos son de múltiples maneras mancillados. Esas “garantías individuales” –por reducirlas a uno solo de sus significados- de cuya importancia nadie duda, aconseja Levinas que sean leídas en segunda o tercera persona, dado que tal como comúnmente se leen, en primera persona, son puestos al servicio de la hobbesiana “guerra de todos contra todos” (así “mi” derecho a la vida, se contrapone al “tuyo” o al “del otro”; “nuestro” derecho al trabajo se encuentra en competencia con el de los otros). Basta con tomar un periódico reciente y analizar los discursos en torno a los derechos humanos, para acudir a la muerte por asfixia de las palabras correspondientes al campo semántico de la libertad y de la democracia. Como señala Franz Hinkelammert , la formalización de los derechos humanos, que tuvo lugar en el siglo XVIII en las declaraciones de independencia de Estados Unidos y Francia, enfatiza el aspecto concerniente a la propiedad privada. Ésta se presenta como el fundamento de los derechos humanos, y presupone la definición de la persona como individuo-propietario. En la declaración posterior a la Segunda Guerra Mundial la experiencia concentracionaria –en palabras de R. Antelme, el surgimiento del sub-hombre- obliga a referir al ser humano como sujeto corporal, a atender cuestiones étnicas, condiciones de esclavitud, de respeto por la diferencia. Sin embargo, parece que en nuestros días sólo el primer sentido es el que perdura: la definición del individuo-propietario; mientras que el segundo sentido, referido a la corporalidad y a la diferencia, a partir de un proceso eufemístico neutralizador, ha sido olvidado. Hoy en día grupos numerosos de clases privilegiadas (en México, Argentina, Venezuela) salen a las calles a protestar contra la inseguridad, en franca ignorancia de lo público, invocan los “derechos humanos”, olvidando que éstos remiten a las violencias cometidas por el Estado y no por particulares. ¿Pero dónde está el Estado en los estertores del neoliberalismo?
Muchos otros términos que definen la agenda política actual se ven trastocados: es necesario revisar los sentidos de la democracia, ésta no se reduce a “libre mercado”, especialmente cuando esa utopía se sabe probadamente inviable (el proteccionismo impulsado por el principal promotor del “neoliberalismo” lo demuestra). Las nociones de público y privado, de libertad y servidumbre, de democracia y totalitarismo, entre otras muchas, se han resquebrajado y disecado en dicotomías embusteras. Se trata de usos eufemísticos del lenguaje que a continuación revisaremos, de perversos juegos políticos. Es nuestro deber cuidar de ese organismo vivo que es el lenguaje, es el único refugio de la justicia (ella no habita en los tribunales sino en el tiempo y en su médium que es la palabra), se trata de aguzar el oído para escuchar, y luego, traducir: de lo contrario, nos volveremos cómplices y encubridores de la injusticia que se pretende omnipresente.
Propongo, entonces, hacer tan sólo uno de todos los recorridos posibles para trazar una figura tentativa de esta función eufemística de ciertas palabras que dan lugar a la configuración de realidades políticas y de subjetividades. En este caso escojo algunos términos (hace cuatro años completé un abecedario en español, hoy elijo los que me parecen más urgentes de tratar para ese otro mundo necesario, el resto son mencionadas sin desarrollar, para ser discutidas posteriormente). Más que una declaración de verdades, este texto constituye una invitación para que juntos continuemos estos ejercicios veraces de lenguaje. Abordaremos sólo algunos términos que se han fijado eufemísticamente en el discurso: sea porque su significado ha sido neutralizado o porque han sido acuñados con el afán de encubrir el horror, otros que han sido suprimidos y otros que surgen de manera siniestra, como cínicos neologismos. En muchos casos se tratará solamente de abrir interrogantes, en otros de asociar las palabras elegidas con algunas otras cercanas. Quiero aclarar que no se trata de agotar los significantes propuestos, tampoco es un diccionario en el que se definen los significados, sino tan sólo de comenzar a problematizarlos, así como también de situar estas reflexiones desde algunos lugares de América Latina, sin afán de abarcar la compleja totalidad de relaciones y posibilidades que sin duda se plantean desde otras perspectivas.
En 1934 Joseph Roth describía:
“Es peor que en tiempos de la torre de Babel. Lo único confuso entonces eran las lenguas, y uno no se entendía con otro porque cada cual llamaba a las mismas cosas de forma distinta. Hoy, sin embargo, todos hablamos una lengua igual pero falsa, y todas las cosas tienen las mismas denominaciones, pero erróneas. Es como si se hubiera construido una torre de Babel horizontal”
Abuso de autoridad: Con estas suaves palabras (gr. Eu: bien; phêmê: palabra) se disfrazan desde el Estado hacia abajo las diversas instancias de poder violador, y se considera sinónimo de palabras más suaves aún como “tolerar violencia”. “Abuso de autoridad” es Atenco (por supuesto también Abu-Grahib y muchos otros lugares), también recibe este nombre la pederastia institucionalizada y encubierta en la red educativa, con focos especiales como los Legionarios de Cristo. En nombre de la legalidad (y de un personal “con altos niveles de estrés”: tortura, violencia, violación, saqueo, asesinato, desaparición, robo. Todas estas palabras cacofónicas (gr. Kakos: malo, phônê: sonido) son apenas audibles bajo el efecto de anestesia producido por el “abuso de autoridad”, que en resumen, es la flagrancia misma, el aniquilamiento de los derechos humanos. El botín de esta “guerra sucia” es variopinto, parte de él son mujeres.
Amnistía
Adultos mayores: o pobreza de los viejos, hombres en pasado, detritus social
Bloqueo: Vamos a limitarnos a su acepción económica. Se trata del nuevo ropaje de la vieja práctica del sitio. En tiempos de guerra, sitiar una población era impedirle tener contacto con el exterior, imposibilitarle recibir alimento o ayuda externa, condenarla a muerte (como el caso de Massada) o conseguir que se rindiese. En el marco de la guerra económica este método se utiliza so pretexto de “democratizar” ciertos países. Como la guerra económica en nuestros días se llama “paz” y tiene la forma de una cruzada “democratizadora”, el bloqueo se entiende como un llamado de atención, un corrector severo pretendidamente pedagógico. Hay otra palabra que pertenece a la familia renegada por el bloqueo que sería la “extorsión” pero forma parte de esos parientes indeseables aunque innegablemente próximos. La extorsión nos permite pensar en otra forma de bloqueo, además de la externa que hemos señalado más arriba. Además del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a Cuba, por ejemplo, deberíamos pensar en otro tipo de bloqueo, más imperceptible porque es interno. El bloqueo interno no es impuesto por un país a otro. Se trata –en el marco de las burocracias privadas para nombrarlas como lo hace Hinkelammert - del monopolio ejercido por las multinacionales que determinan según su conveniencia la interrupción en la provisión de determinados productos o servicios dentro del mismo país en el que se encuentran instaladas. Tal fue el caso de los laboratorios farmacéuticos en la crisis de Argentina, que, sin sufrir un “bloqueo” (externo) como el cubano, decidieron especular con el cambio y no proveer sus medicamentos y artículos médicos.
Tenemos el caso actual del “bloqueo” palestino que tiene confinada a una población a situación de pobreza, prácticamente inmovilizada.
Civilidad (pacto de): Días antes de las elecciones de 2006 en México una televisora privada llamó a los partidos políticos contendientes a firmar un “pacto de civilidad”. Éste tenía por fin obligar a los candidatos a acatar el resultado de las elecciones. Son muchos los aspectos que extrañan: por una parte que esta decisión cobre institucionalidad ante las cámaras televisivas (que devienen de este modo el primer poder y ya no el cuarto de la democracia), en segundo lugar que se firme algo redundante: el hecho de aceptar participar en la contienda electoral conlleva la aceptación de los resultados y también, dado el caso, el derecho de apelar ante las instancias correspondientes. El pacto tenía un único destinatario: el candidato temido por el oficialismo. El binomio “pacto-civilidad” subordina el segundo al primero, haciendo prevalecer lo pactado que es el sometimiento de los posibles afectados ante el secreto a grandes voces de un sospechado fraude electoral. La civilidad no necesita de pactos: de ser necesarios, éstos sólo denunciarían su ausencia. Pactar la civilidad es un acto hobbesiano que amordaza la voluntad popular. El pacto de civilidad es una nueva forma de “ley mordaza”. Paradójicamente, en estos días en que los medios controlan al gobierno, las televisoras pretenden imponer una “Ley mordaza” a las fuerzas políticas del país. ¿Implicará la “democratización” un giro de 180º, esto es, que de un gobierno autoritario controlador de la prensa hayamos llegado al autoritarismo de los medios privados sobre el poder público? ¿O acaso la “civilidad” se volvió moneda de cambio en un pacto privado que priva de libertades cívicas?
Cultura
Chauvinismo
Democracia: Los usos y abusos de este término deben ser revisados con cuidado. Me remitiré a América Latina: la democracia pasó a ser la moneda de uso corriente más devaluada del “mercado discursivo”. En los años 70 nombrarla era un acto de bravura en que se evocaba la utopía, en los 80 un acto de buena fe y esperanzas, en los 90 una sensación de extrañamiento, de lejanía; en el nuevo siglo esa palabra es casi un insulto. En política exterior se ha vuelto un arma para castigar a los debilitados, en política interior se tornó instrumento de las burocracias privadas (un arma para castigar a los débiles de adentro). En Argentina, durante el menemismo aquel significante que se oponía a la dictadura se “flexibilizó” hasta el punto de reducirse al reparto equitativo del autoritarismo, al grito parejo para el que no había oído dispuesto. En el México foxista se usa internamente para nombrar a la alternancia de los partidos políticos, facilitadores de “privatizaciones” (venta de empresas nacionales a empresas extranjeras que frecuentemente también son nacionales), externamente tiene el mismo sentido armamentístico contra los debilitados. Cualquier intento diferente es descalificado por “populista”.
Latinoamérica está intentando nuevas maneras, propias, diferentes entre sí, de resignificarla.
Educación: En América Latina la educación debería entenderse en su sentido freireano, liberador y esperanzador. Pero lamentablemente en los discursos de los empresarios privados que han sido votados para dirigir nuestros países, la educación tiene más que ver con la domesticación, con las estadísticas engañosas que tapan el ubicuo analfabetismo con una copa de leche. La escuela oculta el hambre, y son estas escuelas las que llenan los magros presupuestos concedidos a la educación pública; mientras que la investigación y la educación superior libre y gratuita es socavada en nombre del “milagro privatizador”, que impone el servilismo, la institución legítima del “más de lo mismo”. La educación no puede ser esclava del mercado, porque es la única esperanza del advenimiento de un futuro diferente. El fomento de la educación privada, la privatización de la investigación, en nombre de un futuro tecnocrático, forman parte del cercenamiento del por-venir. Además de todo esto, la “iniciativa privada” es descarada: no se conforma con el permiso de ocupar el espacio público, sino que exige subvenciones y prerrogativas de parte del Estado privatizador, tornándose de este modo en una carga para el gasto público. Ocultamiento que se traduce en olvido instituido de las responsabilidades públicas.
HERMANO, HERMANA MAYA.
NO TENEMOS MAESTROS PORQUE NO TENEMOS ESCUELAS, Y NO TENEMOS ESCUELAS PORQUE NO TENEMOS MAESTROS. LOS PROGRAMAS EDUCATIVOS GUBERNAMENTALES CONSISTEN EN ENSEÑAR LA IGNORANCIA A NUESTRA GENTE.
Podríamos agregar, actualizando al México foxista, los cambios superficiales insultantes tales como proveer a los salones de clase con pizarrones electrónicos, la enciclomedia, o la faraónica megabiblioteca al mismo tiempo en que se vulnera la educación cívica en la enseñanza secundaria.
Encuestas (propaganda)
Flexibilización: He aquí uno de los eufemismos predilectos del discurso político latinoamericano. Palabra aparentemente amigable, joven, vital, que se revela bajo la máscara como aniquiladora (el ejemplo más reciente: CPE en Francia). Los imperativos del FMI y del BM tienen la flexibilidad del látigo, y son capaces de matar a golpes “flexibles”, como lo demuestra una vez más Argentina. Flexibilizar las leyes sociales significa diluirlas y perderlas irreparablemente: aniquilarlas pero no de manera rígida, sino “flexible”, (los militares nos enseñaron que la cal -o la lava- disuelve los huesos, en cambio, los machetazos no). La fluidez es la clave del mercado, este nuevo capitalismo envejecido es flexible, fluctúa, el Estado neoliberal se torna un soporte gaseoso del ciudadano, tan gaseoso como el Zyklon B.
Feminicidio: Este neologismo tiene nombre geográfico: Ciudad Juárez, pero también puede ser Guatemala o el Estado de México. Es un fenómeno que hasta hoy permanece bajo el velo del misterio, fuerzas diversas impiden la aclaración de estos numerosos asesinatos que sin duda tienen su explicación en altos sectores de poder y en la sistemática supresión de la otra.
Guerra: Hay un interesante artículo de William James, escrito en 1910, en el que alude a la buena fama de la guerra . Leer en estos días dicho texto tiene actualidad a pesar de que pasaron en medio, dos guerras mundiales. La actualidad consiste en que la guerra sigue teniendo buena fama, sobre todo porque la paz está mal reputada. Esto si llamamos a las cosas con sus viejos nombres, porque en estos días sólo se habla de esa paz vaciada.
Hay una clase de guerra que no se clasifica como tal, pero es la guerra económica, cuya clave es la competitividad, donde, tal como dice Hinkelammert (op. cit.) “El economista, y sobre todo el administrador de empresas, se convierten en asesores militares de esta guerra económica. Su función no es hacer teoría o entender qué significa esta manera de enfocar la economía, sino aportar para ganar la guerra. Por eso la teoría económica y social se torna cínica”. Pero según se plantea en el discurso eufemístico, este horizonte de guerra es condición de la “paz”, los países que no se someten a la guerra económica –mal llamada “paz”- se entienden como amenaza y son susceptibles de ser atacados y de entrar en estado bélico... Desvaríos del lenguaje: falsa alternativa entre dos guerras.
Hay muchas otras guerras que nombrar pero no nos detendremos: la guerra de Afganistán en nombre de la “seguridad” que no se llama guerra sino que es una “operación” con nombres metafísicos fluctuantes como “justicia infinita” o “libertad duradera”. En general las interminables guerras recientes contra el “terror” son un tema a tratar, pero no en esta ocasión. La guerra sucia contra una parte de la población (Atenco, Sicartsa en 2006, 1971, 1968, y un largo etcétera que retrospectivamente llega al siglo XVI).
“HERMANO, HERMANA CHONTAL.
DE MUCHAS FORMAS NOS HACEN LA GUERRA. EN VECES CON BALA, EN VECES CON ENGAÑO, EN VECES CON POBREZAS, EN VECES CON CÁRCELES. SIEMPRE CON OLVIDOS”.
Humanitario: Conectado con el término anterior, encubriéndolo, nos encontramos con “lo humanitario”, que en general se presenta como razón de esas guerras que ahora se nombran bajo la metáfora médica de “operaciones”. Llama la atención que, por ejemplo en Afganistán, los aviones azarosamente arrojaban bombas o alimento, la población participaba de una “ruleta rusa” sin haber sido consultada previamente. El tema es demasiado amplio, pero por dar otro ejemplo, en nuestros países tecnificados, siempre ante las puertas del “primer mundo” el otro, invisibilizado muere de enfermedades para las que existen vacunas, muere de hambre o de frío.
“(...) promete honrar el pasado y pronosticar el futuro (porque sabe que tras él no habrá ya ninguno), asegura que ayudará a salvar a la humanidad y el humanitarismo y, al mismo tiempo, liquida a los hombres, como si su lengua engañosa no supiera lo que perpetra su mano asesina” (Roth, op. cit., p. 26)
H 2 O: Para unos: la vida, responsabilidad para con el otro; para otros: sustituto del petróleo, ocasión de futuras guerras
Inseguridad (marchas contra): En México (octubre de 2004): inicialmente se planteó como marcha contra el otro, alergia al pobre y al desocupado: miedo al otro. Sin embargo, un hecho fue capaz de revertir esta intención y, clamando por justicia y legitimidad, y no por la legalidad represora esa marcha fue tomada por las otras madres (madres de las víctimas de los feminicidios en Ciudad Juárez) y se volvió así una marcha por el otro, por las otras. Benjamin sostenía que en el momento más negro de la historia anidaba la esperanza, eso es lo mesiánico (distinto de la utopía), un gesto de paciencia y sensibilidad extrema.
También en Argentina hay marchas contra la inseguridad, es decir, contra esos otros cuya descripción recuerda al asesino tipificado por Lombroso.
Integración: TLC, ALCA, fórmula occidental del “integrismo”
Indigencia: Hablemos de pobreza y no nos dejemos llevar por las estadísticas que en un movimiento eufemístico llaman así a la miseria extrema. La pobreza excede por mucho las cifras del Banco Mundial que ya de por sí son escalofriantes. La privatización tiene por moneda los bienes públicos, el gasto público (como en México, donde el “rescate bancario” pagó con dineros públicos los desfalcos de la banca privada) y hasta los derechos humanos se tornan divisas. Hay una nueva clase de parias, no se trata de apátridas como en la segunda guerra mundial, son los ciudadanos de naciones devastadas por el capital financiero internacional, vueltos invisibles, desheredados de los derechos humanos por un sistema desmemoriado que se pretende “democrático”, ahora se llaman “migrantes”.
HERMANO, HERMANA CHINANTECO.
NUESTRAS VIVIENDAS CARECEN DE TODOS LOS SERVICIOS. VIVIMOS EN LA MISERIA, EN LA MISERIA MORIMOS Y EN LA MISERIA NACEN Y CRECEN NUESTROS HIJOS. NUESTRAS CASAS SON ATAÚDES DONDE NUESTRAS FAMILIAS SE AMONTONAN. NO TENEMOS AGUA POTABLE, NO TENEMOS ENERGÍA ELÉCTRICA, NO TENEMOS DRENAJE, NO TENEMOS MATERIALES.
No debemos permitir que el siniestro sentido de la casa-ataúd siga asediando al porvenir.
Justicia: HERMANO, HERMANA TOTONACO.
LA JUSTICIA PARA NOSOTROS O ES BROMA CRUEL Y DESCARADA O PANTEÓN O REJAS O DESAPARICIÓN. EL SER INDÍGENA ES UN DELITO PENAL QUE NO ESTÁ ESCRITO EN NINGÚN CÓDIGO PERO ESTÁ EN LA CABEZA DE LOS POLICÍAS Y JUECES.
HERMANO, HERMANA YAQUI.
EL PODER DE ALLÁ ARRIBA BUSCA COMPRARNOS LA CONCIENCIA, CORROMPERNOS PARA CONVERTIRNOS EN ESCLAVOS, EN SERVILES ANIMALES QUE ESCONDAN LA JUSTICIA DETRÁS DE LA MENTIRA.
Los tojolabales (según narra Carlos Lenkersdorf) parten de un sujeto plural, en tojolabal se dice “uno de nosotros cometimos un robo” y no “uno de nosotros cometió un robo”, esto plantea una justicia de otro modo. Justicia ajena al aparato de justicia que escuda la ilegítimo en la legalidad.
Kamikaze: Hay un tema especialmente delicado: es el de las “bombas humanas” que proliferan por doquier, y la pregunta obligada es ¿por qué un ser humano puede estar dispuesto a volverse explosivo? Cuando Spinoza en su Ética (III, 2, esc.) considera que “nadie, hasta ahora ha determinado lo que puede un cuerpo” se refería sin duda a algo muy distinto, a las potencialidades relativas al conatus, esto es, al esfuerzo por perseverar en su ser. No creo en este caso, que la respuesta sea tan fácil como el relativismo cultural. Cuando las palabras se vacían de sentido, los asesinatos-suicidios son llamados de atención que debemos atender. No es que sean el único camino posible, porque al perder la vida no hay posibilidad de recobrar esperanzas, pero cuando la desesperanza se torna el único sentido de la realidad, esta forma de rebelión tiene un efecto retórico del que las palabras han sido privadas. El vocablo originariamente es japonés, y se remonta a la segunda guerra mundial, en estos días se ha “traducido” en acto a otros horizontes culturales, se ha globalizado. Es imperativo reconocer la responsabilidad de nuestro “orden mundial” frente a estos actos, y responder (hacernos responsables) en términos de esperanza. Insisto: estos actos rebeldes no traen consigo soluciones, sino que alimentan el círculo de violencia, pero no se trata de entrar en ese círculo sino de desviarlo, ignorando su pretensión oculsiva. Es preciso que el término esperanza, en su sentido benjaminiano , retorne de su exilio, con toda la potencia capaz de desestructurar el “orden” impuesto. El altermundismo –como respuesta mayoritaria ante las minorías dominantes en Davos, Seattle, Monterrey, el México DF en el Foro Mundial del Agua, o en San Miguel Allende hoy- se presenta como lugar de la esperanza.
Laicidad (México)
Libertad: En el reduccionismo economicista imperante, nos encontramos con la frecuente reducción del término a la “mano invisible” del “libre” mercado, a la competencia y a la iniciativa privada. “Libertades individuales” son atributos del individuo-propietario, los desposeídos no tienen acceso a éstas. El libre albedrío padece de miopía, porque se piensa reducido a la sobreestimada voluntad de emprendimiento. Esta libertad, como iniciativa privada, frecuentemente consiste en privar de libertad al otro, atarlo al servicio de la “propia” libertad; libertad voraz, propia del mercado sacrificial. Nuevamente un uso eufemístico (maquillado) del lenguaje que asegura la neutralización del poder de una palabra que clama justicia.
Desde el punto de vista político –específicamente de política internacional-, la libertad en nuestros días tendría por definición veraz, la de servilismo voluntario (una resonancia del texto de La Boëtie, servidumbre voluntaria puesta al día). Este servilismo voluntario caracteriza a las “democracias” contra-natura impulsadas por el “nuevo orden”. Ese mismo que con idénticos criterios hace tres décadas subvencionaba a las dictaduras. Ahora el discurso dice que se trata de defender “nuestras” libertades, de “otros que no las pueden tolerar”, es curiosa la elasticidad del término “nosotros”, que incluye a los otros cuando se trata de dar el voto, poner el cuerpo y ofrecer la muerte propia, y oculta el “nosotros” restringido, el único valedero, que cuenta para la vida y el bienestar.
En el marco de “alergia por el otro” , la libertad queda reducida al sentido de seguridad. Por eso sólo se puede formular una “libertad duradera” como eufemismo, porque hablar de libertad sin el sentido de la responsabilidad inmemorial por el otro es hablar de esclavitud a la seguridad. El desafío es tratar de pensar la libertad en términos de heteronomía, no se trata de un acto de buena voluntad, sino de libertad para el otro (en consecuencia: libertad con el otro).
Últimamente en México la derecha (cuyo lema es “para que vivamos mejor”, nosotros...) dio en llamar “libertad de expresión” a la calumnia y la violencia verbal, una mentira impune, se trata de acorralar y obligar a escuchar. Esta libertad de calumniar atenta contra el derecho a la información, otros la llaman “guerra sucia”.
Medios: Grupo de poder que detenta privilegios con aspiraciones a gobernar.
Carmen Bohórquez refiere a la “infalibilidad mediática” de la que gozan estos medios en Venezuela: exigen la “libertad” de instituir mentiras, si son advertidos al respecto consideran que su “libertad” es violada. Más que “medios de comunicación” se trata de espacios de creación de realidades, he aquí cuando lo que para unos es libertad significa la opresión de otros, la institución de la injusticia. La “libertad de prensa” no es en sí un bien, ésta puede tornarse golpe de estado, como en Venezuela o puede volverse tan banal que es sistemáticamente desoída por el gobierno como ocurrió en Argentina durante el menemismo. En México la ley de medios que se encuentra en fase de derogación antes de ser aplicada es una amenaza de potenciales golpes de Estado, alguien comentó en radio que esta rebatiña del espacio radioeléctrico podría definirse como “una contrarreforma agraria del cielo”. Cancelación de la utopía.
Roth escribía en 1934: “Lo sorprendente se mecaniza. Existe en la actualidad una maquinaria de lo sorprendente. Más aún: su potencial en la técnica de hoy es tan inmenso que todo parece posible. Esta maquinaria posee en sí todas las posibilidades que ya no necesitan hacerse realidad. Y lo que adquiere realidad no aparece jamás como algo sorprendente; pues se sabe que todo estaba contenido en la gran maquinaria” 
Mesianismo: en México, sustantivo que se usa con carácter adjetivo y sirve para descalificar el pensamiento utópico .
Mineros: otra forma del otro, trabajo sacrificial
Migrantes: Apátridas modernos. Peligroso neologismo (en México hay un Instituto Nacional de una palabra que no existe en el diccionario). ¿Por qué no inmigrantes? ¿Emigrantes? Parece demasiado comprometido dejarles el prefijo según el lugar desde donde se mire. Indocumentados, sin papeles, sin techo, que se juegan la vida en un cruce de frontera (hacia el norte siempre). La borradura del prefijo para nombrar el nomadismo comporta aromas lejanos de aquellos apátridas de otros tiempos.
Neoliberalismo: Integrismo contemporáneo, hoy, nombre demodé de función adjetiva, ya nadie quiere ser reconocido bajo ese nombre, suelen llamarle más suavemente “integración”.
Nepotismo: Apéndice del neoliberalismo, el Estado-empresa-agigantada necesita de “empleados de confianza” y nada más confiable que la propia familia. Basta con abrir el diario y sorprenderse del nepotismo a futuro de un aspirante a la presidencia: el diario no cuenta el pasado reciente sino que narra un futuro inminente e inmanente.
Nomadismo: Palabra que originalmente nombraba a la movilidad de los sin tierra, fue secuestrada por el capital financiero internacional, v. gr. HSBC dice ser “la banca local en todo el mundo”, ser nómada para ellos es ser potencial dueño del planeta. Los “capitales golondrina” también se sienten “nómades”. Por otra parte, la movilidad casi frenética de una pequeña parte de los habitantes del planeta inmoviliza a la mayoría: visas, muros en fronteras, cárceles, en resumen: la pobreza generada por los secuestradores del viejo nomadismo condena a la mayoría a la inmovilidad. Un motivo de descalificación por parte de las clases dominantes de un candidato popular en las elecciones mexicanas era su carencia de pasaporte.
Ñahñú (hoy traducible a “Bolvia”)
Otro ¿“la otra”?: Este significante que inmediatamente se relaciona con el difícil –por exigente- pensamiento ético de Levinas, ha caído en boca de abusadores discursos políticos que lo repitieron hasta el hartazgo para por fin neutralizarlo . El otro no es abordable desde el modelo de la identidad y de lo Mismo, el otro ser humano no se reduce a un otro yo, no es por la vía del conocimiento que la aproximación tiene lugar. El vocablo anterior da cuenta de esto, la incapacidad de recibir al otro en su diferencia, en México, se hizo “reforma a la ley indígena” y sepulta viva en su palabra escrita a la genuina alteridad. Sólo me remito a la sorprendente fagocitación de un significante estremecedor en el discurso que lo aniquila. La manera más efectiva de garantizar el olvido de las potencialidades de un significante es repetirlo hasta volverlo inocuo, vacío.
Ahora en México, “el otro” cambió su nombre por “la otra”, parienta de un zapatismo silencioso... Hoy Occidente se encuentra “desorientado” a fuerzas de negar su entrañable Oriente...
Públic: término espectral, “peligroso” para el status quo, es el contenido del insulto “populista”.
Populismo: insulto que indica peligro, invitación al magnicidio por horror ante el retorno de lo público
Pluralismo: abuso de la libertad de expresión, visión clasista y racista que apuesta al auto-odio del otro.
Quiché: Ese nombre borrado, que tal vez para algunos se reduce a la cuna del Popol Vuh, es el nombre propio de un testigo clave de la irrupción eufemística. El Quiché es testigo de la memoria del genocidio guatemalteco, es el llamado de la justicia en la palabra como responsabilidad para con “el mundo de los abuelos”, memoria del otro. Benjamin escribía en 1940, que “ni siquiera los muertos están a salvo del enemigo” cuando éste vence, y que este enemigo no ha dejado de vencer. Guatemala: la sangre y la memoria del otro claman desde el fondo de esa tierra. ¿Democracia? El terror instituido, el poder del genocida que se pavonea en el centro de las instituciones “democráticas”. Por todo esto decía más arriba que en nuestros días –aunque cada vez menos- el término democracia también puede ser un insulto, o por lo menos, una confesión de cinismo.
Riesgo-país: instrumento de presión externa ante países débiles, cayó casi en desuso.
Redes: redes ciudadanas, blogs, pero también redes de narcotráfico o trampas partidistas.
Muchas veces, en lugar de estar hechas de vasos comunicantes, las redes organizadas por la derecha están hechas para atrapar a los ciudadanos, enredarlos, asfixiarlos y cooptar su voto (i.e. “Redes por México” es un prontuario tipo policial en el que los ciudadanos con capacidad de votar son “fichados” sin saberlo).
Rescate: bancario, carretero, de las elites, “populismo” a la inversa
Salud: Si estamos de acuerdo en afirmar que el derecho humano (y no sólo humano, sino natural) fundamental es el derecho a la vida (base de la existencia de toda sociedad y del mundo que la sostiene), es imperativo revisar el concepto de salud. Un término que en español también significa salvación, esto es, esperanza.
Pero en nuestros días deseperanzados, en los que las caprichosas estadísticas tienen la autoridad de un cetro, la “salud” es cotidianamente mancillada. Las estadísticas disfrazan a la supervivencia mínima como vida, y a la resistencia ante la muerte denominan “salud”. Las instituciones de “salud pública” en nuestras “democracias” privatizadas no son otra cosa sino estaciones previas a la muerte más miserable, a la más injusta, que priva a la mayoría de la población mundial de aquellas cosas que las minorías privilegiadas gozamos sin siquiera pensarlo. Las condiciones insalubres de la infancia y la vejez en la pobreza dan cuenta de que la injusticia se ha vuelto ubicua y que el sentido de salvación que resuena lejanamente en el término salud ha sido amordazado.
Seguridad: militarización, amenaza del fuerte contra el débil, asumida por el débil . “Asegurar” significa también detener a alguien y a veces secuestrar.
Spot: anglicismo de uso eufemístico que oculta a la vieja “propaganda”.
Terrorista: Por un lado: el Otro-amenaza, por otro lado: el Estado represor
Trabajo:
El sustantivo está tan cargado de historia que no nos proponemos aquí más que compartir algunas preocupaciones. No aludiremos al concepto alienado de trabajo que sería fundamental en estos días. Tampoco voy a tratar el tema de la pretendida “flexibilización laboral” que más arriba designamos con la expresión más veraz de “aniquilación”, en este caso, de las condiciones laborales logradas con sangre (y a las que últimamente se resistieron los jóvenes franceses). Quisiera tan sólo referirme a un eufemismo que se impuso borrando la memoria de la sangre derramada, y que concierne al 1º de mayo, día rojo –por ahora- en el calendario. Es cada vez más frecuente que el 1º de mayo se nombre como “Día del trabajo”: un pequeño desliz en el discurso, el pasaje de la memoria corporal a la abstracción neutra. En la radio un periodista comentó una vez que “en Cuba el 1º de mayo se llama día internacional de los trabajadores”, dando por sentado que en el resto del mundo no es así, como si alguna vez esto no hubiese sido así. Sin embargo, este 1º de mayo de 2006 los trabajadores-“migrantes” en EEUU hicieron un inconmensurable acto de memoria al encarnar al otro del imperio.
Utopías: Palabra con historia, palabra que hace historia. En un mundo prêt-à-porter, asistimos de manera segura a la defenestración de las utopías. Palabra que algún día fue sinónimo de esperanza, de imaginación y alternativas; hoy en día es un insulto, sirve para descalificar cualquier crítica y tildarla de mesiánica. ¿“La única verdad es la realidad”...?, el temor generado por las utopías ha preparado su golpe final. Y sin embargo, en el ciber-mundo virtual, las utopías no han muerto, sobrevienen de manera siniestra. Por ejemplo, enmascarada como la utopía liberal, que se pretende única verdad y realidad. El discurso que anuncia el fin de las utopías, (el mismo que inventó el dañino concepto de “generación X) tiene por único objetivo cercenar el advenimiento de lo otro, esto es, domesticar y sedentarizar la esperanza. Es preciso, en un acto de justa memoria, recuperar el nomadismo que es no-lugar (u-topos), y recibir hospitalariamente al por-venir en su infinitud. Y junto a esto, en un acto de olvido justo, dejar de lado el sentido blasfemo.
Verdad: “Y mientras se dedica a aniquilar, creemos que construye. Cuando nos da piedras, pensamos que nos da pan. El veneno de su copa tiene para nosotros el sabor de una fuente de vida” (Roth, op. cit., p. 38)
Hay un texto de A. Koyré titulado “Reflexiones sobre la mentira” que alude a los secretos a grandes voces en el marco del totalitarismo y que hace un recorrido muy interesante por los usos eufemísticos de la verdad, distinguiéndolos del de veracidad. El autor comenta que esa sociedad con secretos que pone en práctica la “conspiración a la luz del día” es la que caracteriza a los regímenes totalitarios. Estos desprecian a la masa, que según ellos “no tiene memoria” y por lo tanto se vuelve cómplice de la mentira imperante. “No tiene sentido disimularle la verdad: es radicalmente incapaz de percibirla; es inútil, incluso, ocultarle que la engañan: nunca entenderá que se trata de ella, del tratamiento al que se la somete”(Koyré, 21) No se trata de confundir democracia con totalitarismo, sin embargo los formadores de opinión pública parecen tener muy presente estas premisas totalitarias, todo esto dentro del marco de la “libertad de expresión”. Si bien hemos expresado dudas acerca del uso eufemístico del término “democracia”, no fue con el fin de reducirlo a su pretendido opuesto, sino de poner de manifiesto matices y fisuras que recorren las palabras, y en este movimiento tratar de recuperar la diferencia. Se trata entonces de revisar los sentidos de verdad y veracidad en el discurso político imperante en las flamantes democracias. Las “Comisiones de verdad”, ONG’s como “Transparencia internacional” tienen un componente veraz que se encuentra en peligro en el mismo momento en que se vuelven institución. Hay que estar atentos a la tensión entre verdad y veracidad, la segunda resguarda a la primera del riesgo de sedentarización. Lo sedentario es uno de los nombres de la memoria injusta, del monumento que entierra aquello que aún está vivo: toma diversos nombres, (IFAI, comisiones de verdad) y servir para enclaustrar y controlar la memoria. El secreto a grandes voces funciona en campañas electorales.
Wall Street
War room: Palabra estadounidense que se pretende “modernización” de la contienda política (y la reduce a guerra sucia). En México, fue introducida desde integrismo del “primer mundo”.
Xenofobia: Se trata de un término muy mal reputado que, a diferencia de su familiar que es el olvidado chauvinismo, se nombra y se lo hace con preocupación y ánimos de condena. Las xenofobias de la extrema derecha del “primer mundo” son condenadas por la opinión pública, pero esto no impide que en las elecciones “democráticas” cada vez tengan más voz. El odio al extranjero se relaciona con varios factores de índole económica: por un lado la desocupación, por otro las inmigraciones que provienen de países que alguna vez (nada remota) fueron colonia, o para ser más precisos lo siguen siendo de otro modo, sumidos en la pobreza y víctimas de guerras. Sin embargo hay otra, la xenofobia silenciosa, que no es condenada y es quien se adueña de los espacios públicos con más soltura: a nivel internacional con la nueva batalla del petróleo camuflada bajo el nombre de antiterrorismo. Es como si la caracterización criminológica decimonónica, la del asesino de Lombroso, guiara los destinos de los extranjeros en el “primer mundo”. El odio al extranjero siempre tuvo que ver con el temor ante el nomadismo, ante “los sin tierra” (judíos y gitanos en la segunda guerra mundial, migrantes y pobres en nuestros días, y también algunas vestimentas que recuerdan la errancia beduina). Nuevamente, memoria y olvido a dos voces: cuanto más se privilegia una a grandes voces, la otra, silenciosa, es la que determina el rostro siniestro de la retórica política.
Yuppie (young urban professional people , palabra caída últimamente en desuso). Jóvenes profesionales citadinos, ambiciosos, codiciosos, elegantes, ignorantes, pero sobre todo: inescrupulosos. Esta descripción es la que caracteriza a la mayoría de los peatones que caminan por la “calle del muro”, pero si se tratara sólo de un grupo social no sería tan problemático. Lo preocupante es el afán de teledirigir el mundo, que ha llegado a un número demasiado amplio de casas de gobierno de diversos países. La “carrera política” en nuestros días, en muchos países, ya no tiene su cuna en las universidades ni en los sindicatos u organizaciones sociales, sino en las empresas privadas. Hace unos años los presidentes de países –industrializados y no industrializados- llegaban al gobierno por medio de tretas mediáticas, con una ignorancia absoluta en materia de política, y reducían lo público a encuestas de popularidad, ese modelo está al acecho. El nombre sufre transformaciones, cuando llegan a dirigir el destino de países (sea en la presidencia, en cancillería u otros espacios públicos clave) no se los conoce por ese origen, y sin embargo, valdría la pena no olvidarlo. No se trata de idealizar perfiles de políticos pasados (si bien algunos deberían ser tomados en cuenta) pero la desmemoria y el descarado desconocimiento arraigados en este estilo de los políticos es preocupante. Hay que distinguir lo público de lo privado, comprender que un país no es una empresa gigante. Re-significar lo político con relación a lo ético, sin alianzas sospechosas sino a partir de la tensión irresoluble entre ética y política; así poner en entredicho las reducciones economicistas que fijan en la memoria injusta el determinismo y esclavizan el sentido justo de “libertad”.
Latinoamérica se intoxicó de esta clase dirigente y está desprendiéndose de ella en las urnas.
Zapatismo: Suspendido hace un tiempo del discurso político, debe verificarse su relación con “la otra campaña.
Zoología de la clase política: Los políticos mexicanos siempre gustaron acusarse unos a otros con nombres zoológicos. Un día Esopo reencarnará en algún historiador que cuente la fábula de la democracia que vivimos. La ciudadanía busca las moralejas para poder transmitirla a las generaciones futuras.
Para terminar, con todas estas reflexiones los invito a hacer un poco de genealogía porque, como apunta agudamente Nietzsche, no existe lenguaje que se encuentre exento de retórica. Entonces, no se trata de denunciar los eufemismos en nombre de una pretendida verdad, siempre discutible, sino de una olvidada veracidad.
Retomemos la cita inicial: si la lengua “permite ver la historia pasada” y “anuncia el mañana”, nuestra lengua rota, según constatamos a lo largo de este trabajo, está impedida de realizar dicha tarea en el tiempo. No se trata voluntariamente de “hacer memoria” ni de “hablar al futuro”, sino de aguzar el oído para escuchar cómo circulan en el discurso, aún vivos, memorias y olvidos. Entonces sí, dando la palabra al otro, espontáneamente, nuestra lengua (nuestras lenguas traductoras), se conectará nuevamente con el tiempo, como medium, entre pasado y porvenir, dejará revelarse en ella a la justicia, que se encuentra malherida. Sólo entonces, las palabras volverán a ser creadoras de otros mundos que más que posibles, se han vuelto necesarios.
NOTAS
Cf. Klemperer, V. – LTI. La langue du IIIe. Reich, Albin Michel, Paris.
Rabinovich, S. - “Memorias y olvidos: reflexiones acerca de la irrupción eufemística en el discurso en torno a los Derechos Humanos”, publicado en Isabel Piper (ed.) Memoria y Derechos Humanos: ¿prácticas de dominación o resistencia?, Universidad Arcis y CLACSO, Stgo. de Chile, 2005, pp. 63-94
Palabras del EZLN el 4 de marzo de 2001 en Nurio, Michoacán. En adelante no aparecerá la referencia.
Cf. Scholem, G. – “Declaración de fe sobre nuestra lengua” (en hebreo, Od davar, Am Oved, 1986 . Si bien el autor se refiere a la concepción cabalística de la lengua, extendemos este sentido fuera del marco de la lengua sagrada.
Hinkelammert, F.- “El socavamiento de los derechos humanos en la globalización actual: la crisis del poder de las burocracias privadas” – Conferencia pronunciada en el IX Seminario Internacional del programa de diálogo Norte-Sur “Teoría y práctica de las democracias en las culturas”, celebrado en México, 12-15 de marzo de 2002.
Roth, J.- El Anticristo – Península, Barcelona, 2002, p. 24
Hinkelammert, F.- op.cit.
Una versión siniestra de este enroque se está dando entre el narcotráfico y la policía.
James, W. – “The moral equivalent of war”.
Tomo el término de Hinkelammert, op. cit.
Cf. Benjamin, W. – “Tesis de la filosofía de la historia” en Ángelus Novus, Edhasa, 1971
Expresión levinasiana.
Bohórquez, C.- “La experiencia del proceso venezolano actual”, ponencia presentada en el IX Seminario Internacional del programa de diálogo Norte-Sur “Teoría y práctica de las democracias en las culturas” (México 12-15 de marzo 2002).
Cita de Max Picard, El rostro humano, en Roth, op. cit., p. 28
Huelga aclarar que los que utilizan este término (la derecha, en la pluma de Enrique Krauze) ignoran el sentido que le da Benjamin o Scholem al término.
El ex-presidente de México Ernesto Zedillo gustaba de violar repetidamente el término.
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