LA FORMULACION DE UNA VISION
del Centro de Investigación y Aprendizaje
Vivimos en un momento histórico
de transición. Un antiguo orden social lucha desesperadamente
por extenderse. En todas partes de nuestro planeta los pueblos ya no
quieren este orden social, quieren un nuevo mundo. El viejo orden está
moribundo, el nuevo todavía no nace.
En el nivel global, también
en los pueblitos y en las comunidades, en las vecindades y en los barrios,
en los campos y en los talleres, en las fábricas y en las escuelas,
en las oficinas y en las universidades, los movimientos sociales luchan
contra el machismo, el racismo, la contaminación y el armamentismo.
Pero sobretodo luchan contra la desigualdad y la sobreexplotación--la
explotación despiadada de las grandes empresas transnacionales. Los movimientos sociales de nuestro tiempo están
movilizando a gentes de distintas generaciones, géneros, nacionalidades,
razas, credos y clases. Estos movimientos les están dando conciencia
a los hombres y a las mujeres del Primer y del Tercer Mundo. Comprenden
que el orden social existente no satisface las necesidades de los seres
humanos. La sociedad que existe no es la que quieren para sus hijos.
La rechazan. Creen que otro mundo es posible.
Un momento como éste reclama el compromiso de los
intelectuales radicales. Lo que se necesita es el pensamiento transformativo
al servicio de los proyectos de emancipación de los movimientos
sociales. No se necesitan intelectuales en la torre de marfil. Hacen
falta intelectuales que participen en las luchas para cambiar el mundo.
La teoría sin la práctica está vacía,
la práctica sin la teoría es ciega. Nuestra meta es la
unidad dialéctica de la teoría y la práctica. La
acción social pone a la teoría a prueba, la teoría
guiada por la práctica orienta nuestra lucha. El Centro Radical
de Investigación y
Aprendizaje quiere ser el locus de tal praxis. Convocamos a los radicales
y a los activistas de todas las disciplinas para formar una comunidad
de pensadores que apoye al cambio social progresista.
Ubicado en San Miguel de Allende, el Centro incorporará
miembros residentes, miembros visitantes, y miembros afiliados en otras
partes. Aquí en el altiplano de México habrá un
refugio para investigadores y activistas que quieran reflexionar, platicar,
escribir y aprender en una comunidad que los apoya. Los proyectos de
los afiliados dependerán de sus talentos y de sus intereses.
Las afinidades electivas atraerán a las personas a tal Centro,
porque compartirán visiones, valores y misiones. Mediante el
diálogo, surgirán grupos que puedan llevar a cabo proyectos.
Un radicalismo amplio será la base de la unidad. Probablemente
se desarrollará una misión en común.
El evento inaugural es un taller sobre la globalización
alternativa. De modo que el trabajo inicial del Centro se orientará
a estas alternativas. Pero el Centro quedará abierto a otros
proyectos.
Somos una comunidad que reflexiona y critica lo que existe,
no somos una organización de acción social. No vamos a
participar en la política mexicana. Pero sí estamos comprometidos
con el pensamiento transformativo.
Estamos ubicados en una parte del mundo cerca de los Estados
Unidos. Esto nos da una perspectiva especial para estudiar las relaciones
entre el Norte y el Sur. Esperamos que el Centro llegue a ser un locus
de diálogo Norte-Sur.
Este proyecto está incrustado en una red global,
una red no-jerárquica con una estructura no-centralizada de nodos
interconectados--el modelo organizacional para una globalización
alternativa. Tal red siempre ha sido el modelo estructural de los movimientos
sociales. El Centro Radical de Investigación y Aprendizaje será
un nodo en una red de cambio social.
Un nuevo mundo es posible. Para realizarlo un esfuerzo
comprometido es necesario. Los invitamos a reunirse con nosotros.
CLIFF DURAND. Febrero de 2004.
Bob Stone, Betsy Bowman, Kathy Russell y Ross Gandy han agregado sus
ideas.
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